Cervantes y Shakespeare visitan Sigüenza

    domingo 17.jul.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios

Atempora3Un equipo de Pueblo de Dios ha viajado a Sigüenza, la Ciudad del Doncel, para grabar la exposición “aTempora” montada en la catedral de Santa  María la Mayor.  La exposición cuenta con dos invitados de honor: Cervantes  y Shakespeare y toda ella gira en torno a cómo era el mundo religioso y civil de la época en que vivieron: finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. La exposición, con las 325 piezas nuevas que presenta, da pie para conocer más a fondo la gran catedral seguntina y la riqueza artística que atesora: tapices flamencos, altar de Santa Librada, Sacristía de las Cabezas, “el Doncel”….

La muestra, que se inauguró el pasado 8 de junio y permanecerá abierta al público hasta el 16 de octubre, pone a Sigüenza y a su catedral como testigos de la historia del Siglo de Oro.

Más de 30 instituciones, junto con el obispado de Sigüenza-Guadalajara, cabido de la Catedral, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el organismo estatal del IV Centenario de Cervantes,  han hecho posible la exposición que este verano hay que visitar.   

Pueblo de Dios   17.jul.2016 19:41    

Zimbabwe: por fin encontré a Lola

    lunes 20.jun.2016    por Ricardo Olmedo    5 Comentarios

P1010517 (1)Pensaba encontrarla en Binga, a orillas del lago Kariba, donde cada tarde es gratis el espectáculo asombroso de la puesta de sol. Gratis y sin público porque apenas cinco chavales estaban por allí, dándose su baño diario con las  aguas termales que brotan en este rincón del noroeste de Zimbabwe. Pensaba encontrarla en Binga porque su última obra, por ahora, ha sido un orfanato donde se acoge a una docena de niños y niñas. Algunos sin madre ni padre,. Otros, mejor que no lo hubiesen tenido nunca y así no habrían abusado de alguna de estas niñas desde la cuna. Maldita sea su estampa. En fin, que llegué a la casa de las misioneras en Binga y allí no estaba Lola.

Nos fuimos a Dete, a una hora y pico de camino, a casa de las misioneras en las afueras del pueblo, en medio de una zona boscosa en la que lo mismo te encuentras cuatro monos colgados de un árbol que las huellas de un elefante que no tiene que andar muy lejos. Y allí tampoco estaba Lola. “No, ahora está viviendo en el noviciado, también en Dete, cerca de aquí”, me dice la sister.

Pues como he venido a conocer a Lola, vuelvo a meterme en el coche hasta que doy con ella. Por fin la encuentro: delgada, alta, con el pelo canoso recogido con soltura…y apoyada en un andador. Por esto no la encontré en su casa de Binga. Allí hace un par de meses se tropezó con un mueble de la cocina y se dio un batacazo de los que hacen temblar el misterio. Resultado: cadera rota. Lola estuvo viendo las estrellas y toda la vía láctea el montón de días previos hasta que la pudieron operar. Y ahora me mira y sonríe: “ha sido una suerte que me haya roto la cadera”….Y yo, aunque acostumbrado a estos titulares que me dan los misioneros cada rato, sostengo su mirada y espero la solución del enigma.  

Resulta que en Bulawayo, la ciudad donde la llevaron, la operó un médico que cuando se enteró de que era misionera le dijo que no le iba a cobrar un dólar, que ya bastante vida ha entregado ella para ayudar a los demás. Y, después, cuando supo que un par de chiquillos del orfanato tienen graves malformaciones en las piernas, le dijo a Lola que él también les operaba gratis. “O sea, que gracias a mi cadera rota podremos solucionar el problema de los niños. ¿No es estupendo?”. Y sonríe. Y sonrío, claro, como para no sonreír, como para no pensar que esto de la cadera es un ejemplo más de la vida de Lola.

P1010524En más de tres décadas de misionera en Zimbabwe ¿cuántos malos ratos, cuántos dolores y cuántas horas amargas no habrá pasado esta mujer en su empeño de traer vida y vida en abundancia a la gente más pobre de entre los pobres de Zimbabwe? Pero eso va en el fondo, muy en el fondo, de la mochila de la misionera que sigue sonriendo mientras cae la noche contándome las mil y una aventuras en las que se ha metido. Y le sale su acento cordobés al tiempo que del alma brotan los recuerdos de ese hospital de Kariyangwe, donde pasó tantos días felices como enfermera que es.

Al día siguiente me está esperando en una residencia donde Lola y sus hermanas recogen a los ancianos que no tienen más hogar que este. Allí, rodeada de más andadores como el suyo, sigue hablando de sus proyectos, varios de ellos apoyados desde España por Manos Unidas. Y me habla de sus temores en un país que se desmorona porque está viendo venir otra crisis monetaria como la de hace 15 años. Pero ella, erre que erre, no para de pensar en sus niños del orfanato, en nuevos planes, en cómo atender a tantas jóvenes africanas que se sienten atraídas por la congregación a la que pertenece Lola. No me extraña ese boom vocacional Y porque es imposible conocer a Lola y no preguntarte qué hay detrás –y dentro- del corazón de esta mujer.

Me voy de Dete. Todavía me queda Zimbabwe por recorrer. Pero encontré a Lola Pérez Carrasquilla. Mereció la pena…y la alegría. 

Ricardo Olmedo   20.jun.2016 11:55    

Manuel, de Cádiz a Zimbabwe

    jueves 16.jun.2016    por Ricardo Olmedo    4 Comentarios

P1010178La madrugada había sido de manta y, al amanecer, todavía quedaba un recuerdo de frío. Aquí, en Gokwe, al noroeste de Zimbabwe, el primer sol en estos días ilumina rabioso pero calienta poco. Hoy tengo que ir hasta la misión de Zhomba. Temiendo lo peor. Porque son 120 kilómetros los que hay que recorrer y llevo las vértebras cantando por martinetes después de tanto traqueteo africano. Será que los años -y los baches- no perdonan.

Pero Dios es grande. Y el que puso asfalto en el camino, también. Lo primero, porque está abierto el telón del gran espectáculo de los paisajes africanos y nada más salir de Gokwe, a la altura de un santuario en una pequeña colina, me abruman estos infinitos verdes y marrones salpicados de algún baobab. Lo segundo, porque solo voy a tardar un par de horas en recorrer los 120 kilómetros.

Por el camino, algún viandante hacia no sé donde, puentes sobre grandes ríos secos en cuyo lecho las mujeres escarban hasta sacar el oro líquido y algún que otro carro tirado por cuatro pequeños burritos. Nunca había visto unos burros más pequeños que estos plateros zimbabwenses. Y yo, empeñado en llegar hasta Zhomba. ¿Obstinación, cabezonería, instinto de este oficio de contar cosas...?

En Madrid, tiempo atrás, me dijeron que allí vivía Manuel Ogalla, un misionero gaditano de 34 años. El personaje lo tenía todo para ser noticia. Cada vez hay menos misioneros, casi ninguno de esa edad y, encima, este es ¡de Cádiz! cuando la mayoría son castellanos, navarros y vascos. Yo, como ya sabéis, colecciono misioneros, más que nada porque llevo 20 años haciendo este programa y dando vueltas por el mundo. Y esta rara avis no la tenía catalogada.

P1010088Cerca de Zhomba, la carretera se anima. Invitamos a una familia a subir al coche para que no lleguen con la lengua fuera a misa de diez. Y allí, a la puerta de la misión me encuentro con Manuel. Grandote, cariñoso, sonriente, en mitad de la movida previa a la fiesta del domingo: las niñas que bailan con los platos de flores de las buganvillas, los monaguillos soplando el carbón del incensario, la gente arremolinada que saluda a este cura que habla shona, la lengua local, como si llevara aquí toda la vida… Y al gaditano le sale una misa de dos horas y puerta grande. Tiene a la gente encandilada, a ratos se ríen, a ratos se quedan pensando, a ratos (muchos) cantan como solo lo hacen los africanos en una iglesia: a compás. Como Manuel, que cuando terminó la celebración dentro la siguió fuera con un grupo de chavales y unos tamtanes que en sus manos suenan a cajón flamenco, a ritmos de Enrique el Mellizo, que traen aires del poniente que se cuela por calle Jabonería abajo… Y todo esto en mitad de Zimbabwe. Vaya tela.

Después del arroz con pollo, Manuel coge la guitarra y se arranca con un himno al padre Claret que él ha compuesto, en shona, claro. Y ya en faena, sigue con un cuplé de la chirigota de su hermano. Rematamos al alimón con dos clásicos: Me han dicho que el amarillo, Iba por Canalejas…En fin. Y la sonrisa que le llega de oreja a oreja.

Pero todo esto que cuento encaja y toma forma cuando le siento delante de la cámara y acerco el micrófono. Entonces todo se entiende. Estoy ante un tipo de una pieza, un hombre apasionado por el Evangelio y por los hombres de su tiempo. Alguien que no entiende la fe sin compromiso. Y viceversa. Y por eso está aquí, en mitad de África, viviendo sin agua y sin luz, entregado a estos pobres entre los pobres. En el diálogo salen Casaldáliga, el ejemplo de sus padres, la crítica a un sistema que fabrica desheredados… Sale Claret, porque Manuel quiere ser un hombre de fuego, de esos que “arden en caridad y abrasan por donde pasan”. Y sale el papa Francisco, ¿por qué será que a estos misioneros se les dibuja una sonrisa en el alma cuando se habla de Francisco?, ¿les suena eso de la Alegría del Evangelio?

P1010165Le acompaño a unos terrenos donde va a levantar una escuela con la ayuda de Manos Unidas y con la alegría de la gente que ve cómo sus hijos tienen que recibir clases debajo de un árbol. Si los de Manos Unidas le siguen apoyando, Manuel es capaz de sembrar de escuelas y hospitales medio Zimbabwe.

Atardece y hay que regresar. Recorrer los caminos africanos de noche no es aconsejable. Pero no tengo ni pizca de ganas de irme. No todos los días conoce uno a un tipo así. Y me quedan muchas cosas que hablar con Manuel, que me tienta a quedarme y contemplar el anochecer en la terraza de la misión. Imagino que a esas horas, cuando descansan los tamtanes y el sosiego se adueña de la noche africana, resuena el oleaje del Campo del Sur y viene un aroma de adobo que solo Manuel es capaz de apreciar.

Lástima.Otra vez será. Tengo que volver.

Ricardo Olmedo   16.jun.2016 15:51    

Gracias a Manos Unidas

    martes 14.jun.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios


DescargaManos Unidas
, la organización que más ha colaborado con Pueblo de Dios en los últimos 20 años, ha cambiado de presidenta. Soledad Suárez ha sido relevada por Clara Pardo, una mujer de la casa. Pueblo de Dios agradece a Manos Unidas y a sus presidentas la confianza que siempre depositaron en el programa, escaparate del hacer de las organizaciones sociales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo. Sin ir más lejos, un equipo de nuestro programa acaba de regresar de Zimbabwe donde ha grabado algunos de los proyectos que Manos Unidas está financiando en ese país africano.

Por la parte que me toca, agradezco a Manos Unidas que me haya otorgado el Premio Especial 2016 en un año particularmente significativo para mí ya que estoy celebrando mis Bodas de Oro Sacerdotales (50 años de sacerdote) y 30 años de mi entrada en TVE donde empecé como colaborador en el El Día del Señor. Después pasé a Últimas preguntas y en 1992 recalé en Pueblo de Dios, programa que me ha permitido vivir experiencias increíbles, en positivo y en negativo, que dejaron profunda huella en mi ser como persona y en mi actuar como periodista y sacerdote.

Julián del Olmo,   Director de Pueblo de Dios

Pueblo de Dios   14.jun.2016 10:13    

En Guadalajara

    lunes 30.may.2016    por Julian del Olmo    1 Comentarios

Infantado Guadalajara

Un equipo de “Pueblo de Dios” ha estado  en Guadalajara grabando un programa sobre Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara. La grabación se ha centrado en los programas de Cáritas que hacen realidad las Obras de Misericordia: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo y acoger a los “sin techo”.  La grabación ha tenido su epicentro en “Casa de Nazaret”, en Guadalajara capital, donde tienen su sede los servicios sociales de la diócesis. En “Casa de Nazaret” están las cocinas donde se prepara diariamente comida para más de 300 personas que se distribuye en el “restaurante solidario”  (70 familias recogen la comida a media mañana para tomarla con sus hijos en casa y  otras 40 personas comen en el comedor social) y  “comida sobre ruedas” que consiste en el reparto de comida caliente a personas mayores enfermas o con problemas de movilidad. Dos “furgonetas de la caridad” reparten  200 comidas por las casas.

La cámara de “Pueblo de Dios” ha grabado el “Economato Económico” de Cáritas donde pueden comprar, un 20 por ciento más barato que en el supermercado, las familias cuyos ingresos no les permiten llegar a fin de mes, previo informe de las trabajadoras sociales. Más  500 familias hacen la compra básica en el economato de Cáritas.

“Pueblo de Dios” ha seguido paso a paso el proceso que hace  Cáritas con la ropa de segunda mano: recogida, selección, lavado y planchado para posteriormente  ponerla a la venta en su tienda de “Reciclamoda”  (en el centro comercial “La Llanilla”).  La cámara de “Pueblo de Dios” estuvo en el desfile  organizado por  “Reciclamoda”, en el hotel Try-Meliá de la capital, que resulto tan novedoso como exitoso.  El equipo del programa (Julio Luquero, Fernando de Andrés, Sergio Rodríguez y Julián del Olmo) pasamos una tarde en  “Betania”, el albergue para personas sin hogar que tiene Cáritas en la barriada del Alamín. 

Julian del Olmo   30.may.2016 11:07    

A la selva amazónica

    martes 3.may.2016    por Santiago Riesco    1 Comentarios

Selva-amazonia
Con ¨Selvas Amazónicas¨. La organización de los dominicos encargada de atender a los misioneros que anuncian la alegría del Evangelio a orillas del Urubamba y el Madre de Dios. Dos tremendos ríos de 750 y 1.100 kilómetros de longitud que discurren por la selva peruana para acabar desembocando, de una u otra manera, en el padre de todos los ríos, en  el Amazonas.

Estaré dos semanas en el Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, entre avionetas y canoas visitando comunidades indígenas para escuchar cómo ha cambiado su vida. Para mal. Con la ambición desmedida de algunos codiciosos empresarios dispuestos a conseguir pingües beneficios aunque para ello tengan que reventar el planeta. Y en eso andan, en acabar con el pulmón de la Tierra cortando maderas sin control, en acabar con el agua vertiendo sin pudor el veneno con el que limpian el oro que arrancan de las entrañas de la selva en minas a cielo abierto, en acabar con el aire puro explotando el gas que genera diferencias obscenas entre los poblados artificiales de los obreros y los oriundos del lugar. Donde los que han venido de fuera tienen agua, luz, teléfono y parabólica mientras los que aquí estaban, los propietarios legítimos de las materias primas que están siendo explotadas continúan en las mismas condiciones de pobreza y abandono.

Esta vez no sólo llevamos la cámara, el micrófono, el cuaderno y el boli. En esta ocasión, con motivo de los 50 años de “Selvas Amazónicas”, también llevamos en la mochila la encíclica del Papa Francisco que aborda la ecología y el medio ambiente. La “Laudato Si” que este 24 de mayo cumplirá un año de vida advirtiendo sobre la necesidad urgente de cuidar la casa común.

Nuestro objetivo es contar con imágenes los desmanes y atentados que se están cometiendo en Sepahua, Kirigueti, Camisea, Cashiriari y Nuevo Colorado. El dolor y la muerte que trae consigo la codicia. La falta de respeto a un mundo que es de todos, también de nuestros nietos. Iremos de la mano de los dominicos. Estaremos atentos a lo que nos muestren los líderes indígenas. Escucharemos a los empresarios que quieran contarnos su versión. Y cuando regresemos, os contaremos lo que hemos visto y oído. Lo que hemos sido capaces de entender. Y sobre todo, lo que no.

El equipo es joven pero experimentado. Sergio Casas y Alberto F. Collantes van como responsables de imagen y sonido. Roberto Domingo como realizador y el que esto escribe como periodista. Si el wifi y el cansancio nos lo permiten, os iremos informando de nuestras aventuras en este mismo espacio. Seguimos en contacto.

Santiago Riesco    3.may.2016 10:27    

Redescubriendo Tarazona

    martes 19.abr.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios

Ae1de7c3ca48919503beab11cb5232caUn equipo de Pueblo de Dios ha estado la semana pasada grabando en la diócesis de Tarazona, una de las más antiguas de España ya que se remonta al siglo V. Los dos núcleos de población más importantes de la diócesis son: Tarazona y Calatayud. La diócesis, enclavada en la provincia de Zaragoza, tiene 70.000 habitantes, 70 sacerdotes y una misión permanente en Cochabamba (Bolivia) atendida por sacerdotes diocesanos. El obispo actual es el agustino recoleto, Eusebio Hernández, persona abierta y muy cercana a la gente.

Tarazona es una ciudad medieval que tiene en la catedral de Nuestra Señora de la Huerta la joya de la corona.  La mezcla de estilos -gótico, mudéjar y renacentista- le da un toque de singularidad.  Solo por visitar la catedral merece la pena ir a Tarazona. Cuando vean las imágenes de Pueblo de Dios se quedarán sorprendidos de su belleza exterior y, sobre todo, interior y lo mismo sucederá con el monasterio de Veruela, no lejos de Tarazona, que también merece una visita.

El equipo de Pueblo de Dios se ha adentrado en los pequeños pueblos –despoblados y de gente mayor- para conocer el trabajo pastoral y social que hacen los sacerdotes rurales y algunas comunidades religiosas que han optado por este mundo, como las Hermanas de la Caridad de Santa Ana que llevan una residencia de ancianos en Vera de Moncayo y las Franciscanas Misioneras de María que atienden seis pueblos de la ribera del Jiloca. La conservación de las impresionantes  iglesias mudéjares que cubren la geografía diocesana es una de las tareas de los curas rurales.

En Calatayud, con el 20 por ciento de la población activa en paro, grabamos algunos proyectos de Cáritas diocesana: inserción laboral para personas en riesgo de exclusión social, apoyo extraescolar para hijos de emigrantes y tienda de ropa de segunda mano integrada en la red de tiendas “A todo trapo”. Cáritas de Tarazona recogió el año pasado 50.000 kilos de ropa usada.

En Ariza la cámara de Pueblo de Dios captó la alegría de los 300 niños y niñas de toda la diócesis que participaban en el encuentro anual de Infancia Misionera que contó con la presencia del obispo  y del delegado nacional de Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil.

En nuestro recorrido por la diócesis de Tarazona hemos visto el gran espíritu misionero que tienen los  sacerdotes y religiosas, no pocos estuvieron en misiones extranjeras, y como lo transmiten a los grupos parroquiales  y a los niños en las catequesis.

Todo esto y más que el equipo  formado por David Herranz, Antonio Urrea,  Felipe Romero y Julián del Olmo hemos grabado en la diócesis de Tarazona  lo podréis ver próximamente en Pueblo de Dios.

Pueblo de Dios   19.abr.2016 11:24    

Heroínas de frontera

    sábado 19.mar.2016    por Santiago Riesco    10 Comentarios

Pisiga selfie

He estado apenas dos semanas en Bolivia. En el altiplano. La primera semana en la frontera con Perú, en Mocomoco, a 3.600 metros. La segunda en la frontera con Chile, en Pisiga, a 3.800. Las experiencias han sido brutales, como los paisajes. Pero nunca me cansaré de repetir que lo mejor de estos viajes, siempre, son las personas. Las de esta última aventura han sido especialmente especiales.

En Pisiga he convivido con tres mujeres fantásticas. Una española, una peruana y una boliviana, como si fuera un chiste, pero muy en serio. Viven de la providencia y de lo que les manda la gente buena desde España a través de la ong COVIDE-AMVE. Se dedican a dar techo, comida y orientación a los migrantes que vienen huyendo de la violencia y la pobreza desde Colombia, República Dominicana y la propia Bolivia buscando una vida mejor en Chile. A cien metros de la casa donde les dan acogida.

El lugar es inhóspito. A las dos de la tarde el viento se hace insoportable. La altura te quita el hambre y la falta de oxígeno te provoca un sueño que no es fácil explicar. El sol quema incluso con una protección 50 (aquí usan protección 100) y las noches de invierno la temperatura llega hasta los 20 bajo cero. María José, Fanny y Zenobia llevan apenas tres meses entregadas a la causa. Visitando algunas familias de un pueblo con 72 personas censadas pero con más de 600 habitantes. Las tres son heroínas de frontera en un lugar donde el principal entretenimiento es contar la ingente cantidad de camiones que pasan mercancías de un lado al otro de la cordillera andina. En el desierto. Donde no hay un solo árbol, donde las llamas y los perros son los únicos animales que resisten la dureza climatológica, donde casi todos los vecinos profesan el pentecostalismo, donde las Hijas de la Caridad tienen que rotar para no morir de frío, de tristeza, de dolor de cabeza y de impotencia.

Cinco días y cuatro noches hemos pasado en un rincón celestial dentro de este infierno. Las hermanas nos han abierto las puertas de su casa acogiéndonos como si formásemos parte de la comunidad. Nos han sentado a su mesa y nos han ofrecido de lo bueno, lo mejor. Unas hermanas que viven de alquiler en una casa sin agua corriente. Entre una y dos horas al día se pasan acarreando cubos desde un pozo o llenándolos con una manguera que suben con una cuerda desde el patio del vecino hasta su ventana. Con el frío que hace. Y el sol de justicia. Y un viento que uno no sabe cómo contar y que no se entiende en las imágenes.

El último día vino Margarita. Una chilena que ha batido el récord de permanencia en esta complicada misión de altísima rotación. Llegó desde Iquique, en la costa chilena, donde ha puesto en marcha una guardería para los hijos de los migrantes que atendió durante los tres años que pasó en Pisiga. Nos contó cómo habían denunciado racismo, clasismo, malos tratos y algunas irregularidades en la frontera chilena para con los migrantes más pobres y de color. Y que el Salvados de la principal televisión chilena se había hecho eco del asunto. Y cómo desde entonces las cosas estaban más normalizadas y había menos migrantes “rebotados”. Vimos cómo fotografiaba con su celular la última denuncia de un colombiano fechada dos días antes de nuestra llegada y entregada a las hermanas para su tramitación. En ella narraba la paliza que dos policías le habían infligido antes de no dejarle pasar la frontera. La hermana Margarita envió el documento fotografiado por wasá a la responsable chilena de migraciones dependiente del Ministerio. Enseguida recibió respuesta: “Mándeme todos los datos por correo electrónico. Abriremos inmediatamente otra investigación”. Y a pesar de la locura del viento, del frío entrando por las rendijas, del sol que no te deja abrir los ojos, del ruido de los camiones a 3.800 metros, de la falta de agua corriente, de la arena en la boca y de la falta de sonrisas en un punto caliente para el tráfico de drogas… a pesar de todo, uno siente en el pecho esa inexplicable sensación de satisfacción y bienestar mirando a los ojos de estas mujeres valientes, de las heroínas de Pisiga, de las Hijas de la Caridad.

Pisiga equipo

Santiago Riesco   19.mar.2016 12:42    

Vuelvo a Bolivia

    martes 1.mar.2016    por Santiago Riesco    2 Comentarios

Río Mamoré (19)

Regreso al país que me sorprendió hace seis años. Al lugar donde tuve la suerte de conocer a una de las heroínas de Cochabamba, a sor Adelina ("Otra heroína de Cochabamba"). Una Hija de la Caridad navarra que nos llevó con la lengua fuera recogiendo gente tirada en la calle, atendiendo enfermos terminales, escuchando a los toxicómanos y dejándose la vida a jirones por los descartes, los invisibles, los nadies ("La infancia amanecida"). Vuelvo a Bolivia dispuesto a que sus pueblos y sus gentes me vuelvan a conquistar. Aunque esta vez no iré en avioneta hasta las entrañas de la selva desde la capital del Beni, Trinidad. Ni caeré en la cuenta de que las Cesna de seis plazas no tienen limpiaparabrisas, ni navegador, ni gps, ni más instrumental que el móvil y la pericia de un piloto capaz de aterrizar guiado por su intuición en medio de una tormenta. Tampoco tenemos en el planning grabar una reducción jesuítica ni cómo los jóvenes indígenas cantan como los ángeles, juegan al fútbol descalzos y cazan pirañas con arpón metidos hasta las rodillas en el agua ("Así en la selva como en los Andes"). Ni siquiera hay prevista una larga jornada en barco remontando uno de los principales afluentes del Amazonas, el impresionante río Mamoré. No hay organizado un regreso nocturno en el que la luz de las estrellas se refleje en los ojos de los caimanes en medio de un silencio espeso mientras nuestro barco, salido de un cuento de Mark Twain, esquiva los troncos que arrastra la corriente. “Ustedes están acostumbrados”, me animaba preguntando a los que llevaban el timón. “Nosotros nunca viajamos de noche porque es muy peligroso. Esta es la primera vez”, me respondían ocultos por la oscuridad y navegando a la luz de una miserable linterna después de pedirnos que apagáramos las nuestras porque les distraían. No sé si volveré a ver a sor Geralda, la misionera norteamericana patrona del Santa Luisa ("Bolivia por tierra, río y aire").

Vuelvo a Bolivia y lo hago de nuevo con la ong española de los Paúles y las Hijas de la Caridad, vuelvo con COVIDE-AMVE, aunque cambiamos de paisaje, de región y de proyectos. Del 1 al 15 de marzo el padre Diego Plá será nuestro guía, tutor y anfitrión para conocer dos misiones de altura. La de Mocomoco, en la frontera aymara con Perú, a orillas del Titicaca, a 3.500 metros de altitud. Y la misión de Pisiga Bolívar, un lugar de migración en la frontera con Chile, a 4.000 metros de altura. Iremos abrigados y preparados para el soroche. Vuelvo a Bolivia que es la misma y muy distinta.

Santiago Riesco    1.mar.2016 08:39    

"Mamá, ¿por qué mataste a mi padre?"

    lunes 15.feb.2016    por Ricardo Olmedo    1 Comentarios

IMG_6847Tiene ocho años. Y su hermano, siete. Los dos vivían en una casa levantada por la mala fortuna y techada por la desgracia. En una familia desbaratada, en un hogar que no lo era, en un pozo oscuro de violencia doméstica. Hace unos meses los dos presenciaron en directo el último episodio del drama. La madre no pudo más y acabó con su marido. Delante de los niños. El mayor se le abalanzó con la pregunta que se hará siempre, de día y de noche, durante años: "mamá, ¿por qué mataste a mi padre?" La pregunta ya la tiene cosida a la piel, pegada en los pliegues del alma. Para siempre. Ahí quedó.

Ayer me lo encontré jugando con su hermano, la sonrisa blanca, la piel oscura, los ojos grandes de estos niños de India. Le conocí en la casa que las Hermanas de la Caridad de San Juan de Dios tienen en Kattappana, en el interior de Kerala. Es una casa donde acogen a víctimas de violencia intrafamiliar. Vamos, a mujeres machacadas por sus maridos, a jóvenes violadas por sus padres. Sí, como suena. Estas monjas, valientes y decididas, se lanzan a ejercer la hospitalidad envueltas en su sari blanco y verde, dulces en las formas, firmes en su entrega con los más pobres. Las he visto cuidar de ancianos abandonados, de enfermos en el hospital y de estas mujeres maltratadas.

Esta congregación fue fundada por un misionero alemán, el hermano Fortunatus Thanhäuser, de la Orden de San Juan de Dios, que vino a este rincón perdido de Kerala a finales de los sesenta. Murió hace 10 años y la gente, que le llamaba "el padre de los pobres", viene todos los días a rezar a su tumba y a pedirle favores. Y, a la vista de lo que cuentan, el bueno de Fortunatus sigue cumpliendo con los más pobres desde allá arriba. 

P1000367Los Hermanos de San Juan de Dios han conseguido levantar en Kattappana un gran hospital, un centro de salud mental, una casa para ancianos, una facultad de enfermería y ahora van a abrir estudios de farmacia. Vamos, lo que se dice un gigantesco complejo sanitario donde nadie se va sin ser atendido por no tener unas rupias en el bolsillo. Esa entrega la palpamos los primeros días cuando estuvimos grabando en Velloor. Allí han hecho un centro de educación especial para quitarse el sombrero y se dejan la piel para acoger con cariño y profesionalidad a más de doscientas personas con discapacidad psíquica. Varios de ellos han sido adoptados por los frailes porque no tienen a nadie en el mundo...o como si no lo tuvieran. 

En este viaje a las honduras de Kerala nos hemos propuesto contar estas historias marcadas por la solidaridad con mayúsculas. Esa en la que unos cuantos empeñan su vida para siempre. Para apoyar algunas de esas iniciativas, la Orden Hospitalaria creó en España la ongd Juan Ciudad. Estos años anteriores tuvo un papel muy importante en la lucha contra el ébola y sigue desarrollando proyectos gracias a los fondos públicos y privados que le llegan. Pues estas cosas merecen la pena que se cuenten. Y en ello estamos. Hasta la próxima.  

Ricardo Olmedo   15.feb.2016 18:31    

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