Las Palmas nos ha traido a Mark Rappaport, gracias.
Habéis sido muchos los que nos habéis hecho llegar vuestras impresiones del monográfico que hicimos sobre el cineasta Atom Egoyam, con la propia participación del autor de Exótica. Egoyan, de esta manera, ha estrenado las nuevas instalaciones de la pequeña casa de la radio de Las Palmas, un prado del rey en pequeño, sobre las colinas de esta ciudad canaria. Admirábamos su cine, conocimos a Egoyam en otros festivales, en otras citas, en otras ciudades pero diríamos que con la complicidad de esta ciudad atántica hemos tenido la posibilidad de verle más de cerca y, sobre todo, de hablar casi en familia. Disfrutar también de la compañía de su linda esposa, la actriz Arsinée Khanjian y encontrar algunas de las claves de ese cine tan inquietante, perturbador y de bellísmo acabado. Han sido muchas las veces que hemos sido muy críticos con algunas de las ofertas de este festival aunque siempre la crítica la hemos ejercido desde la coincidencia por la trayectoria de este festival. Un festival que en los últimos años nos ha traído a gente muy importante: Jia Zhangkee, Naomi Kawase, Brillante Mendoza y este año a Atom Egoyam y a un cineasta nortemericano que ya pueden más de uno comenzar a repasar su cine: Mark Rappaport. El séptimo vicio del próximo viernes va a dedicarle prácticamente toda la edición y todo el tiempo que nos sea posible. Por su inteligencia, por su cine rebelde y radical, por construir precisamente ese cine que siempre uno echa de menos: un cine innovador, un cine trangresor, un cine nada comercial, un cine que es todo un monumento a la inteligencia. Hemos podido ver dos titulos importantes de su filmografía: Rodk Hudson's home movies (1992) y From the journals of Jean Seberg (1995). La biografía (por decirlo de alguna manera, es la visión muy personal de Rappaport sobre un mito y una leyenda de la que hoy sabemos muchas cosas) desde el puzzle, desde la investigación fílmica de sus películas, de sus declaraciones y de sus miedos. El diario o los diarios de la heroina de Godard (A bout de souffle) es una auténtica delicia de cómo debe uno acercarse a un mito o a una leyenda: desde el exhaustivo conocimiento, desde la crítica al personaje, desde la investigación y desde el montaje cinematográfica; sin desdeñar la ironía, el sacasmo, la crítica a la industria, al gobierno, a sus propios compañeros de generación: Jane Fonda, Clint Eastwood, Vanessa Redgrave y sin olvidar la revisión crítica a los movimientos sociales, culturales y políticos de la época: desde el pacifismo a los panteras negras, desde el feminismo a la claudicación por el beneficio. Mark Rappaport, nacido y criado en Brooklyn, cinéfilo desde la cuna (luego antes que Quentin Tarantino que empezó a los doce años en el cine club) y empedernido por el cine de Bergman, de Buñuel y de toda la nouvelle vague es el director de cine que a uno le hubiera gustado ser: claro, diáfano, contundente, hábil, nada de serie B ni de movimientos callejeros: su cine bebe de las fuentes directas con un público al que siempre supone inteligente. Ácido y brillante, Rappaport es nuestro héroe de este festival, de esta edición y justifica completamente la razón de este festival de cine de Las Palmas. El próximo viernes, por la noche, será nuestro invitado de honor y seguro que será muy, muy interesante.
Decía antes que la presencia aquí del cine de Marck Rappaport justifica toda la edición de este año, de este festival. Pero si a la participación de Rappaport se une el ciclo completo de Atom Egoyan, la noche más freak de Jesús Palacios y la sección de Dèja vu diríamos que por ahí el festival ya se cubre las espaldas en cuánto a las garantías de ofrecer buen cine, obligación pura y dura de todo buen festival que se precie. No olvidaremos el primero de los homenajes al centenario de Akira Kurosawa (con películas como el ángel ébrio (1948), Los canallas duermen paz (1960) y Los bajos fondos (1957)) y numerosos ciclos de secciones informativas, de nuevos autores, de cine portugués, el cine de Philippe Grandieux, el cine canario. La verdad es que se lo han currado. Y por ahí nuestra felicitación. De lo que he visto en la sección competitiva aún nada que me haya realmente sorprendido, impresionado o fascinado, quizá tampoco están los tiempos para encontrarse con el vellocino de oro y si no echemos un vistazo a los goya y a los oscar y si las grandes películas son las premiadas pues entonces viva la vanguardia surrealista,traviesa y rebelde de este festival canario. Porque veamos: para parte de la crítica local la obra maestra la ha puesto Alain Cavalier con Irène, un diario íntimo del que fuera asistente de Louis Malle, realizado con una pequeña cámara, narrado todo el tiempo en un yoismo obsesivo que mientras para unos es un bellísimo homenaje a la mujer que murió y amó para este séptimo vicio, qué queréis que os diga, me parece una purgación, un mea culpa de una mujer que mientras la tuvo no supo amarla... Pero, bueno, oye, que en esto del cine tribunos y opinadores es lo más divertido. Dejando bromas a parte, tres películas me parecen destacables de todo lo que he visto por aquí: Chloe de Atom Egoyam, ya la vimos en Donosti y ya dijimos entonces y decimos ahora que es una exhibición de un cine fascinante, técnicamente perfecto y con un duelo de altura entre mujer es:
Amanda Seyfried y Julianne Moore
Un auténtico estudio sobre la mujer desde el conocimiento y desde la experiencia cinematográfica de Egoyan. Una mujer que se situa desde el oscuro objeto del deseo y otra que se ubica desde el amor. Cada una de ellas desea lo que no tiene, ahí se construye el deseo, cruzado por la peculia forma de exhibir el goce que tiene este armenio y que hemos visto en películas anteriores como Exótica.
La segunda película que nos ha interesado de momento es BYAKUYA (A White night) del japonés y habitual en Cannes Masahiro Kobayashi: prácticamente toda la película transcurre en el puente rojo de la ciudad francesa de Lyon, y es una intensa, sutil y dramática historia de amor de 24 horas. El encuentro, la experiencia amorosa y el duelo. La pérdida, la falta y la ausencia. Leopardo de oro, Quincena de nuevos realizadores, Semana de la crítica.... hay narrador en Kobayhasi, hay sutileza y hay verdad. La tercera es un delicado documental de una directora de cine que ha pasado varias veces por El séptimo vicio y especialmente conocida en Gijón, hablamos de Byambasuren Davaa, nacida en Mongolia y formada en Berlín. Autora de películas tan lindas como La historia del camello que llora (2003). En Las Palmas ha presentado The two horses of Genghis Khan, Los dos caballos de Genghis Khan: el recorrido por Mongolia que realiza una cantante que vive en Europa y que regresa buscando la letra de una antigua canción. Bellísima y pequeña leyenda de Byambasuren en la que no falta el atropello del país del medio (China) por fastidiar a todos sus vecinos: Mongolia, Tibet....
Pero si me piden cual ha sido la joya hasta este momento de este festival, la joya ha sido la película que sobre Jean Seberg hizo en 1995 Marck Rappaport y que nunca pudimos ver.
Lo que nos queda por ver es mucho: por ejemplo los cortos de Jan Svankmajer, el que dicen que ha sido el maestro de Tim Burton, deseamos ver Lola de Brillante Mendoza y siempre es agradable que los jovenes iraníes siguen en forma, y ahí un título: Mi Teherán en venta de la joven poeta persa, Granaz Moussavi.




gatito dijo
Diosssssssssss Javier ;)
15 mar 2010
Olvidadizo dijo
Es lo que tienen los periodistas que funcionan a golpe de titular: que no se enteran de lo que dicen. Meses antes de en Las Palmas, Rappaport estuvo en Punto de Vista, un festival pamplonica, bastante más interesante que el de Las Palmas, por su apuesta total por un cine comprometido. Lástima que medios como este, y periodistas como este, no hagan caso de festivales así, que son los que realmente crean una cultura audiovisual, con pocos medios pero con una mirada personal. Las Palmas es una operación publicitaria del Cabildo, y no hay una verdadera línea ideológica, sólo dinero.
12 ago 2010
Anónimo dijo
Olvidadizo, Rappaport no sólo estuvo en Punto de vista, festival del que El séptimo vicio es colaborador desde hace mucho tiempo (fue con Punto de Vista de Navarra con quien inauguramos desde la radio ese festival con una adaptacion de Tarkovski), también estuvo Mark Rappaport en el festival de A Coruña y dialogamos con él, pero fue en Las Palmas donde tuvimos más espacio de tiempo para dedicarle un séptimo vicio monográfico y exclusivo. Rappaport viene muchísimo por España, entre otras cosas porque abandonó o se exilió de EE.UU. para vivir en París, así que lo tenemos con frecuencia por aquí. Comparto contigo la opinión que tienes de Punto de vista, aunque para matizarla conviene dejar que su nuevo director (aún siento nostalgia por el anterior, Carlos Mugiro que fue quien lo fundó) se asiente en futuras ediciones. Entiendo que las torpezas de este periodista te enojen, pero espero que no te hagan salir de la buena vía, aquella que nos enseña que una opinión es una opinión y no un dogma.
18 ago 2010