¡Que siga el espectáculo!

 

Nuevos soportes, de los smartphones a las tabletas; un público ansioso por ver las películas en casa incluso desde el día de su estreno y por escuchar todos los discos que sea posible; una incesante piratería... La irrupción de Internet, con su avalancha de cambios, ha sumido a la industria del espectáculo en una profunda crisis. Y los generadores y distribuidores de contenidos no logran satisfacer -en la mayoría de los casos- las expectativas de los usuarios.

Pero el show debe continuar. La refundación del modelo de negocio es posible. Las alternativas legales están ahí. Se llamen Youzee o Filmotech en España, o NetFlix en EEUU. Aunque... claro, no es difícil comprobar que los espectadores tienen razón en su principal crítica sobre el VOD (Vídeo bajo demanda): la oferta resulta muy corta, los catálogos son reducidos.

Por ejemplo, Filmin, el buque insignia del cine online en nuestro país, incluye entre sus más de 2.000 películas a autores del prestigio de Atom Egoyan o Ken Loach; y eso está muy bien, que un cinéfilo que viva en Villafufre o Soria cualquier ciudad sin salas en versión original pueda acceder a filmes independientes y de calidad por apenas 2 euros, pero ¿qué pasa con los éxitos de taquilla? ¿Dónde están Harry Potter y las reliquias de la muerte, o Torrente 4, los superventas del año pasado? ¿O, sin ir más lejos, la ganadora de los Goya, No habrá paz para los malvados, o las demás candidatas al premio gordo? Ninguna se puede ver legalmente por Internet. ¿No habíamos quedado en que hay que promocionar el cine español para alcanzar el soñado 40% de cuota de pantalla de Francia (porcentaje de cine patrio en el cómputo de la taquilla total), casi utópico en comparación con nuestro paupérrimo 15%?

Seguro que avanzamos algunas respuestas a todas estas preguntas con uno de nuestros invitados de LA NUBE mañana. Enrique González Macho no solo es presidente de la Academia de Cine, sino también dueño de la distribuidora Alta Films y de la red de salas Renoir y Princesa. González Macho tiene muy presente la importancia de Internet, pese a lo que interpreten algunos tuiteros y blogueros que primero disparan y luego preguntan. Para estos últimos, su discurso huele a reaccionario ("Internet no es una alternativa, ni siquiera un complemento al esfuerzo económico que supone producir cine"), sobre todo si lo comparamos con el de su predecesor en el cargo, Álex de la Iglesia, que considera que la Red "es la salvación de nuestro cine”. Pero eso no significa que este productor tan parecido a Francis Ford Coppola no crea en el futuro digital, sino que dice lo que piensa y lo que ve: que de momento la industria cinematográfica no ha sabido sacar partido (económico) a la revolución digital.

Muchos internautas piden un Spotify del cine. Y no les falta razón, al fin y al cabo. El modelo freemium (a medio camino entre free -gratis- y premium -de pago-, es decir, con un porcentaje de usuarios de pago y una gran mayoría que disfruta de ello gratis pero con interrupciones de publicidad) no está generalizado en la industria cinematográfica, a diferencia de la musical. Para saber más de esa plataforma que ha cambiado nuestra forma de escuchar y de acceder a las canciones, contaremos con Lutz Emmerich, el director en España de Spotify.

Pero también interesa escuchar la voz de aquellos que crean los contenidos. De la polifacética cantante y actriz Najwa Nimri, por ejemplo, o del actor y humorista José Mota. Y de los que organizan espectáculos que todavía son rentables (o eso parece): los festivales. El Día de la música, el próximo 21 de junio, lo dirige el promotor Enrique Calabuig, responsable durante años del FIB y del Heineken-Greenspace.Él y José Luis Cienfuegos (director del festival de Sevilla después de 16 años al frente del Festival de Gijón, del que lo echó el nuevo Gobierno asturiano) saben mejor que nadie acerca del llamado boom festivalero de los últimos años. También podrán avanzarnos si en estos tiempos de crisis triunfará la posibilidad de asistir a los certámenes desde Internet por una pequeña cantidad, y otras muchas vías de futuro.

Os esperamos en LA NUBE.

Vendedores y vendidos

Pau García Milà solía ir a casa de su amigo Marc a trabajar en proyectos de Internet. Pero siempre se olvidaba de llevar algo, y le tocaba volver a subir la pronunciada pendiente que separaba sus viviendas. Para solucionarlo, pensó, ¿qué mejor que poder acceder a sus archivos desde cualquier parte del mundo? Este chaval de 17 años de Montserrat creó así la primera “nube”, mucho antes de que se hiciera mundialmente famoso el cloud computing; para entendernos, fue pionero en un software que nos permite almacenar en Internet nuestros documentos y abrirlos en cualquier ordenador. Hoy, García Milà, fundador del sistema EyeOS, es uno de los jóvenes empresarios más destacados de nuestro país. Estará en LA NUBE mañana jueves, en un programa sobre la "tierra prometida" que representa Internet para los nuevos negocios.

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Así es esta era digital: para llevar a cabo una empresa brillante puede bastar con una buena idea y una inversión mínima. O no. Nos lo explicará con detalle Tomás Diago, creador de Softonic, la página web de descarga de programas informáticos líder en Europa y Latinoamérica. En plena crisis han crecido de 60 a más de 100 millones de usuarios en apenas dos años, e incorpora a 50 nuevos empleados cada curso. Cuando uno piensa en la sede de una start-up digital imagina futbolines, sofás o ping pong. Softonic es exactamente así. Incluso cuenta con una sala de masajes. También con un jefe joven y menos tirano encorsetado y distante que los peces gordos tradicionales. Ellos defienden que los trabajadores han de sentirse cómodos (no en vano, llevan años en los primeros puestos del ranking Great place to work).

Es la hora de los emprendedores, visionarios capaces de convertir la crisis en oportunidad. 475 millones de internautas europeos generaron el pasado año 160.000 millones de euros en comercio electrónico. La Red impulsa nuevas formas de consumo y nuevos productos.

Pero tiene sus peligros. Por ejemplo, la barbaridad de información sobre nosotros de la que disponen las compañías. Alejandro Suárez, empresario de nuevas tecnologías, desvela en Desnudando a Google la letra pequeña que esconden quienes dominan el mercado publicitario mundial. Porque Internet es la herramienta de captación más poderosa que jamás haya existido, pero el rastro que dejamos los internautas al navegar da pie a una publicidad tan segmentada y precisa que resulta difícil no inquietarse.

De la mano del experto en marcas y publicidad Andy Stalman conoceremos las posibilidades de las redes sociales y el mercado digital para los negocios. Este crack argentino, hincha de Boca, me impresionó en el Congreso de Ciudadanía Digital de San Sebastián. Como conferenciante no tiene precio: entretiene, emociona, impacta. Como conversador cara a cara... es aún mejor. No os lo perdáis.

Ciudadano digital

Islandia era el país perfecto. Hasta que la especulación de los gerifaltes de las finanzas se lo llevó a pique. Pero el músico Hördur Torfason se negó a aceptarlo: se armó de una cacerola y una espátula, se plantó delante del Parlamento y empezó a hacer ruido. Un sábado tras otro, se unieron a sus protestas en Reikiavik miles de ciudadanos. Después de cinco meses de manifestaciones, provocaron la disolución del gobierno y la convocatoria de elecciones. Su experiencia, que este jueves nos explicará en directo en el plató de LA NUBE, sirvió de inspiración al 15-M o a Occupy Wall Street. Movimientos que se fraguaron en Internet y se expresaron en la calle.

 

Kevin Keith estaba condenado a muerte sin pruebas concluyentes. Gracias a 11.000 firmas recogidas por Change.org, el gobernador de Ohio le conmutó la pena. Con más de 25 millones de usuarios registrados en apenas tres años, la web creada por Ben Rattray es la plataforma mundial de esto que se ha dado en llamar ciberactivismo. Desde hace unos meses, la web española Actuable forma parte de Change.org. Su creador, Francisco Polo, estará con nosotros mañana para analizar este fenómeno: cómo aspiran a solucionar paso a paso los grandes problemas, de los derechos civiles al medio ambiente, con pequeñas victorias basadas en la suma de fuerzas.

La crisis nos ha puesto las pilas. Ya nadie cree que vivamos en un mundo perfecto. O que la democracia tal como la conocemos sea ese fin de la historia y las ideologías que pronosticó Fukuyama. Contra aquellos que auguraban que la Red multiplicaría el individualismo y el aislamiento de los internautas, resulta que se ha convertido en una poderosísima herramienta social: la pólvora de cientos de iniciativas solidarias y el cemento que aglutina conciencias.

¿Hasta qué punto se traducen en resultados reales las iniciativas digitales? Profundizaremos en esto con un destacado representante del movimiento Democracia Real Ya, el jurista Francisco Jurado. Nos acompañará también un periodista que no ha escatimado críticas a los jóvenes indignados: Alfonso Rojo, veterano corresponsal de guerra para Diario 16 o El Mundo y creador y director de Periodista Digital.

Como fuente de información, Internet también permite difundir millones de datos. En los últimos tiempos han proliferado pequeñas plataformas que piden cuentas a los poderosos. Algunos gobiernos -empezando por Obama: www.data.gov- comienzan a aplicar una verdadera transparencia, también conocida como open government (no es el caso de España, donde la nueva ley deja bastante que desear), pero nunca estarán de más organizaciones como Tuderechoasaber, Dónde van mis impuestos o Qué hacen los diputados. Hablaremos con Vicky Bolaños, creadora de esta última. Un "parlamento ciudadano" que fiscaliza la labor de los diputados.

Todas estas iniciativas (sin olvidar esa corriente pragmática y eficaz que encabeza Fix my street -"arregla mi calle"- en Inglaterra) se basan, en el fondo, en el lema que da nombre a otra plataforma: They work for you.

Por ahí van los tiros de la nueva democracia digital: Ellos -políticos, banqueros, gestores- trabajan para ti, Ciudadano. No lo olvidemos.

Del mando al clic: la televisión del futuro

 

La estampa familia+sofá+televisión de la mítica cabecera de Los Simpson ya no define esta era.

¿Alguien se acuerda de las peleas por el mando? ¿De cuando el zapeo se limitaba a seis cadenas? Con la TDT han irrumpido los canales temáticos, y la audiencia ha dispersado su atención. Las cadenas más perjudicadas han sido las generalistas, que en un par de años han visto cómo sus shares (porcentajes) se han reducido a la mitad.

Pongamos un caso: Gran Hermano. El programa final de la 13º edición fue líder con menos de 4 millones de espectadores y un 28,2 % de share. Pues bien, ese mismo programa hubiera sido el menos visto de la primera edición, del año 2000, que alcanzó picos de casi 10 millones de espectadores y superó con regularidad el 50% de share. Y eso que el reality de Telecinco, pese a todo (y nos guste o no), sigue siendo rentable.

Este jueves 31 de mayo tendremos a varios invitados de altura para analizar el fenómeno que estamos viviendo: Risto Mejide, publicista, escritor y polémico colaborador de televisión, quien aparte de repartir estopa a aspirantes a cantantes es experto en marketing. Ana Pastor, aguerrida presentadora de Los desayunos de TVE, muy activa en las redes sociales; el presidente de la consultora audiovisual Barlovento, Ricardo Vaca, que conoce como pocos el fenómeno de las audiencias; o La chica de la tele, que desgrana la actualidad de la parrilla semana tras semana.

Y, directo desde Silicon Valley, el director de producto mundial de Google, el salmantino Bernardo Hernández. Un gurú que nos puede explicar por qué la Red es la auténtica pantalla del futuro. Porque el imparable aumento del consumo diario de Internet en todas las franjas de edad y capas sociales ha transformado los hábitos y creado nuevos formatos.

La nueva televisión está por llegar. Seguramente sea más revolucionaria e incluso más fácil de explicar que el apagón analógico, que al final quedó en "una movida gordísima", en brillante definición de Muchachada Nui:

 

WOBI, tecnologías que inspiran

Cuando La Nube arrancó, teníamos la esperanza de conseguir traer como invitados a los gurús de este mundo digital que proliferan en Silicon Valley. Este jueves contaremos con uno de los pensadores más consultados, al que la revista Fortune considera una de las mentes pensantes de la nueva era.

B J. Fogg, psicólogo de Stanford, dirige el Laboratorio de Tecnología Persuasiva (como mínimo, ya el nombre impresiona, ¿no?). Investiga cómo los productos informáticos (las páginas web, los móviles…) se diseñan expresamente para influir en la conducta y las creencias de los internautas. Empresas como Nike o eBay le consultan habitualmente.

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A Fogg lo han llamado el “profesor Facebook” por un reportaje del New York Times sobre una asignatura en la que pedía a los estudiantes que crearan “aplicaciones persuasivas”. A lo tonto, esas aplicaciones alcanzaron 20 millones de descargas. Y resulta que en esa clase estaba Mike Krieger, a la postre fundador de Instagram. Fogg ha desarrollado métodos para crear hábitos y automatizar esos cambios de comportamiento, como podéis ver aquí.

Si Fogg está en España y podemos escucharlo en La Nube es porque este miércoles interviene en la X Edición de ExpoManagement Madrid (www.expomanagement.es), un congreso de directivos y especialistas en empresa que organiza HSM.

El 23 y 24 de mayo, en el Palacio de Congresos, saldrán a la palestra algunos de los mejores speakers del mundo. Personajes tan destacados como Philip Kotler, presidente de Starbucks, Bernardo Hernándezdirector de producto de Google en San Francisco (por cierto, el jueves 31 lo tenemos en La Nube), Kevin Roberts, presidente de la agencia Saatchi & Saatchi y uno de los ejecutivos más influyentes de publicidad del mundo... sin olvidar a figuras como Nouriel Roubini (uno de los pocos economistas que predijeron la crisis financiera mundial) o Parag Khanna, que ha asesorado a Obama en política internacional. Liderazgo, geopolítica, economía, comunicaciones y, ante todo, grandes ideas.

Si os suenan las charlas TED pero aún no conocéis WOBI (World of Business Ideas), os invitamos a que indaguéis en vídeos tan inspiradores como éste, de Daniel Goleman, especialista en inteligencia emocional. Cuidado, que enganchan.

La brecha digital: inmigrantes y nativos

Pura Ramos era corresponsal para el diario Pueblo allá por los años 60. Cuando quería enviar una crónica desde el extranjero, tenía que ir al aeropuerto con las cuartillas en la mano y convencer al piloto del vuelo más inmediato a Madrid de que, al aterrizar, le entregase esos folios al encargado del periódico que estuviera esperándolo en Barajas. ¡Cuánto han cambiado las cosas! Ahora esta veterana periodista se maneja a las mil maravillas en la Red… aunque cree que el acceso inmediato a toda la información nos está volviendo más vagos.

Ramos, de 80 años, ha vivido la revolución digital. No es la única. La monja contemplativa Sor Lucía Caram difunde la fe en su blog, su Facebook y su Twitter, activo como pocos. “Internet supone una gran oportunidad de ensanchar corazones. Las redes sociales son muy útiles para expresar mensajes cortos y directos".

Garfi


En cambio, las nuevas generaciones han nacido con Internet como una herramienta más de la vida cotidiana. Nueve de cada diez adolescentes de 13 años navega por la Red; incluso lo hace el 25% de los niños ¡de 4 años!

Ellos son los llamados nativos digitales, los que aprenden a hablar a la vez que a desenvolverse en Internet; mientras, sus padres se esfuerzan –incluso sufren- por adaptarse a los tiempos; a estos últimos se los conoce como inmigrantes digitales.

Mañana LA NUBE aborda precisamente esta brecha digital, las diferencias entre generaciones en el uso de las nuevas tecnologías.

Para ello contaremos con representantes de todas las edades: el más joven, Manuel Ríos, tiene 12 años y pertenece a Parchís, en la nueva generación del mítico grupo infantil. Lucía Gil y Rafa Ramos son adolescentes, ambos actores. A ella la habrán visto en la serie La Gira, de Disney Channel; a él, en Aída.

Tres jovencísimos talentos con tanto desparpajo frente a la cámara que las redes sociales. Como el barcelonés Christian Jiménez, más conocido como Porta, un rapero muy popular gracias a Internet: sus canciones comenzaron a difundirse en su MySpace, y hoy tiene millones de descargas.

Tampoco le va a la zaga Fermín Álvarez, que ya con 18 años fue Director de arte de la agencia de publicidad McCann Erikson; ahora, con 28, dirige Social Noise, una empresa de marketing digital.

Ninguno de ellos comprende la vida sin Internet. Pero tampoco Lucía Caram, la monja tuitera, ni la periodista Pura Ramos, a sus 80 años tan bien llevados. Todos tienen una relación especial con la Red, y con ellos celebraremos el Día Internacional de Internet, 17 de mayo.

Pura Ramos era corresponsal para el diario Pueblo allá por los años 60. Siempre que quería enviar una crónica desde el extranjero, tenía que ir al aeropuerto con las cuartillas en la mano y convencer al piloto del vuelo más inmediato a Madrid de que, al aterrizar, le entregase esos folios al encargado del periódico que estuviera esperándolo en Barajas. Ahora esta veterana periodista se maneja a las mil maravillas en la Red… aunque cree que el acceso tan sencillo a la información nos está volviendo más vagos.

Ramos, de 80 años, ha vivido la revolución de Internet. No es la única. La monja contemplativa Sor Lucía Caram difunde la fe en su blog, su Facebook y su Twitter, activo como pocos. “Ya rezan las demás por mí”.

En cambio, las nuevas generaciones han nacido con Internet como una herramienta más de la vida cotidiana. Nueve de cada diez adolescentes de 13 años navega por la Red; incluso lo hace el 25% de los niños ¡de 4 años! Ellos son los llamados nativos digitales, los que aprenden a hablar a la vez que a desenvolverse en Internet; mientras, sus padres se esfuerzan –incluso sufren- por adaptarse a los tiempos digitales.

Mañana LA NUBE aborda precisamente esta brecha digital, las diferencias entre generaciones en el uso de las nuevas tecnologías.

Para ello contaremos con representantes de todas las edades: el más joven, Manuel Ríos, tiene 12 años y pertenece a Parchís, en la nueva generación del mítico grupo infantil. Lucía Gil y Rafa Ramos son adolescentes, ambos actores, los habréis visto en Club Disney o en Aída. Tres jovencísimos talentos con un desparpajo enorme frente a la cámara y también en el uso de las redes sociales.

Como el rapero Porta, un fenómeno con millones de descargas, popular gracias a Internet.

Tampoco le va a la zaga Fermín Álvarez, que ya con 18 años fue Director de arte de la agencia de publicidad McCann Erikson; ahora, con 28, dirige Social Noise, una empresa de marketing digital.

Ninguno de ellos comprende la vida sin Internet. Pero tampoco Caram, la monja tuitera, ni la periodista Pura Ramos, a sus 80 años tan bien llevados. Todos tienen una relación especial con la Red.

Con todos ellos celebraremos el Día Internacional de Internet, 17 de mayo, y veremos el contraste entre generaciones.

Día 1 del #CICD

Mockapetris

Es improbable que a alguno le suene su apellido, pero Paul Mockapetris forma parte del selecto grupo de los que suelen llamarse “padres de la Red”, junto con los más conocidos Tim Berners Lee (creador de la World Wide Web) o Vinton Cerf (inventor del protocolo de comunicación TCP/IP). ¿Cuál fue el mérito de Mockapetris? Mientras trabajaba en Arpanet, esa tela de araña digital para el Departamento de Defensa de EEUU, ideó el sistema de nombres de dominio (DNS), en 1983. Vamos, que gracias a él las direcciones de internet no son sucesiones interminables de números, sino palabras sencillas que finalizan en .com, .org, .gov o tantas otras, aparte de las iniciales de los países.

Es de agradecer que, a semana y media del día mundial de Internet (17 de mayo), el Congreso de Ciudadanía Digital (CICD) haya hecho el esfuerzo de traer a San Sebastián a Mockapetris. El valor de su presencia compensa con creces el hecho de que en su conferencia inaugural este ingeniero de Boston (1948) se haya mostrado más bien difuso en sus divagaciones sobre la neutralidad de la Red. Acaso seguía impactado por el siempre imprevisible clima donostiarra, que destrozó su paraguas con un vendaval de lluvia a primera hora de la mañana (su llegada al Kursaal 2 era una estampa), de la misma forma que a mediodía le dio por el sol veraniego para, a media tarde, azotar con otro chaparrón.

Sea como fuere, la introducción de Mockapetris sirvió de calentamiento para algunos platos muy apetecibles. Uno de los pilares de estos dos días de encuentro que organiza el Diario Vasco es la relación entre los ciudadanos y quienes nos gobiernan. Sea en los interesantes talleres sobre Gobernanza (con la incisiva Mar Cabra como portavoz de Tuderechoasaber, iniciativa conjunta con David Cabo por la transparencia de las instituciones públicas) o en las ponencias sobre Social Media o Ciudadanía, lo cierto es que en esta III edición del Congreso abundan las reflexiones sobre la democracia 2.0. ¿Cómo pueden influir los internautas en el mundo real? ¿Sabrán las Administraciones estar a la altura de los cambios?

En La Nube llevamos semanas planeando un programa sobre ciberactivismo, así que quizá nuestro interés sobre el tema nos hizo estar atentos a Francisco Polo, creador de Actuable. Creada hace año y medio, la plataforma de peticiones online se ha dejado notar, y cuánto: gracias a las firmas electrónicas que recoge,  las hermanas de Miguel Montes (el preso que más años llevaba en la cárcel en España, 36 años por delitos menores) lograron finalmente su indulto; también fue en Actuable donde el espectador Pablo Herreros pidió a los anunciantes que dejaran de patrocinar La noria después de que invitaran al programa a la madre de El Cuco.  Con más de dos millones de usuarios, pasado mañana se integra en Change.org, la mayor plataforma mundial de estas características. Aspiran a los 30 millones de seguidores en 2013.

Decíamos que tal vez íbamos condicionados a favor de Paco Polo… o que resulta difícil no escuchar su discurso sobre una participación online que empieza a cambiar las cosas a pequeños pasos. Polo embelesa al auditorio con su voz, sus palabras, sus ejemplos, sus propuestas. Curioso que al comienzo se haya metido al público en el bolsillo con una simple invitación a levantarse y dar palmas... como haría Álvaro González Alorda ya por la tarde (éste pidió un abrazo al de al lado, en plan "daos la paz"), antes de arrancar su magnífica reflexión sobre “El final de la enseñanza”.

Es la educación otro de los pilares del CICD, con propuestas variadas y novedosas sobre la integración de las nuevas tecnologías. El profesor del Instituto de Empresa González Alorda no ha dudado en afirmar que los maestros enseñan igual que hace tres siglos. Y ha defendido que "la formación presencial en el aula es un lujo por el que solo merece la pena pagar si los profesores son inspiradores". O sea: no a las clases magistrales, a los dictados de apuntes. Se pueden ver en vídeo por internet. Si un estudiante, de la edad que sea, va al aula, tiene que ser para aprender por medio de la experiencia, haciendo cosas, y con alguien que tenga competencia técnica y, más importante, integridad y pasión por enseñar.

Estos pocos ejemplos resumen un día intenso y activo, desde los conferenciantes al público (que, más que participar en el turno de preguntas, no ha parado de comentar los discursos en Twitter, como se proyectaba en un faldón de la pantalla, con el hashtag #CICD). Especialmente controvertida ha sido la intervención de Garth Holsinger, uno de los máximos responsables de Klout, empresa que mide la "influencia" de cada individuo en internet y las redes sociales.

Y todavía nos queda toda la segunda jornada…

La cultura del picoteo

Nunca había sido tan fácil como hasta ahora acceder a todo tipo de contenidos a través de Internet. La inmediatez, la gratuidad y la superabundancia han generado una ansiedad informativa aparente, que amenaza con sustituir el conocimiento por la simple curiosidad, la opinión fundada por ocurrencias de 140 caracteres.

Sopa de teclas
Foto: www.co-society.com

Es lo que Benjamín Prado definió certeramente en un artículo periodístico reciente como “La cultura del picoteo”: saber de muchas cosas aunque sea poco, probar todas las salsas sin terminar ningún plato, en definitiva opinar de cualquier tema con el desparpajo de quien se cree con conocimientos para hacerlo.

Buscamos titulares en vez de noticias largas; canciones y no discos; sería lo que alguien  denominó “síndrome de Diógenes 2.0”: un afán compulsivo por acumular descargas aunque no haya tiempo para consumirlas. ¿Qué será de las industrias culturales tradicionales ahora que no hace falta poseer para disfrutar?

El próximo jueves 3 contamos en exclusiva con uno de los principales cronistas mundiales de Internet. James Gleick, reportero del New York Times durante los años 90, explicó en su columna Fast Forward cómo la Red crecía a grandes pasos. Sus best sellers sobre ciencia han sido finalistas de los premios Pulitzer y National Book Award. Su último libro, La Información,  muestra que la necesidad de datos y conexión del ser humano existe desde el principio de los tiempos.

No podía faltar el escritor Benjamín Prado,  avezado observador de esta cultura del picoteo. Invitaremos también a Mariano Fernández Enguita, catedrático de sociología de la Universidad Complutense, que comentará los efectos de esta sobreinformación (y hasta infoxicación) en los estudiantes. Vicente Luis Mora, uno de los críticos literarios más interesantes de nuestro panorama actual en España (su blog Diario de Lecturas tiene 16.000 lectores), hablará con Toni a través de videoconferencia.

Os esperamos.

La Era de la Ira

Hagan la prueba. Entren en el blog del bueno de Roberto Palomar en Marca.com, o del incisivo José María Izquierdo en El País. O, bueno, en casi cualquier blog. Efectivamente: no faltarán comentarios de lectores que descalifican, insultan, se autopublicitan… Son los agitadores de foros, también llamados trolls (para una clasificación de lo más atinada de los distintos tipos, ver aquí). El Jueves lo ilustró brillantemente en esta sección de vídeos: 

 

La Red parece haberse convertido en el Salvaje Oeste. El nivel de rabia es muy alto: injurias, suplantación de personalidad, crispación y hasta amenazas están a la orden del día. Siempre, eso sí, desde el escudo del anonimato. A esto es a lo que llamamos “la Era de la Ira”.

Para entrar en materia, el próximo jueves tendremos en LA NUBE a varios invitados que han sufrido en sus carnes esta ira. La humorista y presentadora Eva Hache contará cómo las redes sociales estrechan su relación con los seguidores… pero también con sus detractores. De hecho, fue amenazada de muerte por Twitter. El inspector jefe de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT), Enrique Rodríguez, que detuvo a aquel acosador, nos explicará dónde está la frontera entre el mero insulto y el delito, y cómo trabaja su unidad.

Fernando Savater, filósofo y escritor vasco que ha convivido con la presión social durante toda su carrera, indagará en el origen de la ira. ¿Y si resulta que ésa es nuestra verdadera cara, la cruda sinceridad, al margen de toda corrección política? También nos preguntaremos si esa violencia digital puede traducirse en analógica. Vamos, que si nos liaremos a mamporros como estos angelitos.

Por último, la escritora Lucía Etxebarria, que en el último año ha protagonizado varias polémicas en las redes sociales, reflexionará sobre cómo comportarse en Internet y cómo enfrentarse a los ciberfanáticos.

La cólera internauta. ¿Es Internet una madriguera de rabiosos, un nido de trolls en potencia? ¿Cuánto podremos aguantarlo?

Todas estas preguntas y algunas respuestas, el jueves 26 de abril a las 23.00, en La 2. Os esperamos.

La revolución digital

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Esta tarde, Agustín Martínez, guionista de LA NUBE, comparte una reflexión con todos nosotros. Dice así:

Comparamos lo que ahora estamos viviendo, esta revolución digital, informática o de la información, da igual como queramos llamarla, con la Revolución Industrial. El ordenador es nuestra máquina de vapor: el símbolo que inicia el cambio. Normalmente, cuando alguien cita la “revolución digital” lo hace con una sonrisa en la cara. Emocionado. Como diciendo: “venga, tíos, ¿no os dais cuenta? Estamos viviendo un cambio histórico. Nada volverá a ser lo mismo.” Y no le falta razón. Lo que a lo mejor le sobra es la sonrisa.

Vale. Digamos que lo que ahora nos está pasando es lo mismo que pasó durante la Revolución Industrial. Sí, el mundo cambió. Posiblemente, la vida se hizo más fácil. Pero quizás no esté de más recordar que, en el camino, unos cuantos murieron en las fábricas. Que había jornadas de trabajo interminables. Que los niños también eran obreros. Que surgieron barrios llenos de miseria en las ciudades.

Si estamos en el comienzo de una revolución similar a la industrial: ¿no es eso lo que nos toca?

Si echamos un vistazo a nuestro alrededor, uno rápido para no deprimirnos, la situación no es para tirar cohetes. Hemos cogido la costumbre de culpar de todo lo que nos pasa a los Bancos y a la clase política, a los mercados esos que no sabemos muy bien quiénes son… y no es que sean unos santos, pero: ¿tienen ellos toda la culpa? ¿No será que esta revolución digital que tanto nos tiene que cambiar, pasa primero por cargarse todo lo que había antes?

Podemos echarnos a la calle y protestar, pero lo seguimos haciendo con smartphones y tablets. Conectados a Internet: nadie se plantea que la red pueda tener la culpa de los que nos ocurre, pero, ¿y si es así? ¿y si esta desestabilización del sistema es culpa de la Revolución Digital?

La Revolución Industrial trajo la mecanización del campo y, con ella, el paro. La gente emigró a las ciudades, donde la nueva industria les daba trabajo. Durante horas interminables y en condiciones infrahumanas, pero trabajo.

Hoy, el ejemplo de la industria que nace para dar nuevos trabajos es Instagram: una empresa que vale 1000 millones de dólares y que tiene a 13 empleados. El cambio es evidente. Instagram vale más que el New York Times, con todos sus periodistas, administrativos, documentalistas, fotógrafos…

Se destruyen trabajos: la industria discográfica, muriendo, la del cine, un tanto de lo mismo… Solo por nombrar a un par de sectores. Gente engordando las listas del paro y, esas nuevas empresas que simbolizan los nuevos tiempos, dan trabajo a 13 personas. ¿Realmente es posible este cambio? ¿No estamos creando un mundo en el que, fundamentalmente, lo que sobran son seres humanos?

Equipo de La Nube


Presentado por Toni Garrido, La Nube es un nuevo proyecto de programa de televisión y página web, dedicado a la sociedad de Internet, a esta nueva era digital que está modificando nuestras vidas a un ritmo tan vertiginoso que a veces cuesta asimilar la trascendencia de los cambios. Todo se disuelve en un nuevo estado de las cosas que abarca la política, la participación ciudadana, los medios de comunicación, el consumo, la industria cultural, las formas de ocio, las relaciones interpersonales, la conducta sexual… y, en esencia, la experiencia individual de ser y estar en el mundo.
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