En Lanzarote, en la cueva de los verdes, se inauguraba en la noche del viernes pasado la programación estable y mensual de cine europeo y como no me compete valorar un espacio al que estoy muy orgullosamente vinculado, yo espero que crítica y público se exprese en libertad y ayude a este espacio cinéfilo, con el ejercicio de la crítica por supuesto, a que pueda crecer con calma, con humildad, con mucho amor por el cine y agradeciendo la participación directa del parlamento europeo, a través de su oficina madrileña, de RTVE que esté detrás del respaldo de una idea europeísta, cinematográfica y atlántica, del Instituto Rumano de Cultura, de Nirvana, de Akelarre, de Kharma, de El Deseo, del Instituto Francés, de la academia del cine español, de la academia del cine europeo, del Cabildo Insular de Lanzarote y de uno y cada uno de los diarios, revistas, emisoras de radio y televisión de la isla... Es imposible enviarles las gracias a todos los que están haciendo posible las proyecciones en este lugar sagrado de la Isla de Lanzarote. Pero se irán transmitiendo. Hoy tan sólo quería decirles a todos los que estuvieron la otra noche en la cueva MUCHAS GRACIAS, por vuestra asistencia, por vuestro apoyo, y por la participación masiva en una noche con sabor a regalos de las mágicas majestades.
Quizá de esto trate este proyecto: de llevar los ideales que se le presuponen al concepto cultural europeo hasta las profundidades de los volcanes de esta isla. Decía Jorge Oteiza que es lo que dejan las civilizaciones, piedras. En el caso de esta isla con huellas dejadas por la naturaleza y por el saber (Manrique, Saramago, Millares) caminar hasta el interior es un viejo sueño literario caminar hacía el centro de la tierra para proyectar imágenes.
Se inauguraba un espacio independiente cinematográfico periódico, estable y con una programación fijada hasta enero de 2012, se apuesta por un cine europeo diverso, transnacional, de calidad y en versión original. Y se abría mirando a lo que quizá se le presupone a la cultura europea: que mira a su entorno y mucho más allá de sus límites geográficos.
La inauguración fue de la mano de Abbas Kiarostami y Marco y Busky, referencias indiscutibles de la locura por el cine en la isla presentaron el acto con un lema directo: Libertad para Jafar Panahi. En mayo pasado, Juliette Binoche protagonizó una rueda de prensa con lágrimas de oro, lágrimas a favor de un pueblo persa que está harto de sus gobernantes, ayatollas y militares que mantienen sus cárceles llenas de músicos, periodistas y cineastas (¡pobre pueblo persa!).
Copia certificada (2010), un bellísimo texto cinematográfico, expresado a través de una escritura de conocimiento amoroso en farsi y rodado en la Toscana italiana se colaba en cada uno de los recovecos de La cueva de los verdes de Lanzarote, y los sonidos y las voces del film se reproducían y repetían al chocar con las paredes construyendo un perfecto perfil de sonido que hacía de la proyección una experiencia acogedora e íntima. En esta orilla del Atlántico disfrutamos de una película donde nada es lo que parece, los personajes se mueven entre verdad y mentira, entre apariencia y realidad... Un poco como en la vida, siempre entre dos orillas.
Juliette Binoche, quizá una de las mejores actrices del momento, aparecía al fondo de la cueva, en una pantalla ajustada por milímetros a las paredes de esta capilla sixtina construida y labrada por el fuego para recordar que el amor necesita del riesgo y del atrevimiento.
“Como un narciso enamorado de su imagen, capturado en el espejo de las aguas adonde se dirige es a la muerte. Hay quien dibuja esquelas funerarias al intentar que el Deseo no circule”, exponía la psicoanalista Olga Correas en una reflexión precisa sobre la conducta y sobre las posiciones del protagonista masculino en este film de Kiarostami.
Noche del viernes en La cueva de los verdes de Lanzarote, bajo el cielo de las diez mil estrellas que en la gran ciudad no pueden verse, entre aromas de hierbas y de mar y con el murmullo sereno de las velas. Quinientos metros bajo tierra, abriéndonos paso al interior del volcán por un pequeño pasillo entre las piedras abrasadas del pasado, quinientos metros sin escaparates, sin palomitas y sin gominolas. Cueva de los verdes de una isla europea en la mitad del Atlántico, espacio verdaderamente único para el cine, sin ventanas, sin persianas, sin cobertura de móviles ni estridencias.
Terminó la proyección y se abrió un turno de palabra, reflexiones directas, desde la confianza y desde la crítica:
¿Para quién y para qué se pinta los labios una mujer?
¿Qué ve en el espejo este hombre que rechaza el deseo? ¿Quizá su muerte?.
¿Cómo es que su marido no habla la lengua de la mujer que ama?
Pero, ¿hubo o no hubo historia amorosa?
¿Por qué se ofrece como señuelo si sabe que no quiere o puede responder?
¿Es falsificación decir que ama el hombre que no ama?
Ya no habrá más ensayos en La cueva de los verdes, en la primera semana de febrero este lugar se convertirá en una playa de la memoria de Agnés Vardá, funambulistas y clown de un pequeño circo atlántico por donde Europa mostrará su cine, el cine en el que cree, un cine atrevido y comprometido con la metáfora de los que hemos pensado que Europa puede hablar en persa, mandarín, italiano o birmano, una Europa que llora por Bagdad, una Europa Indie, cinéfila y empapada de fotogramas, de poesía y de palabras o una Europa que discute y dialoga en Malabo/Lanzarote/Smara/Maresme/Maputo/Kioto/Buyant-Uhaa/Palermo/Corfú por un discurso desde el cine.

Libertad para Jafar Panahi
El cineasta iraní Jafar Panahi fue condenado el pasado mes de diciembre a seis años de cárcel y otros veinte de inhabilitación para escribir o rodar películas. El director fue hallado culpable por ejercer la (inexistente) libertad de expresión en su país. Panahi, antiguo colaborador de Abbas Kiarostami, había declarado en septiembre que “cuando a un cineasta se le prohibe hacer películas es como si fuera encarcelado”. Ahora, el director se enfrenta, además de la prisión, a dos décadas de encarcelamiento creativo. Tampoco podrá, durante ese periodo, salir de Irán ni hacer declaraciones a medios de comunicación extranjeros, por lo que hasta 2030 su existencia de puertas hacia fuera queda reducida a mero acto de fe. Varias instituciones internacionales han puesto en marcha una recogida de firmas en apoyo de Panahi, por lo que pedimos a los visitantes de este blog y espectadores del cine en general que se sumen a ella firmando la petición en:
http://www.ipetitions.com/petition/solidarite-jafar-panahi