¿Por qué nos levantamos de mal humor por la mañana?

    miércoles 8.feb.2017    por Equipo CogniFit    0 Comentarios

  • Suena el despertador, abres los ojos y ese profundo enojo: Todo te molesta y saltas sobre el primer ser humano que te hable. Descubre las causas del mal humor matutino.
  • ¿Te sientes especialmente tope por las mañanas? La razón puede estar en la inercia del sueño. ¡Aprende a manejar tus mañanas!

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Andrea García Cerdán – Psicóloga CogniFit (Evaluaciones neuropsicológicas y estimulación cognitiva)

Muchos se levantan con mal humor por la mañana, mientras a otros parece no costarle nada y están muy activos. ¿Eres de esos a los que no se les puede dirigir la palabra al empezar el día?

Despertarnos con despertador cada mañana es un factor ya de por sí estresante. Pasamos de estar a gusto, calentitos y seguros en nuestra cama, a tener que levantarnos al mundo exterior, donde no sabemos lo que nos va a ocurrir. Sin embargo, despertarnos de mal humor cada día puede ser un signo de falta de sueño que puede pasarnos factura a largo plazo. Descubre aquí por qué nos levantamos de mal humor y algunos consejos para remediarlo.

Nuestro cerebro aún sigue dormido

¿Te despiertas, vas a por el café y abres el lavavajillas por error? ¿No te enteras de nada de lo que te dicen? Esto se debe a la llamada “inercia del sueño”, por la cual algunas zonas cerebrales todavía permanecen "dormidas". Esta repentina puesta en marcha hace que nuestro cerebro todavía no esté totalmente activo y no funcione correctamente. Digamos que es posible que no estemos de humor por la mañana porque nuestro cerebro todavía no está despierto y hasta nos cuesta hablar o pensar.

Nuestro sueño tiene varias fases, unas de sueño ligero (en las que es fácil despertarse) y otras de sueño profundo (en las que nos cuesta más). Por ello, si nuestra alarma nos despierta en la fase profunda, nos va a costar más llevar a cabo nuestras actividades matutinas.

¿Tienes mal humor? Igual es porque no has dormido bien

¿Estás de mal humor todas las mañanas? ¿Te dura más tiempo de lo normal? Puede que la razón sea que no descansamos lo suficiente, bien porque nos acostamos tarde o porque la calidad del sueño no es la óptima. La falta de sueño tiene consecuencias nefastas para nuestro organismo: Bien a corto plazo (problemas de concentración y del estado de ánimo) o a largo plazo (mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y cambios en la respuesta inmune, como indican varios estudios).

Por desgracia, en nuestro país se duerme una hora menos que la media europea. Habitualmente no se es consciente de la importancia de dormir las horas suficientes y la calidad del sueño.

¿Nuestro reloj biológico se ha estropeado?

Nuestro reloj biológico es responsable de que nos sintamos más activos por las mañanas y más somnolientos por la noche. A estos ciclos de sueño-vigilia se les llama ritmos circadianos, que son controlados por una estructura cerebral llamada hipotálamo.

Los ritmos circadianos regulan desde la tasa cardíaca hasta la temperatura corporal. Ambas van variando durante el día y nos ayudan a mantener un estado de ánimo estable y una salud óptima.

En estos ritmos circadianos también influye la acción de ciertos tipos de hormonas, como el cortisol (la hormona del estrés) y la melatonina (la hormona inductora del sueño). Nuestro cuerpo empieza a generar cortisol por la mañana, normalmente con el amanecer. Esto nos ayuda a tener energía y estar alerta durante el día. La melatonina, por otro lado, nos provoca somnolencia.

Cada persona tiene sus propios ritmos circadianos, y si no produce ninguna interferencia con la vida diaria no hay ningún problema. A algunos les costará poco despertarse y estarán más activos por las mañanas y a otros les costará más y tendrán más sueño matutino. Estas diferencias son algo normal.

El problema aparece cuando estos ritmos se alteran o empiezan a interferir con nuestro día a día. Si nuestro cuerpo empieza a producir hormonas en momentos del día poco adecuados, esto puede tener efectos negativos en nuestra salud y bienestar emocional. Si producimos melatonina durante el día, estaremos cansados e irritables. Unos ritmos biológicos alterados pueden contribuir a la depresión y otros trastornos psicológicos.

¿Cómo aliviamos nuestro mal humor matutino?

  • Despiértate poco a poco. Hoy en día a una gran cantidad de aplicaciones móviles que nos ayudarán a monitorizar nuestro sueño y a despertarnos en la fase del sueño más ligera. También hay algunas que nos traen a fases ligeras del sueño poco a poco con el encendido progresivo de nuestra pantalla o con música progresivamente más alta.
  • Descansa correctamente. Acuéstate al menos una hora antes de lo habitual y lleva una correcta higiene del sueño. Huye de los ruidos, aleja tu móvil. No hagas actividad física intensa o esfuerzo mental justo antes de dormir, ya que tu cuerpo se mantendrá activado más tiempo y te costará más dormir. Uno de los factores más importantes para prevenir la pérdida de memoria es mantener un sueño adecuado.
  • Ten una buena rutina. Intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora y tener buenas rutinas de comidas. Así se regularán los ritmos circadianos. No te olvides del ejercicio físico.
  • Aliméntate correctamente. Las comidas muy copiosas por la noche, lejos de ayudarnos a dormir, perjudican nuestro descanso. Cena al menos dos horas antes de acostarte y que no sea una comida muy abundante.


¡Siguiendo estos consejos tal vez te cueste un poco menos levantarte de buen humor por las mañanas!

Categorías: Ciencia

Equipo CogniFit    8.feb.2017 14:59    

¿Está Internet cambiando nuestro cerebro?

    jueves 2.feb.2017    por Equipo CogniFit    3 Comentarios

  • Intenet está cambiando la estructura de nuestro cerebro, afectando a nuestra capacidad de atención, concentración, y memoria.
  • Vivir conectado a las nuevas tecnologías puede erosionar la capacidad de pensar de forma autónoma.

Internet cambia nuestro cerebro

Mairena Vázquez Rodríguez - Piscóloga en CogniFit (Evaluaciones neuropsicológicas y estimulación cognitiva)

Nuestro día a día se basa en un estado constante de Whatsapps, e-mails, mensajes, llamadas, notificaciones de un sinfín de redes sociales… ¡Qué levante la mano quien no revise su teléfono móvil, ordenador o cualquier dispositivo electrónico de manera diaria! ¿Quién no utiliza continuamente las redes sociales para mantener el contacto con sus amigos o compañeros de trabajo, el GPS cuando tiene que ir a un sitio desconocido o simplemente busca en Google esa palabra que no recuerda? O lo irónico que resulta ver cómo dos personas que hace tiempo que no se ven, pasan más tiempo mirando sus respectivas pantallas que a quien tienen delante.

Internet ha traído a nuestras vidas infinidad de ventajas sin las que hoy en día sería complicado vivir. A pesar de ello podemos preguntarnos si es cierto que Internet está “matando” o empeorando de algún modo nuestro cerebro. Y en caso de que fuera cierto, ¿cómo cambia Internet nuestro cerebro?

“Vivir conectados a Internet impide construir conocimiento. Nuestro cerebro busca información rápida, la usa rápido y la olvida a la misma velocidad; eso nos hace pensar de forma mucho más superficial.”
-Nicholas Carr-

Las personas con el paso de los años y con la ayuda de las nuevas tecnologías hemos evolucionado. A pesar de la evolución y de lo bueno que resulta Internet en muchas ocasiones, se puede pensar que influye en nuestro cerebro haciendo que nuestra capacidad de concentración, atención y memoria se vean deterioradas al mismo tiempo que nos vuelve más sedentarios, vagos y menos creativos.

Según este estudio algunos científicos creen que Internet está modificando nuestros circuitos neuronales. Nicholas Carr, experto en tecnología de la información defiende que Internet “está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y pensar de forma autónoma”. Debido a la plasticidad cerebral, nuestras estructuras y neuronas se adaptan a las experiencias que vivimos (incluido Internet) cambiando tanto su estructura como su funcionamiento sobre todo durante los períodos más sensibles del desarrollo, los primeros 20 años. El cerebro mantiene un flujo constante de información con el mundo que nos rodea. Internet hace que con sólo reproducir un vídeo, nuestro sistema visual y cerebral haga un trabajo enorme para proporcionar toda la información sensorial requerida. Entre las principales preocupaciones que se derivan del uso de Internet con nuestro cerebro encontramos:

  • El acceso constante a la información en línea está "atrofiando" nuestra memoria. En estudios como este se observa cómo Internet nos ofrece contenido atractivo y hace que sintamos la necesidad de conectarnos continuamente, lo que puede provocar una sobrecarga en nuestra memoria de trabajo. Para guardar en nuestra memoria algo nuevo, debemos borrar algo que ya habíamos guardado, pues nuestra capacidad es limitada. Es por esto que nuestra memoria está cambiando debido a las nuevas tecnologías.
  • Parece que Internet influye a la hora de mantener la concentración en algo o cuando necesitamos evitar distracciones. Internet proporciona distracciones de manera rápida y eficaz, lo cual es un gran problema ya que utilizamos esta herramienta tanto para trabajar como para nuestro tiempo libre. El profesor David Nicholas, jefe de estudios de la información UCL, afirma además que el uso de Internet afecta a nuestra capacidad para leer y escribir.
  • Las personas somos seres sociales por naturaleza. Internet nos da la ventaja de relacionarnos entre nosotros a pesar de la distancia o el tiempo. El problema comienza cuando sufrimos las consecuencias de compartir absolutamente todo en las redes. Queremos impresionar a los demás y por ello necesitamos la aprobación de los que nos rodean, sobre todo los adolescentes. Ya se ve en este estudio cómo se activan un mayor número de regiones neuronales implicadas en el procesamiento de la recompensa cuando ven unas determinas fotos en las redes. Buscamos constantemente los sentimientos positivos derivados de la aprobación de los demás. Incluso se puede comparar con la adicción a las drogas ya que se producen recompensas a través del aumento de dopamina en nuestro cerebro.

El problema real no es de Internet en sí, sino de las personas que se dejan llevar por la red, modificando sus comportamientos, sus costumbres y hasta su forma de pensar. Una buena manera de evitar las consecuencias negativas derivadas de Internet es buscar el equilibrio, no aislarse por completo del móvil pero tampoco vivir continuamente pendiente de cada notificación. Es recomendable procurar desconectarse de manera diaria y saber distinguir entre los momentos online y offline.

Categorías: Ciencia

Equipo CogniFit    2.feb.2017 11:03    

Leer protege tu cerebro

    miércoles 25.ene.2017    por Equipo CogniFit    0 Comentarios

  • Leer tiene grandes beneficios para nuestra salud, pero solo si se realiza por placer, no por obligación.

  • Aquí te desvelamos algunos de los beneficios de leer a diario. Pero, ¿y si no me gusta leer? Este artículo también es para ti. Descubre algunos consejos para adquirir gusto por la lectura e integrarla en tu rutina.

Leer protege tu cerebro - CogniFit

Andrea García Cerdán – Psicóloga CogniFit

La lectura potencia nuestra empatía

Leer las vidas y aventuras de otras personas (ya sean reales o ficticias) nos permite ver el mundo desde otra perspectiva. Nos permiten aprender de sus errores y entender mejor a otras personas. Nos permite desarrollar nuestra empatía, la capacidad para entender y sentir lo que otros están sintiendo.

Al leer lo que hacen los protagonistas de una historia, se nos activan las mismas zonas del cerebro que se activarían si fuéramos nosotros mismos los que estuviéramos realizando esas actividades. Es lo que lo conocido como neuronas espejo, y son algo esencial para el aprendizaje y la interacción social.

Algo muy relacionado con esto es la “Teoría de la Mente”. Es la capacidad de atribuir a los demás estados mentales distintos a los míos, es decir, distinguir y reconocer las mentes de los demás como algo independiente de mi propia mente. También es la habilidad de entender las mentes de los demás, comprender sus sentimientos y ser capaces de sentirlos nosotros también. Según un estudio, leer literatura de ficción aumenta esta capacidad.

Leer reduce el estrés

El estrés, si es excesivo y prolongado, tiene consecuencias muy negativas, tanto físicas como psicológicas. El estrés aumenta el riesgo de enfermedades víricas, inflamatorias, cardiovasculares. También nos hace más propensos a sufrir una gran variedad de trastornos mentales.

Leer por placer nos ayuda a reducir el estrés, incluso más que escuchar música o hacer ejercicio. Cuando leemos, habitualmente nos sumergimos en una historia. Durante unos minutos nos olvidamos de nuestra propia vida y pasamos a vivir la de otra persona, la de los protagonistas de nuestro libro. Esto nos permite desconectar, dejar de pensar en nuestros problemas y dejamos de preocuparnos.

La lectura es una actividad que nos parece sencilla, ya que la hemos automatizado mucho. No nos cuesta nada leer cualquier cosa. Es más, no podemos evitar leer los carteles y textos del mundo que nos rodea. Sin embargo, leer un texto requiere muchos recursos cognitivos. Al leer nuestro cerebro está en pleno funcionamiento, y más cuando el texto es algo complejo o requiere de una comprensión global. Es por ello que a nuestro cerebro no le quedan más recursos para darle vueltas a los problemas. Es por ello que los libros son un gran aliado contra la ansiedad e incluso la depresión.

Una película también puede tener este efecto, pero como es una actividad mucho más pasiva y menos inmersiva, por lo que te será más fácil volver a tus preocupaciones.

Leer mantiene en forma nuestro cerebro

Mantener la mente activa puede ayudar a prevenir y retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas y pérdida de memoria. Es lo que llamamos reserva cognitiva. La reserva cognitiva es como un “colchón” que amortigua y nos protege en cierta medida del envejecimiento cerebral.

Según un estudio, leer aumenta la conectividad neuronal y la función cerebral. Es decir, crecen muchas conexiones entre las células cerebrales, favoreciendo el funcionamiento del cerebro.

¿Cómo consigo leer por placer y tener una buena rutina de lectura?

Es posible que la gente que no lee libros habitualmente se pregunte cómo puede haber gente a la que le guste tanto leer. Si tienes curiosidad y quieres intentar iniciar un hábito de lectura, sigue leyendo.

Comienza leyendo libros de temáticas que te interesen. En el mercado hay miles de libros de todas las temáticas posibles para elegir. Seguro que encuentras alguno que te guste.

Empieza leyendo libros breves y fáciles de leer. Libros de menos de 200 páginas puede ser una buena idea para comenzar. Prueba con obras de teatro o libros de relatos cortos. Apuesta por los libros actuales, con lenguajes más sencillos (mejor dejar a Shakespeare y Cervantes para otro momento).

Los best-sellers también son una buena idea. Suelen ser libros que enganchan, de tramas dinámicas y lenguaje sencillo.

Si quieres incluir la lectura en tu día a día, puedes probar a leer al menos 5 minutos al día, antes de dormir, mientras comes… En lugar de encender la televisión, abre tu libro.

Para leer más puedes llevar siempre un libro contigo, en el bolso o en la mochila. Un libro fino o un libro electrónico no te pesarán nada y lo podrás sacar en cualquier momento. De esta manera podrás aprovechar los tiempos muertos, las colas, el transporte público… y no sentirás que has perdido el tiempo.

Categorías: Ciencia , Libros

Equipo CogniFit   25.ene.2017 17:13    

Bajo rendimiento escolar. ¿Cómo poner fin a las malas notas?

    viernes 30.dic.2016    por Equipo CogniFit    1 Comentarios

  • El bajo rendimiento escolar puede ser combatido desde la Neuroeducación y el entrenamiento de capacidades cognitivas del niño.
  • El desarrollo de nuestro cerebro debería marcar qué aprendizajes podemos afrontar.

Bajo rendimiento escolar niños

Por David Asensio Benito (Neuropsicólogo CogniFit).

Cuando un niño o niña tiene un bajo rendimiento escolar, el momento de llevar las notas a casa puede ser un mal trago tanto para él o ella, como para sus padres. No obstante, hay formas para poner remedio al bajo rendimiento escolar.

Llega el fin del trimestre y tu hijo o hija trae las notas con los resultados del trabajo realizado durante lo que lleva de curso. Ha estado estudiando mucho y, además, lleva un par de meses con clases particulares de inglés y matemáticas, por lo que sólo puede traer unas notas sobresalientes. Pero no es así. Es precisamente en esas asignaturas donde menos puntuación tiene. ¿Cómo es posible que, con todo lo que estudia, tenga un bajo rendimiento escolar?

Un bajo rendimiento escolar puede venir dado por malas notas en general o por una serie de buenas calificaciones en algunas asignaturas y malas en otras. Solemos pensar que, cuantas más horas de estudio, mejores notas; pero esto no tiene por qué ocurrir. Además del tiempo de estudio, tenemos que considerar otros factores.

¿Qué factores influyen en el rendimiento académico? Además del tiempo de estudio, es importante conocer el método de evaluación, las características psicológicas del niño y el desarrollo de su cerebro.

  • Por una parte, las asignaturas que tienen un criterio de evaluación más subjetivo (como las asignaturas de arte), son más susceptibles de ser valoradas por el esfuerzo del alumno que por su desempeño. En cambio, no es tan fácil aplicar esta ventaja en las asignaturas como las matemáticas.
  • Por otra parte, el niño debe ver el colegio como fuente de diversión y conocimiento. Una buena motivación y resistencia a la frustración va a favorecer que el niño adopte mejores estrategias de estudio, aprovechando mejor el tiempo. Problemas como el bullying también pueden desembocar en un bajo rendimiento escolar.
  • Finalmente, la capacidad del niño para aprender, que depende del desarrollo de su cerebro. Si las estructuras cerebrales del niño no están preparadas para manejar una información (como puede ser la lectura o el cálculo más complejo), el niño va a tener enormes dificultades para aprenderlo. No obstante, una buena capacidad tampoco implica un buen rendimiento.

¿Cuál es la solución al bajo rendimiento académico? Si nuestro hijo o hija tiene malas notas, necesitaremos trabajar para mejorar en su conjunto tanto el sistema educativo, el entorno del niño y sus capacidades cognitivas. Desde el colegio, es importante enfocarse hacia un sistema educativo basado en la Neuroeducación (que es la aplicación del conocimiento sobre el cerebro y su desarrollo a la educación). El desarrollo de nuestro cerebro debería marcar qué aprendizajes podemos afrontar. Desde nuestras casas, es necesario favorecer el buen estado psicológico del niño, instaurar buenas rutinas de estudio y aclimatar su entorno para el estudio. Además, también debemos favorecer desde aquí el desarrollo de sus capacidades cognitivas. Actualmente existen formas para poder entrenar las capacidades cognitivas desde casa, mediante entretenidas actividades clínicas personalizadas, como las que ofrece Cognifit.

Realizando todo esto, podemos combatir el bajo rendimiento académico de nuestro hijo o hija para que aproveche mejor el tiempo de estudio, aprenda más, saque mejores notas y, al final de cada trimestre, nos podamos llevar una buena sorpresa.

Categorías: Ciencia

Equipo CogniFit   30.dic.2016 12:19    

La Navidad altera tu cerebro

    miércoles 21.dic.2016    por Equipo CogniFit    0 Comentarios

  • El espíritu navideño tiene su explicación científica: Una investigación ha mostrado que ciertas zonas del cerebro se activan especialmente al ver estímulos navideños.
  • Sin embargo, para muchos de nosotros estas fechas resultan estresantes. Consejos para sobrellevarlas mejor.

Navidad Altera Cerebro Ciencia

Andrea García Cerdán – Psicóloga CogniFit

Llega diciembre y a algunos les “invade” un cierto frenesí y alegría. ¿Se ha apoderado de ellos un espíritu navideño? La ciencia ha descubierto recientemente que el culpable de ello está en una zona específica del cerebro. Sin embargo, a muchos les resultan unas fechas estresantes y poco agradables. Al final del artículo repasaremos también cómo paliar el malestar navideño.

El espíritu Navideño

Al hablar de Navidad nos viene rápidamente a la cabeza el estar con la familia, la ilusión de abrir regalos, ver las luces de la ciudad, la ropa abrigada, las grandes comidas, las vacaciones y las fiestas, pero... ¿existe realmente el espíritu Navideño? La respuesta es afirmativa, y según una reciente investigación, se encuentra en nuestro cerebro.

Los participantes del estudio fueron sometidos a resonancias magnéticas mientras se les mostraban imágenes con temas navideños e imágenes similares pero sin ese componente de Navidad. Posteriormente se les pidió que rellenaran un cuestionario acerca de sus costumbres y sentimientos acerca de la navidad.

Los resultados mostraron que ciertos participantes, aquellos que mostraban sentimientos positivos hacia la Navidad, tenían una mayor activación en ciertas áreas del cerebro que aquellos cuyos sentimientos hacia la navidad eran neutros o negativos.

Las zonas del cerebro implicadas son la corteza parietal, motora y somatosensorial. Estas áreas se han relacionado con la auto-trascendencia, predisposición a la espiritualidad, a las emociones compartidas (mediante las neuronas espejo). También están relacionadas con la respuesta a la observación de conductas de ingesta de alimentos. El recuerdo de emociones agradables mientras compartimos alimentos con nuestros seres queridos sería lo que provocaría la activación en estas áreas. También son áreas implicadas en el reconocimiento de emociones faciales y la extracción de información relevante de las caras.

Es posible que esto suceda porque hay personas que, si son familiares y han tenido experiencias positivas durante estas fechas, van a asociar la Navidad a esos acontecimientos positivos. Mientras que otras personas, poco familiares y que han tenido malos recuerdos, van a asociar la Navidad a cosas negativas.

Según los investigadores, esta información es importante para ayudar a aquellas personas que han “perdido” su espíritu navideño debido a tantos años de celebraciones.

El Grinch de la Navidad

¿No te sientes identificado con aquellos cuya época favorita del año son las Navidades? Tranquilo, no hay nada raro en ti.

Un estudio comparó el nivel de bienestar de los participantes una semana antes de Navidad y durante las vacaciones de Navidad. También midió el nivel de religiosidad por si era un factor que influyera en el bienestar navideño.

Los resultados indicaron que el periodo de Navidad está relacionado con un descenso en la satisfacción con la vida, bienestar emocional y ciertos pensamientos depresivos. Sin embargo, los cristianos con altos niveles de religiosidad son la excepción.

El estrés propio de estas festividades influye en nuestro bienestar. La búsqueda de regalos, el consumismo, los compromisos y conflictos familiares y sociales, puede llegar a ser algo agotador. Sin embargo es algo que las personas cristianas no sufren tanto, posiblemente debido a que viven y celebran estas fiestas de otra forma.

¿Cómo reducir el malestar navideño?

1) No gastes demasiado

El consumismo excesivo y gastar más dinero de lo que nos podemos permitir nos afecta negativamente. No es necesario ser ostentoso para pasar unas fiestas agradables. En el caso de los regalos, se sabe que un regalo más caro no necesariamente va a agradecerse más.

Planea un presupuesto máximo que te puedas gastar y no te salgas de él.

2) No comas ni bebas en exceso

La Navidad es una época de excesos en todo, y también en comida y en bebida. Parece que, cuanta más comida y bebida haya, mejor lo vamos a pasar. O que la Navidad es sinónimo de grandes comilonas. Esto es una creencia errónea. Los atracones y beber en exceso daña nuestra salud. También hay que tener en cuenta que muchas comidas tradicionales no son lo más saludable, como los turrones, polvorones, mazapanes, embutidos y carnes a la brasa. Además en muchos casos nos pueden afectar psicológicamente. El hecho de engordar durante las fiestas afecta a nuestra autoestima y el exceso de alcohol puede tener consecuencias sobre tu cerebro, aumentando la conflictividad durante estas fiestas.

Por tanto, modera tu consumo. No dejes de lado tu salud durante estas fiestas.

3) No es necesario pasar todo el tiempo con la familia

Estas fechas están llenas de compromisos, de cenas familiares y de empresa, con amigos… A muchas personas les agobian, pero se ven obligados a acudir. Esto puede minar nuestro estado de ánimo.

Sin embargo no es necesario que digas que sí a todo. Puedes negociar con tus familiares y “saltarte” algún evento. No olvides que no deja de ser un periodo vacacional, durante el cual tenemos que coger fuerzas para la vuelta al trabajo. No te sientas culpable, también es necesario pasar unos días solo y desconectado de todas las obligaciones.

 

Categorías: Ciencia

Equipo CogniFit   21.dic.2016 16:16    

Cómo hacer el regalo perfecto según la ciencia

    martes 20.dic.2016    por Equipo CogniFit    0 Comentarios

  • La ciencia señala que invertir en "experiencias" en lugar de en "cosas" aportará mayor satisfacción a tus seres queridos.
  • Un envoltorio sencillo y un regalo económico pueden ser más gratificantes de lo que pensabas.

Regalo Perfecto Ciencia

Por Andrea García Cerdán – Psicóloga CogniFit.

Se aproximan unas fechas muy especiales. Celebraciones, momentos con los seres queridos y regalos, por supuesto. La búsqueda del regalo ideal puede ser algo especial para algunos, pero para otros, una auténtica tortura. A veces nos devanamos los sesos para encontrar el regalo perfecto para esa persona tan especial. ¿Qué le regalamos si tiene de todo? Parece que el dicho “lo que cuenta es la intención” esconde más verdad de lo que pueda parecer. Descubre lo que la ciencia nos dice acerca de qué y cómo regalar.

Regalos experienciales antes que regalos materiales

Regalar experiencias es mucho mejor que regalar cosas. Una investigación dirigida por Amit Kumar ha comparado estos dos tipos de regalos (experiencial y material) y ha resultado que las experiencias, como viajes, cenas, entradas a eventos… inspiran más gratitud que las adquisiciones materiales, como ropa, electrónica, joyas… Además, consumir y pensar en experiencias conduce a más comportamientos altruistas y generosos que las posesiones.

Y es que las personas tendemos a estar más agradecidas y a mencionar espontáneamente esa gratitud por las cosas que hemos hecho que por las cosas que tenemos.

¿Por qué ocurre esto? Según otro estudio, el placer que generan las experiencias, comparadas con las posesiones, dura mucho más. Además, como estas experiencias suelen ser compartidas con otros, fomentan relaciones sociales satisfactorias, se integran de forma más significativa en nuestra identidad y es menos probable que se hagan comparaciones poco deseables.

Parece que consumir experiencias puede mejorar nuestro bienestar.

Regala lo que ellos explícitamente han pedido

Aunque las personas que regalan a veces prefieran dar algo que el otro no ha pedido explícitamente, por el factor sorpresa, esto no es lo más correcto.

Según una investigación, los que reciben regalos, aprecian más aquellos que han pedido de forma explícita que aquellos que no. Por otro lado, los que dan los regalos, normalmente asumen que tanto los que han sido solicitados como los que no van a ser igualmente apreciados. Y es que cuando vamos a hacer un regalo, solemos pensar que regalar algo que no ha sido pedido va a ser considerado como más atento y considerado por nuestra parte de lo que realmente es.

Así que, si te han pedido un regalo explícitamente, es mejor que te ciñas a él.

El envoltorio del regalo, mejor sencillo

Habitualmente pensamos que un envoltorio especial puede hacer más atractivo un regalo, pero lo cierto es que no siempre es así.

Según un estudio de la Universidad de Yale, un envoltorio bonito para regalos no muy deseados, como ropa interior, pijamas… hace más mal que bien. Un envoltorio original para regalos mediocres, aumenta nuestras expectativas y hace que, al abrir el regalo, nos sintamos mucho más decepcionados que si hubiera estado envuelto en un papel normal.

Sin embargo, para regalos altamente deseados, la calidad del envoltorio no afecta la percepción del regalo.

Así que, si planeas regalar algo “normalito”, es mejor que el papel también sea normal.

Algo más caro no es mejor

¿Crees que regalar algo más caro va a hacer más feliz a esa persona? Generalmente, cuando vamos a regalar algo solemos pensar que esto es así. Sin embargo la ciencia piensa lo contrario.

El dinero no lo es todo. Según un estudio, a la persona que recibe el regalo no le importa el precio del regalo. No se sienten más agradecidos o más felices al recibir un regalo caro en comparación con otro más barato.

Así que, si vas a hacer un regalo, piensa más en un regalo con significado que en un regalo caro.

Para resumir: ¿Cómo hacer el regalo perfecto?

Disminuye el consumismo propio de estas fiestas con los siguientes consejos:

  • Antes que regalar algo material, regala experiencias: una noche de hotel, entradas para un teatro, musical, concierto, viajes, aventuras…
  • No te pases con el envoltorio. Sólo si sabes a ciencia cierta que el regalo le va a encantar, apuesta por envoltorios originales. Si no, algo sencillo es mucho mejor.
  • Los regalos significativos son mucho mejores que los regalos más caros. No hace falta gastarse un dineral para que les guste nuestro regalo.
  • Si te han pedido explícitamente algo, es mejor que le regales eso, antes que algo que no han pedido, aunque te pueda parecer lo contrario. Si te da una lista con posibles regalos, mucho mejor, ya que el factor sorpresa seguirá estando.
  • Potencia tu pensamiento creativo y ¡regala algo hecho por ti! En Internet puedes encontrar miles de ideas: desde un álbum de fotos hasta cualquier manualidad "do it yourself". ¡Atrévete con un regalo original! Seguro que la persona que lo reciba lo agradecerá mucho más que algo comprado.
Categorías: Ciencia

Equipo CogniFit   20.dic.2016 12:55    

¿Un medicamento placebo puede curar? Así funciona el placebo en el cerebro

    viernes 16.dic.2016    por Equipo CogniFit    0 Comentarios

  • Creer en el efecto de una pastilla, aunque no contenga ningún principio activo, produce efectos curativos.
  • El efecto placebo produce cambios en el cerebro pudiendo reducir el dolor y síntomas como la fiebre.

Efecto Placebo

Mairena Vázquez Rodríguez - Psicóloga CogniFit (Evaluación neuropsicológica y entrenamiento cerebral)

Todos hemos pasado por situaciones en los que sentimos dolor en alguna parte de nuestro cuerpo, nos tomamos una pastilla y nos quedamos como nuevos. Qué maravilla, ¿verdad? Pero… Y si al paciente le administran una pastilla sin ningún tipo de medicación entre sus componentes? ¿podría calmar nuestro dolor?

Cuando hablamos de efecto placebo nos referimos a sustancias que no tienen por sí mismas efectos curativos pero que, si quien se las toma cree que así se va a curar, resultan eficaces produciendo en el paciente un potente efecto terapéutico.

El efecto placebo actúa tanto a nivel físico (descenso del dolor, disminuyendo la temperatura corporal en casos de fiebre,…) como a nivel psicológico (reduciendo nuestros niveles de ansiedad, estrés,…).

A modo de ejemplo, imagina que sientes un intenso dolor de cabeza y te tomas una pastilla de una sustancia que no es el fármaco en sí (por ejemplo, de azúcar). Imagina además que esta supuesta pastilla tiene la forma y el color de las pastillas que sueles tomar de manera habitual. Como crees que se trata de una pastilla normal, de algún modo estarás engañando a tu cerebro ya que crees que esa pastilla posee un efecto terapéutico. Del mismo modo que afirma Benedetti, “aprendemos a asociar una pequeña pastilla blanca – la aspirina – con una disminución del dolor de cabeza”.

Según un estudio realizado por Kaptchuk (Instituto Superior de Psicología Aplicada de Lisboa) no solo hablamos de efecto placebo cuando pensamos que una pastilla inocua puede tener los mismos efectos que un fármaco, sino que además, si pensamos en una situación sanitaria en la que tomamos una pastilla, aún sabiendo que se trata de un placebo, surtiría efecto. Factores como las creencias del doctor, los rituales terapéuticos como las palabras, actitudes y expectativas influyen en los pensamientos de las personas haciendo que se produzca un mayor o menor efecto placebo.

El efecto placebo hace que desaparezca o disminuya la percepción que tenemos de un determinado dolor. Cuando se produce el efecto placebo existen zonas del cerebro que se activan/desactivan. Pero, ¿cómo se produce este fenómeno?

Con pruebas de neuroimagen se ha observado que cuando consumimos sustancias que actúan como placebos pero que creemos que son medicamentos reales se desactivan algunas regiones cerebrales encargadas de sentir e interpretar el dolor y se activan otras regiones.

Entre las áreas que se activan o desactivan encontramos zonas como la ínsula, amígdala, córtex prefrontal, tálamo, corteza somato-sensorial… Se ha descubierto que una zona dentro de la circunvolución frontal medial es la principal región cerebral donde se puede identificar quien de verdad ha sentido alivio o no con el efecto placebo. Incluso se ha comprobado que el cerebro puede mandar una respuesta a la médula espinal para que actúe sobre un tejido que produce sustancias naturales para calmar el dolor.

Investigaciones realizadas por la Universidad de Michigan establecen relaciones entre el efecto placebo y la dependencia a ciertas sustancias. Se ha observado que el núcleo accumbens se activa en los momentos de adicción y recompensa. Para que el cerebro se active, hace falta un proceso de creencia y esta creencia se ha relacionado con el efecto placebo.

Otra manera de explicar cómo nos reduce el dolor el efecto placebo se traduce en ser conscientes de que cuando consumimos un placebo y pensamos que nos ayudará a paliar nuestro dolor, se generan neurotransmisores como la dopamina, algunos opiáceos y diferentes hormonas como la oxitocina o la calecistoquinina que producen una mejora real de los síntomas.

Categorías: Ciencia

Equipo CogniFit   16.dic.2016 20:09    

Las palabras pueden hackear (literalmente) tu cerebro

    martes 29.nov.2016    por Equipo CogniFit    2 Comentarios

  • El uso sistemático de palabras negativas, produce una alteración en los niveles hormonales y neurotransmisores.
  • Las palabras positivas fortalecen nuestros lóbulos frontales, y favorecen el rendimiento cognitivo general del cerebro.

Palabras cerebro

Por Cristina Martínez de Toda – Neuropsicóloga CogniFit

Nuestro cerebro está estructurado para mantenerse alerta. Esta herencia de tiempos ancestrales nos ayudaba a protegernos de situaciones peligrosas cuando nuestra supervivencia se veía continuamente amenazada.

Desde el punto de vista evolutivo, sentir estrés al escuchar una palabra hostil, tiene gran sentido. El estrés nos ayudaba a luchar contra enemigos. Sin embargo, en el mundo actual, donde lo que prima es el razonamiento, las palabras negativas hackean nuestra mente, dificultando los procesos de pensamiento.

Un lenguaje hostil puede ser muy dañino, porque envía señales de alarma a nuestro cerebro interrumpiendo su correcto funcionamiento.

Un estudio de la Universidad de Florida, revela cómo procesamos de forma diferente las palabras con connotaciones negativas y positivas. El uso sistemático de palabras negativas, produce una alteración en los niveles hormonales y neurotransmisores. En el experimento realizado por el Brookhaven National Laboratory, se descubrió cómo la palabra “no” estimula la liberación de cortisol (hormona relacionada con el estrés).

Estos cambios en la química cerebral alteran nuestra lógica, capacidad de razonamiento, procesamiento de la información. Las palabras negativas tienen la capacidad de influir, además, en nuestros ritmos de sueño, el apetito, etc... Pudiendo llegar a afectar seriamente a las estructuras cerebrales implicadas en el correcto funcionamiento de la memoria, sentimientos y emociones.

Palabras que nos producen miedo, como pobreza, desamor, desastre… pueden activar nuestro centro neurálgico del miedo, la amígdala, que puede reaccionar como si la amenaza fuese real.

El Dr. Newberg y M.R. Waldman, postulan que la potencia que tiene una sola palabra es increíble, pudiendo influir en la expresión de los genes que regulan el estrés físico y emocional.

Y no sólo nos influyen las palabras, sino también como las relacionamos entre ellas. Mariano Sigman y Guillermo Cecchi van más allá y plantean su teoría de la coherencia semántica como predictor de psicosis. La coherencia semántica es la manera en que tenemos estructuradas las palabras en campos semánticos o grupos de palabras relacionadas, de manera que podamos interconectar nuestro discurso de una manera lógica.

Los doctores se plantearon si evaluando la coherencia semántica, es decir, la persistencia del discurso dentro de un campo semántico, se podría predecir la aparición de la psicosis en un futuro.

Lo que se demostró en su estudio es que “estos saltos” entre diferentes categorías de palabras dentro de un discurso pueden predecir una futura psicosis.

Siguiendo en esta línea de investigación, en otro experimento se pidió a un grupo de adultos de entre 35 y 54 años que anotaran tres cosas que les habían salido bien en ese día y que explicaran el por qué. Tras tres meses de repetición, disminuyó el sentimiento de depresión, aun cuando habían interrumpido el experimento.

Los resultados aportados por estas investigaciones y tantas otras que se están efectuando actualmente abren un nuevo campo con millones de preguntas, pero también de respuestas. Y es que determinadas palabras, como “amor” y “paz” fortalecen nuestros lóbulos frontales y favorecen el rendimiento cognitivo general del cerebro.

Del mismo modo, las palabras consideradas como hostiles pueden tener efectos devastadores en el funcionamiento eficaz de nuestros neurotransmisores, una sola palabra negativa puede activar instantáneamente nuestra amígdala (Central del miedo) y producir docenas de hormonas y neurotransmisores que nos producen estrés.

La conclusión que arrojan estos datos es que reflexionar y centrarnos en el lenguaje positivo, puede mejorar nuestro bienestar emocional. En definitiva, cuando usamos conceptos y palabras negativas en nuestro pensamiento provocamos en nuestro cuerpo un torrente de neurotransmisores y hormonas que facilitan el estrés, interrumpiendo la lógica y el razonamiento.

 

Categorías: Ciencia

Equipo CogniFit   29.nov.2016 11:03    

El azúcar no incrementa tu rendimiento mental ¿Cómo afecta el azúcar al cerebro?

    jueves 24.nov.2016    por Equipo CogniFit    0 Comentarios

  • El consumo del azúcar refinado produce picos de energía que rápidamente descienden empeorando nuestro desempeño cognitivo.

  • Un nivel óptimo de glucosa se consigue ingiriendo alimentos como cereales, pan, pastas, patatas, frutas…

  • El azúcar puede producir en nuestro cerebro un efecto similar a algunas drogas.

Azucar cerebro

Por Irene García Calvo – Psicóloga CogniFit

Todos alguna vez hemos oído que el rendimiento cerebral mejora con el consumo de azúcar. Pues bien, esto no es del todo cierto.

La glucosa, sustancia fundamental en el correcto funcionamiento del cerebro, nos ayuda con las tareas intelectuales más intensas. Un descenso en el nivel de glucosa puede llevarnos a rendir peor en tareas que impliquen a la memoria, el aprendizaje o la atención. ¿Por qué entonces el rendimiento cerebral no mejora con azúcar?

El mantenimiento de un nivel óptimo de glucosa nada tiene que ver con el consumo de azúcar refinada o productos que lo contengan. Muy al contrario, el azúcar produce picos de energía que rápidamente descienden empeorando la situación cognitiva previa.

Para mantener un nivel óptimo de glucosa es necesario consumir alimentos que la liberen de forma lenta y continuada en el tiempo. Algunos de estos productos son los que contienen hidratos de carbono complejos como los presentes en los cereales, el pan, las pastas, las patatas o las legumbres; o aquellos productos que contienen hidratos de carbono simples como los presentes en las frutas.

El azúcar produce en nuestro cerebro efecto similar a algunas drogas. La investigadora Monica Dus de la Universidad de Michigan investiga el efecto del azúcar sobre nuestro cerebro utilizando moscas de la fruta. Según Dus, cuando comemos, lo hacemos por la “recompensa” que genera la comida en nuestro cerebro, no por la necesidad de comer. También halló que el atractivo de lo que ingerimos reside principalmente en su sabor. Esto ha llevado a que marcas de la industria alimentaria estén muy interesadas en crear sabores artificiales que atraigan al consumidor más que en preservar sus valores nutricionales de los alimentos.

En la modificación del sabor interviene de forma directa el azúcar. Es más, el azúcar no necesita de tanto marketing porque sus propiedades lo hacen adictivo de por sí. Cuando lo ingerimos, produce que el cerebro segregue una sustancia presente en la adicción a muchas drogas, la dopamina. El mecanismo implicado en la “adicción” al azúcar llega a ser, por tanto, equiparable al implicado en la adicción a la cocaína. De hecho, según un estudio llevado a cabo por Lenoir, Serre, Cantin y Ahmed en la Universidad de Bordeaux se demuestra que el azúcar sobrepasa los niveles de recompensa que obtenemos con algunas dogas, pudiendo llegar a ser más adictivo que la propia cocaína.

En palabras de Monica Dus: “una dieta rica en azúcar artificial modifica el cerebro, de manera que deja de ser capaz de distinguir cuántas calorías está ingiriendo el cuerpo”. Por lo tanto, una dieta rica en azúcares te hará comer mucho más de lo que necesitas. Lo que a la larga está muy relacionado con desarrollar obesidad.”

¿Cómo desengancharse del azúcar? A través del “mindfulness” podemos enseñar a nuestro cerebro a no caer en la trampa. Este concepto hace referencia a la concentración en el aquí y el ahora de la experiencia que vivimos. Si probamos a saborear durante un minuto con los ojos cerrados un alimento artificial, podemos comprobar cómo la sensación es más desagradable de lo que recordábamos. Nuestro gusto está muy influido por las estrategias de marketing que elaboran los productos para conectar directamente con nuestro cerebro emocional. La manera de romper este círculo vicioso es introducir en nuestra dieta alimentos variados con un alto valor nutricional, desterrando de ella los azucares refinados y otros alimentos procesados.

Otras recomendaciones son, no ir a hacer la compra con el estómago vacío, evitar comer solo, cocinar en casa, tener a mano frutos secos, encurtidos, fruta, etc... Pero ante todo, debemos ser conscientes de que la clave está en la moderación: Date caprichos de vez en cuando y no abandones tus alimentos favoritos.

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Equipo CogniFit   24.nov.2016 16:26    

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