Twitter, no lo hagas, no censures contenidos políticos
Corren malos tiempos para la Internet libre que todos queremos. Al acoso policial sobre las descargas ilegales, se sumaba ayer el anuncio del FBI de que planea construir un sistema que le permita rastrear las redes sociales en busca de posibles delitos. Ahora llega el sorprendente anuncio de que Twitter está dispuesto a bloquear mensajes en un determinado país si su contenido no es adecuado a las leyes del citado territorio.
Twitter disfraza la idea de mejora de su capacidad para "adaptarse a las leyes locales". En la práctica es una puerta abierta a la censura.
La propia red social decía hace unos meses que no pondría barreras de este tipo a sus contenidos. Si había que borrar un contenido por inapropiado (agresivo hacia alguien, amenazante, humillante...) se borraría a nivel mundial. De esa forma, los contenidos de índole política quedaban excluidos de posibles bloqueos, porque se consideraban amparados por la libertad de expresión que debería amparar a toda internet. "La libertad de expresión es fundamental", decía entonces Twitter, "algunos tuits pueden facilitar cambios positivos en países sometidos a represión".
Y tenía razón Twitter en aquel comunicado. Como ya hemos comentado en este blog, la red de microblogging ha sido el caballo de batalla sobre el que han galopado las revoluciones sociales del último año. Tanto en Estados Unidos, como en Rusia o todo el mundo árabe. Sin Twitter, sin Facebook y sin teléfonos móviles, todo habría sido diferente, más lento. Incluso podría no haber sido.
Por eso, sorprende tanto ahora este nuevo comunicado de Twitter diciendo que, para acogerse mejor a las legislaciones locales, podría bloquear mensajes en determinados territorios. No borrarlos a nivel global, si no aplicar censuras a escala local. Así, un país podría decirle a Twitter que determinados contenidos (agitadores, críticos, revolucionarios...) no lleguen nunca a usuarios dentro de sus fronteras.
La red social dice que bloqueará tuits en lugares con "diferentes ideas sobre los contornos de la libertad de expresión".
La expresión es tan vaga que vale todo: cualquiera puede tener ideas diferentes sobre esos "contornos". Y esto ha sido siempre así, pero nunca antes las redes sociales se habían planteado la posibilidad de cerrar el paso a mensajes que puedan resultar incómodos para gobiernos o estados con una visión restrictiva de la libertad de expresión.
Porque, ¿quién decide cuál es el límite? ¿Puede China, por ejemplo, llamar a Twitter y decirle que no quiere que por su territorio pasen mensajes que hablen de libertades políticas? Y si lo hace, ¿cómo decide Twitter qué mensajes pasan y cuáles no? ¿Dónde pone el listón? ¿Cómo se establece el baremo? ¿Cómo se controla tanto contenido si no es con apagón total? Parece que el país que exija la censura tendrá la sartén por el mango.
Intereses económicos
Twitter no se puede utilizar hoy en día en China: está prohibido por el régimen comunista. Pero Twitter, como todas las demás redes sociales y grandes empresas de Internet, quiere que los chinos accedan a sus contenidos. Un potencial de casi mil millones de usuarios ablanda las convicciones democráticas y liberales de cualquiera... El juego incluye millones de dólares en publicidad y un crecimiento en términos de masa crítica de usuarios que dé viabilidad y futuro al proyecto.
En pocas palabras, si Twitter garantiza al Gobierno chino que bloqueará lo que ellos digan, la Gran Muralla empezará a abrirse para el pajarito azul. Y añado que hablo de China por poner un ejemplo, pero me vale Cuba, me vale Irán, me vale Corea del Norte y, si me apuráis, me vale Rusia, un país enorme, muy poblado, donde la libertad de expresión siempre parece estar en el aire.
La magia de las redes sociales, lo que ha hecho que se conviertan en el fenómeno más grande de Internet desde la aparición de Google es la libertad que dan a la gente. El usuario de Facebook o Twitter se da cuenta rápidamente de que tiene en sus manos una herramienta única, poderosa, capaz de influir, de producir cambios. Es lo que los anglosajones llaman "enpoderarse", tomar poder, cobrar conciencia de que se pueden hacer cosas gracias a la combinación de una mente crítica, conocimiento libre, tecnología y una herramienta de comunicación sin barreras.
Si Twitter se carga esta combinación, a lo mejor entra en China y sus dueños se forran. Pero a la mejor muchos usuarios dejamos de utilizarlo. Es más, con la reacción que se puede ver ya hoy en Twitter, lo más probable es que Twitter haya apretado el botón de "autodestrucción".
Por eso, hay que decírselo muy claro a Twitter: No lo hagas. No censures. No hagas caso a los países que restringen la libertad de expresión. No a la #CensuraTwitter.



