2 posts de marzo 2009

Cosas que nunca he contado de Pedro Almodóvar

Le conozco desde hace más de 20 años (¡qué fugaz es el tiempo!). El primer tête à tête fue en Pamplona donde trabajaba como periodista. Pedro Almodóvar llegó con las actrices de Entre tinieblas, -recuerdo que estaban Carmen Maura y Marisa Paredes-, para promocionar su película y cosas de la vida, terminamos comiendo juntos. Entre pimientos del piquillo, alcachofas de Tudela y solomillo de buey, Almodóvar nos contó que le rondaba en la cabeza la historia de una mujer vapuleada por la vida y su marido, que vivía en el barrio de la Concepción de Madrid. Todavía no estaba listo el guión pero el director ya tenía una escena muy clara: el momento en el que la resignada maruja se rebela y da muerte, con el palo de un jamón, a su cruel maltratador. Entonces no lo sabíamos, pero hablaba de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, una de sus grandes películas.

Era el año 1984 y hasta hoy ha rodado catorce películas más. Gracias a esta profesión, que nos permite colarnos en muchos lugares cual mirones impenitentes, he podido seguir de cerca la carrera de Pedro Almodóvar. He sido testigo de cómo le salían las canas, de cómo se las quitaba y cómo se las volvía a dejar. Le he visto madurar, volverse mucho más serio, ganar dos Oscar y sacudirse el papel de chico-ingenioso-obligado-a-divertir-al-grupo-a-todas-horas. Pero ante todo, he visto crecer al genio autodidacta, -para disgusto de algunos academicistas-, que llevaba dentro: una inteligencia natural capaz de conectar, a la primera, con las emociones más cercanas. De lo particular a lo general: así se mueve el mundo de los sentimientos de Pedro Almodóvar.

En la primavera de 1999, Todo sobre mi madre fue seleccionada para el Festival de Cannes y Baltasar Magro, director en aquellos años de Informe Semanal me encargó un reportaje sobre la película. Llamé a Paz Sufrategui, responsable de comunicación de la productora El Deseo y le pedí una entrevista con el director. Para mi sorpresa, Paz me dijo que Pedro quería hablar conmigo. Fue entonces cuando me propuso entrevistar a su madre a quien dedicaba la película y a quien había dado pequeñitos y deliciosos papeles en películas como Kika, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Mujeres al borde de un ataque de nervios ó La flor de mi secreto. La propuesta me dejó perpleja porque pocas veces depositamos en manos de terceros lo más querido y Almodóvar nunca ha ocultado la pasión que sentía por su madre, Francisca Caballero, de quien aprendió a sobrevivir y una forma de vida con la que ha ido alimentado parte de su filmografía.

Nos citamos para unos días más tarde. Era sábado y toda la familia Almodóvar se había reunido en la preciosa y colorista casa que Pedro tiene a las afueras de Madrid: su hermano Agustín, sus hermanas Antonia y María Jesús, su cuñado, los sobrinos…..Y en la cabecera de la mesa, -más propia de las bodas de Camacho que de una tranquila comida familiar-, Paquita Caballero. Allí no faltaba de nada, incluidos los calóricos torreznos. Paquita ya había rebasado los 80 años, pero comía como una adolescente en fase de crecimiento. Estaba un poco sorda lo que para mí, algo gritona por naturaleza, no debería haber supuesto ningún problema. Sin embargo, apenas me entendía. Curiosamente cuando Pedro repetía, sin cambiar una coma mis palabras, Paquita comprendía a la primera. La voz del hijo era tan inteligible para ella como confusa le resultaba la mía. Y así con el hijo-intérprete por testigo, fuimos construyendo un hermoso diálogo donde nos contaba con toda naturalidad como llevaba a Pedro al cine del pueblo cuando era pequeño y cómo le engañó muchas veces y para no pagar la entrada, -en unos años en los que el dinero era un bien más que escaso-, se inventaba el argumento de la película a partir de los cartones del film colocados en la vitrina. Una vida dura, la de los años 50 que no pareció afectar a la batalladora Paquita casada con un arriero que recorría con su carga los pueblos de Extremadura. Y hablamos de todo: de las vecinas a las que enseñó a leer y de aquellas que al principio, -porque el éxito lo cambia todo-, criticaban a su hijo que hacía –según nos dijo-, un cine muy guarro. Llevaba unos guantes negros de lana, muy gastados, pero pese al empeño de su hijo para que se pusiera otros, la peleona madre de Almodóvar se negó a cambiarlos porque prefería “reservar los nuevos para más adelante”. Viendo a la madre comprendí como era el hijo y por qué nada ni nadie podría detenerle. Paquita murió en otoño de ese año sin ver al director recoger su primer Oscar. Pero el propio Pedro me contó que lo que a ella de verdad le gustó fue el homenaje que le dieron en Calzada de Calatrava cuando pasaron de la crítica feroz a considerarle su hombre más ilustre.

LO ÚLTIMO, LOS ABRAZOS ROTOS

Todas sus películas se le parecen y todas son diferentes. La última es Los abrazos rotos. Hace cuatro años, en enero de 2005 y con motivo de un reportaje sobre los Goya (era el año de Mar Adentro de Alejandro Amenábar) me enseñó una fotografía tomada en Lanzarote, en la Playa del Golfo. Los colores casi irreales del agua, fruto de los minerales depositados en la tierra volcánica le daban a la fotografía un aspecto inquietante. En un extremo, casi desapercibida, se veía la silueta de una pareja fundida en un abrazo. “Aquí hay otra película”, me dijo convencido.

Pero se cruzó el guión de Volver y el misterioso secreto de la Playa del Golfo tuvo que esperar. Volver fue algo más que un rencuentro con los orígenes: supuso trabajar de nuevo con Carmen Maura, moldear una Raimunda a la medida de Penélope Cruz y descubrir a Lola Dueñas y a Blanca Portillo. Volver le dejó con ganas de más. Sobre todo de más Penélope. Su relación para entonces ya era muy profunda. Decenas de e-mails de cruzando el mar han ido cimentando una amistad que al día de hoy, parece indestructible.

Mientras el guión de Los abrazos rotos se iba tejiendo, Almodóvar había decidido que el papel de Lena iba a ser para Penélope aunque se tratara de una mujer algo mayor que la actriz y con un bagaje poco coincidente con la trayectoria vital de la madrileña. El mutuo deseo de trabajar juntos fue tal que casi se convierte en un obstáculo. El director ha reconocido que sometió a Penélope a unos rigores extremos y que la dúctil actriz trabajó el papel hasta darle el máximo. “Yo creo que es el papel más difícil al que se ha enfrentado y que absolutamente lo ha hecho de un modo brillante e impresionante, guiada por su fe absoluta en mí. Esto ya lo he vivido más veces y es muy emocionante que alguien se ponga por entero en tus manos sin tener ni idea de por donde le vas a llevar. Es como si las hipnotizaras. Y tengo que agradecérselo absolutamente, porque ha sido muy duro. Desde el primer momento le dije: Penélope es un personaje muy doloroso; entonces tendremos que arañar y rebuscar en ti para encontrar lo que el papel necesita. Y ella me dijo: “tienes permiso para hurgar donde tu creas necesario”.

En junio comenzó el rodaje arropado por la lava y el viento africano de Lanzarote. Era el momento de la verdad y Penélope sentía que el personaje no le pertenecía del todo. Sin embargo, el rodaje fue plácido, casi tanto como los días que pasan en la isla Lena y Mateo o lo que es lo mismo, Penélope Cruz y Lluis Homar. Estamos en 1994 y una pareja de enamorados disfruta, aparentemente, de unos días descanso aunque en realidad, se trate de una huida.

Catorce años más tarde, Mateo ciego tras un accidente, decide pegar los pedazos de su vida rota. Pero construir el rompecabezas tendrá un precio. Los abrazos rotos es un drama y como tal figurará en las carteleras de todo el mundo. Sin embargo los que sienten permanente nostalgia por el rabioso humor del Pedro Almodóvar de los 80 también quedarán satisfechos: el montaje de Chicas y maletas la comedia inacabada de Mateo Blanco-Lluis Homar (en la película un director de cine), permite a Almodóvar demostrar que su ingenio sigue intacto aunque se haya ido alejando voluntariamente de la comedia. En Chicas y maletas, una versión muy libre de Mujeres al borde de un ataque de nervios, Penélope es la amante abandonada encarnada en su día por Carmen Maura; Chus Lampreave, la indiscreta portera; Rossy de Palma la mujer despechada y enloquecida que en Mujeres bordó Julieta Serrano y Carmen Machi, una concejala de asuntos sociales obsesionada por el sexo. La vis cómica de la Machi conquistó hasta tal punto a Almodóvar que escribió para ella el monólogo, La concejala antropófaga. Ester García, -toda una vida como productora de Almodóvar-, le dejó un rinconcito del decorado de la cocina y allí en apenas dos jornadas Almodóvar rodó un corto que se ha convertido en la mejor promoción de la película: un mes antes del estreno de Los abrazos rotos, La concejala antropófaga pasaba de mano en mano y se convertía en el producto de culto que todos querían ver. El director no se suele reír. Y yo me reía mucho durante el rodaje con Carmen Machi; me daba vergüenza a mi mismo, me tronchaba con ella. Hace mucho tiempo que no me acerco a la comedia, a esta comedia inmediata y Carmen me ha devuelto las ganas de hacerla y de volver a la época de “Mujeres” y todo eso.

¿Cuál será la próxima película de Pedro Almodóvar?, ¿drama o comedia?. Tendremos que esperar al menos dos años para saberlo. Ahora es el tiempo de Los abrazos rotos. Cuando a primeros de junio el equipo de Informe Semanal estuvo en Lanzarote, Almodóvar me regaló un guión en cada una de cuyas páginas figuraba en diagonal mi nombre. Una manera de personalizarlo y sobre todo, de controlar un material tan delicado como secreto. Durante casi 8 meses he guardado ese guión, cuya trama conocían muy pocas personas, bajo siete llaves. Quería evitar cualquier posibilidad, por pequeña que fuera, de que se filtrara su contenido. A veces abría el armario sólo para ver si seguía ahí. Y estaba. Ahora ha dejado de ser un secreto y es el público quien deberá juzgarlo. Un momento que para Almodóvar siempre resulta escalofriante. Por eso se protege pensado que Los abrazos ya forman parte del pasado. Mi aventura con la película ha terminado aunque queden muchas cosas por vivir pero las viviré un poco en tercera persona, como si le estuviera pasando a un hermano gemelo que está aquí, a mis espaldas. Necesito estar en contacto con algo nuevo porque si no, me marchito. Por eso quiero ponerme a escribir: para protegerme del vacío que me acechará en los próximos meses.

YIHAD.es

Cinco años del 11M. Una fecha que sólo trae malos recuerdos y deseos de olvidar. Y creo que este es un sentimiento compartido por todos. Por eso, cuando nos planteamos este reportaje, tuvimos claro que no queríamos volver a los escenarios de aquellos atentados, una tragedia que nos hizo perder la inocencia sobre la peligrosidad de los terroristas internacionales.

Las preguntas que nos hicimos en el equipo fueron ¿otro 11M es posible? ¿Qué hemos aprendido después de aquellos atentados? ¿Qué hacen las fuerzas de seguridad, las instituciones, la justicia, para combatir este nuevo terrorismo global? Aquí hemos tratado de dar respuesta a esas preguntas…

Aunque el reportaje se ha montado en Madrid, dos equipos de Televisión Española hemos trabajado en él. Uno, en Barcelona, punto caliente del terrorismo yihadista en España. Ellos os cuentan su experiencia un poco más abajo de este blog. El otro equipo hemos trabajado desde Madrid, y también, hicimos un viaje a Ceuta de tres días. En Madrid hemos entrevistado a quienes manejan toda la información sobre el integrismo islamista.

Los altos mandos de la policía y la guardia Civil no nos permitieron enseñar sus rostros, ni revelar sus nombres, por razones de seguridad. Pero nos contaron muchísimas cosas sobre su difícil trabajo. Entendimos la complejidad del terrorismo yihadista, que es desordenado, heterogéneo y, lo más peligroso, imprevisible. Por eso, siempre van por delante de los investigadores, y las fuerzas de seguridad se ven obligadas a intervenir, y detener a sospechosos, aunque sólo tengan indicios. Porque las consecuencias podrían ser terribles: “¿quién asume esa responsabilidad?” nos contaba la policía “Y si por esperar, esa célula se te escapa de control y llega a cometer un atentado?” Comprendimos porqué se producen tantas detenciones, aunque muchos queden en libertad después.

El juez Garzón y la fiscal Dolores Delgado también coinciden en que es inevitable ordenar este tipo de arrestos, que no quieren llamar “preventivos”, pero que en la práctica, tratan de “prevenir” daños mayores.

La otra cara de esta moneda la encontramos en Ceuta. Aquí aproximadamente el cincuenta por ciento de la población es musulmana. Y muchos tienen amigos, vecinos o familiares a los que han detenido y después han dejado en libertad. Incluso lo han vivido en sus propias carnes.

En el conflictivo barrio de El Príncipe vive un musulmán español que estuvo preso en Guantánamo. Sus dos hermanos están en la cárcel, no tienen dinero para pagar la fianza que les impuso el juez. Aquí se habla de xenofobia, prejuicios e injusticia. “Por llevar barba y chilaba no eres terrorista”, insisten. El presidente de las comunidades musulmanas de Ceuta, Laarbi Matteis, aseguró ante nuestra cámara que ponía la mano en el fuego por la inocencia de los últimos detenidos en Ceuta. Lo que es innegable es que en Ceuta un porcentaje muy alto de personas lleva la religión al extremo…un ejemplo: el conductor al que contratamos allí, Said, se negó a darnos la mano a Gemma, la responsable de sonido, y a mí. Y la mayoría de los hombres que conocimos llevaban en la frente una marca, provocada por el ímpetu con el que se postran ante Alá.

Asistimos al funeral del cuñado del conductor, y allí no había ninguna mujer, ni siquiera la propia esposa del difunto…Said nos explicó que es normal que las mujeres no acudan, porque sólo lloran y no saben mantener la compostura. Sin comentarios.

Esto que os contamos son sólo nuestras experiencias, evidentemente, cada uno puede vivir su religión como le venga en gana, y como deja muy claro la fiscal Dolores Delgado “el extremismo religioso no es una actividad terrorista”.
Por último, quiero agradecer a un compañero de esta casa, a Iñigo Alfonso, una gran aportación: el título de este reportaje “YIHAD.es”. Un nombre muy acertado para hablar de terroristas internacionales que se mueven en una red global, utilizando internet para difundir su doctrina… y también están en España.

En la foto vemos a Javier Rollón , nuestro reportero, grabando en la Policía Científica.


El reportaje, por Carol Espona:

Hace años que oimos hablar de terrorismo islamista, que asistimos a operaciones policiales donde se detiene a gente por colaborar con celulas yihaidistas ,sobre todo en Cataluña, y nos damos cuenta de lo complejo que es el tema. Hasta ahora estábamos acostumbrados a otro tipo de terrorismo como es el de ETA donde la organización, el modus operandi no tiene nada que ver. Si uno tiene una estructura totalmente jerarquizada, el otro no.

Cualquier terrorista yihaidista puede atentar en nombre de Ala,eso dificulta muchisimo la investigación, el seguimiento, y es casi imposible llegar a entender esa sinrazón.Este reportaje nos ha permitido adentrarnos un poco más en este mundo tan opaco.

Hemos podido compartir nuestro tiempo con expertos en el mundo islámico y con imanes que nos han acercado a sus costumbres. No era para nada un reportaje sobre el islam ,eso lo hemos dejado muy claro desde el principio. Hemos entrevistado a gente , que aunque no aparezca en el reportaje ,ha sido muy interesante escucharles como el que fue Imán de Santa Coloma, en Barcelona, detenido dos veces en operaciones vinculadas con el terrorismo islamista y que nos explicaba como le ha cambiado la vida. No ha querido participar porque está pendiente de juicio. Un personaje que nos ha atraído por su riqueza cultural. Nos explicó la dificultad que hay en traducir correctamente textos árabes , a veces pueden llevar a interpretaciones muy dispares.

La familia Ayub, que vive en el barcelonés barrio del Raval, donde ha habido muchas detenciones de este tipo, nos expresó su malestar por como los medios de comunicación habían tratado la detención de su padre ahora hace un año en la calle Hospital. No hubo manera de convencerlos para que explicaran que su padre, que regenta una pastelería en ese barrio, fue encarcelado junto a otros compatriotas paquistaníes acusados de intentar atentar en el metro de la ciudad.

Una de las cosas más interesantes ha sido seguir el rastro por Barcelona de Javaid Iqbal, el presunto terrorista detenido en Cataluña por su implicación con los atentados de Bombay en noviembre donde murieron 179 personas... su barrio, sus empresas y encontrar a una de nuestras protagonistas en el reportaje de Informe Semanal, la que fue su mujer, una joven de 22 años que se casó hace tres y que ya no lo vio más. Su matrimonio duró unas horas, el la dejó en cuanto tuvo los papeles.Su espontaneidad nos alucinó desde el minuto uno en que nos abrió lo puerta. Conseguimos su dirección pero, la verdad, no esperábamos entrevistarla. La vimos, se lo preguntamos y accedió,siempre que mantuviéramos su rostro oculto . Su padre no sabía nada de esa historia. Ella se enteró de quien era su marido cuando se lo explicamos. La policía la había ido a ver tres días antes pero nadie le dijo que creían que se había casado con un terrorista.

Con esta particular historia descubrimos que el matrimonio de conveniencia era una manera novedosa entre los terroristas de conseguir los papeles rápidamente sin llamar la atención. Y el reportaje nos ha servido para saber que a medida que nos adentramos en el fenómeno del terrorismo islamista , nos queda mucho más por aprender.
Foto en el AVE de vuelta a casa y escribiendo en el blog

Informe Semanal.


Dicen que la noticia es una fotografía de la realidad y el reportaje, su radiografía: Un viaje a las entrañas de las cosas que pasan. En Informe semanal, cada semana intentamos acercarnos al espectador a nuestra manera: con una forma de hacer periodismo que se ha hecho reconocible a fuerza de años y experiencia y que pretende ser reposado pero ante todo, veraz.
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