GENTRIFICAÇAO

    miércoles 31.ene.2018    por Miguel-Ángel-Berlin    2 Comentarios

El apartamento estaba francamente bien. Un edificio moderno, 4 plantas y 2 de garaje, ascensor, suelos de mármol en el pasillo, madera artificial en el suelo, una calidad aceptable en cocina, baños, armarios.

Lo mejor era la zona. Barrio Misericordia, al lado de la sede de la Asamblea de la República –el Parlamento-, Rúa Sâo Bento, -dos números más abajo una placa recuerda que allí murió, en el 2 izquierda, el poeta Fernando Pessoa un dia incierto de 1905 o 1906.

Aunque no tenía terraza y en invierno es un poco frío y húmedo, estaba contento con mi apartamento porque a 10 minutos andando tenía el centro de Lisboa o el paseo del Río Tejo en Cais de Sodré.

Lamentablemente, me he tenido que ir. Podría haberme quedado, pero la dueña puso el apartamento en venta a la vista del boom inmobiliario que vive Lisboa. El inversor espera obtener de 2.500 a 3.000€ de renta al mes para poder desempeñar los 700.000€ en que las agencias han valorado el piso.

Así que, de la noche a la mañana, me convertí en una víctima más de la burbuja inmobiliaria que ha empujado a miles y miles de lisboetas hacia el extrarradio.

Tranvia para turistas

Adiós Sâo Bento, adiós.

Los inversores, brasileños que huyen de la crisis, chinos que aspiran a comprar el mundo, rusos que buscan un lugar al sol para sus millones, venezolanos que huyen de Maduro, turcos que huyen de Erdogán, consiguen un permiso de residencia gastando medio millón de Euros en inmobiliaria y han colocado las casas medianamente decentes en precios absolutamente inflados.

Calculo que el verdadero valor de mi antiguo apartamento rondará los 300.00 €uros, menos de la mitad de los que le han ofrecido a mi ex casera, una española casada con un portugués y exquisitamente correcta, por cierto.

A esos inversores extranjeros que buscan asilo en Portugal hay que sumar las bandadas de jubilados europeos (sobre todo franceses) que establecen aquí su residencia porque el gobierno portugués les ofrece no pagar impuestos durante 10 años.

Sumados a las bandadas de turistas que en los últimos años han descubierto el encanto de Lisboa, han convertido a este país en el nuevo milagro económico europeo, con menos de un 8% de paro.

Cualquier chapuzas puede hacerse ahora mismo de oro con una “furgoneta de reformas”. Lisboa está en pleno lavado de cara –y falta le hacía- para tapar sus desconchones y conseguir apartamentos medianamente aceptables donde cobrarle 100 Euros al día al turista de 3 días.

La gente tiene trabajo, como chapuzas o como camarero, el que tenía un pisito inhabitable ve que se ha convertido en una mina de oro, el gobierno cobra impuestos. ¡Fuera saudade, viva la vida!, ¡Viva el turista, mientras venga! Lisboa desde Graça

Pero los efectos secundarios son flagrantes y puede que, a largo plazo, devastadores.

Ya se notan. El otro día hablaba con un pensionista desalojado del apartamento que ha ocupado durante años en Alfama y que no tiene donde ir. “Nos están echando a todos para que vengan turistas. Se van a tener que visitar unos a otros”, me decía.

En los restaurantes de Sâo Bento donde yo comía los fines de semana, casi nunca tenía como vecinos de mesas a portugueses. Casi todos eran turistas o asistentes a congresos que buscan la escapada por “lo auténtico”.

Lisboa, la Lisboa de Pessoa, Bairro Alto, Chiado, Misericordia, Estrela, Alfama, se está vaciando de portugueses y convirtiéndose en una parque temático donde ya sólo se ven turistas arrastrando maletas en busca del apartamento que acaban de alquilar en Airbnb.

Las “padarias” (panaderías) ya no venden pâo alentejano, se llaman “boulangeries” y venden “croissants” y “baguettes” a 1,90€, las tiendas de barrio ya son espacios “hipster” donde no se sabe muy bien qué venden, una botella de aceite por aquí, un tarro de miel “bio” por allí, té de no sé qué, una botella de vino más allá (mínimo 38€)-, las pescaderías ya son espacios “co-working”, la tienda de barrio ya es un “luggage storege”, y en la calle ya se habla cualquier idioma más que portugués.

Lisboa Sâo Bento

Así que, después de 2 meses de frenética búsqueda, durante los que pude comprobar que no quieren inquilinos fijos, sino turistas, a precios indecentes, encontré un apartamento cerca de la oficina en Cruz Quebrada Dafundo, a unos 8 kilómetros de Lisboa en dirección Cascais.

 Es difícil percibir a primera vista el encanto del café En`canto.

Docena y media de mesas, demasiado pequeñas para ser cómodas, en la esquina de un feo edificio en un barrio feo hasta decir basta.

La mitad de los clientes son jubilados a los que calculo una pensión de 500 Euros, el resto, empleados de alguna tienda del barrio, profesores del cercano Instituto Español Ginés de los Ríos, el dueño del taller de escapes.

Mientras uno se sienta mirando la pizarra del menú -tres platos a elegir, pan, bebida, postre o café, 6,50 Euros- no puede menos que imaginar al funcionario de la dictadura de Marcelo Caetano que, a finales de los 60 o los 70, cobraría su coima de escudos a cambio de permitir al especulador de turno perpetrar uno de tantos crímenes urbanísticos que por aquel entonces eran el pan de cada día en toda la península ibérica.

No hay glamour en En`canto, desde luego. Pero tampoco hay turistas, ni hipsters, aunque ya he detectado algunos inversores inmobiliarios a los que los barrios céntricos de Lisboa se les quedan pequeños y extienden sus tentáculos a lo largo del estuario del Tajo.

Francamente, no tendría nada en contra de los jubilados, pero prefiero tener a mi lado a un jubilado portugués, porque no puedo dejar de pensar que vienen aquí sólo para no pagar impuestos en sus países y encima aspiran a que todo el barrio huela a mantequilla.

Miguel-Ángel-Berlin   31.ene.2018 16:44    

LLegada a puerto

    viernes 27.oct.2017    por Miguel-Ángel-Berlin    2 Comentarios

Para empezar, con algún tiempo de retraso, algunas impresiones que, inevitablemente, son imágenes.

Portugal es un azulejo azul. Lisboa especialmente. 

LISBOA ES UN AZULEJO AZUL

Supongo que para entender la alma portuguesa hay que tener en la retina permanentemente el color azul del Atlántico. 

PORTO ESTACION (1)

La Capilla Sixtina de las estaciones de tren. Porto (Oporto).

 Pero el azulejo también hay otros colores. Y sólo son capaces de cubrir una casa con azulejos de cuarto de baño y que parezca un palacio.

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Y lo más interesante, es que hasta los palacios-cuarto de baño parecen humanos y habitables.

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También sólo es posible aquí que, cuando se te han caído unos azulejos históricos, tapes el hueco con otros distintos …y casi no da el cante. CUANDO FALTAN AZULEJOS

¿Hay algo más romántico que lo que se adivina a través de la maraña de estas ramas de higuera y flores?

LAS FLORE SY AZULEJOS

Eso sí, a un alemán jamás se le hubiera ocurrido tapar con una carretera y una vía de tren el acceso al río y al mar de kilómetros de casas históricas que están esperando una redención.

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No voy a despreciar el “Street art”, pero donde esté un azulejo…

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En esto de la decoración, la verdad, es mejor no ponerse límites.

LA PARED DE LAS SARDINAS

No se me ocurre una manera mejor de vender sardinas. Pero el mundo de la "sardinha" está en peligro, la sobrepesca ha reducido las capturas. La UE va a imponer una limitación de capturas. Al principio se habló incoluos de prohibir la pesca de sardina durante 15 años, lo que hubiera supuesto un verdadero susto para este país.

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Turistas de todo el mundo están descubriendo en Lisboa una ciudad hecha a la medida de las personas...

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...que manosean la delicada mano de Fernando Pessoa, una estatua de bronce de alquien del que nunca han leído, ni leerán, una sola linea.

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Los turistas traen dinero, sí, pero también pobreza.  Las calles del centro de Lisboa se quedan vacías de lisboetas, ocupadas sólo por turistas en los aparamentos confiscados por las empresas para convertirlas en albergues, hostales, apartamentos. IMG_20170916_123705

Los lisboetas de toda la vida se tienen que ir lejos, a barrios pobres donde incluso allí la vivienda sale cara por la presión de los turistas en el centro.

TURISTAS COMO SARDINAS

Incluso les cuesta encontrar una plaza en los tranvías abarrotados de turistas.

Seguramente fue un turista “concienciado” el que pintó “Turism, human pollution”

Polución son los demás, naturalmente.

HUMAN POLUTION

En fin, esto está cambiando y va a cambiar mucho en muy poco tiempo. Y espero estar aquí para contarlo.

 

DE FLORES AOS VIVOS

Dar flores a los vivos.

Miguel-Ángel-Berlin   27.oct.2017 14:43    

Miguel Ángel García

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Miguel Ángel García es el corresponsal de TVE en Lisboa. Este blog es la continuación de la aventura que comenzó en tierras prusianas: “Ich bin ein Berliner”
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