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Divulgar en salud ¿qué modula mi mensaje?

    lunes 8.ene.2018    por Lucía Martínez    0 Comentarios

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Cuando los profesionales sanitarios elaboramos un mensaje para transmitir a la población general, ya sea por escrito, por radio o por televisión u otro formato audiovisual, deberíamos antes hacernos algunas preguntas para asegurarnos de que el mensaje cumple unos mínimos, y sobre todo, porque también en contextos comunicativos deberíamos practicar el principio básico de “primero, no dañar”. ¿Qué preguntas son esas? Pues aunque podrían ser otras, estas son las que yo me hago:

¿Mi mensaje va a mejorar la salud de las personas que lo apliquen? ¿Es suficientemente inequívoco y claro? ¿Es adecuado al contexto social de mi entorno? ¿Es verdad lo que voy a decir? ¿Están mis valores éticos modulando lo que transmito? ¿Están mis intereses económicos sesgando el mensaje?

Vamos a ampliar un poco más algunas de esas cuestiones:

¿Mi mensaje va a mejorar la salud de las personas que lo apliquen?

Si digo, por ejemplo que “el jamón de bellota es saludable” ¿cabe la posibilidad de que esté animando a consumir más carne procesada? A nivel de población general ¿es el consumo de jamón de bellota habitual o es una excepción frente a jamones de cerdos alimentados con pienso?

Si por el contrario hubiera dicho “deberíamos reducir el consumo de carne procesada, y aumentar en su lugar el de fruta y frutos secos” ¿cabe la posibilidad de que alguien modifique sus hábitos a peor a causa de mi consejo? Incluso en el caso de que aquellos que consumen jamón de bellota, y no mortadela, jamón del barato o fiambres, cambien su jamón de bellota por un plátano con almendras, habrán salido ganando.

¿Es verdad lo que voy a decir?

Este es un terreno pantanoso. Ya que el concepto “verdad” aplicado a temas de ciencia en general y de alimentación en particular, es muy relativo.

Es fácil afirmar “la bebida de referencia debería ser el agua”, es una sentencia difícilmente discutible y existe un amplio consenso que la avala, pero no siempre el mensaje está tan claro.

¿Si nos toca hablar de alimentación y cáncer? ¿ de las bondades del ayuno? ¿de un resultado de un estudio concreto? Son temas donde las “verdades” están mucho menos claras y aún no tenemos resultados totalmente concluyentes ¿significa eso que no se puede hablar de esos temas? No, pero si deberíamos dejar muy patente la duda existente cuando lo hagamos.

Por ello decir “el brócoli cura el cáncer” sería una afirmación poco adecuada y en cambio decir “tenemos varios estudios de compuestos bioactivos presentes en el brócoli y otras crucíferas que indican que podrían tener efectos positivos en la prevención del cáncer” es mucho más adecuado y fiel a la realidad.

¿Están mis valores éticos modulando lo que transmito?

Es sabido que las creencias personales, sean religiosas, políticas, éticas o culturales, tiñen nuestro mensaje. También sucede al comunicar en salud.

Si en mi escala de valores es importante hacer un consumo sostenible, responsable con el entorno, con la soberanía alimentaria de otros países y con las condiciones de trabajo de otros seres humanos, es posible que prefiera recomendar alimentos que cumplan con esos criterios. Por ejemplo en España, recomendaré aceite de oliva, en lugar de aceite de coco, a pesar de que si atendiera a criterios puramente nutricionales, podría recomendar ambos.

¿Es eso reprochable? Tener una visión más amplia e integradora de factores sociales, económicos y políticos, enriquece el consejo, especialmente en un tema tan vinculado a todos esos factores como es la alimentación, parece bastante más sensato que centrarse en el contenido en unos nutrientes específicos.

Si podemos mejorar el mundo, y nos dan un micrófono para hablar ¿porqué vamos a desaprovecharlo?

¿Están mis intereses económicos sesgando el mensaje?

Si recibo dinero de la industria láctea y a la vez promociono la imprescindibilidad de los lácteos en la alimentación, o si salgo en prensa declarando que un pan concreto en el que yo tengo interés lucrativo es el mejor del mundo y cura enfermedades, o si trabajo para una gran marca de refrescos, mi mensaje estará condicionado por el provecho material que obtengo de transmitirlo.

Sería prudente en esos casos, o bien rechazar dar mensajes de salud relacionados con productos controvertidos en los que tenemos intereses, o bien advertir siempre de nuestra relación económica con dichas industrias, con el fin de que quien nos escuche pueda contextualizar mejor el mensaje.

Por desgracia, rara vez sucede lo uno, ni lo otro ¿Es eso ético? ¿Es más criticable que alguien se deje influir por valores éticos que quien modula su mensaje según quien hincha su bolsillo? A veces, parece que sí.

En palabras del antropólogo francés Edgar Morín: “Una ciencia privada de conciencia humanística es algo tan estremecedor como una conciencia que habla del mundo de espaldas a la ciencia."

Categorías: Actualidad , Ciencia , Weblogs

Lucía Martínez    8.ene.2018 10:15    

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Aitor Sánchez García

Bio El blog de Aitor Sánchez #NutriciónRTVE

Creo que la alimentación es la manera más placentera de ayudarte a estar sano y disfrutar. Desgraciadamente lo que nos dicen que es saludable no siempre se corresponde con lo que realmente lo es. En este blog aprenderás a identificar qué comida es realmente saludable con un punto de vista global y sentido común. Las dietas aburridas son un insulto a lo que hacemos los dietistas-nutricionistas, que es acercarte a un disfrute sano de esta maravilla que es la alimentación. Me puedes encontrar también en @Midietacojea
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