Las diez (o así) de 2011
1. Erase una vez Anatolia, del turco Nuri Bilge Ceylan
El autor de películas como Lejos, Los Climas y Los tres monos, Nuri Bilge Ceylan construye con Erase una vez Anatolia un película aparentemente de la nada y donda nada pasa. Al menos este es el tipo de cosas que he leido referidas a la, para mi, mejor película del año. Supongo que me iré haciendo mayor y ya no soporto las demagogias sentimentales de algunas de las películas de este año que están pasando por ser lo mejor de la historia. Erase una vez Anatolia es de lejos una de las mejores fotografías europeas, dotada con una luz impecable que el espectador agradecerá por ser un auténtico regalo para los sentidos. Esconde una calidad en la toma de sonido, imprescindible en los amaneceres de Anatolia tanto como la imagen. Pero además Nuri Bilge Ceylan nos cuenta un relato que es un pequeño cuento "de la reconstrucción de un asesinato en la última aldea de este bellísimo y anacrónico país". A través de esa reconstrucción se desvela a toda la sociedad turca y su relación con esta península de leyenda: fiscales, policía, jueces, alcaldes, ciudadanos y finalmente un cierre únicamente en poder de grandes cineastas como Bilge Ceylán. Probablemente el público español tenga dificultades para ver esta obra importante, pero porque lo desee la distribución española no la vamos a tapar nosotros.
2. Elena, del ruso Andrei Zuyagintsev
Me entusiasma este autor que tiene posado en su estilo la delicadeza de la cámara, del montaje y la precisión del encuadre. Aún permanece en mi memoria algunos planos de El Regreso. Con Elena quizá nos está hablando de la figura de la madre, ya que en El Regreso era el padre que vuelve para la muerte en Elena es la figura de la madre a la que no le importa matar a su propio amante o esposo para saciar la ambición del hijo. Si quisieramos leer esta película en clave rusa tendríamos algo más que un estudio psicoanalítico.
3. Nader y Simin, una separación, del iraní Asghar Farahadi
Quizá sea una de las películas más inteligentes del año, la forma en la que esta película ridiculiza el anhelo o la paranoia fascista de los gobiernos reaccionarios. Valiente, ácida, sutilmente persa esta película vuelve a jutificar la fama del cine iraní y ridiculiza a quienes hacen chistes sobre esta cinematografía.
4. Melancolia de Lars Von Trier y The Artist de Michael Hazanovicius
Queda poco por añadir a lo ya mil veces escrito sobre esta obra del danés Lars Von Trier, salvo que en su apocalipsis no deja cabo suelto: el ser humano es voraz y despiadado y eso nos lleva al abismo. Frente a este demoledor epitafio la vaselina de The Artist, sólo un enamorado del cine clásico puede construir tan delicado homenaje.
5. El niño de la bicicleta de Los Hermanaos Dardenne, El Havre de Aki Kaurismaki y Nieves del Kilimajaro de Robert Guédiguian.
Citadas, de alguna manera, para dejar muy claro la calidad este año del cine europeo, sobre todo porque en un año que el cine rumano sigue dando muestras de un magnífico estado de salud y del salto hacia adelante del cine ruso es muy importante que autores tan consagrados como Dardenne, Kaurismaki y Guédiguian vuelvan precisamente por defender abiertamente su lenguaje cinematográfico ya conocido: Los Dardenne abren la puerta, levemente, a la esperanza con El niño de la bicicleta. Kaurismaki nos recuerda que los valores que simbolizan su cine -la luz del blanco y negro, la ternura de sus personajes y la ironía- son inmortales y la más grata de las noticias, un regreso de Robert Guédiguian a los registros argumentales de Marius et Jeanette, Nieves del Kilimanjaro es el cine de izquierdas, el genuinamente cine popular francés, mediterráneo y vitalista que no optimista porque no estan los tiempos para ello.
6. Kiseki (Deseo) de Hirozaku Kore-eda
No podía faltar la cinematografía asiática en nuestro resumen y aunque hay varias opciones, desde Hanezu de Kawase a varias obras china y coreana, finalmente nos decantamos por Koreda por la belleza de una película que muestra todo aquello que el mundo de los adultos arranca y despoja a los niños: la verdad, la fantasía, la aventura...
7. Un dios salvaje de Roman Polanski
Es de agradecer que Polanski se encuentren en tan buen estado de forma, desde luego es ácida, es mordaz, es inteligente.... Es Roman Polanski en estado puro.
8. Los pasos dobles de Isaki Lacuesta y Bertsolari de Asier Altuna
No me cabe ninguna duda que Isaki Lacuesta ha hecho la mejor película española del año, primero por la relación con la pintura de Barceló pero luego por desentenderse de eso mismo para aproximar al espectador a la belleza del pueblo dobón, al sur de Mali. Los pasos dobles es una obra poderosa y privada, es humilde y llena de naturaleza, de tierra, que importante que el cine español pueda hacer este cine. Bertsolari es otra historia, es la emoción y la pasión de un pueblo por su lengua y por su poesía. Quizá el gran valor de Asier Altuna es mostrar al espectador que el Pueblo Vasco, levantador de piedras, conectado con sus bosques y su mar es capaz de llenar frontones y estadios para escuchar poesía.
9. In film Hist (Esto no es una película) de Jafar Panahi.
Quizá debí poner esta obra de Jafar Panahi como la primera, como la número uno de 2011 pero antes que cualquier ideología me puede el deseo de ser justo con mis propios gustos cinematográficamente hablando y esta película es importante, muy importante y de ahi que esté aquí, en este balance: Porque ridiculiza a un gobierno estúpido que desea legilslar sobre el pensamiento prohibiéndolo, porque Panahi, sin salir de casa, hace una película con la banda sonora de Teherán, mostrando al espectador que está en un país cárcel, en una ciudad que cualquier día saltará en mil pedazos, buscando la libertad. In film hist es la película del exhilio y del asilo, pero, sobre todo, es el certificado de algo que sabíamos que puedes encarcelar a un ser humano, pero no sus sueños, su pensamiento y su discurso.
10. Madame Chambon de Stephen Brizé y Violeta se fue a los cielos de Andrés Wood.
En el décimo otros dos titulos muy importantes, el de Madame Chambon por la originalidad del plantaeamiento de Stephen Brizé: depositados los deseos amorosos, finalmente hace falta la decisión de llevarlos al acto y ahí el hombre suele tener problemas y deficits, sea un albañil o un licenciado en poesía romántica inglesa. Violeta se fue a los cielos encarna las mil y una pelìculas de América Latina que España esconde: Lucia, Nostalgia de la luz, Los colores de la montaña., etc. Violeta es la obra maestra de Andrés Wood, es cómo debe construirse la biografia de una persona y relacionarla con su geografía no con su biopic. Grande, muy grande el trabajo de Panchita Gavilán que hace volar muy lejos la figura de Violeta Parra.
Y este es mi resumen cinematográfico del año que lógicamente tiene ausencias importantes: nombres como Pedro Almodóvar, Benito Zambrano, Montxo Armendáriz, Iciar Bollain, Fernando Trueba, Javier Mariscal.... Pero así son las cosas cuando uno hace listas. En todo caso habrá que felicitarse porque ha sido un buen año, una buena cosecha nacional e internacional. Únicamente cabría pedir más valentia a la distribucion y exhibición, incluso mayor coherencia. El público español tiene buen gusto, tiene derecho al mejor cine, no al más comercial, que eso ya se sabe.



