Reduciendo la cultura a cretinismo
Pocos dudan que "El nombre de la rosa", de Umberto Eco, es una de las mejores novelas italianas de las últimas décadas. Un extraordinario libro lleno de juegos de inteligencia, de tramas sangrientas, de homenajes literarios, de historia medieval. Leerlo es aprender, horrorizarse, imaginar, soñar y divertirse. Es complejo. Sin duda. Tanto que yo me lo leí con 13 años y me fascinó. Indudablemente a esa corta edad yo me perdía con los datos históricos. No digamos con los latinajos. Las sucesivas lecturas que realicé con los años me aportaban nuevos campos de aprendizaje.
Pues bien: nuestro amigo Umberto Eco, sin duda iluminado por el Patrón del santo dólar, ha anunciado que va a hacer una nueva publicación de "El nombre de la rosa" aligerándola para el lector de hoy en día. Inmediatamente deducimos que el lector de hoy en día debe de ser menos inteligente que el de hace 25 años. ¿O es que lo que a mi me encantó con 13 años hoy no le gusta a un hombre de 25? No me ireis a decir que un niño entiende mejor que un adulto!!!!!
El nombre de la rosa, es un todo. Esto no es una reducción de la novela. Es una mutilación. Un crimen literario en el Santo Nombre del Imbecilismo Crónico. ¿Qué será lo siguiente? Una edición infantil de el "Ulises" de James Joyce"? Una modernización de "El Quijote"? O una reducción a 50 paginas de las mas de 4.000 de "En busca del tiempo perdido de Proust"?
Apuñalar una obra en nombre del dinero. Esto no es educación. es una invitación al retraso mental.


