Dudú, Taylor y la fatalidad
Este pasado fin de semana estuvo lleno de detalles en el fútbol inglés. Desde las lágrimas de Cesc junto a la pierna destrozada de su compañero Da Silva hasta la que volvieron a liar Rooney y Ronaldo, esta vez en Newcastle. Pasando por el imperdonable despiste de Clichy, error que podría valer una liga, dos puntos, de momento, hasta concluir con la clara reivindicación de un Tottenham que avisa para la próxima Premier después de noquear al Chelsea, remontando además, en la emocionante y disputada final de la Carling en Wembley. Ah, y el primer hat-trick de Torres en liga, metiendo dos goles en minuto y medio para dar la vuelta al amenazante gol inicial del Boro. ¡Y el Everton! Tumbó al City en Manchester, sin Arteta, aunque con autoridad, ya es cuarto en solitario y se insinúa como principal rival del Liverpool en la lucha por el acceso a la Champions. Muchas sensaciones en dos días frenéticos, hasta la zozobra del Reading, que no levanta cabeza y se nos está hundiendo en el furgón de cola.
Pero por encima de todo, lo de Eduardo da Silva, Dudú en Brasil. El revuelo suscitado en Inglaterra con motivo de su gravísima lesión ha sido tremendo. La brutalidad de la entrada de Martin Taylor es evidente. La típica entrada del central duro y limitado, nada más empezar, para intimidar y marcar territorio, lejos del área. La televisión británica encargada de producir la señal para todo el mundo decidió, en segundos, censurar todas las imágenes salvo la que se pudo observar en la transmisión en directo, con la cámara del centro del campo. Apenas se veía cómo el delantero del Arsenal controlaba el balón y se lo cedía a un compañero. Al volver a apoyar ese pie izquierdo, con el que acaba de encauzar el pase, en el peor instante, la suela del defensa del Birmingham impacta sobre su tibia, todo se rompe y el fútbol se oscurece. Hasta por televisión. No ha habido repeticiones ni primeros planos sobre el triste lance ni de lo que sucede en los minutos siguientes. Para no herir sensibilidades. No era aconsejable recrearse. El miedo de Fábregas, antes de empezar a llorar, impotente, sin atreverse a acercarse a Eduardo, echándose las manos a la cabeza y haciendo aspavientos de urgencia, delató de inmediato la gravedad de la lesión. Fractura abierta de tibia y peroné y rotura de ligamentos del tobillo, también afectado. Sí se pudo ver el momento en que la camilla retiraba al jugador cerca de Wenger, pero por detrás. La violencia del traumatismo provocó que le aplicasen oxígeno sobre la propia hierba. El lunes sí llegaron primeros planos de jugadores del Arsenal mientras su compañero era atendido: Sagna, Adebayor, Flamini... Consternación, sufrimiento, pesadilla.
Fábregas no reparó siquiera en Taylor, que quedaba a pocos metros, de rodillas, sin reacción, intuyendo la desgracia. Hasta él se acercó gente como Flamini y Hleb para reprobarle su acción. El inglés fue a visitar después a Da Silva al hospital y, según su entrenador, está desolado. El malo de la película. McLeish no tardó en salir en su defensa, respaldándole también en nombre de la entidad. La presión sobre el autor de la entrada ha sido bárbara, sobre todo en las primeras horas. Empezando por las declaraciones inmediatas de Wenger, pidiendo que Taylor no volviera a jugar al fútbol (rectificó al día siguiente, con el calentón como excusa) y aireando que los rivales se emplean con demasiado peligro para parar de cualquier forma a sus jugadores, lo que ya denunciaron los gunners después de jugar en Blackburn en los inicios del campeonato. Sin imágenes de TV, las fotos, impactantes, se han encargado de magnificar el alcance del suceso. Fotos que han recordado que, de vez en cuando, esto pasa en el fútbol. Desde siempre. Y que seguirá pasando. A menudo y en cualquier campo del planeta, de tierra o no, aunque sin televisión y casi sin público en la grada si es que la hay. Y si alguien echa una foto, tampoco interesa demasiado. La crudeza del fútbol. Esta vez le ha tocado al joven Dudú.
Taylor jugaba su tercer partido de liga con el Birmingham, al que llegó en 2004 procedente del Blackburn. Había empezado la temporada cedido en el Norwich, repescado seguramente para cubrir la vacante de Djourou, recuperado también, en este caso por el Arsenal, para reforzar su defensa. Paradójico. Aún no se ha comunicado cuál va a ser el castigo para el fornido y espigado zaguero británico (1,93). Será duro, seguro. A Aliadière, el atacante de Boro, le han caído cuatro partidos por responder a la provocación de Mascherano, sin violencia alguna, el sábado en Anfield. A Ronaldo le pusieron tres por algo similar en Portsmouth. Pero el que peor lo está pasando es Dudú. Se queda sin Eurocopa, lo que ha provocado mucho dolor en Croacia, país para el que juega y donde es idolatrado, especialmente después de ganar y eliminar a Inglaterra en Wembley. Pero quizás lo peor son las dudas que deben asaltarle ahora sobre el futuro de su carrera profesional. El club espera que pueda jugar a finales de año. Ha habido que reconstruirle la pierna, algo superado por la cirugía moderna, y nada se ha dicho de cartílago, el mayor peligro en este tipo de lesiones. Buena señal. Marcelino Elena está convencido de que vuelve a jugar, y lo dice viendo las fotos. Que así sea.
El mediodía del sábado en Saint Andrews fue muy negro para el Arsenal. También en lo deportivo. Mereció ganar el partido, jugó mejor y dispuso de muchas ocasiones. Parecía que se llevaba los puntos, pero un despiste de Clichy provocó que el Birmingham empatara de penalty en el último minuto. El francés, quizás el mejor lateral izquierdo de la Premier, se despistó de tal manera que acabó cometiendo la falta sobre Parnaby, que le arrebató un balón imposible. Algo similar le ocurrió ya hace unas semanas en Manchester con Corluka, aunque entonces el error no impidió la victoria. De todos modos, sí hay que incidir en una jugada producida instantes antes en el área contraria, cuando Adebayor se pasó de chupón y no cedió el balón a su derecha para que Bendtner marcase a placer el 1-3. Ahí se hubiera acabado el partido, pero el togolés pensó más en su lucha con Ronaldo por el pichichi, fue egoísta y lo pagó el equipo. Tres horas después, Cristiano metió dos en Newcastle, casi sin despeinarse, con Rooney y los demás, para ponerse a sólo tres puntos de los gunners. En mes y medio, el Manchester United le ha endosado 11 goles al Newcastle, cinco han llevado la firma del portugués. Y Keegan, dicho de paso, sigue sin ganar, no sabe dónde se ha metido.
Aprovechamos para recordar la programación Premier en TVE este próximo fin de semana, con el cambio de última hora ya comunicado en el post anterior.
Sábado 1 febrero
Arsenal-Aston Villa (16.00, La 2)
Domingo 2 febrero
Bolton-Liverpool (14.30, Teledeporte)
Ambos partidos se podrán seguir también, como de costumbre, por www.rtve.es/premier



