Moretti no se atreve
Excelente Michel Piccoli, como Papa
Arranque prometedor de la última película de Nani Moretti que se irá desvaneciendo a medida que pareciera que llega a un acuerdo con El Vaticano para echar balones fueras (al menos es lo que parece indicar con ese mundialito de voley ball) en una película planteada inicialmente como un interesante duelo entre el saber y la fe. Recién elegido Papa y justo antes de salir al balcón al nuevo mensajero de Dios le entra un ataque de pánico y a los cardenales -a Moretti- no se les ocurre otra idea que llamar al psicoanalista de mayor prestigio de Roma.
La entrevista inicial es sencillamente genial. El Psicoanalista dispara certero con las preguntas fundamentales de todo ser humano.
- ¿Guarda algún secreto importante?
- ¿Una crisis de fe?
- ¿Qué me dice de la relación con su padre?
- ¿Y con su madre?
- ¿Qué sueños tiene Usted?
- ¿Qué me dice de sus inclinaciones y fantasias sexuales?
- ¿Le parece coherente la línea de su iglesia para con la sociedad de hoy?
- ¿Qué tal su relación con la verdad?
Nani Moretti construye un inteligente interrogatorio con el Papa pero termina siendo complaciente.
Prometedor Moretti, visceral, lleno de humor, crítico, incisivo.... Pero se nos viene abajo, lástima. Porque ese era el camino fiel a la coherencia de este italiano mordaz, divertido y con talento. Se nos viene abajo porque pareciera como si en un determinado momento pactara con la iglesia que lo mejor para todos es jugar un partido y echar todos los balones fuera. Al espectador le costará esa línea dulce y complaciente del colegio cardenalicio; pero, sobre todo, porque Nani Moretti depone y se pliega, sale del saber. Hace como si quisiera mostrarnos que podría pero que no quiere hacer sangre y se comporta como un niño bueno de izquierdas. Lástima porque nos priva de un suculento pulso que este realizador inicia, el del conocimiento y el del saber contra el dogma, la fe y la impotencia de un credo que desea básicamente amputar las emociones humanas.
- Usted -le dice un cardenal al psicoanalista- no puede preguntarle eso a Su Santidad
- Yo -le responde el psicoanalista- no se lo pregunto al Papa, se lo pregunto al hombre
- Pero ya son la misma cosa -le responde el cardenal-
- Eso no lo sabemos -contesta el psiconalista-
Excelente Michele Piccoli en el papel del Papa y excelente el manejo escénico de Moretti en El Vaticano, en la Capilla Sixtina, en el balcón y con el juego de los medios de comunicación. Excelente. El pero es que "con la iglesia hemos topado, amigo Sancho", tal y como dijera hace un buen puñado de años un ingenioso hidalgo. Y es que Moretti se pliega, deja a la iglesia con su teatrito y, sobre todo lo más importante, deja las preguntas en manos de dios.
Lástima, Moretti debería haber dejado que la iglesia se dedicara a jugar pero él -por mucha comedia que quiera construir- debería haberse salido.
La Semana de Cine de Valladolid tendrá en este fin de semana y en Nani Moretti la estrella de la que fue sin duda alguna la excelente semana de cine religioso, La Seminci. Buen cine casi siempre.



