5 posts de septiembre 2008

Garage

Probablemente en el mundo nadie ha tenido mas heterónimos que el escritor portugués Fernando Pessoa.

Pues hay unos artistas rusos que también tienen los suyos.

El otro día les hablaba de Daria Zhukova. La chica tan, tan... la novia del multimillinario Roman Abramovich y que acaba de abrir la galería de arte Garage.

Acabo de estar allí. Sinceramente, se la recomiendo. Se trata de un enorme espacio abierto lleno de posibilidades visuales. Por ejemplo, su primera exposición muestra la obra de Ilia y Emilia Kabakov, dos pintores rusos de prestigio mundial. Es la primera vez que vuelven a Rusia desde los años 80. Para este montaje se han inventado a su antecesor y a su sucesor.

Cuando uno entra en la primera de las 23 salas que componen la muestra, se encuentra con la obra de Charles Roshental, pintor nacido a finales del siglo XIX y fallecido en los años 30 del siglo XX. Luego viene la firmada por los propios Kabakov y termina con la de Igor Spibak, un joven artista ucraniano. De todos se dan amplios datos biográficos.

La conexión entre la obra de los tres es inmediata. ¿Recrean? el realismo socialista con sarcasmo impresionista. En medio de una reunión de los ejemplares obreros sovieticos, aparecen espacios en blanco o/y reenmarcados en negro, blanco o negro coloreado... Por ejemplo, uno de los cuadros representa el juramento de los pioneros, aquellos niños que encarnaban la continuidad del socialismo hasta la última gota de su sangre. Los rostros son inexpresivos, deformes, parecen zombis.

La obra de Roshental y Spibak es antecesora y continuadora de la de los Kabakov. Sorprende la perspectiva que usan los tres. Claro, como que ha salido de la misma mano...

Terminan con un vagón de tren en cuyo interior aparece el ideal socialista del futuro con fijación por el transporte aéreo. De un dirigible bajan a la azotea de un centro de recreo los que parecen alegres y ejemplares obreros sovieticos.

La entrada al vagón esta entorpecida por escombros...

Los Kabakov se han encargado de dirigir todo el montaje de su obra. Porque el Garage es un espacio multifuncional.

Esta es la primera exposición pero El Garage, como ya les expliqué, quiere ser más. Quiere convertirse en un centro de referencia mundial.

La anécdota. Al terminar el recorrido, quise ir a tomar un café y comprar algún souvenir. La cafetería y la tienda estaban cerradas. Según nos explicó un encargado de seguridad, porque era sábado. Sabath, y Abramovich es judío.

PD.- La primera imagen muestra un detalle de la obra de Kabakov; la segunda, es una vista parcial del interior de Garage, y la tercera, "su seguro servidor" a la entrada de la galería.

El eje Mocú-Caracas, o ¿es al revés?

"Le traigo saludos del primer ministro Vladimir Putin", le dijo el presidente venezolano Hugo Chávez al saludar a Dimitri Medviedev, presidente ruso, y, por tanto, jefe de Putin (aunque esto tal vez habría que demostrarlo).

En cualquier caso, Medviedev debió pensar, ¿qué dice este hombre?, ¿Cómo que me trae saludos de mi primer ministro? así que le devolvió el saludo con un: "Querido Hugo".

Luego, sin solución de continuidad, el mandatario caribeño le trasladó saludos de Fidel y Raúl Castro, de Hu Jintao (no sé si escribe así el nombre del mandatario chino), y más y más saludos de líderes populistas latinoamericanos...

Medviedev debió quedarse perplejo. No salía de su asombro. Aquello parecía una de aquellas rimbombantes reuniones de la época soviética. Aquellos tiempos en los que, pongamos, San Marino era calificado de campeón en la lucha antiimperialista.

Pero el presidente ruso iba a lo suyo. Así que aguantó la fraseología de Chávez sobre el nuevo orden mundial, la habilidad de ambos (él mismo y Medviedev) para esquivar la crisis financiera internacional, la podredumbre el capitalismo norteamericano, etc, etc...

El presidente ruso agradeció el apoyo moral de Venezuela en la reciente guerra con Georgia (modesto apoyo moral, puntualizó Chávez), y saludó (otro saludo) las buenas relaciones entre los dos países.

Ambos se congratularon por los vuelos de demostración que dos aviones estratégicos rusos acababan de realizar en territorio venezolano y por las maniobras navales que van a realizar en noviembre en el Caribe...

Y Medviedev a lo suyo. Firma de importantes convenios energéticos. Investigación y explotación de yacimientos petrolíferos venezolanos por parte de compañías mixtas. Gazpom y compañía frotándose las manos.

Y Chávez también a lo suyo. Crédito ruso de mil millones de dólares para comprar armas rusas. Esto también es parte de lo suyo de Medviedev.

Es el resumen, parcial y apresurado del encuentro de ambos presidentes en la ciudad de Oremburgo.

Aunque, seguramente, el presidente ruso este pensando, ¿qué ha querido decir cuando decía que me traía saludos de mi primer ministro?

La cosa tiene muchas interpretaciones y para los que se encuentran en la soledad del poder seguro que despierta dudas y sospechas. Lo que no sé es cuantas, ni cuantas van en cada categoría.

¿Qué tiene Daría?

Es la mujer del momento en Rusia. La créme de la créme quiere aparecer a su lado, jactarse de su amistad. ¡Lo que muchos darían por una invitación suya!

Daría Zhukova se dio a conocer para el gran público cuando se confirmó que era la novia del magnate Roman Abramovich. Éste se divorció de su mujer y abandonó a sus cinco hijos para seguir los pasos de Dasha (diminutivo de Daria). Naturalmente tuvo que pasar una parte de su inmensa fortuna a su ex-mujer. Tratándose de dinero, palabras menores para Abramovich.

Pero ya antes, esta modelo de 27 años tenía su currículo en las revistas del colorín. Procede de una familia millonaria y se la conoció por su relación con el tenista Marat Safin. En los círculos de la moda era popular por una línea de ropa que diseñó (o dicen que diseñó) hace varios años.

Ahora, Daría se ha revelado como una mecenas del arte. Se supone que apoyada en la fortuna de su novio, compra lo mejor que aparece en las subastas y puja sin desmayo hasta conseguir hacerse con la pieza.

Lo último ha sido querer colocar a Moscú en el centro mundial del arte contemporáneo. Acaba de abrir El Garage, un lugar con 8.5000 metros cuadradados para exposiciones, al que quiere situar entre los tres o cuatro lugares de referencia en el universo del arte más vanguardista.

El edificio remodelado son las antiguas cocheras de trolebuses. Fue levantado por los arquitectos Bajmeiev y Melnikov en los años 20, la época del constructivismo en Rusia. Ahora, desde que lo tocado el dedo mágico de Dasha, es un lugar que figura en todas las guías turísticas.

El Garage quiere ser más que una sala de exposiciones. Está planteado como un museo, en el que se exhibirá todo lo que Daria ha comprado y vaya comprando por todo el mundo. Y a buen seguro que lo conseguirá, como todo lo que se ha propuesto esta chica en su vida.

Para la fiesta de inauguración hubo tortas simbólicas para conseguir una de las 200 invitaciones. Y eso que todo el mundo de fuera tenía que pagarse viaje y estancia.

Por cierto los que la conocen dicen que es inteligente, elegante y encantadora.

Perros callejeros

Es el destino de pasar de ser el capricho de una temporada a convertirse en el chucho. De tenerlo todo a tener que buscarse la vida en la competencia más dura. Son los perros callejeros de Moscú, donde la estadística oficial cuenta unos 30.000, mientras que la extraoficial habla de 50.000.

Son unos supervivientes. Y, como tal, se han adaptado a las reglas de la calle. Se agrupan en jaurías de entre cinco y ocho animales. Se mueven juntos y tienen un líder. Recorren sus territorios y pasan el día buscando comida o tumbados en algún descampado.

Un amigo me comenta que son capaces de desplazarse en el metro. Asegura que calculan el tiempo y siguen su instinto para saber donde tomarlo y donde salir. Dice más. Afirma que saben pasar los semáforos en verde. Distinguen la figura del peatón adelantando un pie.

Este amigo me cuenta que han desarrollado estrategias para conseguir comida en los parques. Por las buenas o por las malas. A veces se acercan melindrosos a la gente que está sentada con su bocadillo. Se tienden a sus pies o ponen la cabeza en sus rodillas. Hasta que enternecidos o compadecidos, sueltan un poquito.

Si esta táctica no funciona. Pueden aplicar el plan B. El susto. Ladran o gruñen para que, sobresaltado, suelte lo que esté comiendo.

Quizá sea atribuir unas capacidades demasiado sofisticadas a estos perros. Pero viendolos, nadie diría que pasan hambre o que mueren jóvenes. Aunque seguramente en su mundo funcione la ley del más fuerte.

Otros dicen que son el raticida más eficaz de la ciudad.

También dan sobresaltos. Todos los días, varias personas son mordidas por ellos.

El Ayuntamiento ha puesto en marcha planes para, por lo menos, reducir su número. Hasta ahora con escasos resultados. Hablan de esterilizarlos. En la época soviética eran sacrificados.

En la estación de metro Mendeleievskaya, existe el monumento al perro callejero. Y no hay que olvidar que de una parada de metro salió, Laika, la perrita que se convirtió en el primer ser vivo en ser lanzado al espacio.

El eterno debate

Hace unos días, Moscú celebró el aniversario de su fundación. Cumplía exactamente 861 años. No es una cifra redonda, pero aquí hubo una gran fiesta.

Esta fiesta ha servido y mucho a los dirigentes del país. Por ejemplo, cuentan que en 1947, dos años después de la victoria en la II Guerra Mundial y con el país destruido, Stalin aprovechó la ocasión para insuflar ánimos a la nación. Inauguraciones de obras, luces, música, danza... Quería decirle a la ciudadanía (en su caso, a sus siervos) que la patria del socialismo seguía en pie.

Hace once años el alcalde de entonces (y de ahora), Yuri Luzhkov, quiso lanzar su campaña hacia metas más altas. Eran los últimos tiempos de Boris Yeltsin y la carrera hacia el Kremlin parecía abierta. Así que Luzhkov se trajo a Pavarotti para que cantara en la Plaza Roja, inauguró monumentos y ofreció una enorme fiesta. Algún periódico habló del Mardi Grass ruso. La jugada no le salió bien. Pronto emergiría la figura de Vladimir Putin... Pero tampoco tan mal, ya que sigue siendo el alcalde.

Mucho tiempo antes, hacia la mitad del siglo XIX, dos corrientes de entender Rusia se enfrentaban en el plano de las ideas. Y sus diferencias afloraron con esta celebración. Por un lado, estaban los eslavófilos. Se oponían a la influencia extranjera y proponían que el país se cerrase en sí mismo y mirase a su pasado ortodoxo y eslavo. Por otro, se encontraban los europeístas. Defendían que el individualismo racional del Oeste era el mejor camino para que Rusia superase su ancestral atraso.

La primera corriente se podía identificar con Moscú, vieja capital zarista y símbolo de la unidad del Estado. La segunda con San Petersburgo, moderna ventana a Europa creada por Pedro I sobre patrones arquitectónicos del Oeste.

¿A qué no les suena tan lejano este debate? Tiene ecos de vivan las caenas, Ilustración, que inventen ellos o modernización. Y ya se sabe que el sueño de la razón engendra monstruos.

Pues ese debate sigue vivo en Rusia. Incluso se ha revitalizado con la crisis de Osetia del Sur. Conviven los que defienden la democracia soberana, el eslavismo y los principios de la religión ortodoxa, con los que abogan por la democracia sin adjetivos, el liberalismo, la separación de poderes, etc, etc.

Las cosas no cambian tan deprisa cmo a veces nos parece.

Por cierto, sin que tenga que ver con el debate, me pregunto ¿Cómo se sabe que fue a principios de 1146 cuando Yuri Dolgoruky fundó esta ciudad?


PD.- La foto es del monuemto a Dolgoruky. Se encuentra frente a la alcaldía de la ciudad.

Carlos Salvador


Creo que llego con retraso. Es algo que me pasa con frecuencia. Creo que debía haber explicado el título del blog al inicio. Pero, bueno, más vale tarde que...
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