Liberia: la vida sale al encuentro

LiberiaEl equipo de Pueblo de  Dios – Antonio, Julio, Felipe y Julián- que viajamos a Liberia hace unos días  hemos  vuelto con un puñado de cintas cargadas  de imágenes  que recogen  historias de guerras recientes (como la tumba donde yacen  300 niños que murieron de hambre porque su pueblo –Tubmanburg- estaba entre dos frentes y no les llego la ayuda humanitaria) y de acciones ejemplares de solidaridad en las que la vida sale al encuentro de los que están a punto de perderla. 
Hemos entrevistado al P. Garejh, misionero galés, que fue secuestrado por la guerrilla  y expulsado del país. Volvió a entrar camuflado en la zona de guerra para socorrer a los huérfanos y acoger a niños soldados. La zona de la misión era objetivo militar porque en la región hay minas de hierro y diamante y todos los contendientes querían hacerse con ellas (“diamantes de sangre”).  La misión del P. Garejh tiene escuela, centro de salud y capilla donde participamos en una misa africana cantada y bailada que duró dos horas.
Estuvimos  un día entero conviviendo con 80 niños y niñas sordomudos en el centro que la ONG católica “Mary´s Meals”, de origen escocés,  tiene cerca de la frontera con Sierra Leona. Los niños nos robaron el corazón y Felipe, nuestro cámara, inventó un nuevo idioma para hablar con ellos y la cosa funcionó. “Mary´s Meals” lleva diez años en Liberia dando de comer  diariamente a 81.000 niños liberianos. Los alimentos (arroz procedente de la India, maíz con soja, de Sudáfrica y aceite de palma, de Malasia)  se cocinan  en las escuelas (más de 250) y de esta manera se consigue un doble objetivo: que los niños coman y vayan  a clase.
El objetivo prioritario del viaje de Pueblo de Dios a Liberia era grabar el St. Josep´s Catholic Hospital que los Hermanos de San Juan de Dios tienen en Monrovia y en 2013 cumple 50 años. El hospital, el único que ha sobrevivido a las guerras, tiene 141 camas  y por sus consultas pasan diariamente más de 200 enfermos. En estos 50 años más de 6.000.000  de enfermos han pasado por el  St. Josep´s, convertido en hospital de referencia para todo el país. Durante la guerra, los hermanos de San Juan de Dios acogieron en el recinto hospitalario a centenares de desplazados y milagrosamente en las ollas hubo arroz para todos. En Liberia niños y mayores se esfuerzan para conseguir  llevarse todos los días al estómago un plato de arroz y muchos no lo consiguen.
Nos acompañó al equipo desde Madrid el hermano Justino Izquierdo que pasó 37 años en el hospital y le tocó vivir los avatares de la guerra. El, junto con el hermano José Sebastián, ya fallecido, salvaron muchas vidas. La popularidad del hermano  Justino se ha puesto de manifiesto en el baño de cariño que recibía allá por donde íbamos. Tras su marcha del país por enfermedad, el hermano Miguel Pajares ha tomado el relevo  y se está dejando la vida en el trabajo, al igual que  el hermano Patrick, director del St. Josep´s.
En el hospital coincidimos con un equipo de cuatro pediatras voluntarios – Fernando y Alfredo, de Madrid, y  Emilio y Fuensanta, de Murcia- que aprovecharon el puente del Primero de Mayo para viajar a Monrovia y operar a los niños con enfermedades complicadas que los médicos locales tenían seleccionados. Más de 30 operaciones en cuatro días, sin apenas tiempo para comer. Gente encantadora estos médicos que desde hace siete años dedican parte de sus vacaciones a operar en hospitales de los Hermanos de San Juan de Dios en distintos países africanos. En el St. Josep´s han estado varias veces. Esta obra de los hermanos es apoyada desde España por la ongd Juan Ciudad.
En el suburbio de New Kru Town, los hermanos de San Juan de Dios tienen un centro de salud con consultas de medicina general, pediatría, control de embarazas y vacunación de niños. Este centro es una extensión del St. Josep´s  para atender a los más necesitados sin que tengan que salir del suburbio. Cuando el caso lo requiere se les deriva al hospital.  Lo dicho, un viaje inolvidable donde la vida nos salió al encuentro.

 

 

La prensa hondureña, con los violentos

Violencia es mentir
El martes, 7 de mayo, explicábamos en este mismo blog -desde Honduras- el susto que le dieron tres pandilleros armados a dos de las voluntarias con las que estábamos grabando. Y lo contábamos al detalle. Y explicábamos que seguimos grabando con dos laicos españoles después del susto. Y por la tarde entrevistamos al obispo de San Pedro Sula, monseñor Ángel Garachana. Ése fue nuestro último día en Honduras. El post se titula "susto y fin de la grabación". 

El miércoles, 8 de mayo, llegábamos al aeropuerto internacional Ramón Villeda Morales para subirnos al avión que nos llevaría a Miami. En la ciudad norteamericana hacíamos escala durante cuatro horas antes de partir, bien entrada la noche, rumbo a Madrid, donde hemos llegado hoy, jueves 9 de mayo, a las 13:00. Nada más tomar tierra en Barajas, varios mensajes entran en nuestro teléfono con sendas noticias publicadas el día 8 en la prensa hondureña. Los titulares son aberrantes y absolutamente falsos.

"Equipo de prensa español abandona Honduras por amenaza de mareros"  publica el diario "La Prensa" que anda estos días diciéndole a sus lectores que cuentan con uno de los manuales de estilo más avanzados en ética y deontología de todo Latinoamérica. Lástima que nadie se haya puesto en contacto con nosotros para comprobar que todo lo que publican es mentira. Quizá por eso lo firma "Redacción". Pero lo más increíble es que su única fuente, el post citado al principio de este texto, está absolutamente descontextualizado. Hubiera bastado con leer alguno de los siete textos publicados desde Honduras entre el 24 de abril y el 8 de mayo para saber quiénes somos y qué hacemos. Esto sin contar con la posibilidad de ponerse en contacto con nosotros a través de Facebook, Twitter, correo electrónico publicado en nuestra web o llamando por teléfono a TVE, al obispo de San Pedro Sula o a cualquier comunidad de misioneros claretianos del departamento de Atlántida.

Más grave aún es lo del periódico digital hondureño "Proceso Digital". Aquí el titular es aún más fantasioso: "Equipo de Radio Televisión Española asegura que abandona Honduras por amenazas de mareros". No es que abandonemos Honduras amenazados por los mareros, en este caso es que somos nosotros los que lo "aseguramos". Muy curioso, tampoco se ha puesto nadie en contacto con nosotros para asegurarles que no, que nos vamos porque hemos cumplido con todo el programa previsto. Que nos llevamos los cuatro reportajes que hemos ido a grabar. Que el pueblo hondureño nos ha tratado de maravilla y que, por desgracia, lo que nos habían comentado de los periodistas patrios lo hemos tenido que sufrir en nuestras carnes con este artículo que, por supuesto, firma "Proceso Digital". En fin.

Por si fuera poco, la bola comenzada por estos dos diarios se ha visto aumentada y deformada por la agencia de noticias "Prensa Latina" que titulaba: "Abandona Honduras amenazado equipo de televisión española". Que no, señores, que no nos han amenazado. Que tres delincuentes juveniles pertenecientes a una banda de maleantes han atemorizado a dos voluntarias de un proyecto de la iglesia católica y nos han pedido que nos fuéramos. Ellas, las voluntarias. Y nosotros nos hemos ido. Pero los mareros no nos han amenazado. Y mucho menos hemos abandonado el país por estos delincuentes. No es así. Hemos dejado Honduras porque el plan de grabación comprendía desde el 24 de abril hasta el 7 de mayo. Y no solo lo hemos cumplido entero sino que, gracias al pueblo hondureño, hemos superado con creces nuestras expectativas. Ya de paso aprovechamos para dar las gracias a los garífunas urbanos de San Pedro y a los garífunas de San Juan y Corozal (en la costa Atlántica); a los campesinos de El Cangrejal en La Ceiba y de El Astillero, Arizona y Nueva Florida en Tela; a las personas privadas de libertad en el penal de Tela; a los comunicadores sociales de radio Subirana; a los profesionales sanitarios de Siloé y de distintos puestos de salud urbanos así como a los promotores de salud de las distintas zonas rurales que hemos visitado; a las voluntarias del programa "madres maestras"; a los estudiantes del proyecto "el maestro en casa", a las pescadoras de jaibas de Los Cerritos, en la Laguna de Micos... vamos, a todo el pueblo hondureño que nos ha abierto su casa y su alma y que no se merece una prensa que se ponga del lado de la industria del miedo.

Bastante sufrimiento causa la pobreza extrema en la que vive gran parte de la población como para sumarle el terror a vivir en un estado gobernado por grupos de delincuentes organizados. Quizá la prensa debiera preguntarse por qué no gobiernan los representantes elegidos en las urnas por el pueblo y son los narcotraficantes y los jóvenes pandilleros los que deciden qué se puede o no se puede hacer. Con la anuencia de la policía y el ejército, dicho sea de paso.

Un gran compañero periodista (de los de verdad) me dijo una vez que "cuando el sabio señala la luna, el tonto mira el dedo". Y el miedo, las maras, el terror, los asesinatos, los secuestros, las extorsiones, los "guachimanes", las vallas, las alambradas... son sólo el dedo. 

Un saludo a todos los periodistas responsables y valientes de Honduras (o sea, el 99 por ciento) y mis condolencias por tener que trabajar al dictado de empresarios ocupados en que nadie mire la luna.

Ni pueda preguntar sobre ella.

 

Susto y fin de la grabación

TVE playa

No ha sido nada. Todos estamos perfectamente. Pero hemos tenido que dejar de grabar. Y nos hemos tenido que ir de Cerrito Lindo, una colonia "caliente" en el sector Rivera Hernández, en San Pedro Sula, la ciudad con el índice de homicidios más alto del mundo.

Habíamos quedado con las voluntarias del jardín de infancia a las ocho de la mañana. Queríamos grabar una secuencia donde visitaran las casas de las familias con niños menores de seis años para invitarles a que los escolaricen en el "kinder" que la iglesia católica ha puesto en marcha de la mano de las voluntarias del programa "madres maestras".

En el lugar nos esperaba Mabel, una joven voluntaria que no dejaba de mirar hacia uno y otro lado de la calle. Nos pidió que esperásemos a que llegase alguna otra compañera porque a ella le daba miedo y vergüenza recrear esta visita en soledad. El padre del niño que íbamos a visitar, don Mario, vive en la misma manzana, cinco casas más allá del propio jardín de infancia. Todo estaba ya preparado y hablado. María, la compañera de Mabel, ya había llegado con su camiseta de "madres maestras". 

Estábamos todos en la calle y Sergio había optado por captar el sonido con la pértiga en lugar de con el micrófono de corbata inalámbrico. Se lo quita a María y lo guarda. Alberto ya había preparado el encuadre, la luz y el movimiento de cámara siguiendo las indicaciones del realizador, Roberto. La secuencia estaba ya preparada cuando Roberto pidió a Mabel y María que doblaran la esquina y a una voz suya vinieran hacia la casa de don Mario. Pero en lugar de las voluntarias aparecieron tres adolescentes de no más de 18 años montados en bicicletas y con la pistola bien visible en su pantalón de deporte. Le pidieron el móvil a Mabel y revisaron sus contactos y llamadas. Le preguntaron quiénes éramos nosotros. La tensión iba en aumento. Mientras yo preguntaba a don Mario si los conocía y me aseguraba que no al tiempo que su hijo le pedía que entrara en casa porque él sí los había ubicado. Entonces pregunto al vecino de enfrente, un joven con el que estaba contrastando datos sobre el barrio tomado por Los Ponce y la guerra que mantenían con los de La 18. El sí los conocía y nos advertía que nos fuéramos, que sólo íbamos a meter en problemas a las voluntarias. Finalmente los mareros devolvieron el móvil a Mabel que llegó hasta nosotros llorando y sin habla. María, la otra voluntaria, nos pidió que nos fuéramos, que era peligroso. Y eso hicimos. Irnos.

Estuvimos toda la mañana grabando con dos laicos españoles que llevan casi doce años viviendo en La Rivera Hernández. Aquí llevan un proyecto de prevención para que los niños, niñas y jóvenes puedan disfrutar de un entorno apropiado para estudiar, jugar, intercambiar saberes y olvidarse del entorno de violencia durante cuatro horas al día.

Silvia es de la diócesis de Orihuela-Alicante y Oscar de la de Menorca. Aquí están acogidos por el obispo claretiano de San Pedro Sula, Angel Garachana. Esta tarde hemos quedado con los tres para grabar la secuencia final y hacerles algunas preguntas. Antes de todo esto hemos llamado a Mabel a su móvil. Está más tranquila. Cuando estábamos comiendo nos ha enviado un mensaje dándonos las gracias por la comprensión y dándonos su bendición.

Mañana tomaremos el avión para regresar a España. Pasado, si Dios quiere, estaremos en Madrid.

Son muchas las historias que quedan por contar. Algunas de ellas absolutamente tremendas. Todo ello hubiera sido imposible sin el equipo impresionante (humana y profesionalmente hablando) con el que he tenido la suerte de compartir estos días: Roberto Domingo, Alberto Novo y Sergio Rodríguez. Un lujo de compañeros que me hacen sentir orgulloso de pertenecer a la misma empresa que ellos, a TVE, y con los que uno se puede ir al fin del mundo. Aunque unos críos con pistola intenten amargarnos la mañana y atemoricen a la buena gente de Cerrito Lindo. Lo teníamos que contar.

¡Viva Honduras! (la de la gente buena, que son el 99%)

Periodismo de altura...y de profundidad

01 PORTADASaben lo que hacen porque lo han vivido. Hacen un periodismo que muchos colegas quisieran hacer: el que no sólo cuenta lo que pasa sino porqué pasa. Y, además, lo hacen con una intencionalidad clara.  Me refiero a la revista Mundo Negro que hoy ha presentado el número especial que hacen cada tres años. Ese ejemplar que todos los que  hablamos de África tenemos siempre encima de la mesa para consultarlo. Un trabajo periodístico completo y complejo lleno de cifras, datos, mapas, análisis y opiniones. África puesta al día. 

Y digo que saben lo que hacen porque, entre otras cosas,  todos sus directores son misioneros que han vivido, sufrido, gozado, llorado y reído con los africanos muchos años. Con los pies en la tierra africana. Y, en un momento dado, vienen a Madrid a dirigir la mejor revista sobre África que hay en nuestro país. Por ejemplo, Ismael Piñón, director hasta hace unos días, vivió en el Chad y ahora sueña con volver a ese país que casi nadie sabe colocar en el mapa. Jaume Calvera, que toma el relevo de Ismael, ha vivido en Sudáfrica. Los de Pueblo de Dios le hicimos un reportaje en su misión en Mamelodi, en las afueras de Pretoria, donde Jaume se dejó el alma en Mahube Valley . 

Esta mañana hemos estado en la casa de los misioneros combonianos, un lugar donde se respira africanidad de la buena, donde está el impresionante Museo Africano, las redacciones de Mundo Negro y Aguiluchos, la sede de la editorial.... África por los cuatro costados. El continente del que muchos informan poco y mal. Algunos, como la buena gente de Mundo Negro, siguen empeñados en hacer periodismo de calidad y seguir contando la vida que late en ese gran continente. Enhorabuena. 

Mártires, impunidad y nuevas amenazas

  HondurasEran las cinco de la mañana del 3 de mayo. Un grupo de 80 campesinos encabezados por el Delegado de la Palabra, el líder católico Felipe Huete, tomaron posesión de las tierras que les pertenecían por justicia y que un terrateniente se había empeñado en robarles a toda costa. Y no dudó un instante en enviar a diez militares encabezados por el Coronel Galindo pertrechados con chalecos antifragmentos, granadas de mano y subfusiles AK47. Cuando los campesinos les vieron aparecer, Felipe Huete dio un paso al frente y levantó su mano pidiéndoles conversar. El primer disparo le reventó la mano levantada quebrándole el radio y el húmero a la altura de la muñeca. El segundo tiro le pegó en el pecho y le provocó la muerte instantánea. Cayó hacia delante. Después vinieron las ráfagas sobre todos aquellos que trataron de auxiliar a don Felipe. Su hijo Ciriaco también fue abatido. Lo mismo que su sobrino Mártir y su yerno Carlos Gonzáles. El quinto asesinado fue el líder de los maestros de la zona, Cruz Chacón.

Esto sucedió hace 22 años. Y nos lo han contado dos de sus hijos que sobrevivieron a la masacre. El pequeño, Reinaldo, tenía por aquel entonces 18 años. El mayor, Valentín, recibió un disparo en el codo que le ha dejado el brazo inutilizado. Por aquel entonces tenía 31 años. Y nos han llevado al lugar donde sucedió todo y que hoy es un cementerio. El lugar, en mitad del campo, es un jardín donde reposan los restos de su madre, muerta de pena, y de algunos miembros de la comunidad. Pero no los de los cinco mártires. Ellos han sido enterrados en la capilla católica, para que todos recuerden cada día la importancia de dar la vida por la justicia.

Hoy, 22 años después, cientos de personas han pedido la intercesión de los mártires. Han recorrido las calles de Astillero acompañados por su obispo, el irlandés Miguel Lenihan. Y han cantado en memoria de todos los mártires de este continente regado con la sangre de héroes que han ido conquistando pequeñas parcelas de justicia en los lugares donde la impunidad y las amenazas son el pan nuestro de cada día.

Tanto que el propio párroco que atiende El Astillero -el claretiano guatemalteco César Espinoza-recibe mensajes que creemos pueden ser de los empresarios mineros y sus correligionarios amenazándolo de muerte por defender los derechos de los campesinos, por abrirles los ojos, por explicarles aquello que los empresarios que quieren abrir cuatro minas a cielo abierto para extraer el óxido de hierro pasan por alto. Una lucha en la que la comunidad de Nueva Esperanza está implicada hasta las trancas. Y por eso nos llevaron hasta la cima de la sierra en una ascensión tan hermosa como esforzada para ver cómo los empresarios han comenzado con las catas, con la contaminación de las cuencas de agua, con la contratación de personal llegado de otros lugares. Obreros bien pagados que han recibido un arma y que habitualmente están borrachos para amenazar y amedrentar a la población. A ellos se une un puesto policial francamente extraño y con diez efectivos en un lugar donde apenas hay delincuencia. En mitad del campo. En la montaña. En plena naturaleza. Y, sin embargo, en la zona urbana apenas hay tres policías. Curioso, muy curioso.

Tras oír los testimonios de los amenazados por las empresas mineras e hidroeléctricas, tras compartir con el pueblo sus esperanzas y sus temores, a todo el equipo de PUEBLO DE DIOS se nos ha puesto un nudo en la garganta. Todo esto después de que se nos removieran las tripas tras escuchar que el Coronel Galindo pasó ocho meses por un simulacro de cárcel que no era tal y que ahora es un terrateniente que vive impunemente teniendo el triple de propiedades de las que tenía antes de la masacre.

Y no podemos sino agradecer uno a uno a todos los campesinos de Nueva Florida la resistencia que están oponiendo a la entrada de las mineras. Las barricadas de piedras en el camino, las cadenas para que no pasen los mineros, la organización de las mujeres para no darles ni un vaso de agua y complicarles la existencia para que no revienten la naturaleza, para que no contamienen el agua, para que no acaben con la vida.

El Cangrejal: rafting y frijoles

TVE Cangrejal
Chema es un claretiano de Haro (La Rioja) que viene renovando los papeles de su residencia en Honduras -una vez al año- desde hace nada menos que 42 años. Siempre ha trabajado con campesinos, en las zonas rurales. Y es feliz. Mucho.
Desde hace casi nueve años su área de trabajo pastoral está en la Cuenca del Cangrejal, un valle absolutamente espectacular cuyo río están explotando turísticamente algunas empresas dedicadas al turismo de aventura. Pero esto es sólo en la parte más baja. Cerca ya de la desembocadura en el Atlántico, en la ciudad de La Ceiba. Si uno comienza a subir por la carretera que serpentea junto al río Cangrejal en dirección a la montaña se da cuenta enseguida de que está en un lugar con un potencial turístico fuera de lo normal para los amantes de la naturaleza y los deportes de aventura: hoteles, lodges, cabañas, zonas de acampada, restaurantes, bares, tiendas especializadas, alquiler de todoterrenos, kayak, rafting, descenso de cañones, tirolinas, paseos guiados... una maravilla. Eso sí, la mayoría de los empresarios son extranjeros. Y la mayoría de los usuarios también.
A Chema, sin embargo, lo que le preocupa es lo que hay cuenca arriba. Cuando uno sigue ascendiendo por la carretera (o lo que queda de ella) una vez pasada la cuenca baja donde se concentra el turismo, la cosa cambia mucho.  Además de que la carretera -o lo que queda de ella- está en unas condiciones calamitosas, se ve cómo las montañas comienzan a aparecer deforestadas, cada vez vamos encontrándonos con más ganado y la gente es mucho más tímida ("penosa" dicen acá).
Para recorrer en coche los 23 kilómetros que separan La Ceiba del centro misional en El Cangrejal, hemos tardado dos horas. Echando cuentas se puede uno hacer idea de cómo es la carretera -o lo que queda de ella-.
TVE Cangrejal 2

Al llegar nos estaban esperando algunos de los líderes campesinos más implicados en la pastoral de la zona para explicarnos que la cuenca de El Cangrejal está compuesta por 24 aldeas. No existe ningún censo fiable sobre población, porque las familias viven desperdigadas por la montaña, en las quebradas y cerca de sus cultivos de frijoles y sus animales. Don Eugenio sostiene que hay dos centros de salud y que han hecho un censo con la gente que ha ido al médico. En total salen 7.190, pero ellos creen que no todo el mundo va al médico y que estarán más cerca de los 10.000 que de los 20.000 que cacarean los políticos cuando suben a pedirles el voto y a prometerles todo lo que no tienen. Porque de las 24 aldeas aún hay dos que no tienen escuela y menos de la mitad tienen luz eléctrica -sólo 10-. Y no insistimos en el tema de la carretera...
La iglesia, con Chema al frente, ha construido seis puentes-hamaca para que la gente no se quede incomunicada y los niños puedan ir a la escuela (aún así, a día de hoy, algunos tienen que caminar diariamente 40 minutos desde su casa hasta el punto donde un autobús les recoge para llevarles al colegio). Con ayuda de la ong española PROCLADE han levantado un centro comunal que se utiliza para reuniones y, sobre todo, para dar formación específica en temas relacionados con la vida en el campo. Y en una aldea donde el gobierno había destinado un maestro pero no había construido la escuela, también han sido los católicos los que se han organizado para levantarla. 
Chema le quita importancia a todo lo que ha hecho. Es un misionero que habla poco y sonríe mucho. Que escucha a su gente y la apoya pero que respeta sus ritmos y sus formas. Y son los laicos los que nos explican que ya tienen agua en las casas. Que la ayuda que ha ido recabando el padre Chema ha sido importantísima para conseguirlo. Y que ya tienen taza del báter. Es una letrina que aquí llaman "baño lavable". Y que ahora los promotores de salud formados por la iglesia católica notan que ha disminuido el número de casos de diarreas y enfermedades estomacales. 
Cuando les decimos que somos un programa católico nos cuentan orgullosos que han construido doce capillas y que son ellos, los delegados de la palabra, los que celebran cada domingo en todas ellas. "El padre Chema nos visita una vez al mes y celebra la misa para nosotros. Y siempre que puede viene hasta dos veces". Pero las condiciones de los caminos no siempre lo permiten. Para llegar a la comunidad más lejana del centro misional hay que cabalgar a lomos de mula tres horas. Tres horas de ida y otras tres de vuelta, claro.
Después de escuchar a todos los líderes campesinos que nos han recibido como hermanos en El Cangrejal, tuvimos la suerte de conocer a varias de sus familias y de compartir con ellos su casa, sus alimentos y su conversación. Queremos dar las gracias a la familia de María y Mario por los jugos de piña y las tortillas con frijoles. También acordarnos de la familia de Berto y Salvadora por habernos dejado compartir con sus cuatro nietas de 10, 12, 14 y 16 años, una mañana de muchísimo calor junto al río Cangrejal. Y, por supuesto, al bueno de Matías por habernos prestado su caballo para grabar una secuencia con Chema y así poder explicar en la tele cómo viven y cómo construyen el Reino de Dios en la tierra. 

Rita y los milagros de la biosalud

TVE Siloe
A poco más de veinte minutos de La Ceiba, donde empieza la falda de la montaña, se encuentra el centro de medicina natural integral Siloé. Desde hace 12 años, gente de todo el país se desplaza hasta aquí para curar sus males con el uso de distintas terapias limpias.
La hermana Rita está al frente de este rincón milagroso. Nos recibe con un jugo verde delicioso y, por lo visto, muy beneficioso. Es una Misionera Cordimariana que nació hace 70 años en Zacatecas (México), que vive en comunidad con la hermana Margarita, otra mexicana -ésta del DF- en el barrio más complicado de La Ceiba, en Las Mercedes, rodeadas de mareros, pobreza y mucha violencia.
El centro es una auténtica maravilla. Aquí cultivan las plantas, frutos, flores y hierbas que luego preparan para venderlos a precios populares. Pero lo mejor de todo no es que vendan una miel deliciosa, jarabes para la tos, gotas para el reúma, cremas para la piel o pastillas para el tránsito. Lo mejor es que tienen una consulta para el diagnóstico biomagnético y le dicen a uno qué es lo que tiene mal y el tratamiento que necesita. Otras veces -no pocas- son los médicos los que mandan a los pacientes desahuciados con enfermedades complicadas para que desde Siloé les ayuden a mejorar su calidad de vida y, en ocasiones, a curarse. 
Ni qué decir tiene que todo el equipo aprovechamos para que nos hiciesen un diagnóstico biomagnético y, de paso, comprar un saco con todos los jarabes, píldoras y hierbas para mejorar nuestra maltrecha salud sin temor a los efectos secundarios. 
"Aquí viene gente que ha tenido, por ejemplo, una llaga durante más de veinte años y, con medicina natural, la hemos curado en menos de quince días". La hermana Rita, que habla suave y se mueve con dulzura entre pacientes y colaboradores, insiste en el poder de la orinoterapia. Y habla de cómo se pueden curar enfermedades que para la medicina convencional son incurables. Y nos pone ejemplos de familias que vienen desde los rincones más apartados del país para que ellos les curen. El calor mientras grabamos se hace cada vez más sofocante y la hermana Rita nos ofrece "horchata", otro de sus zumos. En esta ocasión es blanco, menos dulce aunque igual de sabroso.
La hermana Rita, junto con sus doce colaboradores, ha atendido el último año a más de 5.000 pacientes. En Siloé se han dado alrededor de 160 cursos de biosalud y han recibido la visita de medio centenar de centros educativos.
A nosotros nos sigue sonando muy mal eso de la orinoterapia, pero algunas técnicas de esta medicina natural se van imponiendo porque su eficacia es incontestable y sus efectos secundarios inexistentes. El uso del áloe vera, la moringa, la soja, la meditación y el ejercicio moderado son aceptados en casi todo el mundo como algo muy beneficioso. En Siloé, además, saben cómo usarlo, quién lo debe usar, cuándo y para qué. 

En el paraíso de los garífunas

TVE Garifunas
En casa de Loyda, líder garífuna, cocinando con algunas de sus vecinas en la colonia Lacayo, dentro del sector Rivera Hernández de San Pedro Sula.

Wátina es la palabra que usan los garífunas para refererirse a la llamada que sienten estos afrodescendientes caribeños cada vez que tienen que hacer algo juntos, solidariamente. Y eso es lo que comprobamos el otro día en casa de Loyda, una de las líderes de la comunidad garífuna urbana de San Pedro Sula. En cuanto supo que queríamos grabar su barrio, su casa, su familia... llamó a todas sus vecinas y nos montaron una fiesta en un santiamén. La hospitalidad y la acogida son una de las señas de identidad garífunas, un pueblo que celebra los 216 años de su llegada a Honduras compartiendo su lengua, su cultura, su gastronomía, su folclore y sus ganas de vivir con todos los "ladinos" (así llaman a los blancos).

En el Caribe

Después de conocer a Loyda, a Triffy, a Botellita, a Nandi, a Lucy y a todas las mujeres garífunas de la comunidad urbana, nos desplazamos a la costa, al lugar del que proceden casi todas ellas. Ayer, domingo, llegamos a La Ceiba después de tres horas de viaje por carretera. Aquí hay otra misión claretiana que también atiende dos pueblecitos costeros mayoritariamente garífunas: Corozal y Sambo Creek. 

Se trata de dos destinos turísticos muy apetecibles, en el costa Atlántica, bañados por el Mar Caribe y justo enfrente de Los Cayos, uno de los lugares que más visitantes recibe en Honduras. Aquí la ongd española PROCLADE está apoyando varios proyectos de desarrollo gestionados por la comunidad garífuna. 

En la playa de Corozal han construido dos grandes chozas abiertas, con suelo de cemento, que sirven para que la comunidad tenga sombra durante todo el año junto al mar pero, sobre todo, sirven para que los garífunas puedan vender comida y bebida para financiar sus actividades.

En Sambo Creek han financiado varias lanchas que hacen las veces de taxis entre la playa y Los Cayos. También han construido dos casitas a pie de playa donde los turistas pueden dormir como si fuera un hotelito típico de la zona. 

En Corozal, el joven Nelson -responsable de la pastoral garífuna- nos invitó a participar de la misa que celebran cada semana en la capilla dedicada al Cristo negro de Esquipulas. El templo es pequeño, sencillo, como una caja de zapatos casi en la misma orilla del mar. Los tambores y las danzas son la seña de identidad. Aquí se reza con todo el cuerpo, de pie, en un movimiento constante, levantando las manos y volviéndolas a bajar. Es una celebración viva, con unas ofrendas generosas pensadas para compartir con los que menos tienen. Y aunque no sabemos garífuna, nos ha sido muy fácil participar de su alegría y su necesidad de expresarla y contagiarla.

En la misa sólo había mujeres y niños. Los hombres, Nelson y párroco incluidos, se contaban con los dedos de una mano. A la salida las mujeres nos lo explican: "Nuestro pueblo es un pueblo de pescadores. Los hombres casi siempre han estado fuera mientras nosotras rezábamos por ellos". Y así es. La mayoría de los hombres garífunas están embarcados como marineros y pescadores en grandes buques; y los que no, están en Estados Unidos buscándose la vida para enviar algo de dinero a sus familias. Las mujeres garífunas, como en la mayoría de las etnias africanas, son las que llevan el peso de la casa, los hijos, las tradiciones y la fe. Aunque estas africanas vivan desde hace más de doscientos años en el paraíso.

 

 

 

"Mi mamá es mi maestra"

TVE Madres maestras
En total son más de 170 las mujeres de las barriadas más pobres y conflictivas de San Pedro Sula las que, voluntariamente, gratis, sin remuneración de ningún tipo, mantienen en pie los 22 jardines de infancia del proyecto "Madres maestras". La animadora general es una misionera claretiana de Calatayud, Consuelo Martínez. Consuelo lleva los últimos 18 años viviendo en Honduras y dedicando todas sus energías a este milagro educativo.
El progama "Madres maestras" nació en 1970 en Panamá. Las madres que trabajaban no tenían con quien dejar a sus niños pequeños antes de que comenzaran la escuela. Y se organizaron. La Iglesia animó esta iniciativa dotándola de una organización interna y una fortaleza educativa que, 43 años después, sigue funcionando perfectamente. 
En San Pedro Sula funciona desde que sor Consuelo llegó al país. Ni la malaria ni el dengue hemorrágico que ha sufrido esta religiosa -que recién ha cumplido 70 años- han podido detener la fuerza de las madres y su esfuerzo para que sus hijos reciban una educación de calidad.
Una vez al mes las 170 madres voluntarias se reúnen para recibir formación. Normalmente hay diez voluntarias en cada jardín de infancia, dos para cada día de la semana. El horario que cubren es de 7:30 a 11:30 y está incluido el almuerzo, que aquí llaman "merienda". Esta comida la hacen las madres de los pequeños en las cocinas mejoradas que existen en todas y cada una de las guarderías.
Cerrito Lindo
Hace dos años, el jardín de infancia de Cerrito Lindo, en el barrio de Rivera Hernández, tenía 4250 alumnos. El año pasado bajaron a 38. Este curso sólo hay nueve críos. Y las madres maestras también han descendido hasta quedarse en media docena. ¿Por qué? Al principio nadie nos sabía dar una explicación. La espiral de silencio originada por el miedo y la violencia hacen muy complicado comunicarse y entender la realidad social de este barrio de San Pedro Sula. Finalmente las voluntarias se abren y nos lo cuentan. Resulta que el jardín de infancia de Cerrito Lindo (de nombre "Con flores a María") se encuentra en un territorio fronterizo disputado por dos bandas armadas: "En la parte de arriba del barrio están "Los Ponce" y en la parte de abajo "La 18" y andan todo el día a balazos. Las mamás tienen miedo de que maten a sus hijos. Y por eso no los traen".
Mabel, la animadora del jardín de Cerrito Lindo, cuenta que todos los años, antes de comenzar el curso escolar, en el mes de enero, visitan las casas de los vecinos donde saben que hay niños en edad de ir al "kinder" para invitarles. En el resto de jardines de infancia las madres maestras van de dos en dos. En Cerrito Lindo las seis van juntas porque se trata de una "zona caliente".
Otros centros del sector Rivera Hernández han pasado antes por esta situación. Hace un par de años sucedió lo mismo en el jardín "6 de mayo". Casi se quedan sin niños porque dos bandas se disputaban el territorio y las familias temían llevar al niño a la guardería. Hoy de nuevo tiene medio centenar de críos preparándose para ir a la escuela y permitir a sus mamás trabajar en la maquila o sirviendo en una casa pudiente mientras otras mamás son sus maestras.
El futuro, en San Pedro Sula y especialmente en este violento sector de Rivera Hernández, pasa por la educación. Y las madres lo saben.
 

En vuelo hacia Liberia

Mapa-liberiaA estas horas, el equipo de Pueblo de Dios  (formado por Julio Luquero, Antonio Urrea, Felipe Romero y Julián del Olmo) está viajando a Liberia (“la tierra libre”), en la costa oeste de África. Un país  que ha sufrido en su historia más reciente  dos guerras seguidas (1989-96 y 1999-2003) que arruinaron a esta pequeña nación de  3,4  millones de habitantes. Se estima que las guerras arrojaron un saldo de más de 200.000 muertos y y más de un millón de desplazados internos y refugiados. La renta per capita, que  no llega a los 300 dólares,  lo dice todo.
Pueblo de Dios estuvo en Liberia en 2004 y descubrió un país entero sembrado de campos de desplazados con los supervivientes de las masacres. Entonces, como ahora, fuimos invitados por los Hermanos de San Juan de Dios y su ong Juan Ciudad para conocer el servicio que prestaba el St. Joseph´s Catholic Hospital, el único centro en todo el país que permaneció abierto en medio de las guerras  -a pesar de que fue bombardeado en varias ocasiones- para atender enfermos y heridos sin distinción de etnia, credo o grupo armado.

Desde que los Hermanos de San Juan de Dios fundaran el hospital, en 1963, han pasado por él más de 6 millones de personas (consultas, vacunas, operaciones, partos, internamiento…). No es de extrañar que sea el hospital de referencia  en toda Liberia.
Este año, el St. Joseph´s Catholic Hospital de Monrovia cumple 50 años y “Pueblo de Dios” vuelve a Liberia para revivir la historia del hospital misional al cumplirse los 50 años de existencia, a la par que reconocer  el inconmensurable servicio prestado en el campo de la salud por los Hermanos de San Juan de Dios a este país africano.
En el mismo avión viaja un equipo de cuatro médicos pediatras voluntarios que, aprovechando el puente  del Primero de Mayo, van al hospital de los Hermanos para operar a los niños que necesitan ser tratados por especialistas. No es la primera vez que hacen este viaje porque en los veranos  también van en plan de servicio solidario.
El hermano Miguel Pajares, superior de la comunidad de Monrovia, está gestionando una entrevista para Pueblo de Dios  con la presidenta del Gobierno, Ellen Johnson-Sirleaf,  primera mujer jefa de Estado en África.
Os iremos contando más cosas de Liberia, del Hospital de San José y de otras misiones que tenemos intención de grabar. 
 
  

Pueblo de Dios


Los de PUEBLO DE DIOS no somos los de la misa. El programa es uno de los más veteranos de la casa. Llevamos en la parrilla desde octubre de 1982. Ahora podéis vernos los domingos a las 11:30, justo después de “El día del Señor” (la misa); y desde marzo de 2010 también salimos los miércoles a las 11:00, también en La 2.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios