16 posts de septiembre 2008

Un gatillazo más en la historia de los jurados

A la hora de hacer el balance de esta 56 Edición del festival de cine de Donosti, uno no puede más que lamentarse de las oportunidades fallidas que los diferentes jurados han desperdiciado de otorgar la Concha de Oro (la máxima distinción de Zinemaldia) a películas como “Muerte entre las flores”, de los Hermanos Coen o “Capitán Conan” de Bertrand Tavernier. Este año el derrotado por el jurado presidido por Jonathan Demme ha sido Hirokazu Kor-Eda, máximo exponente de la nueva generación de realizadores japoneses que había presentado la mejor película (así aparece en todas las encuestas realizados por diferentes medios de comunicación), la titulada Aruitemo, aruitemo. No sólo a Kore-Eda se le arrebata la concha de oro sino que ni siquiera aparece en todo el largo palmarés.

Evidentemente hay que aceptar las decisiones de los jurados pero es nuestra obligación contar que hemos detectado que la decisión ha llenado de grisura a la aficióno, que, por otra parte conviene resaltar que el festival ha cumplido, a todas luces ha sido una magnífica selección oficial, una edición exquisita y una organización perfecta de un festival de cine que debe seguir con la exigencia de continuar en esta línea y despojada de viejos prejuicios aspirar a cotas aún más elevadas.

Ganó La caja de Pandora, de la realizadora turca Yesim Ustaoglu

En el palmarés que dibujaba El séptimo vicio en la mañana del sábado estaba esta bellísima historia de Yesim Ustaoglu y decíamos que debería estar en el palmarés, pero uno piensa que la concha de oro es un premio quizá excesivo. Como también señalábamos que Michael Winterbottom con Génova tenía su sitio por méritos de guión, fotografía e interpretación, finalmente el autor británico se lleva el premio al mejor director y podemos considerar esa distinción como justa y compartirla con el jurado. Más discutible es el premio especial del jurado, para la joven realizadora iraní Samira Makhmalbaf, que con El caballo de dos piernas no logra la intensidad y la perfección de sus películas anteriores y creemos que el jurado ha optado por un premio fácil, al apoyarse en el apellido Makhmalbaf. Dos conchas de plata para dos actrices (primera vez que esto ocurre en San Sebastián), por que no se trata de compartir una concha sino de un galardón para cada una de ellas, y han sido para Melissa Leo por Frozen River y Tsilla Chelton de La caja de Pandora.

Excesivas las distinciones para el argentino Daniel Burman

Concha de plata para el actor Oscar Martínez, protagonista de El nido vacío de Daniel Burman y premio de fotografía para Hugo Colace de El nido vacío nos parece casi una burla (de verdad) a trabajos como los conseguidos por la película palestina El cumpleaños de Layla o la producción canadiense Mamá está en la peluquería. No sé nada de política ni de intereses que no sean los cinematográficos pero como aficionado y sobre todo después de haber chequeando día a día los gustos de público y crítica, esto es realmente imperdonable, o así nos parece.

Nada para las producciones españolas

Ni Tiro en la cabeza de Jaime Rosales, ni El patio de mi cárcel de Belén Macías y tampoco nada para Camino de Javier Fesser sólo es justificable desde el deseo de no convertirse en un certamen local, pero ahí también incurren en una injusticia para lo que ha sido una muy digna presencia española en este festival.

Paul Newman

Inolvidable Paul Newman (La gata sobre el tejado de cinc, es mi título de toda su abundante filmografía), un actor que cuando se supo la noticia en San Sebastián, coincidiendo además con la lectura del palmarés y con centenares de periodistas reunidos con el jurado, un halo de tristeza se apoderó de todos y ya importó menos el gatillazo del jurado.

Un agradecimiento a los aficionados al cine de esta ciudad

Han sido muchos los aficionados a Radio 3 de esta ciudad que se han acercado en varios momentos a los directos de El séptimo vicio y al aperitivo del pasado día 24 en La galera Altxerrri, todos ellos nos han transmitido su afecto por Radio 3, todos nos han hecho saber sus opiniones de los programas y novedades de nuestra cadena de radio y, sobre todo, su pasión por el cine. A todos ellos, de verdad agradeceros porque así resulta bastante fácil. Hasta el año que viene, Donosti.

El primer pase de El Séptimo Vicio

La casa de Laila, del palestino Masarhawi

Nació Rashid Masharawi en los campos de refugiados de Gaza (Palestina) y algunos aficionados tenemos el placer de haber visto películas cuyas como Haifa (1996) y Ticket to Jerusalem (2002). En la sección oficial ha presentado La casa de Laila, la historia de un juez que debe dejar de serlo porque el estado palestino no puede seguir costeando su sueldo y el magistrado intenta sobrevivir convirtiéndose en taxista, con uno de los coches de su cuñado.

Este es el recurso de Masarhawi para mostrarnos las dificultades de vivir en Jerusalem: dificultades desde la pobreza, la desigualdad, los atentados y la intransigencia de los que intentando defender al pueblo palestino, también lo quieren salvar. El juez metido a taxista dialoga con sus pasajeros, con los ciudadanos, con los municipales, los bomberos… Cree firmemente en la justicia, en las leyes y en el dialogo frente al dialogo que se propone desde las armas, pero las mil situaciones que va marcando la ciudad se verá tentado también de caer en la desesperación y a punto de utilizar también la agresividad, cansado de injusticias de la vida cotidiana. Extraordinaria película palestina que desde la sencillez, el humor, la ternura y la emoción se sitúa en parámetros cercanos a los dos autores anteriores.

Esta noche estreno de la nueva temporada de estrenos de El séptimo vicio

El patio de mi cárcel de Belén Macías inaugura esta noche los estrenos de El séptimo vicio y ayer a mediodía El séptimo vicio invitaba a un aperitivo en la Galeria Altxerri de San Sebastián para hablar un poquito sobre cine y de la exposición Remakes del fotógrafo Manuel Outumuro.

Queremos agradecer a todos los que habéis participado en el blog, los que esta noche llenareis el cine y los que compartimos la cervecita en el boulevard donostiarra. Y acabamos de inaugurar el blog, pero estamos buscando una forma ideal de participación, esta quizá no ha sido la mejor pero las prisas y el deseo de que este blog nos vaya funcionando nos llevó a hacerlo de esta manera. Pronto colgaremos también las películas candidatas a los premios del público europeo y esperamos contar con vuestro apoyo para esas propuestas, para todas, pero especialmente para El Orfanato y para REC.

Lo dicho, gracias por vuestra participación. Nos gustaría mayor debate en el blog pero apenas llevamos con él una semana, pero esa es la intención: que tengáis información de nuestras propuestas, opinión de lo que vamos viendo y leeros. Así que gracias desde El séptimo vicio.

Camino: cuánto daño ha hecho y está haciendo

El fanatismo religioso

No cabe duda que Javier Fesser es un buen contador de historias, relacionado con un tipo de cine esperpéntico, bufo y áspero genuinamente español (Amanece que no es poco, J.L. Cuerda, 1988). Pero algo suele fallar que no acaba de levantar ese vuelo abstracto en esa opción que toma en película que siendo buenas no terminan por ser excelentes, por ejemplo El milagro de P. Tinto El milagro de P. Tinto o esta última de Camino que durante este jueves llenará Donosti de tertulias y debates sobre el Opus Dei.

Camino está basada en un hecho real, al parecer la familia en la que se ha fijado Fesser considera que el realizador ha dejado bastante mal el suceso trágico y considera que ha hecho un flaco favor. Y quizá es posible que sea así pero es lo que pasa cuando el cine, la literatura adapta sucesos contemporáneos, que se entiende peor las licencias que se toma el autor, le ha pasado a Javier Fesser y le pasó a Julio Medem con su propia hermana Ana, se inspiran en un suceso pero luego lo pasan por el turmix de su creatividad y forma de ver las cosas. Camino es de las pocas películas que se atreve a mostrar el daño inmenso que ha hecho en la sociedad los grupos religiosos que para tener muy controlados a sus miembros les inoculan una especie de secuestro de las emociones. Fesser es valiente y quizá sólo él podría mostrar desde una especie de mal llamado realismo mágico, toda esta colección de cromos, rosarios y casas de oración. Y Fesser también propone un cine nada fácil, de riesgo y que cuando le salga bien conseguirá ese difícil equilibrio entre el fondo y la forma que obsesiona a todo autor.

La casa de mi padre, el cine vasco expresa el sentimiento de la sociedad vasca

Pobres vascos, entre los iluminados de la iglesia y de las armas deberán pasar muchos años para recuperarse de todo esto y quizá el cine sea una de las mejores terapias. En el ciclo de cine vasco hemos visto la propuesta del realizador donostiarra Gorka Merchán y la aplaudimos intensamente. Narra los atentados que ETA ha cometido con ciudadanos que han demostrado un pasado ejemplar contra la dictadura, por ejemplo en el personaje que hace el actor Alex Angulo reconstruye el asesinato del periodista José Luís López De La Calle, cuatro balazos le dejaron sin vida cuando venía con los periódicos debajo del brazo y de tomar un café en el bar de toda su vida en Andoain.

Gorka cuenta con un reparto importante: Carmelo Gómez, Emma Suárez, Juan José Ballesta y Verónica Echegui. Desde un discurso cinematográfico convencional y clásico, La casa de mi padre se sitúa en el ya no va mas, en el ya no es posible un tiro más. No se puede confundir la realidad de las luchas coloniales de principios de siglo con la sociedad vasca, la paranoia tiene un límite y para Jaime Rosales y para Gorka Merchán hace tiempo que aquí se ha traspasado esa raya.

La caja de Pandora, Génova y sobre todo KOR-EDA

Still Walking es el titulo occidental que el realizador japonés Hirokazu Kor-eda ha presentado en la sección oficial de San Sebastián, una joya que difícilmente va a ser superada en la edición de este año por otra producción, oye, y si es superada bienvenida sea porque el cine saldrá ganando. Es Kor-eda uno de los últimos representantes de la nueva generación de la cinematografía nipona junto a Naomi Kawase, fino y laborioso documentalista es quiza del cine contemporáneo internacional que mejor y más veces ha trabajado la herramienta de la memoria en el ser humano y dos de sus últimas películas han logrado un importante éxito de público, Nadie sabe (2004) y Hana (2006). Con Still Walking, Kor-eda consigue deleitar al espectador desde el humor, desde la ternura y sin perder una hondura y una profundidad sin límites.

Es la historia de una familia, un par de ancianos recibe la visita de su hijo, de su esposa (divorciada y con un hijo del matrimonio anterior) y también de otra de sus hijas, esa visita durará apenas 24 horas pero es tiempo suficiente para que Kor-eda muestre las difíciles relaciones familiares, los conflictos que hacen de muro imposible de superar en todos ellos y el análisis es digno del estudio psicoanalítico porque el estudio sobre la figura del padre y de cómo el hijo y el nieto están condenados a repetir y caer en los mismos errores del abuelo: el viejo y caduco rol del padre, la resistencia, el empeño, los celos…

Y todo está como aderezado, como salpicado sobre una ligera sopa de mijo. Kiyoshi Kurosawa intenta en Tokio Sonata analizar esa figura del padre japonés que no puede dialogar con su hijo de igual a igual (dialogo que si era posible en los tiempos de Yasujiro Ozu en Padre) y que le lleva al veto, a la prohibición y a una agresividad constante con el hijo pero es Hirokazu Kor-eda con Still Walking quien propone todos los matices y ofrece numerosas claves del desentendimiento histórico en las relaciones padre-hijo (también Bergman, en Saraband ataja este asunto). Y lo hace sin afán de transcender, construyendo un guión para editar con letras de oro y con un puñado de actores fascinantes.

Difícilmente podrán arrebatarle a este director del palmarés, esta película tiene el aroma de Concha de Oro, pero, bueno, San Sebastián tiene suficiente hoja de servicios de fallos y jurados, como para no fiarse demasiado.

Jaime Rosales, sin palabras

La peña se ha dividido por culpa de Jaime Rosales a partir del estreno en San Sebastián de Tiro en la cabeza y esa polémica yo creo que además de buena es intensa y real. No hay mejor historia que la discutida, la pensada y que ayude al debate político y, sobre todo, al cinematográfico. Me parece curioso que la cinematografía española pueda acoger este ejercicio arriesgado, atrevido y yo no sé si nuevo, pero desde luego, original sobre todo desde el cine documental, el cine de investigación y el cine que se propone de verdad cuestionar la narrativa convencional.

Tiene razón Rosales, ya no cabe más palabras con quienes imponen sus proyectos, sus ideas y sus forma de vida a través del tiro en la nuca, de bombas donde la chavalaría descansa y juega en su pueblo. Frente al acto de matar no vale la palabra ni el discurso, esto está agotado desde hace mucho tiempo y así lo ha sentido y lo muestra el autor de La Soledad. Jaime Rosales muestra como esta gente que es capaz de asesinar a sangre fría tiene una vida aparentemente normal: toma vinos en los bares de su pueblo, tertulian por bares y calles, tienen amores y fiestas gastronómicas, defienden sus cuentas y créditos en los bancos y hasta se distraen con sus hijos y con sus amigos pero, les diferencia con el resto que un determinado momento pueden volar la tapa de los sesos de cualquier ciudadano y eso sólo tiene una palabra que la omitimos porque así lo hace Jaime Rosales en esta película, no hace falta poner la palabra, sino mostrar de lo que son capaces de hacer.

La verdad es que me gustaría ver esta película en el palmarés, en vez de la cuota obligatoria del cine iraní, sería estupendo que al menos el premio especial del jurado fuera para un realizador que ha tenido la valentía de mostrarnos quienes son estos tipos y el atrevimiento de hacerlo desde un discurso cinematográfico de alto riesgo, desde una opción estética que debería ser digna de un merecido galardón donostiarra.

Se fue el tiempo de la ambigüedad, de la flojera, de rizar el rizo de la teoría política para quienes sólo usan la ciencia jurídica que para hacer más daño. Mi más sincero reconocimiento para quien ha mostrado que quizá esta gente de ETA puedan dejar algún día de matar, que lo hacen desde el lado oscuro de su existencia y que (vamos a dejar un poso para la esperanza) puede llegar el día que ellos mismos (uno a uno o una a una) abandonen el territorio de la pistola y luchen por dejar la parte oscura. Tiempo habrá para analizar con más detalles esta película producida por los valientes Hermanos Morales, pero quisiera dejar constancia también del convicente trabajo de Ion Arretxe, director de arte que se ha metido a realizador un trabajo de actor, quizá único en toda su vida. Ha merecido la pena, no cabe duda.

El patio de mi cárcel y Tiro en la cabeza

Debo reconocer que me cuestan cada vez más los temas carcelarios: Septiembre, Leonera… Me cuesta encontrar originalidad y, sobre todo, me fatiga ver el regodeo de los realizadores con el argot, el sexo en la trena y esa vocación por la cínica reinserción social de los presos. Pero me quedo con algo importante de esta película: las actrices que intervienen en El patio de mi cárcel. Mundial esta Verónica Echegui en la que pocos confiaban, contenida Candela Peña que nos hace creer en la ingenuidad, Patricia Reyes Spindola que certifica la cuota colombiana (aunque ella sea mexicana) en los patios de las cárceles españolas.

Tiro en la cabeza

Hay curiosidad y expectación por ver la película de Jaime Rosales en San Sebastián, unos dicen que por la insistencia de la banda etarra en no dejar que sea la democracia quien hable, otros por la obsesión de Rosales con el tema y por llevarlo a través de un estilo cinematográfico muy personal… Ya os diré.

Mientras tanto me escriben oyentes donostiarras diciendo si es verdad o mentira la invitación de El séptimo vicio a un aperitivo el próximo jueves dia 25, a las 13 horas en La Galeria Altxerri de San Sebastián, y ya digo que sí, que será una oportunidad para vernos, hablar de cine y tomar un “pequeño” aperitivo, pero que escribáislos que os apuntéis en el blog con nombre apellidos: presentaremos la exposición de Manuel Outumuro , nos acompañarán algunas actrices que han participado en esa exposición y avanzaremos los contenidos de la nueva temporada de pre estrenos, ciclos y foros.

La caja de Pandora o el certificado de la derrota

Parece mentira que el pesimismo, la derrota y la falta de seguir viviendo pueda transmitirse desde la belleza. Una anciana que ha vivido la mayor parte de su vida sola, en las montañas, abandonada por su marido y por sus hijas imparte las últimas lecciones de filosofía a su joven nieto. Entre las aguas y la luz de Estambul, entre la naturaleza salvaje y espectacular se esconden las miserias humanas, las dificultades de la vida y la certeza de que el sur humano pese a ser un animal social está siempre solo.

Yesim Ustaoglu, turca que sabe lo que es ganar la espiga de oro en Valladolid ha presentado sus opciones en San Sebastián, y lo ha hecho con un desgarrador ensayo sobre la soledad, la falta de comunicación y el aislamiento. Bellísimas imágenes para decirnos quizá que mientras odiamos a nuestros semejantes no tenemos ni tiempo ni ganas de saber que cada día amanece, que se suceden las estaciones, que durante todos los amaneceres los pescadores salen a pescar entre una galería de sonidos y de luces. Los temas se repiten en todas las familias y en todas las épocas: las cuentas pendientes con la madre, la incomunicación padre-hijo, la feroz lucha por la supervivencia en esta aldea del siglo XXI, los conflictos amorosos entre las parejas… problemas y más problemas entre los seres humanos que descuidan quizá los valores esenciales de generosidad, de hablar con los otros y de permitir que os hijos lleven a cabo sus proyectos.

Una grata lección existencialista desde las riberas del Bósforo, desde la mirada de una mujer, Yesim Ustaoglu que conoce perfectamente un lenguaje cinematográfico de silencios y sonido. Hermosa, dura e inapelable, “tarde o temprano nos damos por vencidos”, dice uno de los protagonistas de La caja de Pandora, “y quizá es el momento de irse”.

Te invitamos a un aperitivo en San Sebastián

El jueves día 25 los oyentes de Madrid pueden (previo envío de comentario en el blog de El séptimo vicio) acudir al estreno de El patio de mi cárcel de Belén Macias. Y para los buenos aficionados donostiarras que escriban al blog y dejen su nombre y apellidos en el blog les invitamos a un aperitivo el jueves 25 de septiembre, a la una de la tarde en la Galeria Alterri de San Sebastián (justo enfrente del Teatro Victoria Eugenia).

Nos acompañarán Belén Macías, Cayetana Guillén Cuervo, Guillermo Espinosa y la actriz Lia Chapman. En ese aperitivo se presentará una pequeña mesa que moderaré sobre los cineastas que mayor sensibilidad tienen con la moda y, sobre todo, que tienen una máxima preocupación en cómo vestir a sus actrices y actores: Wong Kar way, Pedro Almodóvar y Julio Medem serán algunos de los directores que han demostrado mayor inquietud en este aspecto.

Participan miembros de la revista Marie Claire que han presentado en San Sebastián una exposición muy original con Fotografías de Manuel Outumuro, instantáneas de este autor basadas en escenas de películas históricas y para las que han posado actrices y actores españoles como Cayetana Guillén Cuervo, Pilar López de Ayala o Elena Anaya. Servirá también este aperitivo para presentar la nueva temporada de Dialogue Cinema, foro desde el que El séptimo vicio apuesta por llevar aficionados al cine. Así que recuerda si estás por Donosti el próximo jueves día 25 y te apetece a la hora del aperitivo, 13 horas, tomar unos pinchos con nosotros y hablar de cine, déjanos un comentario sobre el Festival en este post, dejando claro tu nombre y apellidos.

Los Hermanos Coen enseñan su inteligente estupidez

Es “Quemar después de leer” (Burn after reading, inauguró la última edición de La mostra de Venecia) el último trabajo de estos hermanos que están rizando el rizo, pasan de la revisión del wester al género negro, a la comedia musical con la facilidad de quien lía un cigarrillo en la madrileña plaza del 2 de mayo. Quemar después de leer es una farsa, una sátira, una bobería que olvidaremos en un par de días. Eso sí, hay que tener la inteligencia de estos hermanos para reírse descaradamente de la CIA (matan por el poder, asesinan por vicio y pagan a medio mundo porque pueden). No me importa confesarlo: es buenísima Frances McDorman (estoy convencido de que se ríe del marido y de su cuñado y en sus propias jetas, cada vez que le enseñan estos guiones)Y otra cosa: nadie se había reído tanto de Georges Clooney y de Brad Pitt (es la primera vez en el cine que salen derrotados) como estos Coen eruditos y hábiles como ellos solos.

Quizá sólo se esté riendo tanto mi querido Carlos Boyero al ver a la santa inquisición escribiendo cartas y epístolas. John Malkovich, qué pedazo de bestia ante la cámara y merece la pena pagar los euros en taquilla para ver a estos tres: Clooney, Brat Pitt y Malkovtch haciendo el payaso. Paso de contaros el argumento porque no sería suficiente para contaros este ejercicio masturbatorio de Joel y Ethan. Puestos a elegir de la filmografía yo sigo prefiriendo Sangre fácil, Arizona Bab, Muerte entre las flores, Fargo y El gran Lebowsky, pero es de agradecer la habilidad de estos hermanos para hacer No es país para viejos, O’Brother y El hombre que nunca estuvo allí.

Winterbottom: emocionante y doloroso viaje a Génova

No llenará a muchos este cronoviaje a Génova que propone el autor 9 song, a mi parece valiente y honesto, sentimental y muy constructivo. Dos niñas acompañan a su madre en un automóvil que chocará violentamente y en el que la madre perderá la vida. El dolor y la culpabilidad en las niñas es tan intenso que su padre les propone salir de Estados Unidos y asentarse en Europa, en Italia, en Génova. País diferente, idioma distinto y tiempo para hablar y para aceptar la pérdida.

Winterbottom utiliza el drama y el suspense para mostrar al espectador que los tres comienzan una aventura hacía la realidad pero desde el abismo, empiezan a caminar por el fino filo de una navaja que representa la falta. Técnicamente impecable e interpretada extraordinariamente bien nos hace el retrato de cómo cada uno de los tres deben superar su propio drama: el de la pequeña porque no olvida que ella tapó los ojos de su madre en el fatal accidente, el de la mayor porque debe dejar de culpabilizar a la hermana y el del padre porque tendrá que superar el dolor para cuidar a las niñas. Michael Winterbottom que sabe transitar desde el documental (Camino a Guantánamo), el wester (El perdón) y ese cine social esencialmente británico (Wonderland) se apunta con Génova a un cine pequeño e íntimo. Quizá es la primera película de la sección oficial que me ha convencido, hasta ahora.

La belle personne, una estúpida película francesa

Si hay algo que el aficionado al cine rechace a veces del cine francés es el delirio por los temas amorosos, desde el caramelo. La belle personne de Christophe Honoré que competía en esta jornada de domingo con Winterbottom ha llevado el aburrimiento, el hastío y hasta cierta crispación hasta las butacas del Kursal. Qué lástima porque el aforo de este gran palacio de congresos donostiarra estaba lleno hasta la bandera. Qué lástima, porque se van a proyectar importantes películas francesas como La Clase y hoy a uno casi hasta se le olvida que los franceses inventaron este séptimo arte. Amorios de alumnos de un instituto con un profesor de italiano que podría ser Peter Pan, que se involucra en los amores adolescentes y hasta hay un suicidio por medio, quizá para forzar que Honoré dice haber hecho una adaptación de un texto muy hermoso, La princesa de Clèves de Madame de La Fayette; valiente estupidez. Me daría vergüenza citar ese texto para construir peli tan fofa. La olvidaremos inmediatamente no sin antes recordaros que Honoré tiene pelis tan peligrosas como Ma Mere (relaciones incestuosas con la madre)o Les chansons d’amour (triángulo amoroso) y digo peligrosas porque los cuentos de este hombre son de una inmadurez obsesiva.

Para el sábado

A la muerte de Humberto Solás

El fallecimiento del cineasta cubano Humberto Solás se propagó durante la jornada del viernes por toda la ciudad de San Sebastián (un abrazo para Lucía Janto y para Luz Climent que me enseñaron a querer a este cineasta cubano). Humberto fallecía en una Cuba azotada por los huracanes que asolan el Caribe y hoy me hubiera gustado acercarme a los jardines madrileños de La Casa de América y depositar en un pequeño papel que se nos ha ido un grande de la cinematografía cubana: Lucía (1968), Un día de septiembre (1974), Cantata de Chile (1976) y la última Barrio Cuba (2006). Humberto Solás estuvo muchas veces en El séptimo vicio, la última a propósito de Barrio Cuba y la primera, cuando este espacio se realizó íntegramente y en directo desde la emisora Radio Rebelde de La Habana. Le enviamos nuestro recuerdo y que como persona siempre estará en nuestro recuerdo y como cineasta, ahí nos queda su obra.

Comercial y taquillero el pijama de rayas del niño

No hay nada como tener pasta: hay cronistas que cenan en Arzak y cronistas que compran bocadillos en las panaderías de esta ciudad, yo he visto con bocatas a Pilar Miró, a Fernando Lara a Enrique Gonzalez Macho y no hay nada como un bocata entre sesión y sesión, entre ciclo de cine histórico o en las solitarias sesiones de madrugada (aquí descubrí Lone Star de John Sayles, eran las dos de la madrugada y había que estar al día siguiente enviando crónicas en directo para Luís de Benito, el editor que más me ha gustado a mi dirigiendo España a las 8).

Decía que no hay que como tener pasta: y Miramax no hay duda que la tiene y la va a seguir teniendo. A mí no me ha gustado El niño con el pijama de rayas, la adaptación de la novela de John Boyne que ha llevado al cine Mark Herman (sin embargo, sí me gustó una anterior suya, Little voice). Quizás es que estoy harto del tema, de los campos de concentración, del holocausto, del horror y, sobre todo, del uso que la sociedad de hoy hace del dolor de los otros y de las tragedias, lo siento pero así lo veo. Dijo en una ocasión Elie Wiesel que “si no has estado allí, no escribas sobre ello” y aunque reconozco que es muy discutible ese principio sí estoy espiritualmente con esta aseveración. Es cierto que los niños son víctimas primeras de todas las guerras y de la estupidez y la sinrazón de este animal poderoso que es el hombre pero tanto esta película de Herman como la de Roberto Benigni (La vida es bella) veo una intención oportunista de la especulación del llanto, de la lágrima fácil fabricada a base de altos costes de ambientación, producción y diseño para ganar pasta. No, no me llega este pijama y estos dos niños separados por la alambrada.

Sigue La Zabaltegi proporcionándonos el mejor cine

Heaven’s Herat del realizador danés Simon Staho cuenta dos conflictos amorosos de dos matrimonios amigos. Una de las actrices protagonistas es Lena Endre que estuviera a las ordenes de Liv Ullman en la película bergmaniana, Infiel. La historia que ha escrito este director parte de una cena entre las dos parejas y a partir del comentario de una infidelidad de una amiga ausente se disparan las teorías y las ubicaciones de cada uno de los comensales, la habilidad de Simon Staho está en mostrar al espectador la división entre idea y acto, entre deseo y ruptura, entre pensamiento y cuando a uno le toca.

En la ruptura se esconde la derrota, en la ruptura y la falta se sabe de la entereza y la dignidad de los otros. Fascinante el trabajo con los cuatro actores y magistral encuadres y luz de esta película que nos recuerda al cine de Bergman, si el autor sueco hubiera tenido un pelín de sentido del humor. La Zabaltegi va a ser imbatible, una joya para los espectadores y una garantía para nuestros dineros y nuestro tiempo.

Javier Tolentino


Javier Tolentino es el director de 'El Sétpimo Vicio', el programa de cine de Radio 3. Es uno de los críticos cinematográficos más reconocidos de España y destaca por su compromiso y su capacidad de análisis.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios