¡Grande Nadal!
Tras ganar por octava vez el Torneo de Montecarlo, Rafa Nadal llegó a Barcelona a la hora de la cena. Por delante tiene otro reto: ganar en la ciudad condal “su” torneo, el Conde de Godó. Nadal y su gente cenaron en un restaurante de Barcelona, allí se encontró con otro mito del deporte y no dudó ni un instante en pedirle una foto. Ese mito es Audie Norris.
El pívot nacido en 1960 en Jackson, Mississipi, está en Barcelona para quedarse. Esta mañana ha presentado el Campus que lleva su nombre y que se organizará del 24 de junio al 15 de julio en las fantásticas instalaciones del Hotel El Montanyà, sí, allí donde se llevaba Cruyff al Dream Team para desconectar del entorno. Norris estará todos los días con los niños, les enseñará un par o tres de trucos para ser mejores jugadores pero sobretodo les transmitirá su pasión por vivir y por ser feliz.
“Atómic Dog”, apodo con el que se le conocía, era un gran jugador de baloncesto y de ahí pasó a ser un mito del baloncesto español. Todavía se emociona cuando recuerda en público sus duelos con Fernando Martín, algo así como los Russell-Chamberlain de la NBA. Grandes rivales en la pista y amigos fuera de ella.
Norris habla con nostalgia de su época. Sus partidos eran divertidos, había mucha intensidad en la cancha de juego, algo quizás que ahora encuentra a faltar. Se ha pasado del juego “duro” al “fino” y más si hablamos del juego interior. Hasta la vestimenta del jugador se ha vuelto más “cool”, antes los pantalones dejaban ver esos muslos musculosos que hacían del baloncesto un deporte atractivo.
Con Epi y Sólozabal formaban un trío excelente y carismático. De ellos recuerda que cuando llegó al Barça le dijeron que cuidara al seguidor, que los fans son lo más importante. No hizo falta. A Norris le gusta hablar con todo el mundo, se deja querer y por eso fue y es todavía tan querido por la afición. Y no sólo por la azulgrana, nos cuenta que en la final de la Copa del Rey del Sant Jordi se hizo infinidad de fotos con la hinchada del Real Madrid. Por cierto, ese partido sí le recordó a los suyos.
El que fuera pívot del Barça durante 6 temporadas, del 87 al 93, quiere dedicarse a enseñar sus conocimientos y hacer valer su experiencia para transmitirla a los jóvenes pívots, y tras hacerlo en Estados Unidos, ahora quiere hacerlo en España. Él tenía buenos movimientos de pie, sabía jugar de espaldas al aro, utiliza el gancho y no le asustaba pisar la pintura. Además tenía compromiso para con su club, se dejó las rodillas, los hombros, el físico, que todavía le duele, por unos colores. Eso también hay que valorarlo.
Norris no se perderá el España – Estados Unidos del Palau Sant Jordi el 24 de julio, partido que veremos también en La 1 de Televisión Española. A pesar de ser norteamericano, en la finalísima de Pekín quería que ganase España. Aduce que la victoria española hubiera cambiado el panorama del baloncesto en Europa. Y quizás el viejo continente dejase de ser la cantera de la NBA.
Ojalá en Londres este verano gane España y se cumplan los vaticinios de Norris. Palabra de mito.



