2 posts de junio 2012

Servicio público

Esta semana hemos recogido el Premio Tiflos de Radio que la ONCE concedió a Nómadas hace un par de meses por el programa que dedicamos a Venecia. Fue un acto conmovedor en el que contamos con la presencia de las tres protagonistas de aquel viaje sonoro. Aquí las tenéis.

Foto de grupo

Silvia (vestido rosa), Ángeles (vestido azul junto a su perra Icra) y Carmen (camiseta blanca, detrás de Ángeles) son tres viajeras empedernidas. Viajan cuando pueden, siempre en su tiempo libre, porque las tres trabajan. Ángeles es profesora; Silvia, telefonista y cantante; y Carmen es empleada de una multinacional de la informática. Ah, sí... las tres son invidentes.

Álvaro agradece el premioEstas tres mujeres formidables no coincidieron en aquel programa por casualidad. "Venecia con los ojos cerrados" nació como una necesidad, como el justo y gustosísimo pago de una deuda. Desde las primeras semanas de andadura de este espacio, allá por 2008, hemos venido recibiendo con regularidad correos y llamadas de personas invidentes que nos cuentan cosas que ponen la piel de gallina. Piropos absolutos como que, gracias a nosotros, por fin pueden "ver" el mundo... ¡Imagina cómo se nos quedó el cuerpo la primera vez que recibimos un mensaje así! Son muchas las personas ciegas que nos siguen y eso nos hace sentir muy orgullosos. Porque sin ser un producto diseñado específicamente para ellas, entendemos que Nómadas les aporta lo que no es fácil encontrar en este medio: tiempo, descripciones minuciosas, evocación de lugares, retazos de sensaciones, pinceladas para que cada cual construya en su mente un universo. Porque la radio tiene esa magia: nos iguala a todos.

Esther y AngelinesCon Ángeles (nuestra Angelines) manteníamos una relación muy especial desde hacía tiempo. Ella nos llamaba con frecuencia para contarnos sus viajes, sus quehaceres, sus alegrías y sus penas. Y de esa relación cercana surgió esta idea: ¿por qué no renunciar por una vez a nuestro papel de guías y ceder el testigo a nuestros amigos "que mejor ven"? Llamamos a Ángeles y le pedimos ayuda. Ella enseguida propuso el destino: ¡Venecia! Pensamos: cielos, ¿no podría haber sido una ciudad un poquito menos visual? Después conocimos a Silvia y a Carmen y, juntos, emprendimos este viaje sonoro hacia la ciudad de los canales. Y no solo conseguimos "ver" Venecia con sus ojos, también aprendimos a percibir otras sensaciones que suelen quedar en sombra eclipsadas por el todopoderoso sentido de la vista.

Carmen nos contó que para ella las figuritas (las de cristal de Murano en este caso) son como las postales impresas que compramos los videntes: al tocar ese cristal consigue recordar el lugar, sus emociones. Silvia nos regaló un poco de su música al borde de un canal mientras compartía con nosotros su manera de conocer los lugares: a ella le gusta sentarse contra una pared y dejarse envolver por los sonidos y los volúmenes. Ángeles nos confesó que las grandes basílicas le agobian un poco, porque le cuesta entender sus dimensiones, y que le encantaría cotillear lo que la gente compra en las tiendas.

Este arriesgado programa tuvo una gran respuesta, muchos oyentes se pusieron en contacto con nosotros para comunicarnos ¡que les había encantado! Y, efectivamente, el mérito fue de ellas: después de 150 viajes y más de 400 entrevistas realizadas en estos años podemos decir sin ninguna duda que nuestras tres "venecianas" están en nuestro top 10. Una buena entrevista necesita un buen entrevistador, pero sobre todo un buen entrevistado. Y había buen material.

Queremos agradecer profundamente a la ONCE y al jurado de los XIV Premios Tiflos de Periodismo por reivindicar la necesidad de un periodismo distinto, comprometido y de servicio público: ese es el mandato y la bandera que enarbolamos en esta Radio Televisión Española que pagamos todos y de la que nos sentimos orgullosos.

Fotos: (c) Francisco Javier Regueros

Huir de Roma sin salir de Roma

Por Álvaro Soto (@radioalvaro)

El barrio de San Lorenzo no se hizo a la medida del turismo, por eso es un lugar maravilloso para quien desee escapar por unas horas de las hordas de guías, grupos y vendedores callejeros que forman parte del paisaje cotidiano del centro de Roma. Desde la estación de Termini es media hora de paseo hacia el este por Via Tiburtina. Las tiendas de recuerdos que pugnan por llenar nuestras casas de horripilantes réplicas en resina del Coliseo y La Pietà de Miguel Ángel van dejando paso a bares, bazares, supermercados y tiendas de barrio.

Esto también es la ciudad eterna, pero a su manera: aquí está el Cementerio Monumental del Verano.

Cementerio Monumental del Verano
Los camposantos son lugares excepcionales para entrar en contacto con la idiosincrasia y el ser profundo de los habitantes de un lugar. Daremos un paseo tranquilo, en silencio, por sus arboladas calles trufadas de tumbas, cruces y ángeles de mármol. La naturaleza humana nos iguala a todos en la última hora: suntuosos panteones levantados por las fortunas italianas más notables (a la postre, impotentes) conviven con tumbas sencillas. Desde la suya, un finado saluda al visitante guitarra en ristre desde la foto que sus más queridos han colocado en la lápida junto a una emocionada despedida. Un cortejo fúnebre al fondo, una viuda que arregla unas flores más acá… En un sector de nichos descubrimos una fecha que se repite: 19 de julio de 1943.

Ese día la aviación nazifascista, como nos recuerdan numerosos epitafios, ejecutó su más duro ataque contra la capital. El objetivo de las bombas fue este mismo barrio: San Lorenzo. Aquí murieron 200 personas.

Basílica de San Lorenzo

La basílica homónima, prácticamente anexa al cementerio, quedó reducida a escombros. El orgullo, el tesón patrio y un buen empujón papal de Pío XII consiguieron reconstruir las casas y la iglesia en cuestión de un lustro. Entremos en el templo, merece la pena contemplar los frescos del siglo XIII que se conservan en el gran pórtico, los suelos de mármol al estilo cosmatesco, la atmósfera de recogimiento de su interior en penumbra, la cripta donde reposan los huesos del santo, muy cerca de una placa en español que honra al patrón de Huesca.

Hay quien dice que el barrio de San Lorenzo es un Berlín en miniatura, pues la asociación es inevitable: la reconstrucción llevó aparejada una reacción pacifista y antifascista que todavía es bien palpable en sus calles.

Muro en Via degli Ausoni

En Via degli Ausoni se levanta un muro que, si bien nunca dividió la ciudad, tiene en común con su primo berlinés una sucesión de pintadas que van directas a la conciencia.

Centrocultural
La cercanía de la Universidad La Sapienza aporta un caudal continuo de sangre joven a un distrito que no ha perdido con el paso de los años su espíritu social y combativo, que todavía difunde ideas desde varias librerías especializadas que se anuncian a golpe de grafiti. Otros locales son ventanas al mundo, o restaurantes vegetarianos macrobióticos, o centros autogestionados como el que ofrece cine, exposiciones y talleres en un enorme edificio señorial que hace chaflán en el 104 de Via dei Volsci. Su fachada, ilustrada con carteles y siluetas de mucho gusto, invitan a conocer este espacio okupado convertido en centro cultural, como nos explica un hombre de aspecto sofisticado desde el otro lado de un MacBook.

Es un alivio pensar que la cultura libre sobrevive, aunque sea autofinanciada, al margen de turbulencias políticas y económicas.

Un poco más adelante, en esta misma calle, paramos en un local con terraza y toldos que hace esquina con Via degli Umbri.

Sicil Bar
Es el Sicil Bar, una cafetería sin pretensiones de ambiente estudiantil cuyo camarero, serio pero eficaz, sirve –aquí siempre en la barra– uno de los mejores cappuccinos de Roma por 90 céntimos.

Parque de los Caídos de la ResistenciaJusto enfrente tenemos un mercado por si apetece comprar comida y hacer un picnic al norte de Via Tiburtina, en el parque dedicado a los caídos de la resistencia. Sus nombres rodean el jardín central y en los extremos hay una zona de juegos y un tren de la bruja.

Los niños tienen su espacio en San Lorenzo. La ludoteca de la escuela pública suele sacar las manualidades a la calle en forma de auténticas intervenciones urbanas; la última, cientos de plantas que brotan de botellas de plástico y guantes de goma.

Así es la vida en este barrio rabiosamente vivo junto a la ciudad de los muertos; tranquilo por el día y deliciosamente crápula de noche.

Es la otra Roma que recomendamos visitar después de fichar en las atracciones típicas y obligadas.

Intervención urbana con flores
Un pequeño favor: ahórrate el borreguil lanzamiento de moneda en la Fontana de Trevi y echa el euro en alguno de los proyectos sin ánimo de lucro que se desarrollan en las calles de este rincón bohemio y comprometido.

 


Plano de la zona en Google Maps

Álvaro Soto


Álvaro Soto dirige y presenta 'Nómadas', el programa de viajes de Radio Nacional.
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