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Las costuras de España, del Paleolítico a la Movida Madrileña

    viernes 24.nov.2017    por Rafael Muñoz    0 Comentarios

-Historia de las modas-

Montaje

 

La nueva edición de Breve historia del traje y la moda incluye un apasionante apéndice escrito por Enriqueta Albizua Huarte sobre el nacimiento y la evolución de la vestimenta en la península ibérica que fue un imán para distintas culturas que, en mayor o menor medida, dejaron una imborrable huella. Algunas, además, ejercieron una notable influencia en los armarios, en los de nuestros antepasados y en los nuestros.

El libro de James Laver vuelve a remontarse al Paleolítico para buscar los orígenes del traje y se detiene en las pinturas rupestres de la cueva de Cogull, en Lérida, donde se encontraron dibujos “de mujeres ataviadas con faldas de pieles, llamadas pampanillas, que posiblemente se hacían con bandas trenzadas”. Además, fija los primeros testimonios de tejidos en la cueva de los Murciélagos, en Granada, que datan de finales del Neolítico y principios de la Edad del Bronce.

Mucho más fructíferos son los hallazgos del Primer Milenio a.C., cuando fenicios, griegos y cartagineses fundan colonias en el Mediterráneo que influirán en el nacimiento de la cultura Tartésica y la de los pueblos íberos, de las que se conservan restos arqueológicos y escritos. Los íberos desarrollaron una alabada artesanía textil de lana, utilizaron lino teñido de púrpura y mucho esparto, tejidos que Roma solicitaba, ansiosa, como tributo.

La riqueza de la indumentaria se observa hoy en esculturas como la Dama de Elche, la Dama Oferente y la Dama de Baza que lucen trabajados vestidos, complejos tocados y sofisticadas joyas que reflejan la influencia de los griegos y etruscos.

 

COGULL

Pinturas de la cueva de Cogull, Lérida. 

 

Por suerte hay muchos escritos que nos revelan un rico vocabulario histórico. De la época visigoda, la escritora destaca la túnica pectoralis (que era corta), la coccina (de color rojo) y la armilausa (abierta por delante). También el mantum hispani, un manto que cubría las manos y que se usó hasta el siglo X.

El libro destaca el intercambio cultural que se produjo con la invasión árabe de siglo VIII que “marca de forma indeleble la trayectoria del traje y del tejido en España” y cuya influencia se aprecia hasta el siglo XV. De la Edad Media se remarca la uniformidad que vive casi toda Europa y del siglo XIII se dice que tuvo un enorme esplendor comercial que provocó un potente desarrollo textil. Fue entonces cuando el vestido español se convirtió en uno de los más ricos de la época: nacen las sayas, las camisas margonadas y el pellote, “el traje de encima más característico de este momento y una de las prendas más originales de la indumentaria gótica española”.

Albizua Huarte califica los siglos XIII y XV como “brillantes” en cuanto a vestimenta y dice que el lujo era tal a finales del XV que hubo continuas quejas. “Las más implacables fueron las del confesor de la reina Isabel quien en 1477 escribió un Tratado del vestir, del calzar y del comer en el que atacaba la moda de los verdugos y chapines”. La reina, modelo de sobriedad, promueve un estilo severo marcado por los colores oscuros. 

 

COMBO-UNORetratos de Isabel de Portugal, Felipe II e Isabel de Borbón.

 

La escritora describe el XVI como “el gran siglo español del traje” y señala que el negro, “convertido en símbolo de la monarquía española”, se puso de moda y arrasó como tendencia. Además, hay importantes cambios estéticos: se estilizan las líneas del cuerpo, los hombres dejan las piernas al descubierto y la silueta femenina vive una transformación gracias al uso del cuerpo (un corsé rígido) y el verdugado (que provocaba una forma de campana a la falda que se ponía encima).

Con Felipe II el traje español logra su apogeo en las cortes europeas. El negro sigue dominando la paleta de color y el recato hace desaparecer los escotes e introducir los cuellos o lechuguillas que con el tiempo aumentan considerablemente de tamaño. La moda femenina cambia en el segundo cuarto de siglo. “Los corpiños se escotan y las faldas o sayas adquieren dimensiones enormes” debido al guardainfantes. Con Carlos II la moda española se acerca a la francesa pero con Felipe V la influencia gala en los armarios es considerable.  

Con el tiempo el elemento castizo -siempre presente en el traje español- cobra importancia y provoca un cisma entre las clases altas que visten a la francesa y el pueblo, que se apega al traje regional hasta el punto que con Carlos IV se vive un acercamiento a lo popular. “Si María Antonieta se paseaba por el Trianon vestida de pastora, María Luisa de Parma y las nobles españolas gustaron de vestirse como majas”. Goya fue, sin duda, el cronista de la moda de la época.

 

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Obra de Penagos y diseños de Mariano Fortuny, Elio Berhanyer y Sybilla. 

 

Llegan nuevos aires en el XVIII y entra el romanticismo, estilo impulsado por la reina María Cristina. España vuelve a ponerse de moda en Europa y llama la atención de Victor Hugo y Théophile Gaultier. Nacen las primeras revistas de moda y también la crinolina, prenda que hizo famosa una de las mujeres más influyentes de la historia, Eugenia de Montijo.

El cambio de siglo mueve el centro de la moda a París, con Paul Poiret como estrella indiscutible. Pero en el libro se destaca la figura, importantísima, de Mariano Fortuny Madrazo, el genio del plisado, que creó vestidos-túnica, como el Delphos, que lucieron Isadora Duncan, Natacha Rambova y Helena Sorolla, retratada por su padre llevando uno de los diseños de Fortuny.

En las páginas siguientes se habla del trabajo de Sonia Delaunay durante sus estancias en España, de las ilustraciones de Rafael de Penagos, de las restricciones en el textil que hubo durante y después de la Guerra Civil, de Balenciaga como maestro indiscutible de la alta costura- por encima de Dior- y de Pertegaz, Elio Berhanyer… El apéndice permite, en un abrir y cerrar de ojos, viajar desde las pinturas rupestres de Cogull a las crónicas de los periodistas enviados a España por Vogue y Harper´s Bazaar. Para terminar el libro, como postre, se disfruta de una fotografía de un abrigo de Sybilla realizado en 1987. Una obra de arte que quizá, dentro de millones de años, tenga tanto interés como los dibujos encontrados en las cuevas leridanas.

Categorías: Actualidad

Rafael Muñoz   24.nov.2017 09:37    

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Rafael Muñoz

Bio La vida al bies. Blog de moda de Rafael Muñoz

Me gusta la moda y contar la moda. Me gusta entrevistar a los diseñadores, dar voz a los protagonistas y hacerme eco de las noticias que surgen cada día en esa gran pasarela que es la vida. Lo hago en este blog y en el área de cultura de rtve.es. Los jueves por la tarde, a las 15:40 horas, siempre quedo con el ciudadano García en RNE. Y si me buscas en twitter me encuentras en: @munoz_rafa
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