109 posts con categoría "Gastronomía"

La termogénesis de los alimentos

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Dentro de toda la energía que gastamos día a día, se dice que hay tres fracciones:

- El metabolismo basal (lo que gastamos en reposo total, sin estímulos), lo que gasta nuestro cuerpo por vivir.

- La energía por actividad física, es el gasto más variable, porque hay gente que puede moverse mucho y otras personas que son completamente sedentarias.

- La termogénesis , que es la producción de calor por nuestro cuerpo, y depende de varios factores, la condiciones ambientales (como el frío que está haciendo ahora y dispara nuestra termogénesis) pero también depende mucho de lo que comemos.

 

Nuestra dieta influye en el calor que genera nuestro cuerpo

Esto se debe a que nuestro cuerpo no digiere igual todos los alimentos. Ni tampoco todos los nutrientes se aprovechan de la misma manera. Por ejemplo: Dentro de todos los factores dietéticos, el que más influye es la cantidad de proteína que tiene la dieta. La proteína es un nutriente que no se almacena tan bien como la grasa o los hidratos de carbono.

La proteína es “ineficiente” a la hora de darnos energía. Ya que perdemos parte de esa energía en forma de calor.

Es uno de los factores que usan algunas dietas altas en proteínas para justificar su capacidad “adelgazante”. Pero eso no quiere decir que tengamos que seguir dietas con sustitutivos proteicos, tipo Pronokal por ejemplo, está desaconsejado desde el punto de vista dietético.

 

Hay alimentos que nos hacen producir más calor corporal

Especialmente los alimentos picantes aunque también se incluyen algunas especias como puede ser la pimienta negra o la roja.

Este aumento de calor, no solo produce el ardor que notamos en la lengua, sino que interviene también en la saciedad, o incluso en el aprovechamiento energético del alimento. Hay una paradoja que es que los alimentos que son muy palatables, como la comida basura, producen un pequeño gasto extra por la activación que suponer comerlos. Pero esto es irrelevante, porque el problema, obviamente, es que hedónicamente te apetece seguir comiendo.

 

¿Qué sustancia o qué mecanismo hace que los alimentos picantes nos hagan sudar tanto y generar tanto calor?

La más conocida es la capsaicina, una sustancia que está presente en muchos alimentos picantes, especialmente en los pimientos picantes. Tenemos estudios que muestran cómo actúa a varios niveles:

La capsaicina actúa sobre el Sistema Nervioso Simpático, lo consideramos resumiendo mucho como una agresión en nuestro cuerpo. Al fin y al cabo, es un mecanismo de defensa de las plantas. Cambia la vasoconstricción de nuestra lengua, y nuestro cerebro interpreta que está subiendo mucho nuestra temperatura corporal, empezamos a sudar mucho.

También la capsaicina, junto con otros alimentos o nutrientes activan nuestra grasa parda o marrón, que es como la caldera de nuestro cuerpo. Y todo esto no viene mal del todo. Al margen de la sensación de ardor en la boca, sabemos que el consumo de picante es positivo a largo plazo, y que mejora por ejemplo, la cantidad de energía que consumimos, especialmente de la oxidación de grasa.

 

¿Algún alimento concreto para aumentar la oxidación de grasa?

Sí, existen, pero debemos considerar si son alimentos saludables en su conjunto. Es decir, no se trata de tomar picante para compensar, sino de barajar la posibilidad de tomar estos alimentos de una forma que antes no había contemplado:

- Pimientos

- Especias picantes: jengibre, pimienta

- Especias no tan picantes: cúrcuma, curry, canela, clavo

- Ajo, mostaza

- Té verde (sin azúcar)

 

Pero, ¿es un buen método para perder peso?

No, como un “método”. Es un factor más, deberíamos considerarlo como una curiosidad que puede contribuir pero un abordaje dietético que pretenda adelgazarnos a base de productos picantes no es ni la prioridad ni lo más responsable.

Tampoco debe ser la diana principal para desarrollar suplementos quema-grasas o productos para combatir el sobrepeso. Si tenemos una dieta poco saludable, que nos ha llevado a un sobrepeso y también a mantenerlo, añadir picante ni nos va a adelgazar ni va a convertir nuestra dieta en saludable.

Aitor Sánchez   15.feb.2018 09:56    

Los alimentos afrodisíacos y sus mitos

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No existen los alimentos afrodisíacos como tal, esto es lo primero que debemos tener claro. Cuando hablamos de los afrodisíacos la idea que nos viene a la cabeza es de vigor sexual, de excitación.

La expectativa es que parece que vas a consumir un alimento y va a aumentar el deseo sexual. Y no, se siente. Sí que hay alimentos que contribuyen a un mejor estado de salud, o incluso a una mejor función reproductiva. Pero en lo que se refiere a propiedades afrodisiacas como tal, es muy complicado atribuir todo eso a un alimento. Más bien se debe a la sugestión que te genera todo el ritual.

 

¿Influye más el dinero que invertimos en ellos? 

Sí, de hecho, hay diferentes estudios sobre el entorno, la música o el precio que pagas por un plato, te influye directamente en la percepción que tenemos sobre él. Nos sugestionamos mucho sobre todo lo que rodea a la comida.

Es normal que tengamos asociado en nuestra mente las cenas caras, o cenas románticas con estos alimentos afrodisíacos: no es que el marisco sea afrodisíaco, sino el ambiente, la inversión de dinero, el vino, la cita en sí misma… Si queréis invitar a marisco hacerlo porque os guste y es sano, pero no buscando estos efectos.

 

¿Qué hay de cierto en torno al chocolate, las ostras y las fresas?

No hay nada serio sobre el chocolate publicado. Todo indica que es más el placer que provoca degustarlo. Pero es que pasa igual en los estudios que dicen que el chocolate da la felicidad. No es por ninguna sustancia atribuible al cacao en sí misma. Probablemente es simplemente el gusto dulce que provoca, y toda la sugestión social que hay sobre ello.

Y el tema fresas, ostras… mucha gente lo ha justificándolo diciendo que les recuerda a partes íntimas…

Esto está relacionado en parte con la corriente de “lo que se come se cría”. Como la gente que se piensa que las nueces son buenas para la mente porque tienen forma así como de cerebro.

 

No hay alimentos afrodisíacos como tal pero, ¿puede haber suplementos o extractos que ayuden a conseguir esos efectos?

Sobre los minerales o vitaminas que se usan para tal efecto: como el zinc o el magnesio. Decir que no se ve una mejora en la función sexual al tomar más de lo que necesitas. Con las vitaminas lo que sucede es, simplemente, que las personas que tienen un déficit podrían tener problemas de desarrollo o función sexual.

Que tampoco pensemos que por tomar maca, ginseng o canela vamos a conseguir mucho más. Son alimentos saludables, simplemente, con su función antioxidante, que solo han mostrado efecto a nivel bioquímico. Hay algunos suplementos concretos, como el Fenogreco, que depende qué estudio mires sale una cosa u otra… pero digamos que no es lo más relevante para la salud sexual.

 

¿Hay algo que hacer desde la alimentación para mejorar la vida sexual? 

Tenemos una gran soporte científico que nos indica que las personas en normopeso son más fértiles y rinden mejor. Así que adelgazar puede ser un paso más práctico que comprar ostras. Además, una dieta saludable, o una dieta mediterránea saludable, mejora la función sexual en hombres y mujeres. Pero sobre todo la actividad física.

Por cierto, hay un sesgo importante de género con el tema de la ciencia sexual, sobre mujeres se investiga acerca de fertilidad, y de los hombres la potencia sexual/disfunción eréctil/aguante… Son los temas candentes, y por eso el mensaje cambia según a quién nos dirijamos.

 

Se recomienda ayunar para mejorar el apetito sexual, ¿es cierto?

En principio parece ser que el ayuno prolongado baja la libido.

No parece que sea la clave. Hay estudios durante el Ramadán por ejemplo, en los que las personas que lo siguen refieren menos apetito sexual, pero claro, se juntan muchas variables: ya que  el Ramadán es un momento de recogimiento y puede que haya un factor cultural además del físico para que tengan menos actividad sexual.

En definitiva parece que el ayuno no contribuye a mejorar, pero tampoco es que haya que comer mucha cantidad. De hecho, los atracones no son buenos compañeros para estas cosas.

Los festines y el alcohol no son buenas elecciones para estos fines.

 

Aitor Sánchez   14.feb.2018 12:07    

Palabras que no significan nada en nutrición

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Estamos tan acostumbrados a encontrarnos reclamos en el etiquetado de los alimentos que nos dicen de todo para intentar que los compremos, que ya hemos tolerado que nos cuenten casi cualquier cosa. Por eso hoy quería hablaros de

“Palabras que no significan nada en nutrición”

¿CUÁLES SON ESAS MENCIONES QUE NO SIGNIFICAN ABSOLUTAMENTE NADA EN UNA ETIQUETA O EN UN ANUNCIO?

Por un lado todas las que están orientadas a crearnos una sensaciones positivas con el producto, pero que no están reguladas:

Del estilo “solo con ingredientes naturales”, “receta casera”, “receta de la abuela”, “fórmula única”, “composición mejorada”

No hay una normativa que te diga “para poner receta de la abuela necesitas un número concreto de abuelas en la fábrica”…

Y por supuesto, también tenemos esos caso que añaden el “sin colorantes ni conservantes” aún tenido conservantes…

¿ESTÁ JUSTIFICADO ESE MIEDO A LOS ADITIVOS? ¿TENEMOS MOTIVOS?

Se puede afirmar que los aditivos son seguros, y que esas dudas sobre su supuesta “peligrosidad” no están fundamentadas. Eso sí, tampoco son inocuos, y con algunos de ellos pagamos un pequeño peaje. No se trata de meter miedo con su presencia, sino de ser conscientes de su función y de cuándo pueden ser más o menos convenientes.

No hay que ir huyendo de los nitritos, lo que hay que hacer es consumir menos embutido.

No hay que ir huyendo los sulfitos, lo que hay que hacer es consumir menos alcohol.

No hay que ir huyendo de colorantes concretos, lo que hay que hacer es comer menos comida ultraprocesada. La comida ultraprocesada es mala por mucho más motivos que solo los aditivos, al igual que también es un error centrarse solo en el azúcar o en la sal.

JUNTO A ESE MIEDO A LOS ADITIVOS SE USA MUCHO EL TÉRMINO “NATURAL” O “100% NATURAL” ¿QUÉ TIENE QUE CUMPLIR UN ALIMENTO PARA DECIRLO?

No somos capaces de explicarlo, más que nada porque la legislación no lo dice de forma clara. De ahí que tengamos algunos problemas a la hora de comunicarnos.

Se nos ha secuestrado palabras como “natural”. Tenemos que recurrir a frases menos cómodas y más enrevesadas como “materia prima” o “producto sin procesar”,

Si le decimos a un paciente coma “productos naturales”, hay mucho riesgo de que acabe comprando un caldo, un pan de molde, un zumo… alimentos que se han adueñado del término, pero no de las propiedades de la comida sin procesar.

Y nosotros lo que queríamos era que comprase más berenjenas y alcachofas.

HABRÁ TAMBIÉN MENCIONES QUE TENGAN QUE CUMPLIR ALGUNOS REQUISITOS, ¿NO?

Las que sí están reguladas son las declaraciones de salud o las declaraciones nutricionales. Que para poder integrarlas el alimento sí que debe cumplir unos requisitos.

Las menciones light, bajo en grasa, fuente de fibra, fuente de calcio… todas esas sí que implican unas condiciones. Aunque bueno, eso no es garantía de que sea saludable.

Y así tenemos, galletas altas en fibra (que no son sanas)

O yogures que ayudan al tránsito intestinal, que no son sanos.

Y luego ya quedaría el último paso, y es que si no puedes decir que algo es saludable, puedes hacerlo pensar con tu eslogan.

EJEMPLOS DE ESLÓGANES O DE MENSAJES QUE NOS HACEN PENSAR QUE UN ALIMENTO ES MÁS SALUDABLE DE LO QUE REALMENTE ES:

Galletas que no pueden decir que ayudan a la digestión, pero se llaman digestive.

Leche que no puede decir que sienta mejor, pero se llama mañanas ligeras.

O un montón de productos infantiles que dicen estar especialmente formulados para niños, cuando en realidad no es cierto.

Tenemos demasiadas distracciones a la hora de elegir alimentos saludables de verdad.

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Aitor Sánchez    6.feb.2018 14:22    

Analizando el desayuno de las familias españolas

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El pasado sábado, en "No es un día cualquiera" con Pepa Fernández, la compañera Marián García, farmacéutica y dietista-nutricionista, hizo un análisis sobre los mitos que rodean al desayuno y las falsas creencias que, injustificadamente, siguen creciendo entre la población general. Intervine en el programa aportando una perspectiva general sobre los hábitos de alimentación de las familias españolas a la hora del desayuno.

 

No existe evidencia científica que avale que el desayuno sea la comida más importante del día. Los estudios que relacionan el desayuno con la disminución del riesgo cardiovascular o la prevención del sobrepeso y la obesidad, no realizan una asociación justificada ya que no siempre el hecho de desayunar es la causa. Sí podemos decir que las familias que desayunan tienen un nivel socio-económico más alto y suelen preocuparse más por la alimentación y la salud. 

 

 

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Aitor Sánchez   29.ene.2018 16:55    

Buenas y malas decisiones para mejorar tu alimentación en 2018

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Dentro de todas esas cosas que se repiten cada año (que desde el 22 de diciembre hasta aquí, son muchas) están los “propósitos de año nuevo”. Es habitual que en esta lista de cosas que vamos a hacer en el nuevo año para obtener una mejor versión de nosotros mismos, se incluyan cosas relacionadas con la salud: dejar de fumar, un clásico. Ir al gimnasio, otro. 

Y también comer mejor. Nosotros vamos a dedicar el programa a este propósito en concreto. Ya que al tomar decisiones para mejorar nuestra dieta, si no estamos bien informados o bien asesorados es probable que pasemos de Guatemala a Guatepeor.

Algunos ejemplos de decisiones bien intencionadas, pero que mal ejecutadas son un fracaso en nuestro propósito:

  • Voy a comer más fruta y verdura

Mala decisión: hacerlo a base de batidos y zumos, aunque sean naturales y hechos en una licuadora carísima. Ya hemos comentado muchas veces porqué un zumo no sustituye una ración de fruta.

Buena decisión: aumentar el consumo de fruta y verdura fresca, incluyendo una buena ración en comida y cena, y cambiando por fruta los tentempiés. Mucho mejor si además nos decantamos por productos locales y de temporada

  • Voy a comer menos carbohidratos porque engordan

Mala decisión: hacer comidas basadas en alimentos proteicos de origen animal, especialmente en cárnicos, restringiendo alimentos saludables como la fruta o la legumbre porque son ricas en hidratos de carbono.

Buena decisión: reducir el consumo de bollería, refrescos y dulces en general. Sustituir los cereales refinados y sus derivados como el pan o la pasta por su versión integral

  • Voy a tomar aceite de coco, espirulina, quinoa y moringa, y a tomar vitaminas

Mala decisión: añadir a nuestra alimentación algún super alimento o tomar suplementos no va a compensar una mala dieta. En nuestro entorno, a las dietas mal planteadas generalmente les hace falta quitar cosas, no añadirlas. Y si las añadimos, no es necesario que sean ni píldoras, ni productos milagrosos, si no simplemente comida sana.

Buena decisión: eliminar de nuestra dieta alimentos insanos y alcohol, sustituyéndolos por opciones mejores: AOVE, frutos secos, legumbres, frutas… Sin necesidad de recurrir a productos exóticos, caros y poco sostenibles.

  • Voy a bajar el consumo de azúcar añadido

Mala decisión: hacerlo cambiando el azucarero de casa por un bote de edulcorante y comprando productos etiquetados como “sin azúcar” (galletas, salsas, bollos, chocolates, refrescos zero, lácteos edulcorados…)

Buena decisión: reducir paulatinamente la cantidad de azúcar que usamos para endulzar. Prescindir de los dulces y la bollería ya que el azúcar no es su único problema y cambiarlos por opciones mejores (fruta, frutos secos, bocadillos de pan integral…), beber agua en vez de refrescos, elegir los lácteos naturales y procurar reducir la compra de productos ultrapocesados (salsas, precocinados, etc) y elegir chocolates negros con un alto porcentaje de cacao (por encima del 80%). Cuando comamos dulces en ocasiones especiales como un cumpleaños, no hace falta preocuparse por su azúcar, porque será algo puntual

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Aitor Sánchez   17.ene.2018 17:38    

Novedades alimentarias para 2018

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La comida y la alimentación siempre están de moda. No pasa una semana sin que salte a los medios alguna noticia relacionada con este mundo.

La industria alimentaria no deja de sacar nuevos productos, y las modas se mueven casi tanto como en el mundo textil.

¿Qué nos va a traer en temas de alimentación el nuevo año? Veamos:

Nueva ley para reducir acrilamida:

Desde finales de noviembre está en vigor el nuevo reglamente europeo de medidas para reducir la presencia de acrilamida en alimentos. Incluye códigos de prácticas para empresas que fabrican alimentos susceptibles de ser ricos en acrilamida (patatas fritas, galletas, bollería…) y sistemas de control para esta sustancia que eviten que lleguen productos con altos niveles al consumidor.

Aumento de lo vegetariano:

Hay un claro auge de esta tendencia, se suman a ella incluso empresas muy vinculadas a los cárnicos, como Campofrío que ha pasado de hacer anuncios de televisión que ridiculizaban a los vegetarianos a crear una línea de embutido sin carne. O McDonald’s que ha decidido probar a incluir una hamburguesa vegana en su oferta.

También lo observamos en los supermercados donde es cada vez más habitual encontrar productos enfocados a este colectivo. Se lleva la palma Mercadona que en el último año ha empezado a vender varias hamburguesas vegetarianas, soja texturizada, croquetas veganas… sumándose a su ya amplia oferta de bebidas vegetales, tofu, yogures de soja, postres de avena y helados veganos. Además ya coloca el símbolo “vegan” en muchos de sus productos.

En el mundo de la restauración siguen abriendo locales de cocina vegetariana que cosechan bastante éxito y cada vez más cartas identifican los platos sin animales.

Menos azúcar:

Parece que el mensaje de la necesidad de reducir el azúcar añadido en la dieta va calando y la industria alimentaria recoge el guante.  Cada vez encontramos más versiones sin azúcar de todo tipo de productos, pero no es exactamente una buena noticia cuando simplemente cambiamos azúcar por edulcorantes y seguimos manteniendo el resto de ingredientes insanos que caracterizan a los ultraprocesados: harinas refinadas, sal y grasas de mala calidad.

¿Qué dicen los expertos?

Según Mintel, compañía especializada en marketing y análisis de mercado, en su informe sobre las tendencias globales de comida y bebida para 2018 parece que para el año que viene los consumidores van a demandar más claridad y honestidad sobre medios de producción, distribución y origen de los productos. Con preocupación por temas éticos y medioambientales.

También señalan la tendencia a pedir productos que se adapten a distintos modelos de vida, el ejemplo de los productos veganos que hemos comentado antes podría ser uno de ellos, y que les proporcionen beneficios nutricionales y/o emocionales. Esto puede ser una trampa mortal para vender productos insanos con campañas de marketing cuidadas.

Otras novedades serán el aumento de texturas sorprendentes buscando nuevas sensaciones. Curiosamente señalan como impulsora de esta demanda la tendencia de compartir comidas en redes sociales. Y también la aplicación de las nuevas tecnologías al proceso de compra.

Por último avisan de que habrá un auge de la comida “basada en ciencia” como la carne de laboratorio, la leche sintética o los alimentos hechos con impresoras 3D.

Iremos viendo a lo largo del año en que queda todo esto…

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Aitor Sánchez    9.ene.2018 10:00    

Dudas de los oyentes de "Esto me Suena"

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El último programa del año lo dedicamos a resolver dudas de los oyentes que habían quedado pendientes:

¿Es saludable la leche de cabra?

La leche de cabra es un alimento perfectamente saludable, es más, resulta menos problemática que la de vaca a nivel digestivo o alergénico, es decir se digiere mejor y produce menos alergias.

El problema es tomarla cruda. Beber leche cruda no es una buena idea, es un disparate hoy en día.

Se ha puesto de moda este año, teniendo un repunte de consumo por culpa de gente que va recomendándola y afirma que la leche pasteurizada no es tan nutritiva.

¿No es mejor la leche cruda?

Los nutrientes que pierde la leche durante la pasteurización son mínimos. Si en casa queremos maximizar los nutrientes y el sabor lo suyo sería priorizar la pasteurizada (leche fresca) en lugar de UHT.

La gran diferencia es que contiene todas las bacterias patógenas y por tanto podemos tener una toxiinfección: campylobacter, E. Coli, Salmonella, Listeria, Yersinia.

En España tenemos claro que la leche cruda es peligrosa, se tiene esa conciencia de seguridad alimentaria. Sin embargo, no lo tenemos tan claro con los quesos hechos a partir de leche cruda que muchas veces se regalan en los pueblos. Así que precaución con estas prácticas.

¿Frutos secos o semillas?

Las pipas de girasol no son un  fruto seco, si no una semilla. Se trata de una duda frecuente. Se debe a que las clasificaciones a veces se mezclan, mezclamos una clasificación botánica con una dietética.

La berenjena, el calabacín o el pepino son frutos de una planta. Pero a nivel dietético no les llamamos frutas, para nosotros son hortalizas, porque vienen del huerto.

Las fresas por ejemplo son “pedúnculos” porque sostienen a la florecita verde que siempre quitamos…

Y efectivamente los cacahuetes o los garbanzos secos son leguminosas, aunque a los primeros los tratemos como frutos secos

¿Qué son frutos oleaginosos?

Oleoginoso quiere decir que contiene aceite, no es ninguna clasificación. Vegetales oleaginosos hay muchos, podemos pensar en aquellos que usamos para fabricar aceite: tenemos de cereales (maíz), de legumbre (soja), de frutos (oliva o coco), o de semillas (girasol). Fijaos la variedad de plantas que son oleaginosas.

Ahí está el motivo, las clasificaciones dietéticas, culinarias o botánicas no siguen los mismos criterios, y por eso a veces la gente se confunde.

¿Es malo el azúcar de la fruta para la diabetes?

Lo de que la fruta es mala para la diabetes es uno de los mayores mitos que hay.

Es cierto que la fruta madura tiene más azúcares intrínsecos que una fruta verde, por eso se recomienda tomar la fruta no muy madura a personas con diabetes, pero desaconsejarla es un gran error. Principalmente porque la fruta es de las mejores fuentes de hidratos de carbono que podemos tomar junto a legumbres y verduras.

El problema de tener mitos con la fruta en una sociedad que además come poca verdura y legumbre es que acabamos provocando que las personas con DM acaben tomando demasiados cereales, pan, galletas, pasta… alimentos que sirven para manejar la DM mucho peor y nos creemos que son los adecuados.?

Una persona diabética debería priorizar la fruta dentro de sus fuentes de hidratos de carbono a los cereales refinados. Sustituir más cantidad de esas harinas por una mayor cantidad de frutas, verduras y legumbres es una gran pauta.

¿Qué debe comer alguien con diabetes de tipo 2?

La misma pauta que acabamos de comentar, que básicamente es seguir una dieta saludable, pero en DM2 hay que hacer una matización importante. Parte de la enfermedad está causada por la resistencia a la insulina, y para mejorar esa situación una de las mejores cosas que se puede hacer no solo es comer sano, sino perder peso.

La pérdida de peso, y especialmente de grasa visceral nos va a llevar a que nuestra insulina vuelva a funcionar mejor. Eso podría dar lugar a que nuestro médico pudiera reajustarnos la medicación para tomar menos, e incluso podríamos llegar a dejar de consumirla si las mejoras son suficientes.

Así que hay más motivos de los que en principio se cree, no es solo “controlar la glucemia”, también mejorar nuestra salud.

¿Son adecuadas las dietas bajas en carbohidratos?

En nutrición evaluar una dieta como alta en grasas, baja en hidratos, alta en proteínas… nos dice muy poco, porque no tenemos información de cómo está diseñada.

Hay gente que hace dietas bajas en hidratos muy bien diseñadas:

-Con verdura, frutos secos, semillas, huevo, pescados frescos… en definitiva, muy saludables.

-Pero también hay gente que sigue dietas bajas en hidratos muy mal diseñadas: mucho bacon, embutido… porque se piensan que eso de comer sin hidratos es hincharse a carne.

Si hablamos de una dieta baja en carbohidratos bien diseñada, puede tener ventajas frente a una dieta convencional ya que es una dieta que en estudios muestra que aumenta la saciedad, que también es útil para manejar la diabetes o algunos riesgos cardiovasculares.

Todo depende de a costa de qué estamos quitando esos hidratos de carbono. Si quitas dulces, harinas, pasta, pan… probablemente mejore tu dieta. Pero si estás quitando frutas, legumbres, tubérculos… pues no tiene por qué mejorar.

Por eso la recomendación para población general es que la dieta sea abundante en frutas, verduras y hortalizas.

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Aitor Sánchez    3.ene.2018 19:01    

Lo mejor sobre nutrición en la red (diciembre)

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  • De Mi Dieta Vegana, una guía para los que tengáis invitados vegetarianos en estas fechas.

 

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Aitor Sánchez   31.dic.2017 10:17    

Recopilación: la actividad de las últimas semanas (diciembre)

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  • Colaboración con la revista Woman con una serie de consejos para una navidad saludable.
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Aitor Sánchez   30.dic.2017 10:12    

Fruta desecada ¿es saludable?

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Desecar la fruta es desde tiempo inmemorial una manera sencilla de conservarla. Aunque hoy en día en nuestro entorno no se hace fruta desecada por ese motivo, si no porque sus cualidades organolépticas y sus uso gastronómicos la hacen deseable.

Nos preguntamos a menudo si la fruta desecada es saludable, si no tiene demasiado azúcar, o si ha perdido todas sus vitaminas. Vamos a dar respuesta a esas dudas en este artículo.

La fruta desecada, ¿no tiene mucho azúcar?

Es cierto que si comparamos 100g de fruta fresca (por ejemplo uvas) con 100g de la misma fruta desecada (pasas), la segunda tiene más azúcar. También más minerales, más calorías, etc.

Esto es porque al desecar lo que hacemos es quitar agua, entonces esa fruta se concentra, pierde peso, pero no pierde nutrientes, a excepción de una parte de la vitamina C y alguna otra de las hidrosolubles por efecto de la deshidratación, pero no es una pérdida reseñable. Por eso saben más dulces.

Eso no quiere decir que “aparezca” más azúcar en la fruta al desecarla. Eso sí, debemos fijarnos al comprarla que no lo hayan añadido azúcar, no es raro que a veces se les de un baño de glucosa para que estén más brillantes. Y por supuesto tampoco estamos considerando aquí la fruta escarchada ni la confitada.

En cambio, si la comparativa la hacemos mediante piezas, como por ejemplo comparar 20 uvas con 20 pasas, o una ciruela seca con una fresca, veremos que las cantidades de nutrientes son muy similares. Salvo en el contenido en agua.

Por tanto, a la hora de calcular una ración razonable de fruta desecada, lo más fácil es comparar con fruta fresca y comer la misma cantidad. Si en fruta fresca, nos comeríamos 3 albaricoques, nos podemos comer 6 orejones (cada uno es una mitad de albaricoque). O si nos comemos un racimo de 25 uvas, podemos sustituirlas por 25 pasas. En peso, se calcula, que la fruta desecada pesa alrededor de un 25% de lo que pesa fresca, pero ese porcentaje es muy variable.

Las frutas desecadas son una opción saludable y pueden sustituir a dulces y chucherías en muchos contextos. Eso sí, sin perder de vista que la mejor opción es siempre la fruta fresca, que entre otras cosas, siempre resulta más saciante y conserva intactos todos los nutrientes.

¿Qué podemos hacer con fruta desecada?

Pues además de comerla tal cual, ya que por su fácil transporte, lo poco que ocupa y por no necesitar preparación, es un snack estupendo para llevarnos fuera de casa, también tiene muchos usos gastronómicos.

Os proponemos dos ideas, una dulce y otra salada:

Bombones falsos sin azúcar añadido: en una picadora o procesadora de alimentos metemos una taza de higos secos que habremos hidratado durante toda la noche en agua mezclada con zumo de naranja, una o dos cucharadas de cacao puro y media taza de almendras. Lo trituramos todo para que forme una pasta, si está demasiado espeso, podemos añadir con cuidado un poco del líquido de remojar los higos hasta obtener una buena textura.

Dejamos la pasta resultante unas horas en la nevera para que se asiente y una vez bien fría hacemos bolas y las rebozamos en coco rallado, cacao puro, pistachos molidos, semillas de sésamo… y listas para comer.

Aliño de albaricoque seco para ensalada: preparamos una vinagreta con aceite de oliva virgen extra y vinagre de jerez (proporción aproximada 1-3) y sal. La batimos con orejones (aproximadamente 1-2 orejones por cada 100ml) hasta que quede una textura fluida, no pasa nada si queda algún trocito. Ya tenemos una vinagreta agridulce ideal para ensaladas que tengan un toque amargo como la escarola o la endivia, también para rúcula. Pega muy bien con queso curado, por ejemplo, y con hortalizas y frutos secos. Para hacer un entrante diferente.

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Aitor Sánchez   21.dic.2017 13:50    

Aitor Sánchez García

Bio El blog de Aitor Sánchez #NutriciónRTVE

Creo que la alimentación es la manera más placentera de ayudarte a estar sano y disfrutar. Desgraciadamente lo que nos dicen que es saludable no siempre se corresponde con lo que realmente lo es. En este blog aprenderás a identificar qué comida es realmente saludable con un punto de vista global y sentido común. Las dietas aburridas son un insulto a lo que hacemos los dietistas-nutricionistas, que es acercarte a un disfrute sano de esta maravilla que es la alimentación. Me puedes encontrar también en @Midietacojea
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