La clase baja perjudica la salud

    lunes 5.dic.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Aunque no nos guste regodearnos en ello los humanos somos una especie extremadamente jerárquica; de modo natural tendemos a estructurarnos en diferentes pisos sociales y a seguir y respetar a los líderes, que son los que están por encima de nosotros en esa estructura piramidal. Esta tendencia viene marcada por la herencia: casi todas las especies de Primates tienen estrictas jerarquías en sus sociedades, lo que les permite estructurarse en grupos más grandes al resolver los conflictos de la convivencia, si no de modo justo sí al menos organizado. Pero esta tendencia no sólo tiene efectos sociales: también fisiológicos. Se acaba de publicar un artículo que demuestra que estar en las clases bajas de la pirámide social estresa, fisiológicamente hablando, al menos a los macacos Rhesus. Los monos que ocupan los escalones más bajos de la escala social tienen un sistema inmunológico menos activo y fiable que los de la parte alta: los investigadores descubrieron que en las células del sistema inmunitario la posición jerárquica del individuo modifica la expresión de al menos 1.600 genes. Como consecuencia los sistemas inmunitarios de los de ‘clase baja’ eran menos eficaces al enfrentarse a una infección simulada en el laboratorio, lo que se traduce en la vida real en una mayor vulnerabilidad ante las enfermedades. ¿Quiere esto decir que las clases socialmente inferiores están predeterminadas genéticamente a tener peor salud? No: el efecto depende de dónde están en la jerarquía. De hecho si se manipula la escala social forzando que los individuos de abajo se coloquen arriba se puede revertir el revertir el efecto en apenas 3 meses; el tiempo que tardan como mucho los individuos que antes estaban abajo en comportarse (fisiológicamente) como nuevos superiores sociales. Lo que quiere decir que no se trata de genes, sino de activación: manipulando el ambiente es posible saltarse las restricciones de la genética. Un mensaje que puede resultarnos de utilidad incluso a nosotros: debemos comprender cuáles son los efectos en la fisiología de estar en uno u otro estrato social más allá de la pura alimentación o mejores condiciones de vida. Y a ser posible debemos evitar los efectos negativos que puede tener una posición social inferior. De lo contrario esteramos sucumbiendo a nuestra herencia ancestral sin luchar y no seremos más que primates, pudiendo ser mucho más.

Macaca_mulatta

Pepe Cervera    5.dic.2016 08:59    

Menos demencia, la Gran Barrera de Coral y Margaret Hamilton

    jueves 1.dic.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

En los EE UU un estudio muestra que las tasas de demencia senil de varios tipos, incluyendo la enfermedad de Alzheimer y otros, se está reduciendo considerablemente: en 12 años desde 2000 ha pasado del 11,6% al 8,8%, una reducción de casi el 25%. De confirmarse el dato esto supone que en la población estadounidense hay un millón menos de casos de demencia de los que cabría esperar, y la carga futura sobre los sistemas sanitarios y de seguridad social no será tan grave como se temía. Además si se consiguen identificar las razones por las que se ha reducido el impacto de estas enfermedades se podría trabajar en rebajarlo todavía más: se cree que la mejor salud cardiovascular y el mayor índice de educación (que ha demostrado retrasar y aliviar la tendencia hacia el deterioro cognitivo) pueden ser las causas de esta reducción. Eso sí: el estudio es parcial, ya que se ha hecho con un número elevado de personas pero de una única región geográfica y con mayoría de personas de raza blanca, de clase social acomodada y educación relativamente alta, por lo que es posible que al extenderlo a la población en general las cifras varíen. De momento, eso sí, los datos suponen una esperanza.

La Gran Barrera de Coral sufre el peor blanqueamiento

La Gran Barrera de Coral en el noreste de Australia es uno de los mayores arrecifes coralinos del planeta, y su salud importa: en estos ambientes es donde viven mayor variedad de animales y plantas por lo que son vitales para que los océanos sigan estando sanos. Por lo que el enorme episodio de blanqueamiento de la Gran Barrera este año es tan preocupante: enormes tramos de sus más de 1000 km de longitud han quedado arrasados. El blanqueamiento se produce cuando un estímulo ambiental fuerza a los corales a expulsar a sus algas simbiontes, muchas veces por culpa de las temperaturas demasiado elevadas. El resultado es que los corales quedan blancos y tienden a morir, ya que estas algas son complementos alimenticios necesarios para ellos. El espectáculo de un arrecife blanqueado es aterrador: parece un gigantesco osario blanquecino, y es lo que ha ocurrido este año en Australia, afectando en algunas zonas a más del 65% de los corales. Es la tercera vez que pasa en esta zona desde los años 50, pero este es el peor de la historia. La recuperación, si se produce, puede tardar décadas.

Margaret Hamilton, programadora

La programadora estadounidense Margaret Hamilton acaba de recibir la Medalla Presidencial de la Libertad de manos de Barack Obama por su trabajo durante años en la NASA. Matemática de formación trabajó en meteorología antes de entrar en el proyecto SAGE, donde comenzó a programar. Posteriormente lideró el equipo encargado del software de navegación de las naves Apolo, entre ellas el Apolo 11, la que llevó por primera vez humanos a la Luna. Este código ocupaba una pila de casi 2 metros de papel cuando estaba impreso a pesar de la simplicidad de aquellos ordenadores, ya que hablamos de 1969 y cualquier móvil actual tiene mucha más potencia de cálculo: la foto de una Margaret Hamilton con 31 años junto al listado impreso se ha convertido en icónica. La programadora está considerada como una de las fundadoras del software de alta fiabilidad que se utiliza para tareas que requieran extrema precisión, como cuando hay vidas en juego. Después Hamilton dirigió los desarrollos del programa Skylab antes de abandonar la NASA para fundar una empresa privada. Se dice que ella creó el término 'ingeniería de software', y se cuenta que su intervención salvó al Apolo 11 cuando identificó correctamente como irrelevante una alarma inesperada que saltó durante el descenso sobre la superficie lunar.

Margaret_Hamilton-1Sección de ciencia en 'Esto me suena' del día 23/11/2016, minuto 41:17

Pepe Cervera    1.dic.2016 09:01    

En 10 años, trasplantes de ojo (quizá)

    miércoles 30.nov.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Un equipo de cirujanos estadounidenses está desarrollando técnicas para realizar una proeza médica: trasplantar un ojo. Y esperan conseguirlo dentro de una década, si los avances que están ya consiguiendo se mantienen como hasta ahora. El ojo es un órgano que se lesiona con cierta facilidad, como atestigua que las lesiones visuales sean las cuartas más frecuentes en los soldados. De ahí que el departamento de Defensa EE UU esté financiando el empeño, intentado ya en animales en numerosas ocasiones y de muchas formas siempre sin éxito. Los ojos son estructuras muy complicadas con numerosos tipos de tejidos distintos, lo que dificulta la operación, aunque el principal problema sigue siendo la conexión del nervio óptico. En la práctica los ojos son extensiones del cerebro que salen a la superficie, y el nervio óptico forma parte del Sistema Nervioso Central (SNC), cuyas neuronas son reacias a la regeneración a diferencia de las neuronas sensoriales que inervan la piel o los músculos. El equipo trabaja en técnicas que permitan activar a las neuronas del SNC para que reconecten un nervio óptico cortado. Aunque para eso queda todavía bastante: de momento su mayor éxito, recientemente publicado, ha sido trasplantar un ojo de rata a otro animal (incluyendo la reconexión del nervio óptico) y conseguir que dos años después el órgano siga vivo.

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El proceso es complicado: las neuronas del nervio óptico tienden a morir cuando en nervio se corta por la activación de un gen de apoptosis (muerte celular) llamado BAX. Los ratones con este gen bloqueado no sufren este efecto, por lo que el gen puede servir como blanco para desarrollar medicamentos que impidan su activación, lo cual conseguiría evitar el deterioro del órgano donado. El siguiente paso es reconectar el nervio, algo que no es tan simple como empalmar un cable: las neuronas deben crecer todo el camino, desde el ojo al cerebro. En este caso una manipulación con un cóctel de drogas que desbloquea una ruta metabólica de supresión de tumores permite ‘rejuvenecer’ a las neuronas y convencerlas de que crezcan, algo que las adultas no hacen. Ratones así tratados recuperaron el nervio óptico en apenas 28 días, pero todavía no veían: el último paso es reforzar el aislamiento de mielina de los axones neuronales, lo que se consiguió usando un medicamento que se desarrolló para tratar la esclerosis múltiple. Con todos esos pasos los ratones recuperaron la visión: ahora el reto es conseguir sus respectivos equivalentes en primates y, con suerte, algún día en humanos. Quizá dentro de 10 años...

Pepe Cervera   30.nov.2016 08:57    

Ártico verde: cuando un helecho enfrió el planeta

    lunes 28.nov.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Algunos detractores del calentamiento global de origen antropogénico alegan que es difícil predecir el futuro del clima con precisión, dado que conocemos por el pasado que se pueden producir grandes cambios por causas naturales. Y es cierto; el clima del planeta ha cambiado sin intervención humana en el pasado, a veces de modo drástico. Uno de estos cambios radicales de origen natural tuvo lugar hace 48,5 millones de años cuando la colonización del océano ártico por un helecho de agua dulce (y su enterramiento posterior) provocó un descenso global de las temperaturas desde el llamado Óptimo Térmico del Eoceno. El caso es conocido como el Evento Azolla, por el nombre del helecho que lo provocó, y se debió a una concatenación de circunstancias que empezaron por un Polo Norte verde y acabaron en un descenso de la temperatura del ártico desde una media de 13 grados centígrados sobre cero a los actuales -9 grados. Y si el Evento Azolla demuestra que los grandes cambios de la temperatura global pueden producirse por causas naturales, también que los mecanismos que los provocan son los mismos que ahora: la concentración atmosférica de CO2 es vital.

Azolla_filiculoides

El helecho Azolla es una planta acuática flotante que crece en la superficie de los cursos de agua dulce y es capaz de cubrir por completo grandes espacios cuando se dan las condiciones idóneas. Tiene hojas pequeñas y raíces poco desarrolladas y alberga una cianobacteria simbionte llamada Anabaena azollae, lo que le da la capacidad de extraer nitrógeno del aire, por lo que este elemento no supone un límite para su crecimiento. Durante el Eoceno el océano Ártico apenas contaba con comunicación con el resto de los mares, por lo que debido al viento, la evaporación y los aportes de numerosos ríos la columna de agua acabó por estratificarse como hoy sucede en el Mar Negro creando capas de diferente temperatura y salinidad con poca mezcla entre ellas. En la parte superior apareció una capa de agua casi del todo dulce que Azolla colonizó con facilidad ocupando más de 4 millones de kilómetros cuadrados: el nutriente límite para su crecimiento era el fósforo, que por los aportes de los ríos y las condiciones de anoxia en profundidad era abundante allí. El helecho cubrió por completo el Ártico durante unos 800.000 años y luego quedó sepultado en los sedimentos sin descomponerse, por la falta de oxígeno: el resultado fue la retirada de la atmósfera miles de toneladas de CO2. La concentración de dióxido de carbono pasó de las 3.500 partes por millón (ppm) a principios del Eoceno a las 650 ppm durante el Evento Azolla. Se ha calculado que el helecho supuso el 80% de esa retirada, que redujo de forma brusca la temperatura global e inició la época relativamente fría del clima terrestre que predomina desde hace 47 millones de años.Y que, al paso que vamos, va a terminarse pronto.

Pepe Cervera   28.nov.2016 09:01    

John Bardeen, doble Nobel de física

    viernes 25.nov.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Sólo una persona ha ganado dos premios Nobel de física: el estadounidense John Bardeen, que inicialmente se formó como geofísico pero después hizo un doctorado en física matemática y acabó trabajando en los Laboratorios Bell de AT&T, Allí junto a William Shockley y Walter Brattain inventó en 1947 el transistor; la clave de toda la electrónica y de era actual. Por ella que recibió junto sus coinventores su primer Nobel en 1956. Más tarde Bardeen se dedicó a la física teoría y desarrolló junto a otros dos físicos una teoría clave sobre la superconductividad llamada Teoría BCS; él es la ‘B’. Esta teoría es vital para entender cómo funciona esta curiosa propiedad y sin ella no existirían aparatos como los escáneres de resonancia magnética nuclear. Por su papel en la comprensión de la superconductividad recibió su segundo Nobel de física en 1972 uniéndose al muy selecto club de los dobles premiados. Sólo 4 personas en toda la historia tienen dos Nobel, y dos de ellos los obtuvieron en categorías diferentes: física y química (Marie Curie), química y de la paz (Linus Pauling). Frederick Sanger es el único doble Nobel en química. John Bardeen murió en 1991 de una enfermedad cardíaca.

Bardeen_plaque

Sección de ciencia en 'Esto me suena' del día 23/11/2016, minuto 41:17

Pepe Cervera   25.nov.2016 08:59    

Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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