Las tres variantes de nuestro ecosistema interior
La Tierra tiene infinitos ecosistemas en su superficie. Los animales y las plantas que conviven en diferentes lugares son muy distintos; desde el Ártico a los Trópicos, desde el centro de los continentes hasta las diminutas islas, desde las montañas más altas a los más profundos valles hay muchos conjuntos de seres vivos. Cada ecosistema es una telaraña de relaciones y dependencias que interconecta a todos los organismos en ese lugar. Un ecosistema similar, aunque mucho más desconocido, está dentro de nosotros, en nuestro intestino: centenares de billones (con 'b') de microorganismos de todo tipo habitan nuestro interior; apenas estamos descubriendo ahora cómo son y de qué manera interactúan entre ellos y con nosotros, lo que es vital para nuestra salud. Por eso es que está de moda el estudio del llamado Microbioma, las especies de bacterias y otros organismos microscópicos que nos habitan. Y por eso estamos haciendo interesantes descubrimientos, como el que acaban de publicar en Nature un grupo de investigadores que han encontrado tres variantes básicas de ecosistema dentro del sistema digestivo humano. Y lo más interesante es que estas tres variantes no dependen de la alimentación o de la geografía.
El estudio se ha hecho usando la fuerza bruta: secuenciando a saco todo el ADN encontrado en una serie de muestras (mejor no detallar) obtenidas de apenas 33 individuos procedentes de Dinamarca, EE UU, Japón, Francia y España. El segundo paso consistió en comparar estas secuencias con los genes humanos conocidos (el genoma humano está secuenciado por completo) y con las de más de 1.500 especies bacterianas para identificar el mayor número posible de éstas. El resultado es espectacular: todos los ecosistemas interiores pueden asignarse a uno de tres grupos, según la composición de su flora bacteriana. Y los grupos no se distribuyen por cercanía en el mapa o por la composición de la dieta predominante en cada lugar, sino que están repartidos por todo el planeta. Los tres microbiomas distintos aparecen en Francia, en España y también en Japón. Los investigadores han llamado a estos grupos 'Enterotipos'.
Los tres enterotipos han sido bautizados como 'ruminococcus', 'prevotella' y 'bacteriode' según las especies predominantes en cada uno. Se desconoce por qué esta segregación, aunque el científico principal de la investigación sospecha que puede tratarse de una interacción entre el sistema inmune de cada persona y su flora intestinal; la compatibilidad inmunológica crearía así tres diferentes 'ambientes' que tenderían a ser ocupados por diferentes especies y proporciones de bacterias. Lo cual tiene consecuencias, porque no todos los enterotipos funcionan igual: los 'prevotella' y 'ruminococcus' digieren con facilidad proteínas cubiertas de azúcar en la capa mucosa que recubre el intestino, mientras que los 'bacteriode' tienen muchas especies que se alimentan de carbohidratos y proteínas, y fabrican muchas vitaminas B2, B25, C y H. De hecho hay una cierta correlación entre bacterias 'rápidas' en digerir comida y la obesidad en el propietario del intestino en cuestión: es posible que el contenido del intestino no sólo nos permita digerir mejor o peor ciertos alimentos, sino que influya en cómo los absorbemos y por tanto influya en el nivel de grasa corporal.
Pero cualquier sugestión de una 'cura' para la obesidad por esta vía sería muy preliminar. Los resultados, aunque prometedores, son muy escasos con sólo 33 muestras, una pobreza que se debe a que secuenciar a lo bruto es un proceso todavía lento y caro. Aunque comprobaciones parciales se han efectuado con 100 muestras más aún queda mucho trabajo por hacer antes de que podamos sacar conclusiones útiles. Lo que está cada vez más claro es que no sólo importan nuestras propias células a la hora de mantener nuestro estado de salud. Lo cual es normal, ya que hay más células bacterianas en nuestro interior que las propiamente nuestras. Es hora de preocuparnos no sólo por nosotros, sino por nuestro ecosistema interior. Por nuestro propio bien.

olorososeco dijo
interesante noticia. Pero señor Cervera la ciencia no es anónima... aunque ustedes, los periodistas la hagan anónima. Me explico, un descubrimiento o un invento, o el desarrollo de una aplicación clínica, tecnológica, etc., todo ello está hecho por personas. Igual que un blog (no veo que ninguno sea anónimo, aunque si puede ser pseudónimo) o que una noticia (la mayoría con el nombre de su reportero), un libro tiene autor, una obra de teatro director e intérpretes (y a ellos se refieren los medios cuando se habla de la obra), una película director (¿o es que concibe usted una película sin que el director tenga la gloria o el infierno, dependiendo de si gusta o fracasa?). Podría seguir. Entonces la cuestión es ¿porqué cuando se dan noticias de ciencia no se cita a los autores?.
Usted habla aquí de un artículo que aparece en la revista Nature, bien, ¿entonces es lo único importante? ¿la revista?. Si hubiera a aparecido en otra de bajísimo impacto no citaría el artículo, ¿verdad?. Echando mano de otro símil, si le dicen que la película tiene un óscar (equivalente a publicar en Nature con algo de imaginación), usted preguntaría pero ¿quién la ha hecho?, no se puede dar un óscar a nadie, hay autor, intérprete, música…
Usted simplemente dice “el científico principal de la investigación…”
La ciencia es parte de la cultura como usted bien sabe, y además se ha dado en llamar “cultura científica” al conocimiento de ciencia que tiene una sociedad o individuo, se transmite desde los medios como si se hiciera por gnomos o los ayudantes de “papanoel”. Es decir, que en muchos casos no se reconoce al autor. Y repito, eso sería impensable en cualquier otro campo de la cultura. En nuestra sociedad, la de nuestro país, la cultura científica no existe. No se conoce el trabajo científico, sólo la anécdota, no se conoce a los autores, casi me atrevo a decir que sucede como con “más vale prevenir” aquel programa del que se pensaba en la calle que el presentador era el médico, descubridor etc., hoy como sucede con Punset, parece que el comunicador es el autor. ¿?
Los periodistas científicos y divulgadores tienen la responsabilidad de incrementar la cultura científica del país, de la sociedad en general. Entiendo que no es la prioridad de los medios, los espacios dedicados son mínimos y algunos fuera de horario o sección en el periódico. Pero la noticia, una vez que sale debería ser completa. Los medios nos acostumbran a la anécdota científica, cuando descubren un fraude, algo del tipo “pingüino volador con dientes de sierra” etc., por eso es tan importante que el periodista, o la persona que en un blog destripa un artículo, se refiera a los autores, para empezar a crear cultura científica.
Estimado Sr. Cervera, no le hubiera ocupado nada en el contenido de su post, y hubiera quedado realmente elegante (desde el punto de vista científico donde citar bien es un arte) y coherente nombrar al investigador principal e incluso a los centros donde se realizó el trabajo etc… todo ello no llega a dos renglones…
Salud y vinos con denominación de origen.
27 abr 2011
Millan dijo
anda, tienes un troll! Felicidades ;)
29 abr 2011
Retiario dijo
Estimado Juan Car:
Así como usted proporciona una lección de elegancia y dialéctica. Me doy por educado.
Muchas gracias por su atención e interés. y un saludo.
PP Cervera
29 abr 2011
Retiario dijo
Estimado Olorososeco:
Tiene usted razón en que no habría costado demasiado trabajo, ni ocupado demasiado espacio, poner el nombre del investigador. También creo que hubiese sido poco relevante: los científicos no son anónimos, pero tampoco son famosos, por lo que habría aportado poco. Desde mi punto de vista los nombres aportaban poco para la mayor parte de los lectores, a los que sólo dificultarían la lectura. Al mismo tiempo para los lectores realmente interesados son fáciles de encontrar a través de los enlaces proporcionados. El mayor error, quizá, ha sido no poner el enlace directo al papel en Nature, que procedo a corregir.
Hay, sin embargo, otro problema, y es el modo como se organizan las firmas en los artículos científicos. Porque en el que estamos comentando los firmantes son, exactamente, éstos:
Manimozhiyan Arumugam, Jeroen Raes, Eric Pelletier, Denis Le Paslier, Takuji Yamada, Daniel R. Mende, Gabriel R. Fernandes, Julien Tap, Thomas Bruls, Jean-Michel Batto, Marcelo Bertalan, Natalia Borruel, Francesc Casellas, Leyden Fernandez, Laurent Gautier, Torben Hansen, Masahira Hattori, Tetsuya Hayashi, Michiel Kleerebezem, Ken Kurokawa, Marion Leclerc, Florence Levenez, Chaysavanh Manichanh, H. Bjørn Nielsen, Trine Nielsen, Nicolas Pons, Julie Poulain, Junjie Qin, Thomas Sicheritz-Ponten, Sebastian Tims, David Torrents, Edgardo Ugarte, Erwin G. Zoetendal, Jun Wang, Francisco Guarner, Oluf Pedersen, Willem M. de Vos, Søren Brunak, Joel Doré, MetaHIT Consortium, Jean Weissenbach, S. Dusko Ehrlich, Peer Bork, María Antolín, François Artiguenave, Hervé M. Blottiere, Mathieu Almeida, Christian Brechot, Carlos Cara, Christian Chervaux, Antonella Cultrone, Christine Delorme, Gérard Denariaz, Rozenn Dervyn, Konrad U. Foerstner, Carsten Friss, Maarten van de Guchte, Eric Guedon, Florence Haimet, Wolfgang Huber, Johan van Hylckama-Vlieg, Alexandre Jamet, Catherine Juste, Ghalia Kaci, Jan Knol, Omar Lakhdari, Severine Layec, Karine Le Roux, Emmanuelle Maguin, Alexandre Mérieux, Raquel Melo Minardi, Christine M'rini, Jean Muller, Raish Oozeer, Julian Parkhill, Pierre Renault, Maria Rescigno, Nicolas Sanchez, Shinichi Sunagawa, Antonio Torrejon, Keith Turner, Gaetana Vandemeulebrouck, Encarna Varela, Yohanan Winogradsky & Georg Zeller
Es cierto que hay un investigador principal, pero ya sabemos que muchas veces no es el que ha hecho la mayor parte del trabajo. Citar a todos los autores sería más justo, pero en este caso claramente impráctico. Sólo enumerar las instituciones, si fuésemos justos, habría resultado un obstáculo serio, porque ésta es la lista completa:
European Molecular Biology Laboratory, Meyerhofstrasse 1, 69117 Heidelberg, Germany
VIB—Vrije Universiteit Brussel, 1050 Brussels, Belgium
Commissariat à l’Energie Atomique, Genoscope, 91000 Evry, France
Centre National de la Recherche Scientifique, UMR8030, 91000 Evry, France
Université d'Evry Val d'Essone 91000 Evry, France
Department of Biochemistry and Immunology, Universidade Federal de Minas Gerais, Av. Antônio Carlos 6627, 31270-901 Belo Horizonte, Minas Gerais, Brazil
Institut National de la Recherche Agronomique, 78350 Jouy en Josas, France
Center for Biological Sequence Analysis, Technical University of Denmark, DK-2800 Lyngby, Denmark
Digestive System Research Unit, University Hospital Vall d’Hebron, Ciberehd, 08035 Barcelona, Spain
Barcelona Supercomputing Center, Jordi Girona 31, 08034 Barcelona, Spain
Marie Krogh Center for Metabolic Research, Section of Metabolic Genetics, Faculty of Health Sciences, University of Copenhagen, DK-2100 Copenhagen, Denmark
Faculty of Health Sciences, University of Southern Denmark, DK-5000 Odense, Denmark
Computational Biology Laboratory Bld, The University of Tokyo Kashiwa Campus, Kashiwa-no-ha 5-1-5, Kashiwa, Chiba, 277-8561, Japan
Division of Bioenvironmental Science, Frontier Science Research Center, University of Miyazaki, 5200 Kiyotake, Miyazaki 889-1692, Japan
Laboratory of Microbiology, Wageningen University, 6710BA Ede, The Netherlands
Tokyo Institute of Technology, Graduate School of Bioscience and Biotechnology, Department of Biological Information, 4259 Nagatsuta-cho, Midori-ku, Yokohama-shi, Kanagawa Pref. 226-8501, Japan
BGI-Shenzhen, Shenzhen 518083, China
Novo Nordisk Foundation Center for Biosustainability, Technical University of Denmark, DK-2800 Lyngby, Denmark
Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA), Pg. Lluís Companys 23, 08010 Barcelona, Spain
Department of Biology, University of Copenhagen, DK-2200 Copenhagen, Denmark
Institute of Biomedical Science, Faculty of Health Sciences, University of Copenhagen, DK-2200 Copenhagen, Denmark
Hagedorn Research Institute, DK-2820 Gentofte, Denmark
Faculty of Health Sciences, University of Aarhus, DK-8000 Aarhus, Denmark
University of Helsinki, FI-00014 Helsinki, Finland
Max Delbrück Centre for Molecular Medicine, D-13092 Berlin, Germany
Digestive System Research Unit, University Hospital Vall d’Hebron, Ciberehd, 08035 Barcelona, Spain
Commissariat à l’Energie Atomique, Genoscope, 91000 Evry, France.
Institut National de la Recherche Agronomique, 78350 Jouy en Josas, France.
UCB Pharma SA, 28046 Madrid, Spain.
Danone Research, 91120 Palaiseau, France.
European Molecular Biology Laboratory, Meyerhofstrasse 1, 69117 Heidelberg, Germany.
Heidelberger Strasse 24, 64285 Darmstadt, Germany.
Center for Biological Sequence Analysis, Technical University of Denmark, DK-2800 Kongens Lyngby, Denmark.
Institute of Genetics and Molecular and Cellular Biology, CNRS, INSERM, University of Strasbourg, 67404 Illkrich, France.
The Wellcome Trust Sanger Institute, Hinxton, Cambridge CB10 1SA, UK.
Istituto Europeo di Oncologia, 20100 Milan, Italy.
Institut Mérieux, 17 rue Burgelat, 69002 Lyon, France.
Hay centros, instituciones y empresas de 12 países (si no he contado mal), y esto sin añadir al resto de los miembros del Consorcio MetaHIT.
En suma, creo que esta vez estaba plenamente justificado evitar los nombres de los autores, aunque a partir de ahora voy a analizar la política general teniendo en cuenta sus comentarios.
Muchas gracias por su atención e interés, y un saludo.
PP Cervera
29 abr 2011