El cielo bajó a Violeta
Andrés Wood es un magnífico realizador, lo fue por Machuca, por La buena vida o por la exótica La fiebre del loco. Pero este domingo ha sido uno de los más importantes de su vida. El jueves pasado mantuvimos una conversación on line, a través de Skype en la Cineteca madrileña. Habíamos dicho al público que llenó este nuevo foro cinéfilo que esta su última película, Violeta se fue a los cielos es la obra maestra de Andrés Wood y es cierto que a veces se desconfía del elogio, el secuestro sentimental de Violeta Parra y la fascinación del hallazgo de una película pequeña chilena, de un documental de ficción y de la fuerza arrebatadora de una actriz que ha retado casi al pueblo de Chile al proponer su propia voz, la de Panchita Gavilán, a la de Violeta Parra.
Esta mañana me llamaba otra Violeta, también chilena y apasionada por el cine:
¡Javier hemos ganado en Sundance! Nos han dado el premio internacional a la mejor película de ficción...!
Venía de Las Bardenas Reales, de una Tudela inmortal y de una España apaciguada detrás de la familia, de los amigos, de los recortes y del frío. Algunos copos de nieve y la inmensa alegría que venía también de un lugar muy frío de la América de la nieve, del frío y del cine. Violeta Parra, que acusada por el régimen de la dictadura chilena de roja y comunista, conseguía más allá del revólver y del disparo seco, un premio importante. Desde la mirada de un buen cineasta chileno, desde el trabajo de una actriz casi desconocida pero desde un hermoso juego de recursos muy cinéfilos, expresamente cinéfilos. Un galardón importante de Sundance, quizá el festival americano que intenta promover el cine de autor. Violeta se fue a los cielos aspira al goya a la mejor película de América Latina y la emoción, la conmoción y la locura porque este goya lleve un nombre tan inmortal como el de Violeta Parra es grande.
Lo de menos es que sea una de las apuestas de El séptimo vicio, que haya sido la película inaugural de la temporada de nuestro cine libre y gratuito... Lo importante es que este magnífico trabajo de Andrés Wood tendrá a partir de este momento un mayor vuelo para llegar a más público.



