3 posts de septiembre 2009

DAVID CONTRA GOLIAT

DAVID CONTRA GOLIAT

A veces, David vence a Goliat. Es la historia de Antonio José, un agricultor de Jaén que, el pasado jueves habló con Informe Semanal para explicarnos cómo recuperó sus ahorros y ganó la batalla legal a un gran banco español. Ha luchado com David contra Goliat. Fue un reto en solitario cuando creyó ser víctima de claúsulas abusivas en su hipoteca. David contra Goliat porque, a través de las camaras de Televisión Española, animó a todos los espectadores a no rendirse ante la injusticia por muy poderoso que sea el oponente. Años de papeleos, abogados, pagos de las costas de los juicios y, mientras tanto, su cuenta bancaria en descubierto...pero al final la justicia le ha dado la razón. Antonio José Sánchez, un agricultor, como a él le gusta que le llamemos, ha conseguido una de las dos sentencias firmes, dictadas en nuestro país, contra un banco por los denominados clips, swaps o intercambios. Un complejo financiero que se utiliza, con frecuencia, en grandes transacciones económicas, como la venta de los barriles de petróleo y, desde poco, en particulares.

La semana pasada estuvimos con él entre los olivos de Jaén y su historia se ha extendido como la pólvora. El correo de Informe Semanal se ha inundado de personas que agradecen que la televisión pública denuncie situaciones como esta. Miles de afectados por malas prácticas bancarias que se siente como David contra Goliat.

El día a día de los autistas

Texto de Javier Jiménez.


Cuando se planteó la idea de hacer un reportaje sobre autistas mis conocimientos sobre este trastorno eran pocos, muy pocos. Mis únicas referencias, como las de la mayor parte de mi entorno, eran una película de Hollywood donde Dustin Hoffman interpretaba a un autista con extraordinarias habilidades.

La realidad, al menos la de mayor parte de las personas afectadas por este trastorno, es bien distinta. Los autistas tienen problemas de comunicación y sociabilidad y en un gran porcentaje (70% aproximadamente) sufren algún tipo de retraso mental lo que les hace ser, en mayor o menor medida, muy dependientes. Contar como viven, tanto ellos como sus cuidadores y familiares, era una idea sugerente y un reto en toda regla por las dificultades que entrañaba.

Las grabaciones de Informe Semanal siempre son cuidadas hasta en el más mínimo detalle. La luz, audio, enfoque y punto de vista deben ser siempre los mejores, pero eso requiere un equipo de, al menos, cuatro personas. Los autistas siguen unas pautas establecidas y precisamente si estas se ven alteradas ellos pueden verse perturbados, molestos o incómodos. Bajo esta premisa se organizo todo el rodaje. Grabar lo máximo posible, molestando lo mínimo imprescindible.

Cámara en mano, la utilización del trípode en su mínima expresión e intentar invadir lo menos posible “su espacio” fue la directrices con la que partimos. Los rodajes, que se prolongaron durante varios días, transcurrieron sin incidentes. Queríamos grabar su día a día para así poder captar la esencia. Filmar horas para poder sacar esos 11 minutos que terminan conformando un reportaje.

Enfrentarse a un tema como este da, cuanto menos, mucho respeto por no decir miedo. Implica a mucha gente, es un tema delicado y se pueden herir muchas sensibilidades si se escoge mal una palabra o una imagen. Siempre alguien se siente ofendido, no representado o simplemente no le gusta el enfoque escogido. Para afrontarlo, además de revisar numerosa documentación, contamos con el consejo y la ayuda de las asociaciones Nuevo Horizonte, Pauta, Cepri y la ayuda de Juan Antonio Sacaluga. Todos ellos implicados y de una o de otra forma en el trato con autistas.

En el camino conocimos a Luisma, a Juan y a Gema. Tres autistas, tres realidades distintas de un mismo trastorno. Tres historias a las que pusieron voces sus padres y cuidadores. También acompañamos a Ricardo y Jorge en su aventura laboral y conversamos con la doctora Mara Parellada que lidera la iniciativa del Hospital Gregorio Marañón y su unidad de cuidado integral para las personas autistas. Una iniciativa reclamada desde hace décadas por los padres y que en estos momentos solo existe en Madrid.

Ellos representan a esas cerca de 300.000 personas que sufren el autismo. Son sólo unos ejemplos pero hay otras 300.000 historias que se podrían haber contado. Todas ellas interesantes, todas ellas distintas, todas ellas dignas de contar.

En tierra de baobábs

Cualquiera que haya ido a Senegal habrá podido conocer la “teranga”, el nombre que se le da a la hospitalidad senegalesa. Y el equipo que acabamos de regresar de allí la hemos vivido en primera persona.

Allí hemos estado Nacho pegado a su cámara, Andrés, pendiente en todo momento del sonido, Rosa, la realizadora, y yo misma escuchando historias, problemas e ideas para solucionarlos. Hemos aprovechado los días previos a la semana de la cooperación para conocer algunos proyectos en los que están trabajando los cooperantes españoles. 39 personas de otras tantas ONGs y de laOficina Técnica de Cooperación que como Carlos, Rosa, Inés, Gregorio, Lucía, Laura, Vicente, y tantos otros trabajan codo con codo con Habibou, Ndiawar, Gora, Simon, Mamadou, y por supuesto muchos otros a los que no conocimos.



Ellos han sido nuestros guías por algunas de las realidades de un país que hace tres años salía con frecuencia en las noticias porque había tomado el relevo a Mauritania en la salida de cayucos con inmigrantes que trataban de llegar a nuestras costas. Hasta 30.000 pudieron desembarcar en Canarias sólo en los primeros nueve meses de 2006, aunque ahora, según las autoridades senegalesas, los que se embarcan en esa aventura peligrosa e incierta se han reducido en un 87 por ciento.


De todo lo que vimos, y que tratamos de condensar en el reportaje, nos impactaron sobre todo las duras condiciones de vida en el barrio de Guet N’dar, que por un lado ponen de manifiesto todo lo que queda por hacer, y por otro cómo con pequeñas cosas se pueden conseguir grandes avances. Aunque lo más difícil sea siempre cambiar las actitudes y las costumbres, cuando no se ha conocido otra cosa.


En Guet N’dar se hacinan tantas personas que no conseguíamos concretar una cifra, ni siquiera aproximada. Así que asumimos la que nos dio el alcalde de la ciudad, Saint Louis, nacido en ese barrio, quien nos aseguró que en esa franja de tierra de 400 metros de ancho, bordeada por el agua, vivían unas 50.000 personas.


No tienen centros de salud y sólo hay dos escuelas. Y eso que hay niños por todas partes; la media de las mujeres senegalesas ronda los cinco hijos, pero en este barrio la mayoría empiezan a ayudar a sus familias con la pesca, a la que se dedica la mayoría, al cumplir los cinco. Así que como mucho van a la escuela un año o un par de años.


El barrio está lleno de basura. No tiene saneamiento, y hasta hace poco sólo había una carreta para recoger los residuos.


A ambas orillas de Guet N’dar se percibe un olor penetrante. Viene de las “fumeries”, los lugares en los que las mujeres procesan el pescado que llega en los cayucos. Lo ahuman, lo salan y lo secan codo con codo, sin espacio, ni medios ni condiciones higiénicas.

Los cooperantes españoles nos contaron que su proyecto tiene tantos lados, como problemas tiene el barrio. Han montado escuelas de alfabetización, campañas para sensibilizar sobre la higiene, líneas de microcréditos para la pesca y canales para comercializarla; han entregado mil cubos de basura, de los tres mil que tienen previsto. Y han comprado seis carretas, seis burros, y contratado a un veterinario para montar el germen de un servicio de recogida, un GIE, le llaman allí, un Grupo de Interés Económico. Es la manera más sencilla de montar algo parecido a una empresa: unas cuantas personas se reúnen y la ponen en marcha, sin grandes complicaciones burocráticas o de dinero.


Visitamos Senegal en época de lluvias, con un intenso calor y una humedad que nos hacía estar en una ducha permanente y nos descargaba las baterías de la cámara. Comprobamos también las dificultades que provocaban las tormentas a la hora de entrar y salir de Dakar. Pero afortunadamente la lluvia nos respeto en los rodajes, y pudimos trabajar sin problemas.


Y además del reportaje, nos hemos traído el esfuerzo de unas cuantas personas por mejorar la vida de muchas otras.

Informe Semanal.


Dicen que la noticia es una fotografía de la realidad y el reportaje, su radiografía: Un viaje a las entrañas de las cosas que pasan. En Informe semanal, cada semana intentamos acercarnos al espectador a nuestra manera: con una forma de hacer periodismo que se ha hecho reconocible a fuerza de años y experiencia y que pretende ser reposado pero ante todo, veraz.
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