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Buenas noticias de "Pueblo de Dios"

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La primera buena noticia es que “Pueblo de Dios” ha incrementado notablemente su audiencia en los últimos tiempos. Esta feliz circunstancia nos da pie para agradecer a nuestros fieles seguidores de siempre y a las  personas que se van enganchando al programa su elección por “Pueblo de Dios” entre la variada oferta televisiva de los domingos por la mañana (11,30 en TVE- La2). Nuestra propuesta de presentar a personas y obras de la Iglesia en las fronteras de la pobreza y la marginación en todas sus dimensiones, dentro y fuera de España, ha dado credibilidad y audiencia a “Pueblo de Dios”, uno de los programas más veteranos y consolidados de TVE.  

Otras buenas noticias de “Pueblo de Dios” son que, en este final de curso, el programa tiene previstas grabaciones en Soria, Granada, Sudáfrica, Bolivia y Camerún. En Soria, estaremos con los curas rurales y con Cáritas diocesana. En Granada, grabaremos en el centro de discapacitados de las Hermanas Hospitalarias y los Hermanos Maristas nos mostrarán las obras sociales que realizan en barrios marginales de la ciudad. En Sudáfrica, acompañaremos a los misioneros combonianos en sus correrías apostólicas. En Bolivia, haremos un seguimiento de los proyectos que Manos Unidas tiene en el país andino. En Camerún, conoceremos el trabajo de las Hermanas Hospitalarias con enfermos mentales. Llegados a este punto es  obligado por nuestra parte agradecer a las congregaciones religiosas, instituciones  y ONG de la Iglesia la financiación de los programas que “Pueblo de Dios” graba fuera de España. Sin su colaboración “Pueblo de Dios” sería un poco menos “pueblo de Dios” de lo que es actualmente.

 

Julian del Olmo    4.may.2017 10:01    

En Guadalajara

Infantado Guadalajara

Un equipo de “Pueblo de Dios” ha estado  en Guadalajara grabando un programa sobre Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara. La grabación se ha centrado en los programas de Cáritas que hacen realidad las Obras de Misericordia: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo y acoger a los “sin techo”.  La grabación ha tenido su epicentro en “Casa de Nazaret”, en Guadalajara capital, donde tienen su sede los servicios sociales de la diócesis. En “Casa de Nazaret” están las cocinas donde se prepara diariamente comida para más de 300 personas que se distribuye en el “restaurante solidario”  (70 familias recogen la comida a media mañana para tomarla con sus hijos en casa y  otras 40 personas comen en el comedor social) y  “comida sobre ruedas” que consiste en el reparto de comida caliente a personas mayores enfermas o con problemas de movilidad. Dos “furgonetas de la caridad” reparten  200 comidas por las casas.

La cámara de “Pueblo de Dios” ha grabado el “Economato Económico” de Cáritas donde pueden comprar, un 20 por ciento más barato que en el supermercado, las familias cuyos ingresos no les permiten llegar a fin de mes, previo informe de las trabajadoras sociales. Más  500 familias hacen la compra básica en el economato de Cáritas.

“Pueblo de Dios” ha seguido paso a paso el proceso que hace  Cáritas con la ropa de segunda mano: recogida, selección, lavado y planchado para posteriormente  ponerla a la venta en su tienda de “Reciclamoda”  (en el centro comercial “La Llanilla”).  La cámara de “Pueblo de Dios” estuvo en el desfile  organizado por  “Reciclamoda”, en el hotel Try-Meliá de la capital, que resulto tan novedoso como exitoso.  El equipo del programa (Julio Luquero, Fernando de Andrés, Sergio Rodríguez y Julián del Olmo) pasamos una tarde en  “Betania”, el albergue para personas sin hogar que tiene Cáritas en la barriada del Alamín. 

Julian del Olmo   30.may.2016 11:07    

A la selva amazónica

Selva-amazonia
Con ¨Selvas Amazónicas¨. La organización de los dominicos encargada de atender a los misioneros que anuncian la alegría del Evangelio a orillas del Urubamba y el Madre de Dios. Dos tremendos ríos de 750 y 1.100 kilómetros de longitud que discurren por la selva peruana para acabar desembocando, de una u otra manera, en el padre de todos los ríos, en  el Amazonas.

Estaré dos semanas en el Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, entre avionetas y canoas visitando comunidades indígenas para escuchar cómo ha cambiado su vida. Para mal. Con la ambición desmedida de algunos codiciosos empresarios dispuestos a conseguir pingües beneficios aunque para ello tengan que reventar el planeta. Y en eso andan, en acabar con el pulmón de la Tierra cortando maderas sin control, en acabar con el agua vertiendo sin pudor el veneno con el que limpian el oro que arrancan de las entrañas de la selva en minas a cielo abierto, en acabar con el aire puro explotando el gas que genera diferencias obscenas entre los poblados artificiales de los obreros y los oriundos del lugar. Donde los que han venido de fuera tienen agua, luz, teléfono y parabólica mientras los que aquí estaban, los propietarios legítimos de las materias primas que están siendo explotadas continúan en las mismas condiciones de pobreza y abandono.

Esta vez no sólo llevamos la cámara, el micrófono, el cuaderno y el boli. En esta ocasión, con motivo de los 50 años de “Selvas Amazónicas”, también llevamos en la mochila la encíclica del Papa Francisco que aborda la ecología y el medio ambiente. La “Laudato Si” que este 24 de mayo cumplirá un año de vida advirtiendo sobre la necesidad urgente de cuidar la casa común.

Nuestro objetivo es contar con imágenes los desmanes y atentados que se están cometiendo en Sepahua, Kirigueti, Camisea, Cashiriari y Nuevo Colorado. El dolor y la muerte que trae consigo la codicia. La falta de respeto a un mundo que es de todos, también de nuestros nietos. Iremos de la mano de los dominicos. Estaremos atentos a lo que nos muestren los líderes indígenas. Escucharemos a los empresarios que quieran contarnos su versión. Y cuando regresemos, os contaremos lo que hemos visto y oído. Lo que hemos sido capaces de entender. Y sobre todo, lo que no.

El equipo es joven pero experimentado. Sergio Casas y Alberto F. Collantes van como responsables de imagen y sonido. Roberto Domingo como realizador y el que esto escribe como periodista. Si el wifi y el cansancio nos lo permiten, os iremos informando de nuestras aventuras en este mismo espacio. Seguimos en contacto.

Santiago Riesco    3.may.2016 10:27    

Heroínas de frontera

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He estado apenas dos semanas en Bolivia. En el altiplano. La primera semana en la frontera con Perú, en Mocomoco, a 3.600 metros. La segunda en la frontera con Chile, en Pisiga, a 3.800. Las experiencias han sido brutales, como los paisajes. Pero nunca me cansaré de repetir que lo mejor de estos viajes, siempre, son las personas. Las de esta última aventura han sido especialmente especiales.

En Pisiga he convivido con tres mujeres fantásticas. Una española, una peruana y una boliviana, como si fuera un chiste, pero muy en serio. Viven de la providencia y de lo que les manda la gente buena desde España a través de la ong COVIDE-AMVE. Se dedican a dar techo, comida y orientación a los migrantes que vienen huyendo de la violencia y la pobreza desde Colombia, República Dominicana y la propia Bolivia buscando una vida mejor en Chile. A cien metros de la casa donde les dan acogida.

El lugar es inhóspito. A las dos de la tarde el viento se hace insoportable. La altura te quita el hambre y la falta de oxígeno te provoca un sueño que no es fácil explicar. El sol quema incluso con una protección 50 (aquí usan protección 100) y las noches de invierno la temperatura llega hasta los 20 bajo cero. María José, Fanny y Zenobia llevan apenas tres meses entregadas a la causa. Visitando algunas familias de un pueblo con 72 personas censadas pero con más de 600 habitantes. Las tres son heroínas de frontera en un lugar donde el principal entretenimiento es contar la ingente cantidad de camiones que pasan mercancías de un lado al otro de la cordillera andina. En el desierto. Donde no hay un solo árbol, donde las llamas y los perros son los únicos animales que resisten la dureza climatológica, donde casi todos los vecinos profesan el pentecostalismo, donde las Hijas de la Caridad tienen que rotar para no morir de frío, de tristeza, de dolor de cabeza y de impotencia.

Cinco días y cuatro noches hemos pasado en un rincón celestial dentro de este infierno. Las hermanas nos han abierto las puertas de su casa acogiéndonos como si formásemos parte de la comunidad. Nos han sentado a su mesa y nos han ofrecido de lo bueno, lo mejor. Unas hermanas que viven de alquiler en una casa sin agua corriente. Entre una y dos horas al día se pasan acarreando cubos desde un pozo o llenándolos con una manguera que suben con una cuerda desde el patio del vecino hasta su ventana. Con el frío que hace. Y el sol de justicia. Y un viento que uno no sabe cómo contar y que no se entiende en las imágenes.

El último día vino Margarita. Una chilena que ha batido el récord de permanencia en esta complicada misión de altísima rotación. Llegó desde Iquique, en la costa chilena, donde ha puesto en marcha una guardería para los hijos de los migrantes que atendió durante los tres años que pasó en Pisiga. Nos contó cómo habían denunciado racismo, clasismo, malos tratos y algunas irregularidades en la frontera chilena para con los migrantes más pobres y de color. Y que el Salvados de la principal televisión chilena se había hecho eco del asunto. Y cómo desde entonces las cosas estaban más normalizadas y había menos migrantes “rebotados”. Vimos cómo fotografiaba con su celular la última denuncia de un colombiano fechada dos días antes de nuestra llegada y entregada a las hermanas para su tramitación. En ella narraba la paliza que dos policías le habían infligido antes de no dejarle pasar la frontera. La hermana Margarita envió el documento fotografiado por wasá a la responsable chilena de migraciones dependiente del Ministerio. Enseguida recibió respuesta: “Mándeme todos los datos por correo electrónico. Abriremos inmediatamente otra investigación”. Y a pesar de la locura del viento, del frío entrando por las rendijas, del sol que no te deja abrir los ojos, del ruido de los camiones a 3.800 metros, de la falta de agua corriente, de la arena en la boca y de la falta de sonrisas en un punto caliente para el tráfico de drogas… a pesar de todo, uno siente en el pecho esa inexplicable sensación de satisfacción y bienestar mirando a los ojos de estas mujeres valientes, de las heroínas de Pisiga, de las Hijas de la Caridad.

Pisiga equipo

Santiago Riesco   19.mar.2016 12:42    

Vuelvo a Bolivia

Río Mamoré (19)

Regreso al país que me sorprendió hace seis años. Al lugar donde tuve la suerte de conocer a una de las heroínas de Cochabamba, a sor Adelina ("Otra heroína de Cochabamba"). Una Hija de la Caridad navarra que nos llevó con la lengua fuera recogiendo gente tirada en la calle, atendiendo enfermos terminales, escuchando a los toxicómanos y dejándose la vida a jirones por los descartes, los invisibles, los nadies ("La infancia amanecida"). Vuelvo a Bolivia dispuesto a que sus pueblos y sus gentes me vuelvan a conquistar. Aunque esta vez no iré en avioneta hasta las entrañas de la selva desde la capital del Beni, Trinidad. Ni caeré en la cuenta de que las Cesna de seis plazas no tienen limpiaparabrisas, ni navegador, ni gps, ni más instrumental que el móvil y la pericia de un piloto capaz de aterrizar guiado por su intuición en medio de una tormenta. Tampoco tenemos en el planning grabar una reducción jesuítica ni cómo los jóvenes indígenas cantan como los ángeles, juegan al fútbol descalzos y cazan pirañas con arpón metidos hasta las rodillas en el agua ("Así en la selva como en los Andes"). Ni siquiera hay prevista una larga jornada en barco remontando uno de los principales afluentes del Amazonas, el impresionante río Mamoré. No hay organizado un regreso nocturno en el que la luz de las estrellas se refleje en los ojos de los caimanes en medio de un silencio espeso mientras nuestro barco, salido de un cuento de Mark Twain, esquiva los troncos que arrastra la corriente. “Ustedes están acostumbrados”, me animaba preguntando a los que llevaban el timón. “Nosotros nunca viajamos de noche porque es muy peligroso. Esta es la primera vez”, me respondían ocultos por la oscuridad y navegando a la luz de una miserable linterna después de pedirnos que apagáramos las nuestras porque les distraían. No sé si volveré a ver a sor Geralda, la misionera norteamericana patrona del Santa Luisa ("Bolivia por tierra, río y aire").

Vuelvo a Bolivia y lo hago de nuevo con la ong española de los Paúles y las Hijas de la Caridad, vuelvo con COVIDE-AMVE, aunque cambiamos de paisaje, de región y de proyectos. Del 1 al 15 de marzo el padre Diego Plá será nuestro guía, tutor y anfitrión para conocer dos misiones de altura. La de Mocomoco, en la frontera aymara con Perú, a orillas del Titicaca, a 3.500 metros de altitud. Y la misión de Pisiga Bolívar, un lugar de migración en la frontera con Chile, a 4.000 metros de altura. Iremos abrigados y preparados para el soroche. Vuelvo a Bolivia que es la misma y muy distinta.

Santiago Riesco    1.mar.2016 08:39    

La santa y la princesa

La santa y la princesa

El equipo de PUEBLO DE DIOS viajará la semana que viene a la Alcarria para encontrarse, en Pastrana, con Santa Teresa de Jesús y la Princesa de Éboli, dos mujeres excepcionales cada una en su estilo. Santa Teresa fue a Pastrana en la primavera de 1569 invitada por la Princesa de Éboli para fundar un convento de Carmelitas Descalzas en la villa. La Santa no se fiaba de la Princesa porque era temperamental y caprichosa y se vio un poco forzada para ir a Pastrana. Lo cuenta ella misma en el capitulo 17 del “Libro de las Fundaciones”.

En los tres meses que estuvo en Pastrana fundó dos conventos: el de San José para mujeres y el de San Pedro para hombres. Al enviudar, a la Princesa le dio el arrebato de meterse monja. Cuando se enteró la priora de San José dijo: “¿La Princesa monja? Ya doy la casa por perdida”. Y así fue. Se llevó con ella a una de sus doncellas para que la sirvieran y en pocos días revolucionó al convento. Como esta vida no estaba hecha para ella se salió pero sin renunciar a seguir siendo dueña y señora del convento. Enterada San Teresa del tejemaneje de la Princesa ordenó a sus monjas que, muy discretamente, salieran de Pastrana y se trasladaran a Segovia.

Ni que decir tiene que el desplante de la Santa le sentó muy mal a la Princesa. Utilizando sus encantos se dedicó a intrigar en la corte y el rey Felipe II, ni corto ni perezoso, la encarceló en el palacio ducal de Pastrana donde permaneció los últimos once años de su vida. 

El equipo de PUEBLO DE DIOS (Roberto Domingo, Antonio Urrea, Alberto Collantes y Julián del Olmo) nos disponemos a viajar a Pastrana, a los 500 años del nacimiento de Santa Teresa, para rastrear la huella que dejó a su paso por la Alcarria. El párroco de Pastrana, Emilio Esteban, será nuestro guía en los antiguos conventos fundados por la Santa, en la Colegiata y en el Museo de Tapices Flamencos del siglo XV. Después José María Rodrigo, párroco de los pueblos ribereños del Tajo, nos dará una vuelta por la ciudad visigoda de Recópolis, en Zorita de los Canes, y por los pueblos de Almonacid y Albalate de Zorita que atiende pastoralmente. Todo esto lo podrán ver próximamente en PUEBLO DE DIOS.

Julian del Olmo   14.oct.2015 10:46    

Brasil: Allá que vamos

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El sábado 26, de madrugada, salgo otra vez hacia Brasil. Será mi tercer viaje a este gran país, tan grande como 17 Españas. En esta ocasión visitaré los estados de Pernambuco, Paraíba y Matogrosso. Durante dos semanas trataremos de grabar y recoger todas las historias de esperanza que ha generado la solidaridad española a través de distintos proyectos de Manos Unidas.

En Pernambuco volveremos a grabar con los niños de la calle en los canales de Recife. Hace diez años que hicimos con ellos el reportaje "Las calles de los sueños rotos", hoy pretendemos localizar a alguno de los protagonistas de aquel documental para ver cómo les ha ido la vida una década después. Todavía en el estado de Pernambuco, a unas horas de carretera, conoceremos la realidad de las mujeres afrodescendientes y el círculo de la esclavitud ligado a la actividad de la harina de mandioca. Pero, sobre todo, trataremos de mostrar cómo es posible romper esta inercia de abuelas, madres e hijas que entran a raspar la mandioca desde muy niñas sin poder optar a otra forma de vida y sin ningún derecho laboral. Grabaremos las cooperativas de generación de renta en el ámbito rural de Santo Antao, en Vitória. Ahora las mujeres elaboran bizcochos, tartas y dulces que venden en ferias y tiendas de toda la comarca.

Semiárido

En el vecino estado de Paraíba nos empaparemos del programa que Cáritas Nordestina ha puesto en marcha para convivir con el sertao, con la caatinga, con esa gran y desconocida sabana brasileira del semiárido. Una extensión equivalente a dos Españas donde las lluvias son escasas e irregulares. Donde, si no fuera por el proyecto "Raízes" en el que colabora Manos Unidas, la gente y el ganado acabarían muriendo de sed. Especialmente este año, el más seco desde que se tienen registros pluviométricos. Los depósitos domésticos para el consumo de agua potable, los pequeños embalses para regar los huertos, el cuidado del ganado, los bancos de semillas, la cultura del semiárido... también fueron objeto de uno de nuestros reportajes hace una década. Ahora volvemos a ver cómo ha evolucionado aquello que contábamos en "Caatinga, el desierto brasileño".

El estado de Mato Grosso es el tercer estado al que llegaremos con nuestras cámaras para contar historias de esperanza en medio del dolor. Para llegar tendremos que coger dos vuelos de línea regular (Recife-Brasilia y Brasilia-Cuiabá) para recorrer los 3.173 kilómetros que separan estas ciudades. En Cuiabá subiremos a una avioneta que nos llevará hasta la población que será nuestro campamento base en esta segunda semana de rodaje: Sao Felix de Araguaia. Aquí tenemos previsto encontrarnos con la obra de dom Pedro Casaldáliga. Trataremos de captar el espíritu evangélico que ha llevado a luchar por los derechos de los últimos: los campesinos y los indígenas que pretenden cultivar con respeto la tierra frente a las grandes empresas dedicadas al monocultivo y los grandes propietarios dispuestos a arrasar con todo para criar sus miles de cabezas de ganado.

Indígenas Xavante

La última parada será, si Dios quiere, a cuatro horas de Sao Félix de Araguaia, con el pueblo indígena Xavante. Esta historia merece que me extienda un poco más.

Los Xavante fueron contactados en 1950 en la época de la expansión agropecuaria en la Amazonía. Fueron expulsados de su tierra durante 38 años. En este tiempo la mitad del pueblo Xavante murió. Sus tierras fueron ocupadas, durante estas cuatro décadas, por la mayor hacienda de ganado de América Latina, la Suiá-Missu, con 400.000 cabezas de ganado en una extensión de un millón de hectáreas. En 1992, en la Conferencia del Clima celebrada en Río de Janeiro, la empresa italiana AGIP, propietaria de la hacienda, declaró su voluntad de devolver la tierra a los dueños legítimos, los Xavante. Seis años después, el Estado brasileño, por medio de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) reconoció la propiedad de los Xavante sobre estas tierras. En 2004 consiguieron recuperar un 15% de su territorio, aunque destrozado. En 2012, y con ayuda de Manos Unidas, los Xavante consiguieron la total expulsión de los invasores que vivían y esquilmaban su territorio indígena. Actualmente tratan de recuperar la naturaleza destrozada, su cultura y su modo de vida. El pueblo Xavante está formado por 960 individuos que, todavía, viven un un solo poblado. El poblado en el que nos recibirán y donde nos contarán su historia para que os la contemos a vosotros.

Si los desplazamientos y el wifi nos repetan, trataremos de contaros lo que nos vamos encontrando.

Seguimos en contacto.

 

Santiago Riesco   23.sep.2015 17:24    

Rumbo a Albania

El sábado, 20 de junio, salimos para Albania con Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN). Recorreremos este pequeño país balcánico grabando las historias de la minoría cristiana católica apoyada por esta Fundación de la Santa Sede que este año cumple sus bodas de oro en España.

Albania tiene poco más de tres millones de habitantes en una extensión como la de la Comunidad Valenciana. También a orillas del Mediterráneo. Es un país eminentemente rural y musulmán. Los católicos suman un 15% y el año pasado tuvieron la fortuna de recibir la visita del Papa Francisco para animarles en la convivencia pacífica con otras religiones y rendir homenaje a los mártires de la persecución religiosa durante los más de 45 años años de dictadura comunista (1946 - 1991). El domingo, 21 de junio, tendrán lugar las elecciones locales en esta joven democracia que sigue siendo uno de los países más pobres de Europa. Las razones que impiden su desarrollo son múltiples. La alta tasa de emigración y la corrupción generalizada son dos de los factores que más se repiten en los análisis económicos de los expertos.

De la mano de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) tenemos previsto visitar algunas comunidades católicas en Tirana, Laç, Nanshët, Bathore, Mollasi, Lumas y Fier. El objetivo es ver cómo la generosidad de los católicos españoles a través de AIN llega a su destino y sirve para animar y mantener la vida de estas comunidades, especialmente la de los que menos tienen.

Bunker iglesia
En el plan de grabación tenemos escuelas, capillas, hogares para menores en situación de riesgo, comedores sociales, talleres pre-laborales, el seminario mayor y la atención a inmigrantes que viven la miseria en los suburbios de las grandes ciudades huyendo de la pobreza de las montañas.

Durante estas dos semanas seguro que nos encontramos con la huella de la Madre Teresa de Calcuta que, aunque nació en Macedonia, se crió en Albania y como tal es querida y reconocida en el país. El aeropuerto de la capital, Tirana, lleva su nombre. También será inevitable que grabemos alguno de los más de 500.000 búnkeres construidos por el régimen comunista. Algunos de ellos reconvertidos en originales viviendas, cafeterías, tiendas y hasta hay alguno que ha funcionado como capilla hasta que se construyó la iglesia actual. 

El equipo que se traslada en esta ocasión a Albania está compuesto por Roberto Domingo (realizador), Fernando de Andrés (cámara), Pascual Barraca (sonido) y el menda lerenda que firma esto. Nos guiarán y acompañarán durante la grabación Josué Villalón (prensa AIN) y Evaristo de Vicente (voluntario AIN). Si el cansancio y el wifi nos lo permiten os iremos contando -desde el terreno- las historias que se nos vayan cruzando por el camino de esos pueblos de Dios.

Seguimos en contacto.

Santiago Riesco   19.jun.2015 10:37    

Sam Sam: las princesas de Regina

Regina

El cansancio arrastrado durante casi dos semanas de grabaciones se evapora en cuanto das con una historia que merece ser contada. Justo lo que nos pasó ayer. Dos horas para recorrer menos de diez kilómetros. El error del conductor y el horror del atasco casi acaban con las pocas energías que aún reservábamos para llegar a Pikine, una gran ciudad dormitorio muy cercana a Dakar. Aquí nos esperaba una misionera española en el suburbio de Sam Sam, "un lugar en el que quieren que vivamos como las ratas", explicaba sor Regina Casado (Bembibre, 74 años - aunque parezcan veinte menos-). Y es que Sam Sam, con sus 12.000 habitantes de aluvión procedentes de la pobreza rural y de los países vecinos que viven aún en peores condiciones que Senegal, es un lugar pretendido por los especuladores para levantar un complejo hotelero en el que incluirían un lago. Y es por eso que las autoridades no mueven un dedo por echar una mano a estos vecinos y mejorar mínimamente sus condiciones de vida. Conclusión: Sam Sam es una cloaca en la que la lluvia estancada inunda casas, calles y hasta la escuela que los escolapios abrieron en su día para rescatar a los críos que pierden el ritmo del colegio porque repitieron o abandonaron. Aquí todo, o casi todo, es informal. Lo ilegal también supera los estándares admitidos.

Sor Regina es una berciana de mucho carisma. Una de esas mujeres capaces de hacer posible lo imposible. Una religiosa enamorada de su vida radical y entregada a los más pobres porque así lo quiso el Dios en el que cree. Desde que entró a formar parte de la familia de las Hijas del Niño Jesús ("Damas Negras" para los madrileños), sólo pensaba en la misión. Tanto que interrumpió sus estudios de piano y solfeo en el tercer curso para no perder la ocasión de ir a Camerún. Allí fundó una comunidad internacional con otras dos hermanas italianas y una francesa para ocuparse de la promoción de la mujer y la atención de los más pobres durante 22 años. Aprendió dos lenguas locales, perfeccionó el francés, se especializó en medicina tropical, algo de Sagrada Escritura enfocada a las comunidades eclesiales de base y vuelta a España. En la comunidad de El Raval se ocupaba también de los que menos tenían, pero África no dejaba de llamarla. Y por medio de sus hermanas de comunidad, consiguió que la superiora general la enviase a Senegal a echar una mano a los escolapios durante un año. Eso fue en 2002. Desde entonces no ha parado de trabajar en Sam Sam. Sobre todo con la gente del barrio y con las chicas. Tanto, que las costumbres han comenzado a cambiar.

Sam Sam es un barrio muy musulmán. Hasta la llegada de Regina las muchachas no tenían más futuro que esperar a que su familia les buscase un hombre para casarlas por interés. De modo que acababan, en el mejor de los casos, convertidas en empleadas domésticas sin sueldo, sin derechos y con más obligaciones y malos ratos que otra cosa. Y esto se ha acabado. Como las inundaciones de las casas, las calles y el barrio. Sor Regina tiene funcionando dos bombas de agua para achicar los charcos. También ha construido un centro de promoción femenina hace ya más de diez años. Y los mosquitos y sus enfermedades ya no rondan el agua estancada. Ni las chicas esperan a que les busquen un marido que, al menos, no las pegue demasiado. Donde antes había un lago, juegan ahora los chavales partidos de fútbol callejero con camisas de laureados equipos europeos. Donde las chicas no tenían más opciones que el matrimonio, encuentran ahora la posibilidad de emanciparse como modistas y diseñadoras de ropa, como cocineras, panaderas, reposteras y camareras. Durante cuatro años los padres se comprometen a que sus hijas reciban una formación esmerada en el centro de Regina sin entregárselas a ningún hombre en matrimonio. Y eso ha transformado Sam Sam. Ahora las chicas de Regina, son auténticas princesas.

Santiago Riesco   21.may.2015 10:51    

Los 80 hijos de Justina

Sor Justina Dakar

Apenas nos miramos y parecía que nos conocíamos de toda la vida. Justina es una madrileña nacida en Vijuesa, un pueblecito de Zaragoza. Cuando tenía nueve años, junto con su madre y sus otros cinco hermanos, viajó a Madrid. Ahí estudió enfermería y, cuando tenía 21 años, sintió que quería entregar su vida a los demás. Y en eso anda, entregando vidas que rescata del abandono y de un futuro incierto para que hagan florecer las vidas de matrimonios que no pueden tener familia por esos caprichos infames de la naturaleza. De modo que Justina Miguel Gil, desde hace 19 años, se encarga de poner en contacto a niños sin padres con padres sin niños. De dar vida a más no poder.

Sor Justina ingresó en las Franciscanas Misioneras de María como enfermera y sus superioras enseguida la enviaron a Senegal. Era el año 1973. Pero sólo estuvo un año aprendiendo francés y casi de paso para Burkina Faso -que de aquellas aún se llamaba Alto Volta-. Ahí pilló la malaria y la cosa se complicó tanto que a los cuatro meses estaba trabajando en el hospital de Niamey, en Níger, donde no paró de dar vida como enfermera durante nueve años. Luego regresó a Burkina Faso para quitarse la espinita de su anterior paso fugaz y, durante otros siete años, trabajó en una maternidad ayudando a traer vidas a este mundo tan mal repartido. Aquí la cosa comenzó a torcerse con una lesión en un ojo y porque los antipalúdicos empezaron a no hacerle efecto. De modo que no tuvo más remedio que regresar a Madrid para recuperarse. Era 1990 y había estado 19 años dándolo todo en África. Parecía que había llegado el momento de descansar. Pero los caminos de Dios son inescrutables y, seis años después, más o menos con la salud recuperada, se ofrece para volver a la misión y sus superioras le confían una de las actividades más hermosas que jamás hubiera imaginado: la Pouponniere de Dakar. Un hogar cuna en el que recogen a niños huérfanos de madre (algunos de padre y madre), bebés abandonados y recién nacidos cuya madre ha caído enferma y no puede atenderlos durante el primer año de vida. Y tiene 80 muñecos de entre 0 y 12 meses que no dejan de llorar, de reír, de ponerse malos, de tomar biberones y papillas, de pedir que les cambien el pañal, de solicitar baños, mimos, masajes en la tripa para los cólicos y que les cojan y les canten para dormirse después de que les llenen de besos.

Justina insiste una y otra vez en que sus niños son los más guapos de Senegal. Conoce a todos y cada uno de ellos por su nombre. Sabe cuál es su juguete. Impresiona escuchar a un bebé llorar en una sala repleta de cunas y que la hermana diga el nombre de un bebé para que una de las chicas que colaboran con ella en este Hogar Cuna se dirija hasta su camita y lo coja para calmarle.

En la Pouponniere han sacado adelante, desde 1955, a más de 4.000 niños. La inmensa mayoría han vuelto con su padre o sus familiares después de superar el primer año de crianza. Alrededor del 12% han encontrado una nueva familia en Senegal, en Italia o en España. 

Son ya 19 años los que sor Justina lleva dando vida en esta misión. Ahora tiene que cuidarse un poco más porque ya ha cumplido los 78. Cada año va a España a que el cardiólogo controle su corazón al tiempo que se reúne con las familias de los más de 40 niños de chocolate que viven y dan vida en nuestro país. Ellos son los que le curan realmente el corazón. 

Nosotros nos vamos de la Pouponniere para pronto volver. Mañana nos espera sor Hortensia en la misión rural de Thies, a hora y media de Dakar. 

Nos llevamos a sor Justina muy dentro y, con ella, las historias de Clemence y sus hermanas de la corrala en el barrio de Ouakam; de Angela, Ambroggio e Isabel y el amor gigante por el pequeño André que muy pronto irá con ellos a Milán para formar parte de su familia; de Joseph Malick y su bebé Christelle; de Benedicta y la felicidad por haber encontrado un trabajo de cocinera en un hotel; de un grupo de 14 monjas de 10 países empeñadas en demostrar con su testimonio que el Pueblo de Dios es mucho más que el título de un programa de televisión en el que os contaremos todas estas historias y muchas más.

Seguimos en contacto (si el wifi y el cansancio nos lo permiten)

Santiago Riesco   11.may.2015 21:18    

Pueblo de Dios

Bio Pueblo de Dios

Los de PUEBLO DE DIOS no somos los de la misa. El programa es uno de los más veteranos de la casa. Llevamos en la parrilla desde octubre de 1982. Ahora podéis vernos los domingos a las 11:30, justo después de “El día del Señor” (la misa); y desde marzo de 2010 también salimos los miércoles a las 11:00, también en La 2.
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