Verino y Kortajarena, director y actor de "El Gran Gatsby"
Jon Kortajarena en el fitting de Roberto Verino.
Faltan horas para que arranque la Mercedes Benz Fashion Week Madrid (MBFWM) y el aspecto del pabellón 14 de Ifema es desolador. Cajas a medio abrir, salas vacías, taladros, chinchetas y plásticos de burbujas lo inundan todo. Menos mal que un ejército de profesionales trabaja a destajo para que mañana a las 10:30 horas empiece el espectáculo de la moda española.
Últimos retoques para una sala que verá pasar a miles de personas.
El encargo de subir el telón es, una vez más, Roberto Verino, y hoy ha tenido la delicadeza de recibirme en la prueba de vestuario, lo que llamamos el fitting, nada menos que junto al top model Jon Kortajarena.
Jon desfila en el vestuario con un elegantísimo abrigo negro largo, casi hasta el suelo, con el que encarnará al Gran Gatsby. Luego se cambia de ropa, para alegría de casi todos los presentes, y lleva un look en tonos tierra con parka que levanta algún suspiro.
Sigue llevando una vida frenética pero está feliz, me dice, “a tope, pero muy contento”. Logro hacerle una foto con Verino antes de que salga escopetado, el tiempo es oro y más cuando eres Jon Kortajarena.
Modelo y diseñador se despiden con un efusivo abrazo. “Jon está siempre preocupado de venir a Cibeles”, dice Verino, “él quiere y hace lo imposible. Fue un descubrimiento y mantenemos una buena relación”.
El gallego me cuenta que presenta esta colección con la misma ilusión que siempre pero, además, “con mayor responsabilidad”. Miro la ropa y veo que su propuesta que desprende vitalidad, y Verino me cuenta que está marcada por la moda de los años 20 y los 70, décadas rompedoras.
En septiembre apostó por una filosofía ECO y dice que sigue muy presente en su vida porque es una actitud de la que no se puede desprender. En este desfile veremos colores lavados, de aspecto usado y prendas que ponen en valor lo auténtico, lo vivido.
Verino quiere animar a la gente con su colección de otoño e invierno de 2012 a 2013, inyectar ilusión, provocar entusiasmo e intentar que quien la lleva sea un poco más feliz. Su meta es ofrecer más calidad y bajar los precios, y crear ropa que sobreviva a las tendencias, ropa en la que se pueda invertir.
Una idea que sí casa con los tiempos que corremos. Desligar la moda de la frivolidad y el gasto por el gasto y dotarla de calidad, sencillez y funcionalidad creando así prendas perfectas para un perfecto fondo de armario.
Aspecto de la pasarela horas antes de su inauguración.
Roberto enseguida vuelve al trabajo y mientras salgo echo un vistazo a la pasarela, a mi adorada pasarela Cibeles. La primera vez que la pisé fue en 1995. Casi 17 años después, la veo a oscuras y vacía esperando a mañana para asomarse al mundo e internacionalizarse con su nuevo nombre. ¡Suerte, si Jon Kortajarena lo ha conseguido tú también puedes !




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