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¿Una dieta poco saludable puede facilitar la aparición de alergias?

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He estado este fin de semana en el Congreso de Seguridad Alimentaria de Canarias, y uno de los temas que hemos tratado ha sido el de las alergias y me parece interesante que hablemos de ello:

¿ESTÁ HABIENDO MÁS ALERGIAS EN LA ACTUALIDAD?

Sí, las está habiendo. También se ha doblado prácticamente en la última década el número de casos de anafilaxis, con lo cual también estamos hablando de más gravedad en los síntomas.

Es muy complicado hacer una estadística mundial, porque los métodos de diagnóstico son bastante diferentes según continentes, pero más o menos podemos afirmar que hay una prevalencia de entre 5-10% en población infantil, y entre el 1-3% de adultos.

¿NO PUEDE SER TAMBIÉN QUE LA MODA DE QUITARSE ALIMENTOS HAGA QUE A MÁS GENTE QUE LE SIENTAN MAL MÁS COSAS?

Eso también, suceden los dos fenómenos: más alergias reales, y también más creencia de que haya alimentos que nos sienten mal.

Entre 1/3 y la mitad de la población refiere que algún alimento le sienta mal y que intenta evitarlo. Además de manera en la que no sería necesaria.

No obstante, y aunque hay mucha “tontería”, el aumento es real, no solo en número de personas alérgicas, sino también en número de alimentos al que somos alérgicos, y alimentos a los que somos sensibles. No es solo una moda.

¿Y SE SABE A QUÉ PUEDE DEBERSE TODO ESTO?

Una de las causas es una dieta poco saludable, una dieta occidentalizada. El típico perfil de dieta con alto contenido en azúcar, sal, productos refinados se está desmarcando como un factor de riesgo de aparición de alergias.

Se empezó a sospechar de ello por datos poblacionales: porque los niños asiáticos o africanos, cuando se mueven a un ambiente occidentalizado aumentan su riesgo de sufrir alergias.

Una de las potenciales explicaciones es que afecta a nuestros procesos autoinmunes, nuestro cuerpo se sensibiliza más, en parte a que a través de un intestino más permeable, estamos más expuestos a más alérgenos y por tanto desarrollar más alergias.

Si la dieta es saludable desde pequeños, no afecta tanto al intestino, la microbiota que tenemos es estable y robusta. Hay menos posibilidad de que esas sensibilizaciones ocurran.

¿QUÉ REPERCUSIÓN TIENE TODO ESTO? ¿ES UN GRAN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA?

Lo es, porque además también pone en riesgo cada vez a más personas. Y también es un gasto importante. El elevado coste que suponen las alergias a muchos niveles: alimentario, sanitario, social… hace que se esté buscando tanto reducir nuevos casos, como encontrar “curas”, con una desensibilización o mejora de la tolerancia.

Esto también nos da una segunda alerta, y es que en países asiáticos o africanos, también se prevé una mayor incidencia de alergias conforme ese país va adoptando hábitos de consumo más occidentales.

Así que la predicción es que siga incluso creciendo.

¿QUÉ RECOMENDACIONES DAMOS ENTONCES PARA EVITAR ESTE AUMENTO? ¿EL ETIQUETADO PUEDE AYUDAR A ELLO?

Pues ha sucedido una paradoja muy reciente con el tema del etiquetado preventivo: como sabemos, en las etiquetas de los alimentos, si un productor no puede garantizar la ausencia de un alérgeno tiene que declararlo. Es el caso de “puede contener trazas de…” (huevo, frutos secos, cacahuete, lácteos…). Esto sucede en fábricas, donde no tienen líneas de producción diferentes.

Imagina que haces chocolates, pero en tu fábrica tienes también producción de turrón, o de otros dulces. Al tener otros proveedores hay fabricantes que deciden no jugársela.

¿ENTONCES LO PONEN UN POCO PARA LAVARSE LAS MANOS?

Eso es. El problema es que se está haciendo un abuso del etiquetado preventivo. De manera que se pone de manera injustificada en muchos productos. Es un exceso. Si ha pasado una avellana por tu fábrica mucha gente no se calienta la cabeza y directamente lo declara. ¿Qué sucede por tanto?

Que mucha gente alérgica, conocedora de esta práctica, a veces hace caso omiso a algunos “puede contener trazas de…” que son raros. Por ejemplo, un chocolate que pueda tener “huevo”, cosa que es extraña, pero que se encuentra. Dice: “bah, esto lo ponen para prevenir” y se pone en riesgo a las personas.

¿ENTONCES QUE RECOMENDACIÓN DAMOS?

Sobre todo esta situación está causada por una mala práctica de las empresas, y una desconfianza del consumidor. Lo lógico sería hacer una normativa que no por ser tan, tan estricta acabe convirtiéndose en peligrosa, dado que se restringen tantos alimentos para el alérgico que acaba siendo laxo.

 

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Aitor Sánchez   22.nov.2017 08:54    

Castañas y otros frutos secos

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La recolección de la castaña empieza en octubre y es un fruto que nos acompaña durante el otoño.

 

¿SON LAS CASTAÑAS FRUTOS SECOS?

A nivel de agrupación lo solemos poner, pero en realidad tiene unas propiedades muy diferentes al resto de esta familia. La mitad de la composición de una castaña es agua, mientras que en el resto de frutos secos el nivel de humedad suele rondar 10%. Por lo tanto está a caballo entre los frutos secos y las frutas desecadas.

No llega a tener una alta concentración de azúcar como un orejón, una uva pasa o un higo seco. Y tampoco llega a tener una concentración de grasa tan alta como los frutos secos.

 

LOS FRUTOS SECOS, QUE TIENEN MUCHA GRASA PERO ¿ES SALUDABLE?

Sí, sí, completamente. No hay que huir de su consumo ni mucho menos

Hay gente que piensa todavía que los frutos secos engordan, pero no es cierto. Los frutos secos es verdad que son muy calóricos, tienen mucha energía. Pero como también puede tenerla el aceite de oliva. Sin embargo, son factor de protección de sobrepeso y obesidad, porque debido a su composición nutricional son muy saciantes, es decir, nos quita el hambre de alimentos que serán menos saludables. Pero es que además, no se absorbe toda esta energía dado que el fruto seco tiene una gran cantidad de fibra que impide parcialmente esta absorción.

De modo que las castañas no engordan, pero tampoco otros frutos secos si se toman en sus versiones saludables.

 

¿SON BUENAS LAS CASTAÑAS CRUDAS?

No hay ningún problema es tomarlas crudas, pero sucede una particularidad, y es que cuando las haces tostadas o asadas, asimilas mejor su proteína. Esos aminoácidos se vuelven más biodisponibles y los absorbes mejor.

Pero no todo son ventajas, ya que cuando las cocinas te cargas por el camino algunos compuestos bioactivos y antioxidantes.

Se pueden comer de ambas formas, cada una tiene sus pros y sus contras. Al igual que sucede con los frutos secos.

 

¿EN LOS FRUTOS SECOS COCINADOS TAMBIÉN SE ABSORBEN MEJOR LOS NUTRIENTES?

Depende, hay algunos que no estaría justificado cocinarlos, como por ejemplo unas nueces, que es mejor comerlas crudas.

Pero en el caso de unos pistachos, anacardos o almendras, al tostarlos se pueden digerir mejor e incluso absorber más cantidad de proteína de los mismos.

Lo que no deberíamos hacer es confundir el tostado con otras preparaciones como los frutos secos fritos o salados. Estas son dos preparaciones que es mejor no priorizar.

Crudo o tostado perfecto.

Frito, salado o caramelizado como los cacahuetes con azúcar: a evitar.

 

UNAS CUANTAS IDEAS PARA INCORPORAR LAS CASTAÑAS A NUESTRA DIETA QUE NO SEA EL TÍPICO CUCURUCHO…

Las compotas caseras: partimos una fruta a trozos y la pones a fuego lento con algo de agua en una sartén . Es una buena manera de acompañar castañas asadas.

La crema de castañas, que nos puede servir para hacer una tostada dulce diferente. O muy parecido y en versión salada, un paté de castañas que se puede acompañar con setas si queremos.

También hay una receta típica extremeña, que es los socochones, castañas cocidas en agua y leche. Para tomarlas en un tazón, mucho mejor que los cereales.

Y un último recurso que podemos hacer en caso de que nos vayan a sobrar, es hacer harina de castaña, que nos puede servir para fortificar platos, y tenemos una opción casera para celiacos por ejemplo.

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Aitor Sánchez   16.nov.2017 08:37    

¿Es el cáncer un goloso, o sólo algunos titulares tendenciosos?

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Cada poco tiempo surgen titulares de cómo el azúcar alimenta al cáncer y es el precursor, según el tema de turno, de o bien su crecimiento, su progresión o incluso su misma existencia. Y las preguntas de siempre inundan nuestros correos: ¿Qué hago? ¿Qué dejo de consumir? ¡Es que no se puede comer de nada! ¿Fruta sí, fruta no? ¿Y qué galletas son mejores? STOP al alarmismo, intentaremos responder a todo ello.

¿Qué hay de verdad en esto?

La realidad es un poco más compleja que una relación unicausal. Lejos de defender el azúcar como una fuente de nada (como ya se ha hecho tiempo atrás), se debe definir cuál es el que nos preocupa; concretamente es el que la OMS califica como libre. Es decir, el añadido (refinado o sin refinar; sea azúcar blanco, azúcar moreno, sirope de ágave o panela: tanto monta, monta tanto) típico de los productos ultraprocesados y los que están presentes de forma natural en productos derivados de un alimento fresco, como pueden ser los zumos (porque se les ha retirad la fibra), bebidas azucaradas o los jarabes de fruta.

Y es que se esconde de muchas y distintas formas:

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Autora: Irina Casablanca. Fuente original.

Pero decir que nos preocupa es quedarse cortos. Su consumo no es excesivo, sino el apartado siguiente por inventar. ¿Por qué decimos esto? Por lo que sí sabemos a ciencia cierta. Y ahora os preguntaréis, ¿qué es lo que sí sabemos? Pues la OMS nos cuenta que su consumo puede conducir a:

  • Mayor riesgo de Diabetes Mellitus tipo II
  • Mayor riesgo de sobrepeso u obesidad
  • Menos saciedad y más ganas de seguir comiendo
  • Mayor umbral del dulzor, acostumbrando al paladar a un sabor irreal en alimentos y la necesidad de endulzar lo que encontremos
  • Mayor riesgo de caries bucal
  • El consumo de bebidas azucaradas ya se ha relacionado con hasta 200.000 muertes en 2010.

Por esta razón la Organización Mundial de la Salud lanzó la recomendación condicional de recomendar menos de un 5% de la energía total ingerida a lo largo del día. Unos 25 gramos como máximo, y mucho mejor nada, ninguna cantidad. Porque fundamentalmente eso es lo que aporta el azúcar libre: montones de nada. Para contextualizar, con 25 gramos estamos hablando de unos cuatro terrones de azúcar. Es un consejo condicional, es decir: aún se necesitan más pruebas internacionales para establecer ese margen como máximo en firme, pero ya se conoce que los efectos deseables de cumplir que “cuanto menos azúcar libre mejor” probablemente compensan cualquier otro efecto indeseable, o bien estos efectos indeseables no existen.

Y mientras esta directriz se actualiza en 2020...

¿Cuánto azúcar libre se consume en España?

Pues unos 111.2 gramos por persona y día. Ahí es nada, 40.5 kilogramos al año; aunque ya se empieza a hablar de hasta 70 kilogramos por habitante al año: 191 gramos al día. ¿Recordáis los cuatro terrones máximos de arriba? Pues multiplicadlos por 8: 32 terrones de azúcar.

Pero, ¿dónde interpreta la población que está el azúcar? Desde luego, en los cereales de desayuno no, ni en el azúcar que se le echa al café por las mañanas. La gran damnificada es la fruta, y no podemos permitirlo. Por varias razones:

¿Queda claro cómo hay que hacerlo?

¡Comed fruta! ¡No comáis ultraprocesados!

Mirad la etiqueta de los productos, ¡pero mejor escoged alimentos que no tienen etiqueta!

¡Un momento! ¡No has dicho nada sobre los titulares del azúcar como alimento del cáncer!

Es cierto. Ya son varias las ocasiones que nos encontramos con titulares como “el azúcar, que alimenta al cáncer” y es necesario contextualizarlo.

Bien, el azúcar se relaciona con obesidad, sobrepeso y otros tantos factores que sí se relacionan con la aparición de cáncer. El azúcar se relaciona con mayor adiposidad, contribuyen al exceso de grasa corporal, y estos factores están relacionados positivamente con el cáncer. Pero en cuestiones relativas a la alimentación no podemos ser tan simplistas, como ya ocurriera con el titular de que la grasa aumentaba el riesgo de metástasis. ¡Si al final sólo vamos a poder comer proteínas! Dirán algunos.

El estudio que está generando tantos titulares es este. Peeters y colaboradores describen un efecto similar en unas levaduras al que se genera en una vía de uso de la glucosa en las células cancerígenas, concretamente unas señales glucolíticas (de rotura de glucosa) ya descritas en los años 30 por Otto Warburg: la respiración celular en el cáncer está alterada, y parece que hay más fermentación láctica (que es una fermentación como la que haría cualquier levadura).

Y, ¿es viable este mecanismo? Bueno, el mecanismo existe, pero trasladar los resultados de unas levaduras cultivadas a un cuerpo humano se antoja complicado. A pesar de que se han hecho estudios sigue siendo controvertido hablar de este cambio metabólico como una causa o síntoma de cáncer, sino más como una consecuencia cuando la enfermedad está establecida. Más hablando del cáncer como una generalidad; nuestro conocimiento sobre el metabolismo tumoral está en pañales (e in vitro, poco sabemos in vivo) como para lanzar una cuestión tan general, y puede ser tan distinto según tipo de tumor: algunos comen más grasa, otros utilizan también glutamina,…

Pero, ¿el azúcar alimenta el cáncer? Son eslabones de una cadena que cada día vemos de manera más clara y firme. Pero hay mucho más detrás, y muchas más prioridades, centrarnos en la progresión-del-cáncer-azúcar-mediante es saltarse de golpe otras tantas recomendaciones que sí sabemos efectivas:

¿Azúcar y cáncer? Sí. Sobre todo porque consumimos demasiado (25 gramos al día incluso ya parecen demasiado, imaginad cuando lo multiplicamos por 4 o por 8). Pero también alcohol y cáncer, obesidad y cáncer,… Y mucha Salud Pública por hacer.

Luka

 

Luis Cabañas Alite es Dietista-Nutricionista, Máster en Nutrición Personalizada y Comunitaria e Investigador Predoctoral en la Unidad Mixta de Investigación en Endocrinología, Nutrición Clínica y Dietética del Instituto de Investigaciones Sanitarias La Fe (Valencia). Autor del blog Como Cuando Como. Colegiado CV-00410 en CODiNuCoVa y miembro de Dietética Sin Patrocinadores.TwitterFacebookInstagram

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Aitor Sánchez    9.nov.2017 11:05    

La dieta blanda

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Casi nunca hablamos de nutrición clínica ni de dietoterapia, pero hoy vamos a hacer una excepción y vamos a hablar de la que es posiblemente la dieta terapéutica más pautada. La herramienta dietética que más se usa contra problemas intestinales leves, o recuperaciones. Y también la que más errores de pauta suele conllevar, ya que por su frecuencia está sujeta a falsos mitos y a ideas obsoletas. Hablamos de la dieta blanda.

¿Qué es una dieta blanda?

Es una dieta terapéutica. Es decir, no se trata de un modelo dietético para tomar como estilo de vida, si no que se aplica en situaciones específicas y durante un corto periodo de tiempo. Por eso sus características no coinciden con las indicaciones de dieta saludable, porque es un tratamiento, no un modelo de alimentación.

Aunque el nombre nos pudiera llevar a pensar que es una dieta en la que se consumen solo alimentos blandos o tiernos, no es así. En ese caso nos referiríamos a un dieta de “fácil masticación”, aplicable a personas con problema dentales (por ejemplo que se están recuperando de una intervención odontológica) o a personas con dentaduras deterioradas como es habitual en la población geriátrica.

La dieta blanda, también llamada de “protección gástrica” es una dieta de fácil digestión, y está pensada para momentos en los que queremos que nuestro sistema digestivo trabaje lo menos posible, generalmente para recuperarse de algún problema, o durante brotes de algunas enfermedades intestinales o digestivas.

¿Cuándo debemos seguirla?

Es importante señalar que es un tratamiento que debe estar pautado por un profesional sanitario competente, y que aunque tiene unas generalidades, puedes comprender una horquilla amplia de alimentos en función de la tolerancia de la persona. Así mismo, es habitual que sea una dieta progresiva, que se empiece en un punto más estricto y avance en la incorporación de alimentos a medida que se va mejorando y tolerando. Por eso debe estar bien pautada, personalizada y supervisada.

No es habitual que se mantenga durante más de tres o cuatro días. Al menos no en sus fases más restrictivas, aunque una dieta blanda sí que puede ser completa en su versión menos estricta

¿Qué se puede comer?

En general, se elegirán comidas con poca fibra y poca grasa, que no sean ácidas, sin irritantes como el alcohol o el café, y sin temperaturas extremas. Por ejemplo, este es un caso en el que recomendaremos cereales refinados, por contraposición a las recomendaciones de dieta saludable en las que siempre preferimos los integrales. Será buena opción el arroz blanco (incluso el agua de hervir ese arroz a modo de sopa), la pasta, el pan blanco tostado, etc. También la patata hervida o el boniato al horno.

Verduras poco fibrosas y no ácidas como el calabacín o la zanahoria hervidas o al vapor. Frutas cocidas como la compota de manzana y el plátano maduro.

Fuentes proteicas magras como la carne natural hervida o el pescado blanco. También la clara de huevo, y la yema solo cuando se tolere.

Opciones proteicas vegetales como el tofu blanco, o la lenteja pelada también puede ser bien toleradas.

En cuanto a los lácteos, puede ser buena idea suprimirlos en las fases más estrictas, y luego incorporar las versiones naturales y sin azúcar. Mejor empezar por fermentados como el yogur natural, seguir con queso fresco o requesón y dejar la leche para cuando estemos recuperados, ya que su digestión es algo más difícil.

Usaremos aceite de oliva en poca cantidad, y agua. O bien suero de rehidratación o limonada alcalina (suero casero) en el caso de que solo se toleren líquidos.

Errores habituales

Es muy habitual que las pautas de dieta blanda se hagan con alimentos insanos, como por ejemplo carnes procesadas como el jamón de york o los fiambres, refrescos de cola o bebidas para deportistas, lácteos azucarados como los flanes o las natillas, e incluso con galletas o bizcochos.

Si esos alimentos no son recomendables cuando estamos sanos ¿por qué vamos a introducirlos cuando estamos enfermos, teniendo tantas opciones a mano cómo tenemos?

Esos malos consejos se dan incluso en consultas médicas, y obedecen a una falta de actualización del profesional, y la falta de recursos lógica cuando falta en sanidad pública la figura del dietista-nutricionista y otros compañeros deben suplir esa carencia como buenamente pueden a pesar de muy a menudo no tener ninguna o muy poca formación en nutrición.

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Aitor Sánchez    8.nov.2017 10:08    

Día Mundial del Veganismo

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Día Mundial del Veganismo

Desde 1994 se celebra cada primero de noviembre el Día Mundial del Veganismo, la iniciativa partió inicialmente de la Vegan Society de Reino Unido y pronto se implantó en los países de mayor presencia de este estilo de vida como Australia, EEUU o Alemania. A día de hoy es un evento mundial, y muchas webs y organizaciones realizan durante el mes de octubre todo tipo de iniciativas informativas y actos, que culminan en este día.

El objetivo principal es dar a conocer este estilo de vida y ahondar en los motivos para rechazar el consumo de productos de origen animal, tanto en alimentación como en otros ámbitos como son el ocio (tauromaquia, caza, acuarios, zoos, ponis en ferias…), la vestimenta o la cosmética, y las alternativas existentes a todo ello.

¿Por qué la gente se hace vegana? ¿En qué ayuda?

Los motivos para optar por un estilo vegano son varios, y cada persona tiene los suyos. Pero si hiciéramos una lista de aquellos motivos más comunes, serían los siguientes:

  • Ética en el trato a los animales: el actual modo de producción industrial de productos de origen animal es cruel a todos los niveles. Muchas personas no quieren apoyar este tipo de industria que trata a los animales como objetos, sin ninguna compasión y obligándolos a vivir vidas de dolor y encierro. Por ello rechazan los productos que provienen de esa industria y creen que no tenemos derecho a disponer de las vidas de los animales a nuestro antojo.
  • Sostenibilidad: la industria cárnica es una de las más contaminantes y una de las principales responsables del cambio climático y la deforestación. Igual que la industria pesquera lo es del arrasamiento del fondo marino y la pérdida de la diversidad de especies.
  • Solidaridad y soberanía alimentaria: el alto consumo de productos de origen animal en el mundo desarrollado, hace que se use tierra de países en desarrollo para cultivar grano y legumbre para alimentar al ganado, grano y legumbre que podría alimentar directamente y de forma mucho más eficiente a la población. Así mismo se pierden cultivos tradicionales y biodiversidad en esas zonas. Y del mismo modo, se acaba con la pesca tradicional de muchas zonas, siendo los países ricos quienes esquilman aguas que no le corresponden.
  • Religión: hay religiones, como algunas facciones del budismo, o los sij en India, que tienen el veganismo entre sus preceptos. Otras son ovolactovegetarianas como el hinduismo, o los Adventistas del Séptimo Día.
  • Salud: muchas personas ven en la alimentación vegana una manera de comer más saludable. Aunque para que esto sea realmente así, debe tratarse de una dieta vegana bien diseñada. No obstante, al contrario de lo que se suele creer, esta no es en general la principal motivación de las personas veganas.

 

¿Cómo deberían afrontar los sanitarios esto?

Tal y como propugnan los Códigos Deontológicos de todas las profesiones sanitarias, es obligación del profesional respetar las creencias del paciente, así como su estilo de vida.

Por tanto, deberíamos ser capaces de dar consejo a las personas veganas, respetando su opción, sin aleccionarlo, juzgarlos o intentar convencerlos de que están en un error, si es lo que creemos, ya que esa decisión no nos corresponde.

Si tenemos que dar consejo nutricional, hay evidencia científica a raudales para hacerlo sin entrar en conflicto con la dieta vegana, salvo en casos muy muy concretos o en situaciones de poca disponibilidad de alimentos, especialmente en países en desarrollo.

Del mismo modo, si se receta un medicamento o suplemento, deberíamos buscar si existe una opción que no contenga productos de origen animal (muy a menudo, es suficiente con cambiar a una marca que no use cápsulas de gelatina o lactosa como excipiente). Aunque en este caso, muchas veces es imposible, y cuando así sea, se lo comunicaremos al paciente para que sepa que simplemente no tenemos otra opción, pero no hemos ignorado su estilo de vida.

 

¿Cómo se afronta realmente?

En general, en España, el consejo nutricional a las personas veganas es inexistente, ya que los sanitarios no tienen formación en este tipo de alimentación, o la que tienen corresponde a ideas obsoletas y equivocadas que no se han actualizado.

Por extraño que parezca, aún es habitual que los pacientes encuentren rechazo e incluso burlas al expresar que son veganos. Cosa que ningún profesional haría ante una cuestión religiosa (por ejemplo un musulmán que hace ramadán, o alimentos prohibidos en la dieta de un judía ortodoxo), y sin embargo si sucede, incomprensible e intolerantemente, con una opción ética.

Otros países como EEUU, Reino Unido, Alemania, Portugal, Australia, India o los países nórdicos, dan consejo a esta población de manera totalmente normalizada y rutinaria, sin que exista por ello ninguna alarma social o de salud pública. En España, a pesar de que es un grupo de población cada vez más numeroso y en aumento, aún nos queda un largo camino que recorrer de cara a esa normalización.

 

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Aitor Sánchez    3.nov.2017 09:54    

Recopilación: la actividad de las últimas semanas (octubre)

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Y como cada mes, aquí tenéis el resumen de participaciones en medios y colaboraciones del mes de octubre:

 

 

 

 

 

 

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Aitor Sánchez   30.oct.2017 10:32    

Productos paleo

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¿Qué son los “productos paleo”?

Hemos hablado en otras ocasiones de la dieta paleo. A nivel científico se trata de una aproximación a la alimentación que llevo el ser humano hasta antes del neolítico, con el fin de identificar aquellos alimentos a los que estamos genéticamente mejor adaptados.

Es un tema interesante y que está actualmente en auge, con investigaciones que seguro que arrojarán resultados útiles a corto plazo. Sin embargo el concepto “paleo” también se está usando para justificar prácticas dietéticas determinadas (con mejor o peor criterio tanto en temas de salud como de sostenibilidad) y por supuesto la industria alimentaria a recogido el testigo y se ha puesto a fabricar productos en los que estampar el adjetivo de moda (“paleo” o “primal”) y acercarlos al público interesado.

A nivel comercial, se aprovecha el tirón de esta denominación, para dar una idea de “producto saludable” o que aporta un plus por encima de otros productos similares que no cumplen los supuestos criterios “paleo”. Las empresas se lo suelen aplicar a cualquier referencia que simplemente no contenga cereales, lácteos, legumbres ni productos refinados como azúcar o aceites que no sean vírgenes. Aunque a menudo al leer las etiquetas nos encontramos con que eso no es exactamente así y nos cuelan azúcares con algún nombre exótico (siropes, azúcar de coco…) y otros ingredientes no muy habituales en la dieta de hace diez mil años. Eso sí, la imagen de pintura rupestre en el envoltorio no suele faltar.

En principio, siendo rigurosos, nada que venga empaquetado y con lista de ingredientes, debería ser considerado “paleo”, es una incongruencia en sí misma. Puede ser un procesado saludable, sí. Pero paleo, lo que se dice paleo…no.

Vamos a ver algunos de estos productos:

Paleo-cerveza

En realidad, ni es paleo ni es cerveza. De hecho el nombre comercial es “Paleobirra” porque no pueden usar el nombre “cerveza” para una bebida que no lo es.

Se trata de un refresco sin alcohol hecho a base de kombucha (hongo que se usa para hacer una bebida fermentada), té y lúpulo (ingrediente que le da sabor y aroma a cerveza).

Puede ser una opción más saludable que los refrescos azucarados tradicionales, y que las bebidas alcohólicas, pero no es necesario usar la nomenclatura “paleo”, es solo una estrategia de venta.

Paleo-barritas

Son probablemente el procesado “paleo” más habitual. Montones de marcas se han lanzado a fabricar este tipo de snack, compuesto generalmente por una amalgama de frutos secos y fruta desecada junto a saborizantes como cacao, coco, fruta deshidratada, sésamo, o bien junto a “superalimentos” como maca o espirulina, que les dan un aire aún más “healthy”.

Aunque en general, son productos con buenos ingredientes, y nutricionalmente mejoran mucho las típicas barritas energéticas de cereales y azúcar, también nos encontramos alguna referencia menos saludable con azúcares camuflados o grasas de mala calidad.

Lo verdaderamente paleo sería llevarse unas nueces junto a una piedra para pelarlas, y un puñado de orejones o higos secados al sol. Y además, así nos aseguramos de que no nos la cuelan.

Snacks de ternera seca y paleo-proteínas

Aunque sea un mito que la dieta paleo se base en elevadas ingestas de carne roja, la industria alimentaria recoge el guante y lanza el súmmum de los aperitivos paleo: snacks a base de ternera seca, que nos venden como “ricos en proteína” y tienen una gran aceptación en el colectivo paleo. Y si, evidentemente lo son. Pero ¿necesitamos consumir snacks proteicos a base de carne procesada, salada, saborizada y envasada? Definitivamente no.

También hay proteína de ternera en polvo, con sabor vainilla para batidos. Aunque la historia suele sorprendernos, lo cierto es que es poco probable que encontremos este tipo de producto en los yacimientos arqueológicos. Y de nuevo, no es la carne un alimento que sea necesario promocionar si tenemos en cuenta parámetros de salud pública, y hacerlo amparándose en una moda dietética sigue sin ser una buena idea.

Paleo sí, pero…

Independientemente de lo que descubra la investigación, llevar una dieta tipo paleo basada en alimentos frescos, sobretodo vegetales, puede ser una opción perfectamente saludable.  Pero llevar una dieta paleo a base de paleo-productos, probablemente no.

 

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Aitor Sánchez   27.oct.2017 10:04    

Lo mejor sobre nutrición en la red (octubre)

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Este ha sido un mes con aportaciones muy interesantes por parte de los compañeros y las compañeras, aquí tenéis las más destacables para que no os perdáis ninguna:

 

 

  • Argumentada explicación de Liliana Cabo en su blog Nutrición Vive sobre los lácteos desnatados y la pérdida de peso.

 

 

 

 

  • Beatriz Robles explica en este post porqué las Digestive no son mejores que otras galletas.

 

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Aitor Sánchez   26.oct.2017 10:26    

5 ideas equivocadas sobre los dietistas-nutricionistas

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Los dietistas-nutricionistas somos probablemente el profesional sanitario más desconocido, tanto en lo que se refiere al trabajo que hacemos, como en  quien puede denominarse así.  Es algo curioso como se acepta sin problemas un "nutricionista" que ha hecho un cursillo de nutrición de tres meses, o que ha estudiado otra carrera, pero la nutrición le interesa mucho y ha decidido dedicarse a ello.

Eso no pasa con otros sanitarios ¿alguien iría a un dentista que ha hecho un cursillo de tres meses? ¿a alguien que se dedica a la cardiología porque le interesa mucho pero en realidad ha estudiado fisioterapia? suena absurdo, ¿verdad? y además todos sabemos que esos casos, de existir, serían ilegales. Bueno, lo cierto es que con la nutrición sucede lo mismo: ejercer sin la titulación correspondiente es ilegal, es intrusismo profesional. Sólo que está tan extendido que ni la administración ni nuestras instituciones hacen gran cosa para solucionarlo.

Y no será porque la mala alimentación no esté causando estragos.  Así que vamos a compensarlo con un poco de realidad, y un poco de humor, en estas 5 ideas equivocadas sobre los dietistas-nutricionistas:

1. Son los que hacen dietas para adelgazar

Algunos sí. También se dedican a la nutrición deportiva, a la nutrición clínica, a la restauración colectiva, a la investigación, a la divulgación, a la docencia...

"Ya, ya. Pero yo hablo de los dietistas-nutricionistas normales. Esos se dedican a hacer dietas para adelgazar y dan menús con gramos de cada cosa y yogur desnatado en la merienda. O te mandan unos batidos en lugar de la comida."

No. Y primero debes saber algo: si tu idea de nutricionista es quien te vende polvos para batidos o quien te atiende en una franquicia de pérdida de peso que es más bien una tienda de productos, ten en cuenta que lo más probable es que ninguna de esas dos personas sean nutricionistas. La primera, de hecho, tienes las mismas posibilidades de que sea nutricionista que de que sea electricista. Y la segunda puede ser bióloga, veterinaria o auxiliar de enfermería, por ejemplo.

Puedes ver lo que hacen los dietistas-nutricionistas en consulta, además de pérdidas de peso, aquí (que elegante soy poniendo disimuladamente publicidad)

2. Te recetarán pastillas, infusiones y jarabes para que adelgaces rápido y sin sufrir

A ver ¿no hemos quedado en que lo de la operación bikini no es su actividad principal? ¿porqué sigues pensando solo en alguien que se dedica a adelgazar a otros y además sólo con un fin estético? por favor, lee de nuevo el punto 1.

En realidad esta es una buena pista para saber si has elegido bien: si te vende este tipo de cosas, has caído en malas manos y es mejor que te levantes y te vayas. 

Un dietista-nutricionista trabaja con la alimentación y no con venta de productos engañosos. Si en tu caso es necesario recomendarte algún tipo de suplemento, lo hará, pero no te lo venderá en la consulta. De manera que no obtendrá ningún beneficio económico de que tu lo adquieras. Y no, nunca se tratará de quemagrasas, o de productos exóticos impronunciables y caros, o que solo puedas comprar en un lugar determinado. Si eso sucede, vuelve a lo de levantarte e irte.

3. Un/a médico o un/a enfermero/a que se dediquen a la nutrición también son dietistas-nutricionistas

No, salvo que sean profesionales que hayan estudiado ambas carreras universitarias (que los hay, sobretodo enfermería y nutrición , o farmacia y nutrición). 

Nutrición no es una especialidad de medicina, es una titulación distinta, como puede ser fisioterapia (y no consideramos a un traumatólogo igual a un fisioterapeuta), psicología o farmacia. Y no, endocrinología no es nutrición, ni un endocrino es nutricionista. Tampoco los Másters capacitan para ejercer. Del mismo modo que un dietista-nutricionista con un máster en farmacología no puede ejercer de farmacéutico.

En realidad es bastante simple: sólo son dietistas-nutricionistas los que han aprobado la carrera de Nutrición Humana y Dietética. Y dietistas los que han aprobado el Técnico Superior en Dietética. Y ya está, no hay excepciones.

4. Siguen una dieta especial y calculada

Puede que si que presten más atención a lo que comen que el resto de la población. Que rechacen productos de consumo habitual por ser poco saludables como las galletas, o que lean las etiquetas con obsesión. Pero si crees que los nutricionistas tienen calculados al milímetro sus requerimientos y saben cuantas calorías, gramos de proteína o UI de vitamina D consumen a diario, siento decirte que probablemente no tienen ni repajolera idea. Tampoco saben si están cubriendo la IDR de calcio o si toman las raciones recomendadas de aceite. Ni siquiera tienen idea, al irse a la cama, de si han bebido o no dos litros de agua.

¿Sabes porqué? por qué eso no es lo importante. Lo más importante es lo de la primera linea de esta respuesta: hacer una buena elección de alimentos. 

5. Cada vez que te ven llevarte algo a la boca, te están juzgando

No, a veces vamos de paisano. O sí. Nunca lo sabrás. Por si acaso, en su presencia come fruta y bebe agua, y el café sin azúcar  y la cerveza sin alcohol.

Y en un restaurante pídete lo mismo que el o ella. Y no digas ninguna de estas frases en su presencia. Con estas precauciones estarás a salvo.

 

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Lucía Martínez es dietista-nutricionista y autora del blog Dime Qué Comes

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Aitor Sánchez   23.oct.2017 09:58    

Diabetes de Tipo 1

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Esta semana hemos visto en prensa como
perros adiestrados pueden ayudar a los niños con diabetes de tipo 1, pero ¿qué sabemos de esta enfermedad?

 

  • Diabetes tipo 1, ¿qué es? ¿qué implica?

La diabetes de tipo 1 es una patología crónica que afecta a las células beta del páncreas. Esas células son las encargadas de fabricar la insulina y cuando dejan de funcionar, deja de producirse esta hormona en el organismo.

La insulina es imprescindible para que la glucosa pueda entrar en las células, si no hay insulina, ésta se queda en la sangre dando lugar a la hiperglucemia (azúcar alto) típica de la diabetes. Para evitarlo es necesario que las personas que padecen diabetes de tipo 1 aporten insulina al organismo de manera exógena, con inyecciones subcutáneas.

Eso las obliga a estar muy pendientes de sus niveles de glucosa en sangre (tienen unos aparatitos especiales para controlarlo), de la alimentación, de la actividad física que realizan y de la pauta de insulina en sí. Ya que son los cuatro factores básicos para tener un buen control de esta patología.

 

  • Miedos y problemas en el debut

 La diabetes de tipo 1 también recibe el nombre de “diabetes juvenil”, porque lo habitual es que se presente durante la infancia o la adolescencia. Cuando la diabetes aparece por primera vez, se le llama “debut”. En ese momento es necesario que tanto las familias como los niños si tienen edad, hagan un aprendizaje de estilo de vida y de control de la enfermedad (glucemias, pauta de insulina…) para favorecer un buen control y que el niño o niña diabético pueda seguir haciendo lo mismo que el resto de niños de su edad y se prevengan futuras complicaciones.

Este proceso de educación diabetológica puede hacerse cuesta arriba en algunas familias, ya que según cuales fueran sus hábitos puede implicar un profundo cambio en sus rutinas de alimentación, horarios y demás. Y puede ser complicado al principio. Aunque en general son cambios positivos que suelen repercutir haciendo más saludable el estilo de vida de esas familias.

También deben aprender a inyectarse la insulina, cómo y cuándo hacerlo, y a regular bien la ingesta y la dosis.

Los profesionales sanitarios acompañan en este proceso y ayudan con su experiencia dentro de programas específicos de educación diabetológica que suelen tener los servicios de salud.

 

  • Recomendaciones básicas que una familia debe seguir con un niño diabético

 Un niño con diabetes tipo 1 debe seguir las mismas recomendaciones de estilo de vida que el resto de la población infantil: llevar una dieta saludable y hacer actividad física.

Pero dado que la dieta habitual de los niños deja bastante que desear y está plagada de productos azucarados, cereales refinados y pocas frutas y verduras, el hecho de llevar una dieta sana sin más, a menudo parece un castigo o una alimentación “de enfermo”. Esa es la primera concepción errónea contra la que deberíamos luchar.

Un error habitual en estos casos, es el de cambiar todos aquellos productos azucarados que suele consumir el niño, por productos edulcorados. Es similar a lo que sucede en casos de celiaquía, que se cambian las galletas normales por galletas sin gluten.

Eso no es buena idea, los edulcorantes no son inocuos, y además los productos que los contienen no suelen tener un perfil saludable. Es mucho mejor idea abandonar esos productos y centrarse en una dieta rica en verduras, frutas, legumbres, frutos secos, cereales integrales, etc. Es decir, una dieta saludable.

Lo que las familias con niños con diabetes de tipo 1 deben hacer distinto al resto, es aprender junto con el niño, a adaptar la pauta de insulina a la glucemia, la ingesta y la actividad física. Esto no es sencillo, porque además no es una ciencia exacta y las variaciones interindividuales son enormes, e incluso una misma persona no siempre reacciona igual. Pero con ayuda todos llegan a controlarlo, además cada vez hay más facilidades en este sentido, tanto en avances médicos como en recursos útiles.

Tanto el personal de endocrinología, como el de enfermería y los dietistas-nutricionistas especializados pueden formar una red de apoyo que facilitará muchísimo ese aprendizaje necesario.

 

  • La dieta que se debe seguir adaptada a la insulina

 Existen varios recursos a la hora de adaptar la dieta de las personas insulinodependientes, la más habitual es usando un sistema de raciones que les ayuda a saber cuánta cantidad de insulina se tienen que inyectar en función de la cantidad de alimento o alimentos determinados que vayan a comer. Esto sirve para las personas cuya pauta de insulina incluya una basal (que se inyecta generalmente cada 24h) y bolos de insulina rápida a lo largo del día, adaptados a la ingesta y las glucemias.

Aunque dicho así parece sencillo, luego es un poco más complicado, porque el cálculo no siempre es exacto (la composición de los alimentos varía), la actividad física influye, así como la glucemia antes de la ingesta e incluso con que acompañemos esos alimentos. Por ejemplo las comidas ricas en grasa o en fibra suelen retrasar el pico de insulina, y eso puede dificultar el calcular bien la dosis y el momento de inyectarla.

También es muy habitual que se usen las llamadas “bombas de insulina”, que son un aparatito que se lleva pegado al cuerpo y con un catéter a través del cual la bomba va suministrando la insulina en función de las necesidades, aunque algunos de los bolos también hay que decidirlos porque la bomba no lo calcula. Aunque cada vez hay más “bombas inteligentes” que facilitan esta tarea.

 

  • No confundir con diabetes de tipo 2

La diabetes de tipo 2, es un caso distinto. Aunque a causa del deplorable estilo de vida que llevamos cada vez es más habitual que haya casos en personas muy jóvenes, lo normal es que sea una patología que aparezca en mayores de 40 años. En este caso, hay un deterioro de la capacidad de las células para captar la glucosa (resistencia a la insulina) que puede derivar en un agotamiento de las células pancreáticas que producen la hormona.

La diabetes tipo 2 se puede prevenir con alimentación saludable y ejercicio, y se puede tratar con estas dos mismas cosas en sus inicios, e incluso puede revertir. Si avanza, necesitará apoyo farmacológico y en última instancia, insulina inyectada.

Para la diabetes tipo 1, aún no conocemos cura, ni tampoco tratamientos distintos a la inyección de insulina realmente efectivos.

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Aitor Sánchez   19.oct.2017 18:03    

Aitor Sánchez García

Bio El blog de Aitor Sánchez #NutriciónRTVE

Creo que la alimentación es la manera más placentera de ayudarte a estar sano y disfrutar. Desgraciadamente lo que nos dicen que es saludable no siempre se corresponde con lo que realmente lo es. En este blog aprenderás a identificar qué comida es realmente saludable con un punto de vista global y sentido común. Las dietas aburridas son un insulto a lo que hacemos los dietistas-nutricionistas, que es acercarte a un disfrute sano de esta maravilla que es la alimentación. Me puedes encontrar también en @Midietacojea
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