13 posts de enero 2010

Haití: "siento que estoy muerta con ellos"


Entre los testimonios que están llegando, está la carta de Isabel Sola, una misionera de las Religiosas de Jesús-María.
Es estremecedora.

"Hola a todos,..

primero de todo, gracias por tanto apoyo... estoy viva, sí, de milagro... NO SÉ POR QUEEEÉ Y LO DIGO CON UNA RABIAAAA!!! pero tanta gente está muerta que siento que estoy muerta con ellos, no sé por qué estoy yo viva... me da rabia estar siempre entre los que tienen suerte... no sé qué quiere Dios de mí y de todo esto...

El terremoto me pilló en casa, en la sala de comunidad, con una religiosa a la que doy clase de español y con Gardine, la postulante. El temblor fue horrible, no nos manteníamos de pie y salimos como pudimos fuera y nos tiramos al suelo... el ruido era estremecedor... oímos un gran estruendo y una nube de polvo y casquetes cayó sobre nosotras... no sé cuánto duró, yo diría que unos 20 segundos o más. Cuando paró nos vimos cubiertos de polvo blanco... yo me di cuenta que la escuela de secundaria de al lado de casa se había caído, y gritos y gemidos y... la gente no sabía dónde ir, no sabía qué hacer, todo el mundo aturdido... yo que sé... no sé describir... pero pensé que en la escuela habría chicos dentro y entre. El polvo no me dejaba ver bien... pero vi varios chicos muertos y una mujer con las piernas cubiertas de bloques pidiéndome ayuda... la cabeza abierta... las piernas prácticamente cortadas pero no la pude sacar, pedí ayuda pero nadie hacía nada, la gente no sabía lo que hacer... debajo de los pisos que cayeron veía manos que salían pidiendo ayuda... por lo menos vi siete u ocho manos que se movían... me acerqué a tocarlas y a decirles que iba a ayudarles. Pero un nuevo temblor me hizo salir corriendo... tenía miedo de que más bloques cayeran sobre mí... miedo no, pánico... no sabía qué hacer, los chicos me pedían ayuda... y yo si volvía me ponía en riesgo... pero volví... no había espacio suficiente para que salieran... los bloques no les permitían salir... me fui a buscar un martillo a casa y volví a romper bloques... no tengo fuerza suficiente pero abrí un poco y conseguí que una chica muy flaquita saliera... todos me suplicaban que los sacaran... pero no pasaban por el agujero... era demasiado pequeño... solo esa chica se salvó... el piso terminó de caer y murieron... porque ya no los oí más....

La mujer de las piernas también murió al poco rato. Me fui por la parte de detrás... y encontré un chico metido de pie entre los bloques y los hierros. Me pidió ayuda... estaba hundido y había muchos cables de hierro a su alrededor. Yo sola no podía llegar, había un bloque sobre el que corría peligro de caer... se movía y los temblores continuaban... salí varias veces corriendo con cada temblor pero el chico me llamaba y suplicaba que no le dejara. Le estiré por los brazos pero era imposible... era muy grande y estaba muy metido... los hierros no me dejaban llegar... me dijo que tenía las piernas rotas pero que le estirara... que si metía las manos y le sacaba los zapatos podría salir... me metí para sacarle los zapatos y me enganché con los hierros... pero se los saqué... un hombre nos vino a ayudar, me estiró a mí y luego le estiramos a él... las piernas totalmente rotas... aullaba de dolor... me fui a buscar el coche... y además de él metimos a tres más... todos desgarrados ensangrentados... todos gimiendo...

Caos en la ciudad, ningún sitio a donde ir... todo bloqueado. Los dejé en el hospital Sacre Coeur, en el patio, porque el edificio amenzaba ruina. No podía hacer más... algo harían por ellos...

No pudimos llegar a casa, todas las casas caídas, mi calle destrozada, nuestra parroquia en el suelo... las calles totalmente bloqueadas... dejé el coche en los Monfortianos... la iglesia también destruida... cadáveres por todas partes...

Caminé toda la noche en busca de Vivian que estaba en la otra punta de la ciudad. Cuando llegué a las 6 de la mañana se la habían llevado a otro sitio. Cogí un camión para llegar y seguir caminando... luego a buscar, a Middia... la encontré herida cerca de casa sin poder caminar, busqué el coche e intenté juntarnos a todas y ponernos a salvo... ningún hospital nos recibía... muertos por todas partes... inexplicable...

Después llegaron equipos de Estados Unidos para buscar vivos entre los escombros y recorrimos escuelas y universidades, no encontramos a nadie, el olor a muerto era insoportable... He trabajado en el hospital 5 días interminables... todos, todos, todos, con piernas y brazos amputados, cabezas abiertas... desangrados... hemos perdido a muchos sin poder hacer nada... Mi lucha estaba entre llorar o seguir aguantando por soportar el dolor de tanta gente... nos llegaban a treintenas... en camillas...

Indescriptible...

Ayer dijimos que no podíamos más y vinimos a Gros Morne, a descansar un poco, y pensar juntas que hacemos...

No sé qué vamos a hacer... la vida ha cambiado para mí...

Gracias por vuestra solidaridad apoyo, cariño... todo eso me sostiene...

Isabel Sola
Religiosa de Jesús-María (RJM) desde Haití

Pueblo de Dios, por alusiones

El obispo de Lleida y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación, Joan Piris, entregó los “Premios ¡Bravo!” 2009 que distinguen a medios y programas de prensa, radio, televisión, cine, música e internet. Uno de los premiados fue “Radio 5 Todo Noticias” de RNE. Recogió el premio su directora Remedios Villa. ¡Enhorabuena a todos los compañeros especialmente a los de “Radio 5 Todos Noticia”.

En su discurso de presentación, Joan Piris, agradeció a los medios de comunicación y a sus profesionales la labor solidaria con las víctimas del terremoto de Haití “prestando una ayuda indispensable para hacer efectiva la solidaridad con los más necesitados” “Servicios informativos como éste –puntualizó- reconcilian a los medios con el verdadero sentido de servicio social y público que deben tener”.


Pueblo de Dios se sintió aludido en las palabras del presidente de la CEMC particularmente cuando afirmó que “la comunicación no es posible sin la referencia a los otros y la solidaridad tampoco podría llevarse a cabo sin la comunicación que da a conocer y aproxima el sufrimiento de los demás, hasta sentirlo como propio y familiar”. Es lo que lleva haciendo Pueblo de Dios desde que inició su andadura televisiva en octubre de 1982.

Julián del Olmo
Director de “Pueblo de Dios”

Haití: los pobres ayudan a los pobres

Ya pierde presencia la realidad haitiana en los grandes medios. Aquí seguiremos contando cosas. Es la ventaja de los blogs.

Duchelande Saintilmé, el director del Colegio Inmaculada Concepción en la ciudad de Gonaïves, escribe contando lo que pasa:

Actualmente se está dando un fenómeno al que los organismos de ayuda humanitaria no están atentos. Los pueblos de provincia se han transformado totalmente en centros de ayuda. Hasta ahora, los organismos concentran toda su atención en Puerto Príncipe, mientras que una buena parte de las víctimas ya no se encuentran en la capital. Es necesario descentralizar la ayuda humanitaria. Debo decir que los pueblos de provincia, a pesar de su pobreza, están haciendo lo máximo posible para dar una mejor acogida no sólo a los naturales del pueblo sino también a la gente de otros municipios o de otras regiones. Pero no cuentan con la ayuda de las ONG. Esta gente de los pueblos, sus medios de comunicación, las iglesias, y varias instituciones, en un arranque de solidaridad y de generosidad se aúnan para ayudar a esta gente.

La mayor parte de ellos están heridos; son personas que quisieron dejar Puerto Príncipe y que han aprovechado la primera posibilidad que se les ha ofrecido para alejarse de este lugar de pesadilla en que se ha convertido la capital. Es necesario que cuanto antes se piense en descentralizar la ayuda humanitaria. Habrá que convencer a los organismos de ayuda para que se vuelvan hacia los pueblos de provincia porque estos últimos, debido al estado precario de sus recursos, no podrán sostenerse por mucho tiempo. Es necesario prevenir una segunda catástrofe humanitaria.

En el Colegio Inmaculada Concepción, junto a este soporte material y moral que abastece a las familias sufridas, en particular a las familias de nuestros alumnos actuales y antiguos, hemos comenzado a pensar en una estrategia de ayuda para los jóvenes alumnos que ya empiezan a llamar a nuestra puerta para ver cómo logran la posibilidad de continuar estudiando. Son jóvenes que debieron dejar Gonaïves a causa de los huracanes Hannah e Ike, y ahora han tenido que volver.

Comprenderéis el estado de ánimo de un joven que desea vivir y que tiene la impresión de que se le escapa la vida. Tuvieron que dejar Gonaïves porque la vida no les era posible en este medio. ¿Creéis que van a poder vivir dignamente en este medio donde ya no se sentirán en su casa porque los huracanes les habían arrancado todo lo que los ataba a este rincón de tierra? Os podréis imaginar la necesidad de que estos jóvenes puedan ser acompañados y sostenidos en esta crisis que están viviendo.

Varios de ellos ya han venido a verme. Y es muy conmovedor ver cómo quieren vivir y cómo desean mirar hacia adelante. Creo que merecen ser apoyados y sostenidos. Tenemos que trabajar para mantener encendida la llama de la esperanza en ellos.

A partir de este lunes, 25 de enero de 2010, voy a comenzar a recibir las peticiones de admisión. Hemos iniciado a revisar nuestras estructuras de recepción. No podemos no acogerlos, porque necesitan ayuda. Y eso sin contar con que estos jóvenes están profundamente heridos porque varios de ellos escaparon de la catástrofe por los pelos. Nos van a llegar con las manos vacías, y quizás sin la posibilidad de vestirse.

Y no digamos nada sobre la posibilidad de comer cada día o de tener el material didáctico básico para trabajar. Dado que sus familias están sin recursos, no nos queda otro remedio que esperar recibir lo que sea de vosotros para ayudar a estos jóvenes a que terminen el año escolar. Necesitarán nuestra ayuda.

Haití, empobrecido y olvidado

Viajamos a Haití en 2001 y contamos lo que vimos: pobreza extrema, hambre, caos, corrupción política, desempleo, analfabetismo, barrios enteros bajo control de bandas armadas… También la obra que la Iglesia (sacerdotes nativos, misioneros, misioneras y voluntarios), con ayuda de Cáritas, Manos Unidas y otras ONG, estaba llevando a cabo: escuelas en la ciudad y en el campo, hogares para huérfanos y “niños de la calle”, dispensarios médicos, centros de formación profesional… que ahora, no pocos, están bajo los escombros.
Antes del terremoto, la Iglesia haitiana a través de sus organizaciones sociales y las parroquias prestaba “ayuda humanitaria” a los más pobres y lo sigue haciendo ahora (aunque apenas se hable de ello) y lo seguirá haciendo “el día después” cuando se levante el operativo de emergencia, salgan del país los corresponsales de los grandes medios de comunicación y Haití vuelva a ser lo que siempre fue: un país empobrecido (ahora todavía más pobre) y olvidado.

Sor Brígida entre las decenas de miles de muertos

Las Hijas de la Caridad han recuperado el cuerpo sin vida de la hermana Brígida Pierre a la que pilló el terremoto cuando iba a la Universidad. Las hermanas de su comunidad vieron como el terremoto se tragaba su casa y su colegio, sin que hubiera víctimas mortales, y ahora ellas duermen entre los escombros, como el resto de la gente, y se dedican en cuerpo y alma a atender a los heridos. Seis Hijas de Caridad de los países vecinos han llegado para echarles una mano y otras nueve hermanas españolas viajarán en las próximas semanas.
Las Hijas de la Caridad han encauzado el envío de primeros auxilios y ayuda humanitaria a través de sus comunidades en la vecina República Dominicana.

Julián del Olmo
Director de “Pueblo de Dios”

Una nueva cita con Perú

La sexta y la última. Por ahora. Nunca pensamos que el viaje por ese rincón de la selva amazónica peruana iba a dar tanto de sí. Desde Quillabamba a Sepahua, fuimos bajando siguiendo el curso del río Urubamba, uno de los grandes de la selva.

Nunca olvidaremos la belleza de este lugar recóndito, ni la amabilidad de la gente, ni el trabajo que los misioneros dominicos españoles están haciendo gracias a la ayuda de la solidaridad española que se encarga de encauzar Selvas Amazónicas.

Por cierto, nos enteramos ayer que murió Alfredo Encinas, el director de Radio Quillabamba, y que aparece en el reportaje del domingo. Queremos que sea un homenaje póstumo a este misionero tan identificado con esa tierra y con su gente que el pueblo de Quillabamba quiso que se enterrara allí, a pesar de haber fallecido en Lima. Y así fue.

Koribeni, Timpía, Kirigueti y Sepahua, las misiones del Urubamba, aparecerán el próximo domingo 24. Un reportaje marcado y enmarcado por un territorio de una riqueza exhuberante y siempre amenazado por el conflicto que provocan las compañías que están explotando sus recursos naturales. Entre los nativos machiguenga, ashaninka, piros y tantos otros pueblos, están los misioneros españoles. El papel de la misión ha cambiado y ahora los misioneros son uno más dentro de las comunidades nativas, apoyando y echando una mano en todo lo que pueden para el desarrollo de estos pueblos, que siguen siendo ninguneados por las autoridades.

Ya estamos preparando un nuevo viaje muy cerca de allí. A la cuenca del río Madre de Dios, donde también están los dominicos españoles.

En la foto de arriba, un momento de la grabación en Sangobatea, una pequeña comunidad machiguenga. Abajo, con los dominicos Francisco Faragó, de Selvas Amazónicas y con Santiago Echeverría, el párroco de Timpía.


Haití: malas noticias y buenos propósitos

Las portadas de los medios ponen ya su punto de mira en cuestiones político-estratégicas y en la organización-desorganización de la ayuda. Ya estamos hablando de soldados, ocupaciones, intereses de las grandes potencias, resabios del colonialismo, etc.

Mientras, otro tipo de noticias siguen llegando, poco a poco. Aquí se mezclan la confirmación de la dimensión de la tragedia con la esperanza que transmite la gente que ya estaba en Haití, sigue allí y continuarán en ese país muchos años más.

La noticia más trágica es la muerte de los alumnos salesianos del centro Don Bosco de Puerto Príncipe. Después de una primera estimación, que hablada de más de 200 muchachos y jóvenes debajo de los escombros con algunos de los educadores, en los últimos momentos se calcula que son cerca de 500. En la foto, lo que quedó del colegio.

Por su parte, las salesianas, como muchos haitianos, están durmiendo a cielo raso junto con las chicas que tenían acogidas. Estas religiosas también están acogiendo a las familias cercanas durante la noche, para que puedan dormir todas más seguras. Aunque, dormir, duermen poco, entre otras cosas porque la noche es algo fría y en este tiempo las temperaturas en el Caribe son más bajas.

Los redentoristas, por su parte, han visto cómo el colegio de la parroquia de San Gerardo se vino abajo apenas un mes después de su inauguración con 300 chicos dentro. Los redentoristas, a través de la ong Acoger y Compartir ya se han puesto manos a la obra para reconstruir lo que el terremoto se llevó por delante.

Por otra parte, nos cuentan que las Hijas de la Caridad, que ya llevan años en Haití y de la que hablamos en el reportaje del domingo pasado, siguen al pie del cañón. Y no sólo eso, sino que hay peticiones de Hijas de la Caridad de muchos lugares del mundo para ir a Haití a echar una mano para levantar entre todos ese país caribeño.

Haití: prueba del algodón de la solidaridad

En Haití, la solidaridad ha pasado, con nota alta, la primera prueba. Ha habido movilización general y la generosidad de unos y otros ha salvado muchas vidas. Ahora que los muertos van desapareciendo de las calles y descansan en los cementerios o en los quemaderos, hay que evitar que mueran de hambre, heridas, infecciones, violencia… los que lograron sobrevivir al terremoto. Este es el reto actual y para hacerle frente, además de la imprescindible generosidad universal, hace falta que los que están a pie de obra y sobre todo los gobiernos que dirigen el operativo actúen con inteligencia y con altura de miras. Hay quejas de que las cosas no se están haciendo todo lo bien que la situación requiere.
La Iglesia que está con el pueblo ha perdido muchos efectivos (arzobispo de Puerto Príncipe, sacerdotes, misioneros, misioneras, seminaristas, catequistas…) y sus escuelas, hogares para huérfanos y “niños de la calle”, centros de salud, talleres de formación profesional… han sido reducidos a escombros. Pero se enciende la luz de la esperanza al ver cómo muchos miembros de las congregaciones religiosas, entre ellas las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, han pedido a sus superiores ir a Haití para cubrir las bajas y ayudar a levantar cabeza al pobre pueblo haitiano.

Julián del Olmo
Director de “Pueblo de Dios”

Desde Haití: "hemos retrocedido 60 años"

La ong Manos Unidas nos hace llegar el testimonio de los responsables de la Concert Action, una organización de Haití: “Se trata de un verdadero desastre. Inimaginable. Indescriptible. Los edificios públicos han sido destruidos. El número de casas destruidas y dañadas que he visto en las grandes arterias es muy importante. Hemos retrocedido 60 años. La recuperación será dura. Numerosas personas no pueden ser socorridas ya que se encuentran bajo los escombros, y los hospitales no pueden hacer frente a la afluencia de las victimas. El gobierno esta desbordado .

Existe un esfuerzo de reorganización, tanto por parte de las autoridades como de la sociedad civil. Pero los medios son mínimos y la improvisación domina. Una vez pasados los primeros momentos de estupor irán aumentando considerablemente las esperas y las necesidades en los barrios: gestión de los cadáveres, problemas de salud, acceso a los refugios, al agua potable y a los alimentos… Hasta hoy, la población ha sido abandonada. Están solos. Tememos un fuerte aumento de la inseguridad y de las escenas de pillaje en los próximos días.

200 niños bajo los escombros

Los salesianos nos cuentan que bajo los escombros de la escuela ENAM en Puerto Príncipe se encuentran más de 200 alumnos del centro y el hermano Sanon, profesor del mismo centro, también ha muerto.

Por otra parte, nos confirman que una misionera dominica ha muerto sepultada junto a cientos de niños en un colegio y sigue desaparecida una religiosa Hija de la Caridad haitiana.

Haití: la tragedia olvidada de la miseria

La tragedia del terremoto ha desenterrado la “tragedia olvidada” de la pobreza y la miseria institucionalizadas que causa víctimas sin que los medios de comunicación se hagan eco de ellas. Es el “genocidio silencioso” que produce 100.000 muertos al día asesinados por el hambre y las enfermedades prevenibles, en todo el mundo.
En las grandes emergencias, con luz y taquígrafos, la solidaridad funciona. Cosa de agradecer, pero ¿quién se acordará de Haití dentro de un par de meses? Como en otras tantas ocasiones, muy pronto el terremoto de Haití, con sus secuelas, quedará guardado en el baúl de los recuerdos. Las víctimas y los misioneros que levantaron escuelas, orfanatos, centros de salud y de acogida para niños de la calle no se olvidarán. Ellos seguirán a pie de obra reconstruyendo las escuelas, los centros de salud y los orfanatos enterrados bajo los escombros… y sobre todo, seguirán levantando esperanzas entre los pobres.
Ahora toca ser solidarios ayudando a enterrar a los miles de muertos, dar de beber al sediento, comer al hambriento, vestir al desnudo, curar a los heridos y cobijar a los que han perdido todo.
PUEBLO DE DIOS quiere mostrar su solidaridad con el pueblo haitiano y con los misioneros, voluntarios y cooperantes que se juegan la vida para que otros vivan con un mínimo de dignidad, no solo en Haití sino también en otras partes del mundo.

El domingo volvemos a Haití

El próximo domingo, 17 de enero, emitiremos "Haití: la tragedia del olvido". Hace unos años, un equipo del programa estuvo allí y contamos la vida de los haitianos, pobres entre los pobres de América y los proyectos Cáritas y de los misioneros. El reportaje muestra lugares y personas que, desgraciadamente, ya no existirán. Entre otros, Serge Miot, el arzobispo de Puerto Príncipe, que ha perdido la vida en el terremoto.

Julián del Olmo
Director de Pueblo de Dios

Haití: cientos de niños sepultados

En la medida en que van llegando los pocos datos concretos sobre la catástrofe, los del equipo de PUEBLO DE DIOS vamos recordando nuestros días de trabajo en Haití, nuestra experiencia de convivencia con los misioneros y con la gente más pobre...que eran todos, porque pocos países hemos conocido como éste.


Los salesianos nos cuentan que unos doscientos alumnos del colegio San Juan Bosco y de la Obra de las Pequeñas Escuelas de Padre Bonhem, están bajo los escombros. Misiones Salesianas ha paralizado la campaña de recogida de fondos mensual, que iba a salir en esta semana, para hacer una campaña entre los más de ochenta mil donantes habituales específicamente destinada a Haití.

Algunos salesianos estadounidenses están intentando llegar a Puerto Príncipe para establecer contacto con los salesianos haitianos, y van provistos de teléfonos vía satélite para poder mantener contacto con el exterior y organizar de forma adecuada la llegada de recursos, tanto materiales y económicos como humanos, de toda la Familia Salesiana. También los salesianos de la vecina República Dominicana están intentando llegar a Puerto Príncipe.

La casa de las Hermanas Dominicas de la Presentación se derrumbó en parte. Pero la escuela de las misioneras se ha venido abajo con los alumnos dentro. Se supone que han fallecido todos.

¿Qué habrá sido de las decenas de niños malnutridos que mantenían las misioneras, de las escuelas, de los comedores donde se alimentaban miles de haitianos una vez al día gracias a la solidaridad española?

¿Qué habrá sido de las gentes de O'soleil, el barrio donde se hacinaban miles de familias en un gigantesco espectáculo de miseria?


El jesuita Ramiro Pampols cuenta que "a ciudad está desolada, la gente deambula por la calle, hay muchos muertos. No sabemos dónde están nuestros compañeros. No podemos contactar con nadie, estamos incomunicados. No se nada de mi compañero de casa..."


Sabemos que Serge Miot, arzobispo de Puerto Príncipe, y al que entrevistamos para un reportaje, se encuentra entre las víctimas mortales. Y también nos cuentan que la médico brasileña Zilda Arns, fundadora de la Pastoral del Niño, es otra de las víctimas. La doctora Arns era uno de los personajes más respetados y conocidos de Brasil porque creó la Pastoral del Niño, una organización que se extendió por todo el país y salvó la vida de miles de niños desnutridos. Zilda tenía 75 años, era médica pediatra de profesión y había viajado al país caribeño el pasado fin de semana para un encuentro misionero en el que se verían métodos de combatir la desnutrición infantil. La doctora Arns, cuya muerte ha lamentado públicamente el presidente Lula, recibió, entre otros, el premio de derechos humanos de las Naciones Unidas, concedido en 2002.

Pueblo de Dios


Los de PUEBLO DE DIOS no somos los de la misa. El programa es uno de los más veteranos de la casa. Llevamos en la parrilla desde octubre de 1982. Ahora podéis vernos los domingos a las 11:30, justo después de “El día del Señor” (la misa); y desde marzo de 2010 también salimos los miércoles a las 11:00, también en La 2.
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