
La presentadora Petra Mede, de Gaultier.
Que queden claras dos cosas: este es un blog de moda y soy fan de eurovisión desde pequeño. Por lo tanto, todos los comentarios giraran en torno al vestuario de los participantes en la segunda semifinal. ¡Una gala con mucha tela!

El rumano Cezar y su look a lo Tino Casal.
Ver a Petra Mede con ese peinado tan horroroso y ese desafortunado Gaultier era el presagio de la tragedia. ¿en Malmö no hay espejos? Es posible que los hayan quitado todos por orden de Cezar, el cantante de Rumanía que ha inventado una nueva especie: el drágcula. Hasta Tino Casal se revolvió en su tumba viendo ese despropósito de vestido-abrigo negro con pedrería y esa puesta en escena barata y anticuada. No hemos visto mucha pedrería, será por la crisis, pero algunos participantes no han escatimado en gastos a la hora de comprar tela, tanta que la gala parecía un anuncio de las rebajas de los Almacenes España.

Valentina Monetta, la representante de San Marino.

Esma Redzepova y Vlatko Lozanoski representando a Macedonia.
Valentina Monetta, de San Marino, apostó por las superposiciones, las transparencias y el factor sorpresa pero… no funcionó. Todos sabían que cuando la canción pasara de balada a ritmo pop se quitaría el abrigo-capa y luciría el vestido final. Un diseño en rojo más antiguo que la tos.
Pero para tela la del vestido de la inconmensurable Esma, la Reina Gitana, un derroche de poderío a la altura de esos vestidos zíngaros de Lola Flores, puro barroco racial.

Moran Mazor, de Grecia, todo derroche.

Margaret Berget, de Noruega, con vestido faja.
Pero hubo quien se quedó corta con la tela, o abusó de los canapés de la sala VIP. La cantante de Israel, Moran Mazor, llevaba un vestido tan ajustado que el público cerraba los ojos por si el strass salía disparado. El escote era “demasiado escote” y las dos líneas verticales blancas que intentaban que pareciera más delgada no funcionaban.
Mazor no pudo bailar, claro, ni moverse. Igual que Margaret Berget. La cantante de Noruega, una de las favoritas, optó por un vestido blanco roto con aplicaciones en plata superceñido, con escote y abertura en la falda. El blanco gusta entre los participantes de eurovisión y ya que es un color nupcial hubo quien se lo tomó muy en serio.

Krista, la novia de Finlandia.
La cantante de Finlandia, reinterpretó un vestido de novia a la vez que homenajeaba a Madonna en los 80 y , claro, es mejor no homejear a Madonna. Krista lo intentó en el estilismo y en el beso lésbico (recordemos a Madonna besando a Christina Aguilera y a Britney Spears en los labios ante un atónito Justin Timberlake) pero fracasó en ambos. Eso sí, la foto del día se la llevó ella.

Dorian, de Armenia, ByeAlex de Hungría, y Gianluca Bezzina, de Malta.

Representantes de Georgia, Azerbayán e Islandia.
Ellos estuvieron más acertados, aunque hubo algunos errores como el estilismo retro de Eythor Ingi, de Islandia, o look novio de Nadiko Tatishvilli. En cambio se agradecen la naturalidad de Gianluca Bezzina, de Malta, y look Indie, tipo Asos, de ByeAlex, el cantante de Hungría.
El armenio Doria, que se quitó el entrecejo para la gala, llevó el outfit más fresco y actual, igual que los integrantes de Tasaka, la formación de Suiza. Más atrevidos fueron los griegos Koza Mostra con sus faldas y camisas a juego, en plan uniforme. Y los más osados, los letones PeR, pero copiar a los gemelos jedward es muy difícil. Ellos son únicos.
Hoy veremos los ensayos y sabremos si Raquel del Rosario va descalza o calzada, si es vestido es amarillo y lleva trenza o no. A mi me han contado que no lleva trenza, que lleva el pelo suelto y una sombra de ojos con strass. Y al parecer, Raquel pretende llevar a la final un outfit para el desfile de banderas y después cambiarse (se ha llevado dos vestidos y los guarda bajo siete llaves). (sígueme en twitter: (@munoz_rafa)

Tasaka, el grupo de Suiza, y Elitsa Todorova de Bulgaria.

Koza Mostra, con faldas y a lo griego.

PeR, lo más moderno de Letonia.