A Violeta Parra no le dejaron asomarse a La Concha
No, en serio que no hay afán provocador en el título de este post pero, maldita sea, acabo de ver una bellísima película de uno de los grandes directores de cine de Chile, Andrés Wood y me cuentan que su película, Violeta Parra se fue a los cielos (2011), pudo estar en sección oficial de la última edición y que como quisieron relegarla a una sección menos visible (que no inferior, ni menor por supuesto) se lo pensaron y le dijeron a Rebordinos y compañía que muchas gracias pero que no. Andrés Wood es director de algunas películas que han creado estilo entre la nueva generación de realizadores de América Latina (La fiebre del loco, 2001, Machuca, 2004, La buena vida, 2008 y otras como El Desquite, 1998 e Historias del fútbol, 1994). Andrés Wood ha hecho una de las mejores películas del año con su mirada honda y rebelde, traviesa y endiabladamente honrada a la figura de una Violeta Parra inmortal, una Violeta Parra que la acusaron de roja y comunista y era música, antropóloga, folclorista, indígena y amadora, pintora y cantante, rebelde y traviesa, inteligente, directa, locuaz y una mujer extraordinaria. Una Violeta Parra que sigue siendo convocada por los estudiantes de hoy de Santiago de Chile que salen a la calle con su imagen y con su música. Andrés Wood no hace un biopic, ni siquiera frecuenta su biografía y ni siquiera se escucha una sola canción en su voz. Andrés hace cine, bucea en el alma de Violeta y consigue en la desconocida actriz chilena Francisca Gavilán la Violeta Parra para la gran pantalla.
Enhorabuena Andrés Wood, y si San Sebastián no quiso que El Kursal temblase con la figura de Violeta Parra es su opción, pero se equivocaron a la vista de una sección oficial que sin Lacuesta y Kore-eda le hubiera faltado el corazón de esta chilena que cuando su hija le dijo que le gustaría cortarse las venas ella le dijo: "Eso no se anuncia, eso se hace".
Me dicen que las siguientes películas no encuentran distribución en España: Nostalgia de la luz de Patricio Guzmán, Violeta Parra se fue a los cielos de Andrés Wood, Lucía del chileno Niles Atallah, Los colores de la montaña del colombiano Carlos César Arbeláez y , sin embargo, sí hay espacio para un cine basura como, bueno mejor no diré títulos que todos tenemos en la memora de una estúpida cartelera celebrada por un periodismo facilón líneal y al que le llenan los cajones de material. No hay sitio para nuestra cultura, para el buen cine realizado en España, México, Chile, Brasil, Argentina, Colombia.... y luego dirán que hay muchos festivales, menos mal, gracias a ellos hemos podido ver una de las más hermosas películas de Colombia, Los colores de la montaña, uno de las más bellos documentales, Nostalgia de la luz o Lucía, superpremiada en Toulouse, Sundance... Pero es igual, la distribución y exhibición española intenta flotar en tiempos difíciles para la lírica indie. Eso sí, todas las grandes de Estados Unidos quieren la tajada del público español y ya tienen el mantel preparadísimo para aterrizar en la península ibérica e insular también. Saben que aquí hay pasión por el cine, ellos, dueños del 80 por ciento de nuestro espacio exhibidor cinematográfico dictan también qué vemos.
Lástima, San Sebastián no quiso a Violeta Parra y a la vista de lo que nos enseñaron hubiera sido una gota fresca, nueva, profunda y.... vigente.



