Cómo se aprende a construir una pirámide

    viernes 29.abr.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Fallado; fallando mucho. Los antiguos egipcios son conocidos por sus espectaculares pirámides: titánicas tumbas de piedra tan grandes y sólidas que muchas de ellas han resistido desde su construcción hasta nuestros días: 46 siglos, en muchos casos. Las pirámides se consideran una evolución de las tumbas conocidas como Mastabas, que a o largo del tiempo fueron añadiendo sucesivas capas hasta llegar a la Pirámide Escalonada de Saqqara, diseñada y erigida por el Chaty (primer ministro) Imhotep, más tarde deificado, al servicio del faraón Zóser de la III Dinastía. Zóser reinó entre los años 2.665 y 2.645 adC, hace más de 4.600 años, y su pirámide escalonada fue la primera, construida casi al mismo tiempo que los britanos erigían Stonehenge. Sucesivos faraones de la III Dinastía erigieron variantes de pirámides escalonadas, pero la siguiente innovación la llevó a cabo el faraón primero de la IV Dinastía y llamado Sefeneru al transformar definitivamente la forma de las pirámides, de escalonadas a las que ya conocemos y que su descendiente Keops elevó a su triunfo definitivo con Gran Pirámide de Guiza a las afueras del actual El Cairo. Pero antes de que Keops pudiese construir su enorme pirámide los ingenieros de Seneferu tuvieron que perfeccionar el modelo. Y necesitaron tres intentos: Sefeneru tuvo que erigir tres pirámides diferentes, todas ellas con problemas estructurales.

Piramideacodada

 

La primera fue la Pirámide de Meidum, en las afueras de El Fayum, a un centenar de kilómetros de El Cairo, que no parece siquiera una pirámide. Meidum, que en árabe es conocida como la pirámide falsa, fue probablemente iniciada por el antecesor de Seneferu, Huny, último faraón de la III Dinastía, en forma escalonada de ocho niveles, pero no se terminó; Seneferu decidió ampliarla y alisar sus caras. El problema es que la estructura no estaba diseñada para eso, y no soportó el nuevo peso: hoy todo lo que queda es el núcleo de la pirámide en medio de la montaña de escombros provocada al derrumbarse la cobertura. El segundo intento fue la llamada Pirámide Acodada de Dahshur, a 40 kilómetros al sur de El Cairo. Como su nombre indica la Pirámide Acodada (o romboidal) tiene ocho caras, ya que a mitad de construcción se cambió el ángulo de la pendiente, dando lugar a esa forma tan curiosa. De hecho hay indicios de que hubo al menos tres proyectos diferentes y de que no se terminó hasta después, ya que contiene innovaciones estructurales posteriores. Se dice que tuvo problemas de construcción y que debido a ello se inició la erección de una tercera pirámide: la Pirámide Roja, situada en su vecindad. Esta tercera obra fue la que finalmente recibió el cuerpo del faraón a su muerte, y se caracteriza no por su color (el actual se debe a la pérdida de su blanco recubrimiento), sino por ser la pirámide con la menor pendiente de las construidas en la época faraónica; la más plana, por tanto, y menos arriesgada estructuralmente.

Dahschur-snofru-red

Está claro que los arquitectos y constructores de Seneferu no consiguieron aprender de una sola vez a construir las familiares pirámides de caras lisas: tuvieron que intentarlo varias veces, en alguna de ellas con resultados algo catastróficos. De hecho se dice que la Pirámide Acodada es tan inestable que nadie se atrevió a tocar su revestimiento, que se ha conservado casi intacto a diferencia de las demás, usadas durante milenios como canteras. Y la chata figura de la Pirámide Roja demuestra el mucho miedo que acabaron por tenerle a la gravedad y sus efectos sobre los enormes edificios de piedra. De hecho las tres pirámides de Seneferu, sumadas, utilizaron más piedra que la Gran Pirámide de su descendiente Keops. Y es que los egipcios eran humanos, no contaban con ayuda extraterrestre, y necesitaron escalar una elevada pendiente de aprendizaje para llegar a construir aquellos colosales edificios. Porque nadie, ni siquiera un arquitecto egipcio, nace enseñado.

Pepe Cervera   29.abr.2016 09:01    

Barcos, barcos por doquier

    miércoles 27.abr.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Ya no los vemos porque los puertos se han alejado de las ciudades desde que los contenedores hicieron innecesarios los estibadores para cargarlos y descargarlos, pero están ahí: el 90% del comercio mundial sigue moviéndose en barco. Barcos enormes en comparación con los de antaño, tripulados apenas por un puñado de marineros (muchos de ellos de naciones en vías de desarrollo) que casi no visitan puertos porque no necesitan tocar tierra más que unas pocas horas: las megagrúas u otros aparatos especializados se encargan de la carga y descarga también de la mano de muy poca gente. El mundo del transporte marítimo es la sangre del comercio mundial y por tanto de la economía del planeta, pero es uno de los sectores que ha sufrido una más dramática reducción en el número de trabajadores implicados durante el siglo XX; un recorte salvaje que ha cambiado incluso las ciudades marítimas, puesto que con los marineros y los estibadores se fueron los barrios bajos y la necesidad de tener muchos miles de obreros en el mismo centro de la urbe para trabajar el puerto. Hoy el comercio marítimo es remoto, ajeno y abstracto, pero sigue siendo vital, y sigue teniendo consecuencias. Como demuestra la hipnótica animación de ShipMap con los datos de varios miles de barcos durante varios años: un mapa vivo repleto de datos.

Barcos
 Los puntos muestran barcos y las rutas seguidas durante las fechas marcadas, y en su incesante movimiento dejan patentes las autopistas oceánicas (como las que costean Sri Lanka y la India hacia el Golfo Pérsico y el Mar Rojo, o la que cruza el Índico buscando el Cabo de Buena Esperanza) y también las áreas de desierto donde casi nadie navega. Por ejemplo al sur de Australia, en la zona donde se supone acabó por desaparecer el malhadado vuelo MH370, y donde existen enormes extensiones de océano que jamás nadie cruza. Los caminos marcados en este mapa son las arterias del comercio y revelan un aspecto poco conocido de nuestras globalizadas vidas: todo lo que compramos ‘Made in China’ ha de llegar desde allí, y lo hace en un gigantesco vehículo metálico. Pero quizá los datos más interesantes sean los que aparecen arriba, dándonos el precio de todo esto: no sólo en contenedores en movimiento, sino en toneladas de CO2 y otros contaminantes expulsados a la atmósfera por los buques mercantes, que para ahorrar en costes queman el petróleo más barato (y contaminante) que existe. Nuestro actual capitalismo global depende de estos barcos, de sus rutas y de su rentabilidad. Porque sin ellos Occidente tendría que aprender de nuevo a fabricar cosas.

Pepe Cervera   27.abr.2016 09:01    

La inundación Zancleana, el renacimiento del Mediterráneo

    lunes 25.abr.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Hace alrededor de 5 o 6 millones de años nuestros más remotos antepasados, aún con cerebros no mayores que los de un chimpancé, empezaron a andar sobre dos pies. De haberlo deseado aquellos primeros homininos hubiesen podido cruzar desde África a Europa con muchas menos dificultades que las que hoy encuentran los que pretenden hacer este camino por Gibraltar o por Turquía y Grecia, ya que lo hubiesen podido hacer andando. Porque en aquella época se produjo lo que se conoce como la Crisis Salina del Messiniense: un periodo durante el que (probablemente varias veces) el Mediterráneo se secó casi por completo dejando al descubierto enormes extensiones de terreno y creando depósitos de rocas evaporíticas (sales) que alcanzan kilómetro y medio de espesor en la cuenca mediterránea occidental y hasta 3,5 kilómetros en la oriental. Por no citar extensas capas de este tipo de rocas en lo que hoy es tierra, como los yesos de Sorbas en Almería o las ‘Evaporiti di Monte Castello’ de los Apeninos italianos. El origen de la crisis fue el cierre del Estrecho de Gibraltar, probablemente por razones tectónicas, que separó el Mediterráneo del Atlántico; pero el mare nostrum es deficitario y evapora más agua de la que recibe por sus ríos, compensando la falta con agua atlántica. Sin este aporte en unos pocos miles de años la cuenca mediterránea se secó casi por entero, hasta la reapertura del Estrecho, que pudo producirse hace 5,33 millones de años y en menos de un año; es la teoría de la Inundación Zancleana que este vídeo trata de reconstruir. 

Según esta hipótesis una combinación de factores (tectónica, erosión retrógrada, aumento del nivel del mar) volvió a abrir en aquella fecha el estrecho de Gibraltar reconectando el Mediterráneo con el Atlántico en una inundación de proporciones titánicas. Aunque no todos los geólogos están de acuerdo existen pruebas que sugieren que la conexión se produjo de modo catastrófico, a través de un flujo de agua equivalente a 70.000 niágaras fluyendo a más de 20 m/sg; una velocidad tal que la cuenca entera se volvió a rellenar de agua en poco más de 250 días: un parpadeo geológico. Los modelos informáticos muestran cómo primero se habría rellenado la subcuenca baleárica sumergiendo 250.000 kilómetros cuadrados de terreno (la mitad de España) en apenas dos días; a los 14 días de comenzada la inundación las aguas habrían roto hacia la subcuenca Tirrena. El modelo se basa en suponer que Gibraltar dio paso a un caudal de 12.000 km3 por día; sabemos que existen rasgos del suelo marino en esta zona (Gibraltar/Alborán) compatibles con un titánico evento erosivo como este. Muchos científicos, sin embargo, prefieren un modelo de llenado más gradual y menos inspirado en eventos como la supuesta ‘Inundación del Mar Negro’, según la cual esta cuenca se habría llenado de un modo similar al abrirse el Bósforo a las aguas del Mediterráneo. Pero este caso habría ocurrido hace apenas 10.000 años, con amplios terrenos habitados por agricultores neolíticos quedando sumergidos en apenas unos días: la catástrofe habría sido el origen remoto de las leyendas del Diluvio. Y no cabe descartarlo, porque la geología a veces es de todo menos tranquila. 

Pepe Cervera   25.abr.2016 09:50    

El tamaño no importa, si es el del cerebro

    viernes 22.abr.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Sabemos hace tiempo que entre los animales que habitan esta tierra algunos son más inteligentes que otros y estamos convencidos que los más listos de todos somos nosotros. No nos faltan razones para pensarlo, sobre todo si tenemos en cuenta la civilización que hemos creado, nuestra desmedida modestia (ejem) y otros parámetros como el tamaño del cerebro, muy grande en nuestra especie. Tan orgullosos estamos de nuestras desmedidas cabezas que solemos estimar el grado de inteligencia de nuestros antepasados por el volumen de su cavidad craneal: a mayor cerebro, más inteligencia. Y sin embargo la relación no está clara, puesto que si se tratase de una simple cuestión de tamaño los elefantes y (sobre todo) algunos cetáceos que nos superan con mucho en volumen y masa encefálica deberían ser más inteligentes que nosotros, cosa que no estamos dispuestos a conceder de momento. Es más, tenemos pruebas fehacientes de que el tamaño en términos absolutos no es tan importante, porque algunos pájaros, sobre todo la familia de los córvidos, exhiben rasgos de avanzada inteligencia con un tamaño cerebral mucho menor que el nuestro o el de nuestros primos los chimpancés. De hecho tan eficiente es el cerebro de los cuervos que con 7 gramos de encéfalo son capaces de algunas proezas del pensamiento que pensábamos que sólo nosotros (con casi kilo y medio) o los chimpancés (que rondan los 500-600 gramos) podíamos llevar a cabo.

Cuervo

Los cuervos tienen impresionantes habilidades intelectuales [pdf]: usan herramientas que ellos mismos modifican para ajustarlas a sus necesidades; son capaces de reconocerse y poseen una teoría de la mente (comprenden que otros individuos tienen la capacidad de tomar decisiones independientes). Algunas especies son capaces de esconder durante la primavera y el verano miles de nueces, y de recordar exactamente dónde está cada una de ellas meses después; otros córvidos han aprendido a usar a los humanos en su favor, dejando caer semillas para que el tráfico abra las cáscaras y esperando al semáforo en rojo para bajar a comerse el interior. Algunos practican comportamientos del tipo maquiavélico, engañando deliberadamente para obtener sus fines y aprendiendo se su pasado. Y según un reciente experimento los cuervos comunes pueden incluso aprender a demorar la recompensa si de este modo obtienen una mayor, algo que se supone que es patrimonio sólo de las inteligencias más avanzadas. Y todo esto con un cerebro de estructura diferente al de los mamíferos, pero en tamaño absoluto mucho más pequeño y, por tanto, comparativamente más eficiente: aunque en índice de tamaño relativo del cerebro respecto a su masa corporal los córvidos se acercan a los primates y cetáceos más avanzados y quedan muy poco por debajo de nosotros mismos, unos 3.000 millones de neuronas están haciendo un trabajo casi comparable al de nuestros 83.000 millones de neuronas. El simple tamaño no basta: lo importante es lo que eres capaz de hacer con los que tienes. Nos dicen los cuervos.

Imagen de Franco Atirador tomada de Wikimedia Commons.

Pepe Cervera   22.abr.2016 08:59    

La razón de la barba (y no es ligar)

    miércoles 20.abr.2016    por Pepe Cervera    1 Comentarios

En los últimos tiempos están de moda; de hecho, están por todas partes. Se llevan frondosas, grandes, meticulosamente recortadas pero con aires de descuido; impresionantes adornos faciales que marcan estilo. Pero la barba no es universal y de hecho su origen no está bien explicado. Hay grupos raciales que casi carecen de ella, como algunos africanos y asiáticos; las barbas frondosas de estilo hipster están centradas sobre todo entre la India y el Atlántico europeo, pasando por el Mediterráneo, que tanto hizo para mitificarlas; desde los egipcios a los griegos o los romanos (en según qué épocas) las convirtieron en soberano adorno capilar del varón. Por ello se ha asumido que el origen de la barba está en la selección sexual; como la cola del pavo real macho o la melena del león una barba frondosa serviría para atraer la atención del sexo femenino y se habría extendido en la población debido a su éxito. Pero hay razones para desconfiar de esa explicación; las mujeres, para empezar, no parecen tener una clara preferencia a favor o en contra, sino que depende de momentos, modas o del individuo portador. Hay otra explicación que podría ser más interesante para el auge de las barbas que además explicaría también los ciclos de alzas y caídas de su suerte, y tiene que ver con la competición, pero entre hombres: la barba sería un adorno para marcar dominación sobre los competidores del mismo sexo. Cosa de hombres y su manía de comparar.

Barbacomparacion

Para empezar, la pujanza de una barba no parece estar correlacionada directamente con los niveles de testosterona en sangre, un indicador biológico de masculinidad que sí está correlacionado con la dominancia y la fertilidad en los humanos. Para lo que sí se han hallado indicios es para relacionar la presencia de una barba, cuanto más hirsuta mejor, con la percepción de otros (mujeres y hombres) de que su portador es más agresivo, más mayor cronológicamente y más fuerte. Lo cual puede indicar que el papel de la barba es impresionar a otros, marcando el territorio y haciendo que su poseedor parezca tener un estátus social superior: un marcador de macho alfa. Un efecto similar se ha detectado con el tono de voz; los tonos más bajos se asocian con mayor dominancia y rango, y los varones tienden a bajar su voz si perciben un reto en la situación en la que se encuentran. Lo más llamativo es que existe un estudio según el cual el vello facial más o menos prominente en los varones está relacionado históricamente con la competencia en el ‘mercado’ sexual: en tiempos de mayor abundancia relativa de hombres (y consecuente escasez relativa de mujeres)  la moda tiende a favorecer las barbas, y viceversa. La clave de las barbas, pues, es la comparación con las otras barbas y no la atracción que puedan ejercer sobre las damas. ¿De ahí esa obsesión competitiva por crecerlas y compararlas, quizá?

Imagen modificada de Ryan McFarland, tomada de Flickr

 

Pepe Cervera   20.abr.2016 08:57    

Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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