160 dólares en sangre

    miércoles 26.oct.2016    por Ricardo Olmedo    0 Comentarios

P1010539160 dólares que no hay, que no aparecen, que no se encuentran. Que vale, puede que hoy se consigan. Pero ¿y mañana? Johanna Brandstetter me lo cuenta con la serenidad y el aplomo que da el convivir con la pobreza y con las consecuencias de esa pobreza, que es lo peor y lo más duro. O sea, comer lo que sea y cuando se pueda, habitar en cualquier sitio y de cualquier manera, aprender poco y de mala forma; y estar enfermo y curarse...o no. 

Es lo que le pasa con Shantani. Que no tiene esos malditos 160 dólares ni forma de conseguirlos. Me lo cuenta Johanna, que está junto a la cama donde reposa Shantani con su hija de pocos días. Johanna, enfermera y misionera austriaca, habla conmigo porque Shantani no tiene fuerzas ni para parpadear. Llegó hace unos días al hospital de Hwange, en el norte de Zimbabue, con su niña recién nacida. Había dado a luz Dios sabe dónde y perdido sangre a raudales. Su objetivo: llegar al centro sanitario y que le arreglen la brutal anemia que lleva encima. Y ahora viene el problema. A veces, una fundación europea les manda dinero para comprar la sangre para las transfusiones. Pero solo a veces. Ahora no hay. Y aquí está Shantani, a la que alimentan, cuidan y dan cariño. Al igual que a su pequeña. Pero falta la sangre en un país desangrado como Zimbabue. Y faltan los puñeteros dólares para Shantani o para las que vengan mañana y pasado y el otro y el siguiente. 

Mientras los ojos de Shantani amarillean, aún hay algo de esperanza en los de Johanna, que ha visto cómo muchas mujeres se fueron pero otras siguieron agarradas a la vida. En el poblado se quedaron el marido y los dos hijos mayores. Junto a la cama, la hija más pequeña de Shantani dormita, tranquilamente ajena a la delgada línea roja que está pisando su madre, funambulista de la pobreza, asomada al abismo. Mal asunto. Vamos a ver si hay suerte. 

En el reportaje del domingo os cuento historias como esta. Ya sabéis a las 11:30 en La2. 

Ricardo Olmedo   26.oct.2016 10:45    

Con los refugiados en Sigüenza

    lunes 12.sep.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios

 

SiguenzaCada minuto 24 personas se ven obligas a buscar asilo en otro lugar distinto al que viven, lo que equivale a 34.000 nuevos refugiados al día. “Pueblo de Dios”, sensible al tema de los refugiados, viaja a Sigüenza para grabar un programa en el Centro de Acogida a Refugiados gestionado por la ONG ACCEM. 

En 1992, con apoyo de don José Sánchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara, se abrió en Sigüenza un Centro de Acogida a Emigrantes y Refugiados de cuya  gestión se encargó la ONG  “ACCEM” (Asociación Comisión Católica Española de Migraciones). El tiempo ha demostrado que la apuesta del obispo y de la ONG fue acertada y además necesaria porque la violencia y las guerras que no cesan han incrementado notablemente el número de refugiados en todo el mundo que asciende, según ACNUR, a 65 millones, la mitad niños. Muchos niños  salieron solos de sus países expuestos a toda clase de abusos (pederastia, extracción de órganos y desapariciones).  Mientras los refugiados van a más, Europa (y España)  va a menos en cuanto a derecho de asilo cada vez más restringido. Las promesas de la Unión Europea se quedaron en promesas. España se comprometió a acoger  a 16.000 refugiados antes que finalice 2017 y a estas alturas la cifra es de tan solo  586.  En 2015, España denegó siete de cada 10 peticiones de asilo.  

El Centro de Acogida a Refugiados de Sigüenza cuenta con 60 plazas. Los refugiados están seis meses en el centro y otros seis fuera de él con cobertura de la ONG ACCEM. 

Los países que actualmente generan mayor número de refugiados son: Siria (5 millones), Afganistán (2,7 millones) y Somalia (un millón).

La historia de Sigüenza no acabó en el medievo, aunque la ciudad es típicamente medieval, sino que continúa en la edad contemporánea y el ejemplo más claro es el Centro de Acogida a Refugiados. Las historias que “Pueblo de Dios” contará son muy tristes pero son parte de nuestra historia, nos guste o no nos guste. 

Julián del Olmo 

Pueblo de Dios   12.sep.2016 10:59    

Isabel Solà, la esperanza asesinada

    lunes 5.sep.2016    por Pueblo de Dios    1 Comentarios



La foto (2)Isabel Solà, catalana, religiosa de la congregación de Jesús María, misionera en Haití desde 2008, fue asesinada el pasado viernes en Puerto Príncipe donde era conocida como “la monja de las prótesis”.  Isabel fue una superviviente del terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010 dejando un rastro de más de 300.000 muertos y otros tantos heridos y mutilados. Su casa se hundió con ella dentro y sin  recuperarse del susto fue a rescatar a los niños de una escuela próxima que se derrumbó con un centenar de niños dentro. Como era enfermera se ofreció  voluntaria para curar a los heridos en los hospitales en jornadas de 24 horas al día.  

En 2011, “Pueblo de Dios” la entrevistó, en Puerto Príncipe, cuando todavía estaba traumatizada por lo que había visto y vivido en esos días terribles que le dejaron tocadas el alma y la fe. En la entrevista nos decía: "¿cómo Dios puede haber permitido una  tragedia de tales dimensiones?  Fue muy duro y me costó mucho asimilarlo. Me sentía impotente y prometí que dedicaría toda mi vida a ayudar a este país que ha sufrido tanto y si llegara estaría dispuesta a  morir por esta pobre gente”. Y ha cumplido su promesa. Los tiros que acribillaron su corazón han matado también la esperanza de muchos pobres haitianos que han perdido a su mejor valedora. 

Para paliar los efectos del terremoto, Isabel creó un centro donde, con un equipo de profesionales, implantaba  prótesis de piernas y brazos a niños mutilados por el terremoto. Para que no costara nada a las familias reciclaba prótesis de segunda mano que le enviaban de España. Y por si esto era poco compró, con ayuda  de su congregación, una ambulancia. Los fines de semana, con algunos médicos haitianos voluntarios, se desplazaba a las zonas rurales más desasistidas para atender a los enfermos. Por segunda vez, en 2014, “Pueblo de Dios” viajó a Haití y dedicó un reportaje al centro de prótesis de la hermana Isabel.

Isabel Sola ha sido víctima de la violencia que genera la pobreza extrema y Haití es uno de los países más pobres del mundo. La mataron para robarle el coche o para quitársela de en medio que nunca se sabe, como les ha sucedido a tantos misioneros y misioneras que han entregado su vida al servicio de los más pobres. Son los mártires del siglo XXI.

Los equipos de “Pueblo de Dios” que, en dos ocasiones, estuvimos con  Isabel quedamos impresionados del testimonio de vida  (antes de Haití había estado 18 años de misionera en Guinea Ecuatorial), la  fortaleza de su fe, su generosidad y su compromiso con los pobres. Gracias a Dios, quedan muchas personas (misioneras y misioneros) como Isabel en Haití y en todo el mundo.  

Julián del Olmo 

Pueblo de Dios    5.sep.2016 10:50    

Cervantes y Shakespeare visitan Sigüenza

    domingo 17.jul.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios

Atempora3Un equipo de Pueblo de Dios ha viajado a Sigüenza, la Ciudad del Doncel, para grabar la exposición “aTempora” montada en la catedral de Santa  María la Mayor.  La exposición cuenta con dos invitados de honor: Cervantes  y Shakespeare y toda ella gira en torno a cómo era el mundo religioso y civil de la época en que vivieron: finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. La exposición, con las 325 piezas nuevas que presenta, da pie para conocer más a fondo la gran catedral seguntina y la riqueza artística que atesora: tapices flamencos, altar de Santa Librada, Sacristía de las Cabezas, “el Doncel”….

La muestra, que se inauguró el pasado 8 de junio y permanecerá abierta al público hasta el 16 de octubre, pone a Sigüenza y a su catedral como testigos de la historia del Siglo de Oro.

Más de 30 instituciones, junto con el obispado de Sigüenza-Guadalajara, cabido de la Catedral, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el organismo estatal del IV Centenario de Cervantes,  han hecho posible la exposición que este verano hay que visitar.   

Pueblo de Dios   17.jul.2016 19:41    

Zimbabwe: por fin encontré a Lola

    lunes 20.jun.2016    por Ricardo Olmedo    5 Comentarios

P1010517 (1)Pensaba encontrarla en Binga, a orillas del lago Kariba, donde cada tarde es gratis el espectáculo asombroso de la puesta de sol. Gratis y sin público porque apenas cinco chavales estaban por allí, dándose su baño diario con las  aguas termales que brotan en este rincón del noroeste de Zimbabwe. Pensaba encontrarla en Binga porque su última obra, por ahora, ha sido un orfanato donde se acoge a una docena de niños y niñas. Algunos sin madre ni padre,. Otros, mejor que no lo hubiesen tenido nunca y así no habrían abusado de alguna de estas niñas desde la cuna. Maldita sea su estampa. En fin, que llegué a la casa de las misioneras en Binga y allí no estaba Lola.

Nos fuimos a Dete, a una hora y pico de camino, a casa de las misioneras en las afueras del pueblo, en medio de una zona boscosa en la que lo mismo te encuentras cuatro monos colgados de un árbol que las huellas de un elefante que no tiene que andar muy lejos. Y allí tampoco estaba Lola. “No, ahora está viviendo en el noviciado, también en Dete, cerca de aquí”, me dice la sister.

Pues como he venido a conocer a Lola, vuelvo a meterme en el coche hasta que doy con ella. Por fin la encuentro: delgada, alta, con el pelo canoso recogido con soltura…y apoyada en un andador. Por esto no la encontré en su casa de Binga. Allí hace un par de meses se tropezó con un mueble de la cocina y se dio un batacazo de los que hacen temblar el misterio. Resultado: cadera rota. Lola estuvo viendo las estrellas y toda la vía láctea el montón de días previos hasta que la pudieron operar. Y ahora me mira y sonríe: “ha sido una suerte que me haya roto la cadera”….Y yo, aunque acostumbrado a estos titulares que me dan los misioneros cada rato, sostengo su mirada y espero la solución del enigma.  

Resulta que en Bulawayo, la ciudad donde la llevaron, la operó un médico que cuando se enteró de que era misionera le dijo que no le iba a cobrar un dólar, que ya bastante vida ha entregado ella para ayudar a los demás. Y, después, cuando supo que un par de chiquillos del orfanato tienen graves malformaciones en las piernas, le dijo a Lola que él también les operaba gratis. “O sea, que gracias a mi cadera rota podremos solucionar el problema de los niños. ¿No es estupendo?”. Y sonríe. Y sonrío, claro, como para no sonreír, como para no pensar que esto de la cadera es un ejemplo más de la vida de Lola.

P1010524En más de tres décadas de misionera en Zimbabwe ¿cuántos malos ratos, cuántos dolores y cuántas horas amargas no habrá pasado esta mujer en su empeño de traer vida y vida en abundancia a la gente más pobre de entre los pobres de Zimbabwe? Pero eso va en el fondo, muy en el fondo, de la mochila de la misionera que sigue sonriendo mientras cae la noche contándome las mil y una aventuras en las que se ha metido. Y le sale su acento cordobés al tiempo que del alma brotan los recuerdos de ese hospital de Kariyangwe, donde pasó tantos días felices como enfermera que es.

Al día siguiente me está esperando en una residencia donde Lola y sus hermanas recogen a los ancianos que no tienen más hogar que este. Allí, rodeada de más andadores como el suyo, sigue hablando de sus proyectos, varios de ellos apoyados desde España por Manos Unidas. Y me habla de sus temores en un país que se desmorona porque está viendo venir otra crisis monetaria como la de hace 15 años. Pero ella, erre que erre, no para de pensar en sus niños del orfanato, en nuevos planes, en cómo atender a tantas jóvenes africanas que se sienten atraídas por la congregación a la que pertenece Lola. No me extraña ese boom vocacional Y porque es imposible conocer a Lola y no preguntarte qué hay detrás –y dentro- del corazón de esta mujer.

Me voy de Dete. Todavía me queda Zimbabwe por recorrer. Pero encontré a Lola Pérez Carrasquilla. Mereció la pena…y la alegría. 

Ricardo Olmedo   20.jun.2016 11:55    

Manuel, de Cádiz a Zimbabwe

    jueves 16.jun.2016    por Ricardo Olmedo    5 Comentarios

P1010178La madrugada había sido de manta y, al amanecer, todavía quedaba un recuerdo de frío. Aquí, en Gokwe, al noroeste de Zimbabwe, el primer sol en estos días ilumina rabioso pero calienta poco. Hoy tengo que ir hasta la misión de Zhomba. Temiendo lo peor. Porque son 120 kilómetros los que hay que recorrer y llevo las vértebras cantando por martinetes después de tanto traqueteo africano. Será que los años -y los baches- no perdonan.

Pero Dios es grande. Y el que puso asfalto en el camino, también. Lo primero, porque está abierto el telón del gran espectáculo de los paisajes africanos y nada más salir de Gokwe, a la altura de un santuario en una pequeña colina, me abruman estos infinitos verdes y marrones salpicados de algún baobab. Lo segundo, porque solo voy a tardar un par de horas en recorrer los 120 kilómetros.

Por el camino, algún viandante hacia no sé donde, puentes sobre grandes ríos secos en cuyo lecho las mujeres escarban hasta sacar el oro líquido y algún que otro carro tirado por cuatro pequeños burritos. Nunca había visto unos burros más pequeños que estos plateros zimbabwenses. Y yo, empeñado en llegar hasta Zhomba. ¿Obstinación, cabezonería, instinto de este oficio de contar cosas...?

En Madrid, tiempo atrás, me dijeron que allí vivía Manuel Ogalla, un misionero gaditano de 34 años. El personaje lo tenía todo para ser noticia. Cada vez hay menos misioneros, casi ninguno de esa edad y, encima, este es ¡de Cádiz! cuando la mayoría son castellanos, navarros y vascos. Yo, como ya sabéis, colecciono misioneros, más que nada porque llevo 20 años haciendo este programa y dando vueltas por el mundo. Y esta rara avis no la tenía catalogada.

P1010088Cerca de Zhomba, la carretera se anima. Invitamos a una familia a subir al coche para que no lleguen con la lengua fuera a misa de diez. Y allí, a la puerta de la misión me encuentro con Manuel. Grandote, cariñoso, sonriente, en mitad de la movida previa a la fiesta del domingo: las niñas que bailan con los platos de flores de las buganvillas, los monaguillos soplando el carbón del incensario, la gente arremolinada que saluda a este cura que habla shona, la lengua local, como si llevara aquí toda la vida… Y al gaditano le sale una misa de dos horas y puerta grande. Tiene a la gente encandilada, a ratos se ríen, a ratos se quedan pensando, a ratos (muchos) cantan como solo lo hacen los africanos en una iglesia: a compás. Como Manuel, que cuando terminó la celebración dentro la siguió fuera con un grupo de chavales y unos tamtanes que en sus manos suenan a cajón flamenco, a ritmos de Enrique el Mellizo, que traen aires del poniente que se cuela por calle Jabonería abajo… Y todo esto en mitad de Zimbabwe. Vaya tela.

Después del arroz con pollo, Manuel coge la guitarra y se arranca con un himno al padre Claret que él ha compuesto, en shona, claro. Y ya en faena, sigue con un cuplé de la chirigota de su hermano. Rematamos al alimón con dos clásicos: Me han dicho que el amarillo, Iba por Canalejas…En fin. Y la sonrisa que le llega de oreja a oreja.

Pero todo esto que cuento encaja y toma forma cuando le siento delante de la cámara y acerco el micrófono. Entonces todo se entiende. Estoy ante un tipo de una pieza, un hombre apasionado por el Evangelio y por los hombres de su tiempo. Alguien que no entiende la fe sin compromiso. Y viceversa. Y por eso está aquí, en mitad de África, viviendo sin agua y sin luz, entregado a estos pobres entre los pobres. En el diálogo salen Casaldáliga, el ejemplo de sus padres, la crítica a un sistema que fabrica desheredados… Sale Claret, porque Manuel quiere ser un hombre de fuego, de esos que “arden en caridad y abrasan por donde pasan”. Y sale el papa Francisco, ¿por qué será que a estos misioneros se les dibuja una sonrisa en el alma cuando se habla de Francisco?, ¿les suena eso de la Alegría del Evangelio?

P1010165Le acompaño a unos terrenos donde va a levantar una escuela con la ayuda de Manos Unidas y con la alegría de la gente que ve cómo sus hijos tienen que recibir clases debajo de un árbol. Si los de Manos Unidas le siguen apoyando, Manuel es capaz de sembrar de escuelas y hospitales medio Zimbabwe.

Atardece y hay que regresar. Recorrer los caminos africanos de noche no es aconsejable. Pero no tengo ni pizca de ganas de irme. No todos los días conoce uno a un tipo así. Y me quedan muchas cosas que hablar con Manuel, que me tienta a quedarme y contemplar el anochecer en la terraza de la misión. Imagino que a esas horas, cuando descansan los tamtanes y el sosiego se adueña de la noche africana, resuena el oleaje del Campo del Sur y viene un aroma de adobo que solo Manuel es capaz de apreciar.

Lástima.Otra vez será. Tengo que volver.

Ricardo Olmedo   16.jun.2016 15:51    

Gracias a Manos Unidas

    martes 14.jun.2016    por Pueblo de Dios    0 Comentarios


DescargaManos Unidas
, la organización que más ha colaborado con Pueblo de Dios en los últimos 20 años, ha cambiado de presidenta. Soledad Suárez ha sido relevada por Clara Pardo, una mujer de la casa. Pueblo de Dios agradece a Manos Unidas y a sus presidentas la confianza que siempre depositaron en el programa, escaparate del hacer de las organizaciones sociales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo. Sin ir más lejos, un equipo de nuestro programa acaba de regresar de Zimbabwe donde ha grabado algunos de los proyectos que Manos Unidas está financiando en ese país africano.

Por la parte que me toca, agradezco a Manos Unidas que me haya otorgado el Premio Especial 2016 en un año particularmente significativo para mí ya que estoy celebrando mis Bodas de Oro Sacerdotales (50 años de sacerdote) y 30 años de mi entrada en TVE donde empecé como colaborador en el El Día del Señor. Después pasé a Últimas preguntas y en 1992 recalé en Pueblo de Dios, programa que me ha permitido vivir experiencias increíbles, en positivo y en negativo, que dejaron profunda huella en mi ser como persona y en mi actuar como periodista y sacerdote.

Julián del Olmo,   Director de Pueblo de Dios

Pueblo de Dios   14.jun.2016 10:13    

En Guadalajara

    lunes 30.may.2016    por Julian del Olmo    1 Comentarios

Infantado Guadalajara

Un equipo de “Pueblo de Dios” ha estado  en Guadalajara grabando un programa sobre Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara. La grabación se ha centrado en los programas de Cáritas que hacen realidad las Obras de Misericordia: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo y acoger a los “sin techo”.  La grabación ha tenido su epicentro en “Casa de Nazaret”, en Guadalajara capital, donde tienen su sede los servicios sociales de la diócesis. En “Casa de Nazaret” están las cocinas donde se prepara diariamente comida para más de 300 personas que se distribuye en el “restaurante solidario”  (70 familias recogen la comida a media mañana para tomarla con sus hijos en casa y  otras 40 personas comen en el comedor social) y  “comida sobre ruedas” que consiste en el reparto de comida caliente a personas mayores enfermas o con problemas de movilidad. Dos “furgonetas de la caridad” reparten  200 comidas por las casas.

La cámara de “Pueblo de Dios” ha grabado el “Economato Económico” de Cáritas donde pueden comprar, un 20 por ciento más barato que en el supermercado, las familias cuyos ingresos no les permiten llegar a fin de mes, previo informe de las trabajadoras sociales. Más  500 familias hacen la compra básica en el economato de Cáritas.

“Pueblo de Dios” ha seguido paso a paso el proceso que hace  Cáritas con la ropa de segunda mano: recogida, selección, lavado y planchado para posteriormente  ponerla a la venta en su tienda de “Reciclamoda”  (en el centro comercial “La Llanilla”).  La cámara de “Pueblo de Dios” estuvo en el desfile  organizado por  “Reciclamoda”, en el hotel Try-Meliá de la capital, que resulto tan novedoso como exitoso.  El equipo del programa (Julio Luquero, Fernando de Andrés, Sergio Rodríguez y Julián del Olmo) pasamos una tarde en  “Betania”, el albergue para personas sin hogar que tiene Cáritas en la barriada del Alamín. 

Julian del Olmo   30.may.2016 11:07    

Vuelvo a África

    viernes 20.may.2016    por Ricardo Olmedo    5 Comentarios

Welcome_to_zimbabweHace más de un año que no piso África. Muchos meses añorando regresar a alguno de esos países, especialmente al sur del Sáhara, donde tantas cosas me han pasado, tanta gente he conocido y tantas historias he podido contar. Estos últimos meses en Paraguay, Ecuador, Perú e India también me he encontrado todo eso. Pero África es África. No sé si me entendéis...pero es que tampoco me explico mucho ni claro. Ya sabemos que África, dicho así, a bulto, es una entelequia. Pero tan cierto es eso como que las tierras africanas ejercen sobre mi una atracción  un pelín fatal. En Sudán del Sur, en RD Congo, en Sierra Leona, en Mozambique... he conocido todo el espectro de lo que el género humano puede hacer como dueño y protagonista de su vida, desde lo más sublime a lo más abyecto. Y mira que lo he pasado mal ...en la misma proporción que lo he pasado bien: los calores sofocantes, las carreteras infames, las ciudades caóticas, las grandes y pequeñas injusticias, las ganas de vivir, las soluciones a los problemas, el sentido trascendente de la gente, los paisajes...

Lo mejor de todo es que regreso lleno de dudas, de preguntas sin contestar, de enigmas sin resolver, de silencios que se quedan a vivir conmigo. Viajar a tierras africanas me hace ser mucho más cauto, más prudente, más precavido si se trata de opinar sobre lo divino y lo humano. Y todo porque me sigo dando baños de asombro cuando abro el catálogo de culturas, lenguas, tradiciones, actitudes...porque veo mezclarse, diluirse, moverse las fronteras que separan la vida de la muerte. 

Bueno, dicho esto, en esta ocasión voy de estreno: a Zimbabwe (me gusta más escribirlo con "w").Voy a recorrer el noroeste del país, uno de los últimos africanos en alcanzar la independencia (1980) y, quizás, de los pocos cuyo presidente es conocido por más gente (tampoco mucha). Aunque solo sea por el triste hecho de que lleva media vida aferrado al poder: Robert Mugabe.  

El viaje promete porque vamos a conocer y grabar varios proyectos de la ong Manos Unidas en una de las zonas más empobrecidas de un país empobrecido como Zimbabwe. Un par de veces al año recorremos distintos lugares de la geografía mundial contando las cosas que se hacen gracias al apoyo de esta ong de la Iglesia española, una de las más potentes del panorama de la solidaridad internacional. Allí nos vamos encontrar, entre otros, a varios misioneros españoles, de esos que llevan media vida dejándosela por las tierras de misión. Y también tengo ganas de encontrarme a Manuel Ogalla, un claretiano y paisano, un misionero que rompe esquemas (por joven y por gaditano). 

Me esperan historias de lucha por la seguridad alimentaria, por atender y cuidar a enfermos de sida, por mejorar la educación, por llevar agua a los poblados, por acoger a los ancianos... Esas historias que me gusta mucho contar porque nos reconcilian con lo mejor del ser humano y nos dejan entreabierta la puerta de la esperanza.

Viajo con el realizador Carlos González y los reporteros gráficos Alberto Novo y Juan Cabrera. Si las tecnologías lo permiten, os lo iré contando casi a tiempo real.  Y si no, habrá que esperar a que salga por la tele. Hasta pronto.

Categorías: Actualidad , africa , de-viaje

Ricardo Olmedo   20.may.2016 16:22    

A la selva amazónica

    martes 3.may.2016    por Santiago Riesco    1 Comentarios

Selva-amazonia
Con ¨Selvas Amazónicas¨. La organización de los dominicos encargada de atender a los misioneros que anuncian la alegría del Evangelio a orillas del Urubamba y el Madre de Dios. Dos tremendos ríos de 750 y 1.100 kilómetros de longitud que discurren por la selva peruana para acabar desembocando, de una u otra manera, en el padre de todos los ríos, en  el Amazonas.

Estaré dos semanas en el Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, entre avionetas y canoas visitando comunidades indígenas para escuchar cómo ha cambiado su vida. Para mal. Con la ambición desmedida de algunos codiciosos empresarios dispuestos a conseguir pingües beneficios aunque para ello tengan que reventar el planeta. Y en eso andan, en acabar con el pulmón de la Tierra cortando maderas sin control, en acabar con el agua vertiendo sin pudor el veneno con el que limpian el oro que arrancan de las entrañas de la selva en minas a cielo abierto, en acabar con el aire puro explotando el gas que genera diferencias obscenas entre los poblados artificiales de los obreros y los oriundos del lugar. Donde los que han venido de fuera tienen agua, luz, teléfono y parabólica mientras los que aquí estaban, los propietarios legítimos de las materias primas que están siendo explotadas continúan en las mismas condiciones de pobreza y abandono.

Esta vez no sólo llevamos la cámara, el micrófono, el cuaderno y el boli. En esta ocasión, con motivo de los 50 años de “Selvas Amazónicas”, también llevamos en la mochila la encíclica del Papa Francisco que aborda la ecología y el medio ambiente. La “Laudato Si” que este 24 de mayo cumplirá un año de vida advirtiendo sobre la necesidad urgente de cuidar la casa común.

Nuestro objetivo es contar con imágenes los desmanes y atentados que se están cometiendo en Sepahua, Kirigueti, Camisea, Cashiriari y Nuevo Colorado. El dolor y la muerte que trae consigo la codicia. La falta de respeto a un mundo que es de todos, también de nuestros nietos. Iremos de la mano de los dominicos. Estaremos atentos a lo que nos muestren los líderes indígenas. Escucharemos a los empresarios que quieran contarnos su versión. Y cuando regresemos, os contaremos lo que hemos visto y oído. Lo que hemos sido capaces de entender. Y sobre todo, lo que no.

El equipo es joven pero experimentado. Sergio Casas y Alberto F. Collantes van como responsables de imagen y sonido. Roberto Domingo como realizador y el que esto escribe como periodista. Si el wifi y el cansancio nos lo permiten, os iremos informando de nuestras aventuras en este mismo espacio. Seguimos en contacto.

Santiago Riesco    3.may.2016 10:27    

Pueblo de Dios

Bio Pueblo de Dios

Los de PUEBLO DE DIOS no somos los de la misa. El programa es uno de los más veteranos de la casa. Llevamos en la parrilla desde octubre de 1982. Ahora podéis vernos los domingos a las 11:30, justo después de “El día del Señor” (la misa); y desde marzo de 2010 también salimos los miércoles a las 11:00, también en La 2.
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