En Guadalajara

    lunes 30.may.2016    por Julian del Olmo    0 Comentarios

Infantado Guadalajara

Un equipo de “Pueblo de Dios” ha estado  en Guadalajara grabando un programa sobre Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara. La grabación se ha centrado en los programas de Cáritas que hacen realidad las Obras de Misericordia: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo y acoger a los “sin techo”.  La grabación ha tenido su epicentro en “Casa de Nazaret”, en Guadalajara capital, donde tienen su sede los servicios sociales de la diócesis. En “Casa de Nazaret” están las cocinas donde se prepara diariamente comida para más de 300 personas que se distribuye en el “restaurante solidario”  (70 familias recogen la comida a media mañana para tomarla con sus hijos en casa y  otras 40 personas comen en el comedor social) y  “comida sobre ruedas” que consiste en el reparto de comida caliente a personas mayores enfermas o con problemas de movilidad. Dos “furgonetas de la caridad” reparten  200 comidas por las casas.

La cámara de “Pueblo de Dios” ha grabado el “Economato Económico” de Cáritas donde pueden comprar, un 20 por ciento más barato que en el supermercado, las familias cuyos ingresos no les permiten llegar a fin de mes, previo informe de las trabajadoras sociales. Más  500 familias hacen la compra básica en el economato de Cáritas.

“Pueblo de Dios” ha seguido paso a paso el proceso que hace  Cáritas con la ropa de segunda mano: recogida, selección, lavado y planchado para posteriormente  ponerla a la venta en su tienda de “Reciclamoda”  (en el centro comercial “La Llanilla”).  La cámara de “Pueblo de Dios” estuvo en el desfile  organizado por  “Reciclamoda”, en el hotel Try-Meliá de la capital, que resulto tan novedoso como exitoso.  El equipo del programa (Julio Luquero, Fernando de Andrés, Sergio Rodríguez y Julián del Olmo) pasamos una tarde en  “Betania”, el albergue para personas sin hogar que tiene Cáritas en la barriada del Alamín. 

Julian del Olmo   30.may.2016 11:07    

A la selva amazónica

    martes 3.may.2016    por Santiago Riesco    1 Comentarios

Selva-amazonia
Con ¨Selvas Amazónicas¨. La organización de los dominicos encargada de atender a los misioneros que anuncian la alegría del Evangelio a orillas del Urubamba y el Madre de Dios. Dos tremendos ríos de 750 y 1.100 kilómetros de longitud que discurren por la selva peruana para acabar desembocando, de una u otra manera, en el padre de todos los ríos, en  el Amazonas.

Estaré dos semanas en el Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, entre avionetas y canoas visitando comunidades indígenas para escuchar cómo ha cambiado su vida. Para mal. Con la ambición desmedida de algunos codiciosos empresarios dispuestos a conseguir pingües beneficios aunque para ello tengan que reventar el planeta. Y en eso andan, en acabar con el pulmón de la Tierra cortando maderas sin control, en acabar con el agua vertiendo sin pudor el veneno con el que limpian el oro que arrancan de las entrañas de la selva en minas a cielo abierto, en acabar con el aire puro explotando el gas que genera diferencias obscenas entre los poblados artificiales de los obreros y los oriundos del lugar. Donde los que han venido de fuera tienen agua, luz, teléfono y parabólica mientras los que aquí estaban, los propietarios legítimos de las materias primas que están siendo explotadas continúan en las mismas condiciones de pobreza y abandono.

Esta vez no sólo llevamos la cámara, el micrófono, el cuaderno y el boli. En esta ocasión, con motivo de los 50 años de “Selvas Amazónicas”, también llevamos en la mochila la encíclica del Papa Francisco que aborda la ecología y el medio ambiente. La “Laudato Si” que este 24 de mayo cumplirá un año de vida advirtiendo sobre la necesidad urgente de cuidar la casa común.

Nuestro objetivo es contar con imágenes los desmanes y atentados que se están cometiendo en Sepahua, Kirigueti, Camisea, Cashiriari y Nuevo Colorado. El dolor y la muerte que trae consigo la codicia. La falta de respeto a un mundo que es de todos, también de nuestros nietos. Iremos de la mano de los dominicos. Estaremos atentos a lo que nos muestren los líderes indígenas. Escucharemos a los empresarios que quieran contarnos su versión. Y cuando regresemos, os contaremos lo que hemos visto y oído. Lo que hemos sido capaces de entender. Y sobre todo, lo que no.

El equipo es joven pero experimentado. Sergio Casas y Alberto F. Collantes van como responsables de imagen y sonido. Roberto Domingo como realizador y el que esto escribe como periodista. Si el wifi y el cansancio nos lo permiten, os iremos informando de nuestras aventuras en este mismo espacio. Seguimos en contacto.

Santiago Riesco    3.may.2016 10:27    

Redescubriendo Tarazona

    martes 19.abr.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios

Ae1de7c3ca48919503beab11cb5232caUn equipo de Pueblo de Dios ha estado la semana pasada grabando en la diócesis de Tarazona, una de las más antiguas de España ya que se remonta al siglo V. Los dos núcleos de población más importantes de la diócesis son: Tarazona y Calatayud. La diócesis, enclavada en la provincia de Zaragoza, tiene 70.000 habitantes, 70 sacerdotes y una misión permanente en Cochabamba (Bolivia) atendida por sacerdotes diocesanos. El obispo actual es el agustino recoleto, Eusebio Hernández, persona abierta y muy cercana a la gente.

Tarazona es una ciudad medieval que tiene en la catedral de Nuestra Señora de la Huerta la joya de la corona.  La mezcla de estilos -gótico, mudéjar y renacentista- le da un toque de singularidad.  Solo por visitar la catedral merece la pena ir a Tarazona. Cuando vean las imágenes de Pueblo de Dios se quedarán sorprendidos de su belleza exterior y, sobre todo, interior y lo mismo sucederá con el monasterio de Veruela, no lejos de Tarazona, que también merece una visita.

El equipo de Pueblo de Dios se ha adentrado en los pequeños pueblos –despoblados y de gente mayor- para conocer el trabajo pastoral y social que hacen los sacerdotes rurales y algunas comunidades religiosas que han optado por este mundo, como las Hermanas de la Caridad de Santa Ana que llevan una residencia de ancianos en Vera de Moncayo y las Franciscanas Misioneras de María que atienden seis pueblos de la ribera del Jiloca. La conservación de las impresionantes  iglesias mudéjares que cubren la geografía diocesana es una de las tareas de los curas rurales.

En Calatayud, con el 20 por ciento de la población activa en paro, grabamos algunos proyectos de Cáritas diocesana: inserción laboral para personas en riesgo de exclusión social, apoyo extraescolar para hijos de emigrantes y tienda de ropa de segunda mano integrada en la red de tiendas “A todo trapo”. Cáritas de Tarazona recogió el año pasado 50.000 kilos de ropa usada.

En Ariza la cámara de Pueblo de Dios captó la alegría de los 300 niños y niñas de toda la diócesis que participaban en el encuentro anual de Infancia Misionera que contó con la presencia del obispo  y del delegado nacional de Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil.

En nuestro recorrido por la diócesis de Tarazona hemos visto el gran espíritu misionero que tienen los  sacerdotes y religiosas, no pocos estuvieron en misiones extranjeras, y como lo transmiten a los grupos parroquiales  y a los niños en las catequesis.

Todo esto y más que el equipo  formado por David Herranz, Antonio Urrea,  Felipe Romero y Julián del Olmo hemos grabado en la diócesis de Tarazona  lo podréis ver próximamente en Pueblo de Dios.

Pueblo de Dios   19.abr.2016 11:24    

Heroínas de frontera

    sábado 19.mar.2016    por Santiago Riesco    7 Comentarios

Pisiga selfie

He estado apenas dos semanas en Bolivia. En el altiplano. La primera semana en la frontera con Perú, en Mocomoco, a 3.600 metros. La segunda en la frontera con Chile, en Pisiga, a 3.800. Las experiencias han sido brutales, como los paisajes. Pero nunca me cansaré de repetir que lo mejor de estos viajes, siempre, son las personas. Las de esta última aventura han sido especialmente especiales.

En Pisiga he convivido con tres mujeres fantásticas. Una española, una peruana y una boliviana, como si fuera un chiste, pero muy en serio. Viven de la providencia y de lo que les manda la gente buena desde España a través de la ong COVIDE-AMVE. Se dedican a dar techo, comida y orientación a los migrantes que vienen huyendo de la violencia y la pobreza desde Colombia, República Dominicana y la propia Bolivia buscando una vida mejor en Chile. A cien metros de la casa donde les dan acogida.

El lugar es inhóspito. A las dos de la tarde el viento se hace insoportable. La altura te quita el hambre y la falta de oxígeno te provoca un sueño que no es fácil explicar. El sol quema incluso con una protección 50 (aquí usan protección 100) y las noches de invierno la temperatura llega hasta los 20 bajo cero. María José, Fanny y Zenobia llevan apenas tres meses entregadas a la causa. Visitando algunas familias de un pueblo con 72 personas censadas pero con más de 600 habitantes. Las tres son heroínas de frontera en un lugar donde el principal entretenimiento es contar la ingente cantidad de camiones que pasan mercancías de un lado al otro de la cordillera andina. En el desierto. Donde no hay un solo árbol, donde las llamas y los perros son los únicos animales que resisten la dureza climatológica, donde casi todos los vecinos profesan el pentecostalismo, donde las Hijas de la Caridad tienen que rotar para no morir de frío, de tristeza, de dolor de cabeza y de impotencia.

Cinco días y cuatro noches hemos pasado en un rincón celestial dentro de este infierno. Las hermanas nos han abierto las puertas de su casa acogiéndonos como si formásemos parte de la comunidad. Nos han sentado a su mesa y nos han ofrecido de lo bueno, lo mejor. Unas hermanas que viven de alquiler en una casa sin agua corriente. Entre una y dos horas al día se pasan acarreando cubos desde un pozo o llenándolos con una manguera que suben con una cuerda desde el patio del vecino hasta su ventana. Con el frío que hace. Y el sol de justicia. Y un viento que uno no sabe cómo contar y que no se entiende en las imágenes.

El último día vino Margarita. Una chilena que ha batido el récord de permanencia en esta complicada misión de altísima rotación. Llegó desde Iquique, en la costa chilena, donde ha puesto en marcha una guardería para los hijos de los migrantes que atendió durante los tres años que pasó en Pisiga. Nos contó cómo habían denunciado racismo, clasismo, malos tratos y algunas irregularidades en la frontera chilena para con los migrantes más pobres y de color. Y que el Salvados de la principal televisión chilena se había hecho eco del asunto. Y cómo desde entonces las cosas estaban más normalizadas y había menos migrantes “rebotados”. Vimos cómo fotografiaba con su celular la última denuncia de un colombiano fechada dos días antes de nuestra llegada y entregada a las hermanas para su tramitación. En ella narraba la paliza que dos policías le habían infligido antes de no dejarle pasar la frontera. La hermana Margarita envió el documento fotografiado por wasá a la responsable chilena de migraciones dependiente del Ministerio. Enseguida recibió respuesta: “Mándeme todos los datos por correo electrónico. Abriremos inmediatamente otra investigación”. Y a pesar de la locura del viento, del frío entrando por las rendijas, del sol que no te deja abrir los ojos, del ruido de los camiones a 3.800 metros, de la falta de agua corriente, de la arena en la boca y de la falta de sonrisas en un punto caliente para el tráfico de drogas… a pesar de todo, uno siente en el pecho esa inexplicable sensación de satisfacción y bienestar mirando a los ojos de estas mujeres valientes, de las heroínas de Pisiga, de las Hijas de la Caridad.

Pisiga equipo

Santiago Riesco   19.mar.2016 12:42    

Vuelvo a Bolivia

    martes 1.mar.2016    por Santiago Riesco    2 Comentarios

Río Mamoré (19)

Regreso al país que me sorprendió hace seis años. Al lugar donde tuve la suerte de conocer a una de las heroínas de Cochabamba, a sor Adelina ("Otra heroína de Cochabamba"). Una Hija de la Caridad navarra que nos llevó con la lengua fuera recogiendo gente tirada en la calle, atendiendo enfermos terminales, escuchando a los toxicómanos y dejándose la vida a jirones por los descartes, los invisibles, los nadies ("La infancia amanecida"). Vuelvo a Bolivia dispuesto a que sus pueblos y sus gentes me vuelvan a conquistar. Aunque esta vez no iré en avioneta hasta las entrañas de la selva desde la capital del Beni, Trinidad. Ni caeré en la cuenta de que las Cesna de seis plazas no tienen limpiaparabrisas, ni navegador, ni gps, ni más instrumental que el móvil y la pericia de un piloto capaz de aterrizar guiado por su intuición en medio de una tormenta. Tampoco tenemos en el planning grabar una reducción jesuítica ni cómo los jóvenes indígenas cantan como los ángeles, juegan al fútbol descalzos y cazan pirañas con arpón metidos hasta las rodillas en el agua ("Así en la selva como en los Andes"). Ni siquiera hay prevista una larga jornada en barco remontando uno de los principales afluentes del Amazonas, el impresionante río Mamoré. No hay organizado un regreso nocturno en el que la luz de las estrellas se refleje en los ojos de los caimanes en medio de un silencio espeso mientras nuestro barco, salido de un cuento de Mark Twain, esquiva los troncos que arrastra la corriente. “Ustedes están acostumbrados”, me animaba preguntando a los que llevaban el timón. “Nosotros nunca viajamos de noche porque es muy peligroso. Esta es la primera vez”, me respondían ocultos por la oscuridad y navegando a la luz de una miserable linterna después de pedirnos que apagáramos las nuestras porque les distraían. No sé si volveré a ver a sor Geralda, la misionera norteamericana patrona del Santa Luisa ("Bolivia por tierra, río y aire").

Vuelvo a Bolivia y lo hago de nuevo con la ong española de los Paúles y las Hijas de la Caridad, vuelvo con COVIDE-AMVE, aunque cambiamos de paisaje, de región y de proyectos. Del 1 al 15 de marzo el padre Diego Plá será nuestro guía, tutor y anfitrión para conocer dos misiones de altura. La de Mocomoco, en la frontera aymara con Perú, a orillas del Titicaca, a 3.500 metros de altitud. Y la misión de Pisiga Bolívar, un lugar de migración en la frontera con Chile, a 4.000 metros de altura. Iremos abrigados y preparados para el soroche. Vuelvo a Bolivia que es la misma y muy distinta.

Santiago Riesco    1.mar.2016 08:39    

"Mamá, ¿por qué mataste a mi padre?"

    lunes 15.feb.2016    por Ricardo Olmedo    1 Comentarios

IMG_6847Tiene ocho años. Y su hermano, siete. Los dos vivían en una casa levantada por la mala fortuna y techada por la desgracia. En una familia desbaratada, en un hogar que no lo era, en un pozo oscuro de violencia doméstica. Hace unos meses los dos presenciaron en directo el último episodio del drama. La madre no pudo más y acabó con su marido. Delante de los niños. El mayor se le abalanzó con la pregunta que se hará siempre, de día y de noche, durante años: "mamá, ¿por qué mataste a mi padre?" La pregunta ya la tiene cosida a la piel, pegada en los pliegues del alma. Para siempre. Ahí quedó.

Ayer me lo encontré jugando con su hermano, la sonrisa blanca, la piel oscura, los ojos grandes de estos niños de India. Le conocí en la casa que las Hermanas de la Caridad de San Juan de Dios tienen en Kattappana, en el interior de Kerala. Es una casa donde acogen a víctimas de violencia intrafamiliar. Vamos, a mujeres machacadas por sus maridos, a jóvenes violadas por sus padres. Sí, como suena. Estas monjas, valientes y decididas, se lanzan a ejercer la hospitalidad envueltas en su sari blanco y verde, dulces en las formas, firmes en su entrega con los más pobres. Las he visto cuidar de ancianos abandonados, de enfermos en el hospital y de estas mujeres maltratadas.

Esta congregación fue fundada por un misionero alemán, el hermano Fortunatus Thanhäuser, de la Orden de San Juan de Dios, que vino a este rincón perdido de Kerala a finales de los sesenta. Murió hace 10 años y la gente, que le llamaba "el padre de los pobres", viene todos los días a rezar a su tumba y a pedirle favores. Y, a la vista de lo que cuentan, el bueno de Fortunatus sigue cumpliendo con los más pobres desde allá arriba. 

P1000367Los Hermanos de San Juan de Dios han conseguido levantar en Kattappana un gran hospital, un centro de salud mental, una casa para ancianos, una facultad de enfermería y ahora van a abrir estudios de farmacia. Vamos, lo que se dice un gigantesco complejo sanitario donde nadie se va sin ser atendido por no tener unas rupias en el bolsillo. Esa entrega la palpamos los primeros días cuando estuvimos grabando en Velloor. Allí han hecho un centro de educación especial para quitarse el sombrero y se dejan la piel para acoger con cariño y profesionalidad a más de doscientas personas con discapacidad psíquica. Varios de ellos han sido adoptados por los frailes porque no tienen a nadie en el mundo...o como si no lo tuvieran. 

En este viaje a las honduras de Kerala nos hemos propuesto contar estas historias marcadas por la solidaridad con mayúsculas. Esa en la que unos cuantos empeñan su vida para siempre. Para apoyar algunas de esas iniciativas, la Orden Hospitalaria creó en España la ongd Juan Ciudad. Estos años anteriores tuvo un papel muy importante en la lucha contra el ébola y sigue desarrollando proyectos gracias a los fondos públicos y privados que le llegan. Pues estas cosas merecen la pena que se cuenten. Y en ello estamos. Hasta la próxima.  

Ricardo Olmedo   15.feb.2016 18:31    

Vuelvo a India

    lunes 8.feb.2016    por Ricardo Olmedo    1 Comentarios

46565039Vuelvo a India. Mañana salgo con el realizador Julio Luquero y Antonio Urrea y Félix Martín en la imagen y el sonido. Me espera de nuevo ese país inabarcable, desconcertante, lleno de paradojas, que nos descoloca a los europeos de a pie. Es de esos viajes que vuelves y dices “¿pero, Dios mío, es verdad lo que he visto?”.

Hace unos años estuvimos haciendo unos reportajes en el noreste indio, con los religiosos de los Sagrados Corazones. Inolvidable, claro, como que estuvimos con los leprosos de Bhubaneswar, los cristianos perseguidos de Orissa y nos metimos en las callejuelas de Calcuta. Como para olvidarlo.

El viaje de ahora también promete. Vamos a contar algo de lo mucho que hacen los Hermanos de San Juan de Dios y el apoyo que su ong española, Juan Ciudad, les presta. La Orden Hospitalaria está extendida por los cinco continentes, con cientos de obras sociales, más de mil hermanos, 45000 trabajadores, 8000 voluntarios y muchísima gente que le echa una mano. El último capítulo más brillante de la historia de la Orden ha tenido mucho que ver con su trabajo en África haciendo frente al ébola. El reciente Premio Príncipe de Asturias vino a reconocer también esto.

Los hermanos están al servicio de los enfermos en general y de los enfermos mentales. Y han promovido últimamente mucho la creación de unidades de cuidados paliativos, de enfermos del Sida, de enfermos de Alzheimer, etc. También tienen centros para discapacitados intelectuales, discapacitados físicos, para ancianos, para los sin techo, etc.

Estaremos en Kerala, al suroeste del país, en Kattappana y Velloor. Desde allí, si las comunicaciones soplan a nuestro favor, os contaré lo que veremos y viviremos. Hasta pronto.

Ricardo Olmedo    8.feb.2016 15:02    

Líbano: la huida del infierno de la guerra

    viernes 5.feb.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios

 

Maristas líbanoEn este año 2016, que va de vuelo, retomamos los viajes de Pueblo de Dios al extranjero para grabar los reportajes que iremos emitiendo en el programa. Los tres viajes más inmediatos son: Líbano (del 6 al 18 de febrero), con la ONGD SED de los Hermanos Maristas; India (del 9 al 23 de febrero) con la ONGD “Juan Ciudad” de los Hermanos de San Juan de Dios y Bolivia (del 1 al 5 de marzo)  con la ONGD COVIDE-AMVE de las Hijas de la Caridad y Padres Paúles.

El equipo que viaja a Líbano (Roberto Domingo, Alberto Collantes, Sergio Rodríguez y Julián del Olmo)  grabará el “Proyecto Fratelli” que han puesto en marcha conjuntamente los Hermanos Maristas y los Hermanos de las Escuelas Cristianas atendiendo la solicitud del Papa Francisco de “salir a las periferias” donde la pobreza y las necesidades son más profundas. El “Proyecto Fratelli”  es un proyecto socioeducativo para atender a los niños refugiados. En Líbano hay millón y medio de refugiados: palestinos (280.000 viendo en campamentos),  sirios (1.200.000) e iraquíes que vinieron huyendo del “infierno de la guerra” y de la persecución religiosa.  La situación en la que viven los refugiados, particularmente los niños, es dramática. Los Hermanos Maristas están en Líbano  desde 1868 y actualmente tienen dos colegios, con más de 5.000 alumnos, uno en Beirut y otro en Byblos.

El país no está para tirar cohetes  porque tiene fronteras con Israel, con retenes de la ONU haciendo guardia en son de paz, y con Siria donde está la guerra que no cesa. La población es mayoritariamente musulmana (sunitas y chiítas). Las distintas confesiones cristianas, algunas con ritos que se remontan a las primeras comunidades apostólicas, son el 30% de la población.

En tiempos mejores que los actuales  a Líbano se le llamó “la Suiza de Oriente”, con sus bíblicos cedros y las codiciadas aguas que manan de las entrañas de los montes Qornet el Sauda (3.083 metros de altitud) y el Hermón (2.814). Las cosas cambiaron mucho a causa de las guerras y los conflictos internos y externos hasta el punto que la mayoría de los libaneses vive fuera del país: Australia (270.000), Francia (250.000), Costa de Marfil (100.000), España (6.000).

Os iremos mostrando lo que veamos con el ojo de nuestras cámaras.

Julián del Olmo

Pueblo de Dios    5.feb.2016 11:13    

El Papa, África, los combonianos...

    jueves 26.nov.2015    por Ricardo Olmedo    0 Comentarios

RCA%20pigmeos%20aka%20escuela[1]"Han matado a 75 personas, hace unos días"... sentado a la mesa del espacioso comedor, en la casa de Lima, el padre Lucho Barrera me cuenta las últimas novedades que le transmiten sus compañeros que están en República Centroafricana. El padre Lucho es un misionero comboniano que estuvo varios años en aquel país y  sus compañeros son otros combonianos que continúan al pie del cañón en la parroquia de Fátima, en el famoso barrio de Kilómetro 5, que el papa Francisco se ha empeñado en visitar al final de su viaje africano de estos días. 

Esas 75 víctimas de la locura violenta y sin sentido que está instalada en el país estoy seguro que no han sido las últimas antes de la visita de Francisco. Ni habrán sido las últimas cuando se vaya el Papa.  Sin embargo, el pontífice quiere terminar el periplo africano pisando esa tierra, anunciando al mundo que existe algo parecido a un país que se llama República Centroafricana, volviendo a llamar a la paz y a la reconciliación y abrazando a misioneros como estos combonianos que llevan años dejándose lo mejor de sus vidas en esa tierra. 

Mi compañero Santi Riesco estuvo no hace mucho contando las aventuras de los combonianos en Centroáfrica. Ahí están los reportajes sobre el bueno de Jesús Ruiz, completamente aislado en la misión de Mongoumba, de las misioneras combonianas en Zomea y Bagandou con los pigmeos o la escalofriante denuncia de la realidad de ese país que hace el obispo Juan José Aguirre.  

Kenia y Uganda -los otros dos países del viaje papal- también los he recorrido de la mano de los combonianos. En Kenia, gracias a Daniel Villaverde que nos llevó hasta los turkana y luego nos dejó en manos del inolvidable Cesare Mazzolari para volar al sur de Sudán cuando aún no era Sudán del Sur.

La Uganda que se prepara para recibir al Papa la contamos gracias al incombustible José Juan Verdejo, un comboniano español con el que cruzamos la peligrosa región de Karamoja y luego en Lira, Gulu, y Kampala pudimos contar el trabajo con los huérfanos, con los enfermos de sida, el trabajo al servicio de la reconciliación y la paz para terminar en la colina de Namugongo, donde los combonianos tienen  un noviciado internacional. A Namugongo también irá el papa Francisco: es un sitio cargado de fuerza simbólica porque allí se recuerda el martirio de los primeros cristianos de esa tierra, un lugar que ya visitó en su día Pablo VI. 

Pocas veces, en estos viajes papales, se pone el acento en que, también, el Papa va a dar ánimos y a abrazar a esos hombres y mujeres que, afortunadamente, estaban, están y seguirán estando tras la visita de Francisco. A ellos, seguro que lo que más les alegra es que este viaje va a descubrir al mundo que existen sitios como República Centroafricana. El Papa no les va a defraudar: ya le dijo al comandante del avión que si no podía aterrizar allí, que le diera un paracaídas, pero que él tiene que llegar. Veremos cómo lo consigue.  

 

Ricardo Olmedo   26.nov.2015 12:55    

Nietos de esclavos

    martes 17.nov.2015    por Ricardo Olmedo    1 Comentarios

IMG_6038[1]Rodeados de plantaciones de caña, algodón y camote. Como hace más de doscientos años. Son los negros del Perú. Una comunidad de afrodescendientes. Viven en Chincha, en el distrito de El Carmen, dos horas al sur de Lima. A los primeros esclavos los trajeron para trabajar en las plantaciones. Y se quedaron. Aquí siguen. Hoy los he visto retorcerse sobre el algodón, sobre los cultivos de camote. Cuerpos en curva sobre la tierra fértil de El Carmen. Regada en su día con sangre y sudor. 

Hasta El Carmen he llegado para contar la historia de esta peculiar comunidad, trozo de África en Perú, y de la gente que vive y trabaja con ellos. Entre otros, me encuentro a Ferdinand. Este congoleño está feliz y con una sonrisa que no le cabe en la cara. "Estoy como en mi tierra", me cuenta. Resulta que es el párroco de El Carmen. Cuando llegó, los mismos negros recelaron del cura negro. Racismo costumbrista: el padre siempre había sido un blanco, no uno de ellos. Ahora la gente quiere a Ferdinand como a uno de los suyos.

Suenan el cajón y el violín. Los niños bailan el zapateado. Una mezcla fabulosa de ritmos. No sabemos si estamos en el Caribe o en un poblado africano. En la parroquia, los misioneros combonianos apoyan y fomentan las expresiones culturales propias de la comunidad afro, religiosidad popular a golpe de cajón, campana y cadera. La gente se alegra. También Dios, que es un poco negro en este Perú de san Martín de Porres, sobre todo ahora que celebran su fiesta. Noviembre de negritudes peruanas. Noviembre de reivindicación étnica. 

Siguen mal estas familias de El Carmen. La agricultura no da para mucho. Da para menos si los pequeños campos familiares se los quedan los grandes empresarios. Vuelven los esclavos. Mal asunto. Pero aquí siguen este grupo de misioneros, dejándose los días de su vida en la lucha por dignificar la vida de estas familias que un día fueron africanas y ahora son peruanas. 

Termina el viaje. Intenso recorrido por la geografía de los olvidados: la selva de Pangoa, los arenales de Trujillo, los barrancos de Arequipa, las plantaciones del Carmen. Mucho trabajo, mucho que contar y mucho que mostrar. Para eso nos pagan, para poner lo mejor de nuestro oficio al servicio de una televisión que aún sigue siendo la de todos. Me acompañó un equipo inmejorable: Antonio Urrea, Alberto Fernández y Julio Luquero. Gracias. Hasta la próxima. 

Ricardo Olmedo   17.nov.2015 05:22    

Pueblo de Dios

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Los de PUEBLO DE DIOS no somos los de la misa. El programa es uno de los más veteranos de la casa. Llevamos en la parrilla desde octubre de 1982. Ahora podéis vernos los domingos a las 11:30, justo después de “El día del Señor” (la misa); y desde marzo de 2010 también salimos los miércoles a las 11:00, también en La 2.
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