Beatriz, mi brindis esta noche será por ti
Su nombre es Beatriz Martínez de Larramendi y la conocí hace muchísimo tiempo, nevaba aquella tarde en la plaza mayor de Salamanca y probablemente aún no me he recuperado del impacto. En aquel tiempo entre asambleas, transiciones y noches de estudio y biografía uno reparaba muy poco en los modelitos, los trapitos y quizá aún menos los perfumes. Nevaba abundamente sobre el plateresco, copos gigantes y fue Pilar y Begoña, justo enfrente del Café Novelty, quienes me dijeron quien eras. Estudiabas Psicología en la Civil y tu forma de vestir no entraba en ese momento en los puntos de interés; sin embargo, a partir de ese día se construyó una de las más hermosas amistades de mi vida. Comenzaste a acompañarme al cine club, a discutir sobre Rosellini, sobre el cine checo, polaco, húngaro y sobre todo, te interesaba Bergman. Beatriz estuvo presente en mi vida como un libro que jamás desaparece de tu mesita de noche, como un aroma que despierta siempre la paz para conciliar el sueño, como una flor que siempre aparece entre las páginas del diario, como ese disco de vinilo al que siempre recurres, como un paisaje, como un dibujo....
Me acaba de llamar Álvaro y no puedo creerlo.
No puedes haberte ido, sin una palabra, sin decir nada, seguramente que con tus zapatos negros de tacón de aguja, con uno de tus mil trajes de colección, con tu sonrisa y tu guiño cómplice.
Te recuerdo por la arena, zambulliéndonte en la playa o en la Plaza de la Trinidad, escuchando boquiabierta a Van Morrinson.
No puede ser que te hayas ido sin un pequeño mensaje, sin una llamada de última hora.
Beatriz nos deja muy solos, han sido más de treinta años de amistad, de esas amistades únicas, eternas.
Es noche de fin de año, escucho ya el jolgorio y la diversión por las inmediaciones de Santa Ana, Plaza del Ángel y Puerta del Sol y mi cabeza gira hacía Hondarribia y me inunda una tristeza profunda, quizá 2010 no ha podido producirme tanto dolor como la noticia de tu viaje.
Hubo un poema a mano, en la pared de tu cuarto, muchos años. A Beatriz, que hizo que yo viera el cine con otra mirada, con otras claves, con otra escritura.
31 de diciembre de 2010



