El próximo 13 de este mes los organismos internacionales han decidido que este día precisamente 13 de 2013 sea el día mundial de la radio. No sé muy bien qué significado puede tener este tipo de días mundiales para el ciudadano pero en todo caso lo que supongo que se desea es destacar o recordar la influencia y la importancia de la radio como medio de comunicación, de información y de entretenimiento para una sociedad. Para los que llevamos toda una vida dedicándonos profesionalmente a ella tiene otro punto, otro significado, quizás eso, más profesional.
¿La utilizamos de forma adecuada?, ¿sacamos de ella, de la radio, su máximo o su óptimo rendimiento?, ¿hacemos la radio que necesita la sociedad o la radio que nos satisface a uno y cada uno de los que la hacemos?. ¿Tenemos libertad para hacer la radio?, ¿por qué nos dedicamos a ésto?, ¿cómo ha transformado la radio los últimos o ultímisimos inventos tecnológicos?, ¿la radio que hacemos es la radio que debe hacerse?, ¿ha cambiado el lenguaje?, ¿puede la burocratización del sistema con la creatividad tan necesaria del oficio radiofónico?, ¿hay presiones políticas?, ¿y comerciales?, ¿hay líderes en la radio de hoy como los hubo en el pasado o el liderazgo debería estar en el lenguaje, en el estilo y en la forma?, ¿espectáculo radiofónico o compromiso con la exigencia del proceso radiofónico?, ¿y ambas cosas?.
Hay muchas preguntas y mira que hay congresos de todo tipo pero nunca hay seminarios de radio pensando en los profesionales, supongo que sí entre los empresarios de las cadenas de radio. Pero las preocupaciones de ellos, como las inquietudes políticas sobre los medios de comunicación siempre son diferentes a las cuestiones y planteamientos estrictamente profesionales. Yo espero que cuando se vaya acercando ese día 13 y mis compañeros dialoguen y hablen con quienes han hecho y vienen haciendo la radio en los últimos 30 años dialoguen abiertamente sobre estos temas junto a los que la están haciendo o los que la hagan.
Entre quienes me mostraron a mi los primeros pasos de la radio una de sus obsesiones y preocupaciones era el perfil de sonido y las grandes voces de la radio. Vino después otra época, la ruptura con el anciènne règime. Y, al parecer, ya no era tan importante esa forma o fórmula inmaculada de hacer la radio y con la libertad se ganó en credibilidad y ahí ya -según ellos- no hacía falta la gran voz de la radio y la radio se hizo más natural y hasta se defendía el elogio del error. Con los planteamientos comerciales vino esta etapa, en la que al parecer la radio, no toda la radio, claro, no es necesaria hacerla con equipos de trabajo y así vivimos y asistimos a la crisis patética de algunos oficios de la radio: apenas hay productores, realizadores, locutores y hay una multifución de tareas que asumen a duras penas los programas de radio, que en su mayoria apenas se hacen con equipos.
Este es un debate estrictamente profesional, que al ciudadano le puede preocupar o no, dependiendo de su implicación en los medios. A título personal creo que sería el momento para hacer la radio que todos soñamos: con buenos equipos de trabajo, con una tecnologia punta y puntera que jamás contó el medio y con una sociedad madura y evolucionada que sabe que en la radio, en la prensa y en la televisión las tensiones del profesional, con las presiones de todo tipo que le rodea, son como las que pueden respirarse en el resto de los oficios con su entorno. Tampoco ya es tiempo para los héroes, es tiempo de construir sociedad y músculo ciudadano que será, sin duda alguna, el verdadero protagonista del futuro.
Lo bueno de la radio es que no tiene imágenes, significando esta cita bretchtiana que las tiene todas sin la limitación de la propia imagen. La radio es el más hermoso de todos los medios de comunicación porque descansa en la convocatoria de la palabra, en la sugerencia y en la capacidad de fabular que tiene el sonido y la voz. Es hermoso escuchar una crónica de un enviado especial a Mali, cada uno de los oyentes se contruye una imagen sobre Bamako, Tombuctú o Sevaré. Es increible cruzar el país en coche e ir escuchando toda la noche las voces y las construcciones sonoras de las mil emisoras de radio: desde el festival de Cannes, la retransmisión de un partido o una competición en China o Vancouver. La radio tiene la capacidad del instante, me apasiona el directo y el vértigo de todo lo que puede ocurrir en un tiempo de radio. La radio es intimista y hace poco ruido, es casi un susurro. Cuando por la noche, quizás nevando o lloviendo en la calle y tú tienes la radio debajo de la almohada y viene una infinita galeria de documentos, músicas, sonidos y para ti solito, quizás se cuelan por los auriculares ínfimos de la tecnología de hoy, es un espectáculo inenarrable, increible y fascinante. Te quitas los auriculares y de nuevo el silencio, te los pones y aparece el mundo.
Recuerdo a Jorge Oteiza y José Saramago, amantes infinitos de la radio. "Tolentino, ¿tú sabes? -me llamó una noche Oteiza- El ojo crítico es mi vida, con la radio asisto a conciertos de Londres, Nueva York y hasta Berlín y Moscú. Me acuesto a las nueve de la noche y vivo todo eso, gracias a vuestro trabajo......
La radio no es sólo esa imagen que proyectarán en los próximos días de las películas de la posguerra (Historias de la radio, de Jose Luís Sáenz de Heredia, Días de radio de Woody Allen o Sol de Otoño de Eduardo Mignogna, etcétera), esa es una visión respetable pero decimonónica, clásica y clavada en el habitual episódeo de La guerra de los mundos de Orson Welles.
La radio tiene un reto de futuro importante, la de estar al lado de la sociedad, de ser más creíble, más de verdad y menos comercial. A la radio deberían reintegrarse los mil oficios que los empresarios han retirado: creo en las grandes voces, para su momento, no para todos como en el pasado. Hacen falta guionistas, productores y realizadores.... Dirán que ya no es tiempo de eso, que ahora hay que hacerla desde la austeridad y desde los recortes. Vale. Pero soy de los que creo que de esta crisis saldremos y la radio se merecerá entonces más espacio y más esfuerzo que muchos programas tómbola y espacios de ferias que esos sí, esos cuentan con azafatas, agentes, publicistas, relaciones públicas, modelos y presupuestos altísimos.
La radio en algunos puntos del mundo (Estados Unidos, México, Canadá, Argentina...) no ha perdido el proceso estúpido de esta Europa del bienestar y del mercado y allí el equipo de radio sigue siendo un equipo de radio.
Bueno, disculpen, son apuntes, sólo apuntes para ayudar a un debate profesional, ahora que se acerca el día 13 de febrero de 2013.