Amo el cine de Wes Anderson, con toda mi alma
No puede construirse mejor fantasia infantil que fugarte con la niña de tu vida, esa que enciende todas las vías de tu corazón. Esa que vuelve la cabeza cuando va con su bicicleta, esa niña que desde el pupitre te envía chispas desde sus ojos, esa que se sube en tu espalda para hacerte una aguadilla de verano, esa que llama a la puerta de tu casa empapada porque ha cruzado toda la ciudad lloviendo para llevarte un disco, esa que te deja un papelito entre tus libros... Esa escapada es imposible, no conozco a ningún niño que lo haya conseguido, pero todos lo hemos soñado y fabulado. Me gusta Sam y Suzy, esa pareja de niños que burlan a la autoridad, que abandonan a sus padres, que retan a la misma naturaleza para vivir juntos en la playa más hermosa del planeta. Los cien niños del campamento envidían el liderazgo de Sam, su valor, atrevimiento y, sobre todo, su decisión.
Moonrise Kingdom es un canto a la independencia que no tendremos, a una libertad que no nos dejarán, a un poder que no podremos derribar y el regreso a un lugar al que jamás volveremos. Si en algún lugar de nuestra biografía o geografía existe una remota posibilidad de ser realmente independientes es en la infancia, también es un lugar para el dolor, ojo pero es ahí donde creemos que el mundo es un lugar para la aventura, para vencer a los malvados corruptos y mafiosos, para dar una lección de independencia a tus padres, para mostrarle a todos los colegas de tu clase que tú eres especial y, sobre todo, que te vas con tu chica, y que en ese viaje controlas todo hasta el último detalle: el mapa, la mochila, la tienda, la comida, la bebida y el camino. Que nadie os encontrará y que ese lugar será el paraíso. Donde no cabe nadie más. Una declaración de independencia que sólo da el cine. Fascinante Suzy, con sus libros de aventuras, sus modelitos y la fe ciega en su chico.
Esta fue la película que arrebató en Cannes, en su inauguración. Un Wes Anderson que supo apoyarse para el guión en Roma Coppola, que se ubicó en la década de los sesenta para hacer una adaptación fantasiosa y delirante, perfecta, con sus objetos y sus paisajes, con esa casa-faro y con la conspiración como estrategia de la libertad y ahí un guiño a la nouvelle vague, a esa explotación de la libertad en el estilo, en una escritura donde hay de todo: planos imposibles, un control sobre el ritmo y la cadencia fuera de toda norma y un juego sobre el territorio y el espacio que nos recuerda únicamente a los grandes autores, a los mejores.




Ebba dijo
Libertad o inocencia, en la niñez se goza de imaginación para creer otro mundo si no gusta el que nos rodea, en la mía la libertad brillaba por su ausencia. Independencia o no tener responsabilidades, ejemplo: trabajo, familia a la que mantener, pagar casa, y servicios básicos.
Superada la etapa de la infancia, compruebas que la imaginación va perdiendo terreno y gana la realidad pura y dura.
http://www.youtube.com/watch?v=V5zYUA8njUo
Nightwish Meadows of Heaven
28 jun 2012
Jorge Fernández-Mayoralas dijo
Delicioso cuento de todo lo que quisimos ser. De todo lo que quisimos hacer. De las oportunidades perdidas y de los sueños. Wes Anderson cuenta de nuevo estas rarezas y los engrandece en los ojos de unas personitas aún no contaminadas por la rutina, la ausencia de libertad, la codicia, el poder o la simple y llana sociedad. Parece que sólo se pueda luchar por los sueños cuando se es un niño; pero Anderson nos pregunta por qué no seguir haciéndolo...
30 jun 2012
alejandro mahieu dijo
Estoy desando verla...
03 jul 2012