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Zaragoza, la ciudad que sorprende

    martes 31.oct.2017    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

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Las ciudades sean de mayor o menor tamaño siguen vivas, creativas e innovando. Fuera de las capitales nacionales, existen muchas ciudades pequeñas que en un momento dado recuperan su lugar en el mundo, convirtiéndose en un nuevo atractivo cultural y turístico. Eso le ocurrió hace casi 10 años a Zaragoza. La Expo del Agua, fue su trampolín. Se rehabilitaron plazas y el centro histórico y los ciudadanos descubrieron y conquistaron  las riberas del Ebro. Ese río que vertebra  la ciudad y que junto a la basílica del Pilar le otorga su fisonomía inconfundible, su skyline
 
En su silueta también se perfila el conjunto de torres mudéjares de San Pablo, la Magdalena, San Gil y San Miguel, declaradas Patrimonio Mundial de la Unesco. Hoy les proponemos una visita diferente por esta ciudad, situada estratégicamente entre las grandes ciudades españoles. Está casi a la misma distancia de Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia.... A unas tres horas en coche desde cada una de esas capitales. Las dos "joyas de la corona turística" son la Basilica del Pilar y el palacio de la Aljafería.  Aunque no todo lo que dejó la Expo se ha podido aprovechar, hoy en día la capital aragonesa es un polo de atracción turístico. Unas veces para visitar la ciudad y otras porque sirve de punto de partida para conocer otros lugares tanto de su provincia como del resto de la comunidad autónoma. 
 
Más de 2000 años de historia la han convertido en un crisol de culturas y en una ciudad dinámica y moderna. Las zaragozanas Sandra Fernández,  María Jesús Cinto y Pilar Busán,  nos explican en este audio donde poder divertirse y disfrutar de la ciudad como si fuéramos un zaragozano más. 
 

El Ebro es un referente de la ciudad, el que junto al cierzo, ese viento frío de invierno, le da personalidad. Uno de los lugares preferidos de María Jesús Cinto, guía turística, son los 13 puentes que cruzan la capital autonómica y que durante siglos solo tuvo una de estas construcciones para conectar las dos orillas. 
 
El puente de piedra es el más antiguo que se conserva, construido sobre otro de la época romana, mantiene su estilo gótico y ha sido restaurado numerosas ocasiones debido la crecida del río. El famoso puente de Santiago se construyó ante el crecimiento de la ciudad y la necesidad de tener más accesos. El de la Almozara, construido en 1870 para el paso del ferrocarril, fue abierto al tráfico en los años 70. A finales del XIX se levantó el Puente del Pilar o puente de Hierro. La Expo trajo consigo varias obras de ingeniería sobre el Ebro, como el pabellón Puente con forma de gladiolo, la pasarela del voluntariado o de Manterola o el puente del Tercer Milenio.
 
Puente_de_Piedra_y_Pilar_s_XIX_Foto Wikipedia
 
La Expo del Agua, supuso un cambio en la visión de la ciudad y en la vivencia de sus ciudadanos. Críticas a parte, los zaragozanos ganaron un nuevo pulmón verde, el Parque del Agua, que se añadía al parque Labordeta, mucho más pequeño. También llamado parque Luis Buñuel, tiene 120 hectáreas y ha permitido a zaragozanos y visitantes recorrer una de las márgenes del río desde su entrada a la ciudad hasta su salida. Pilar Busán nos explicó que de pequeña nunca se hubiera imaginado que eso sería posible algún día, "es que ni me lo había planteado porque era algo impensable".
 
La capital aragonesa también se ha afianzado en los últimos años como una ciudad universitaria que acoge a estudiantes de otras ciudades españolas y europeas. Los Erasmus también han ayudado a cambiar y modernizar la visión de Zaragoza, y eso se nota no solo en El Tubo, el lúgar histórico de diversión, sino también en la zona de la plaza de San Francisco y en los alrededores de la universidad. Especialmente los jueves, día "erasmusiano" por excelencia. El juepincho, principalmente en las zonas de Heroísmo y la Magdalena, tienen mucho que ver con la animación de las tardes de jueves. También los bares librería, inspirados en los "Books&Coffee", comienzan a adquirir importancia. El rincón del Momo, en Santa Teresa de Jesús, fue pionero donde  conviven, sin problema, una cafetería, exposiciones culturales y librería. Otros que le han seguido son el Dídola Café, en el barrio del Actur o el Sobrarbe 63 en la zona del Arrabal. 
 
Situada en la Vía Augusta, la gran calzada que unía la Península Ibérica con Roma, la vieja Caesaraugusta tuvo momentos florecientes durante la época islámica y en el renacimiento. Zaragoza ha recuperado sus restos romanos, y entre las opciones para visitarla se puede pasear por los rincones preferidos del pintor aragonés Francisco de Goya o descubrir la huella del pueblo Mudéjar en las calles, edificios y plazas de la ciudad.
 
Uno de los capítulos históricos que marcaron su historia y la de su gente fue la Guerra de la Independencia. En 1808 sufrió dos asedios de las tropas francesas, conocidos como los Sitios de Zaragoza. Durante el asedio quedó destruida, pero la leyenda y la tradición popular recuerdan a algunos de sus héroes, principalmente heroínas, como las artilleras Agustina de Aragón y Manuela Sancho o la joven Casta Alvárez blandiendo la bayoneta, que se convirtieron en fuente de inspiración para artistas y escritores. Zaragoza necesitó casi un siglo para recuperarse. Francisco de Goya fue el artista más vinculado a la ciudad en esa época y el que mejor reflejó ese momento histórico. Algunas de sus obras -no relacionadas con los hechos históricos- pueden verse en varias obras de la ciudad como los frescos que decoran algunas de las cúpulas y pechinas del Pilar.

La Aljafería y la Basílica del Pilar, las dos "joyas de la corona"

 
 
La Aljafería fue la sede de la guarnición francesa en la ciudad.  Al Muqtadir, el rey más relevante de la taifa de Zaragoza, vivió y le dió su época de máximo apogeo político y cultural, siendo el reino más grande de la España musulmana entre 1046 y 1081.  Fruto de su reinado les legó uno de los edificios más desconocidos e impresionantes de la ciudad. Él mandó construir la Aljafería, una de las cimas del arte hispanomusulmán es un palacio de verano con una arquitectura muy relacionada con la mezquita de Córdoba. 
 
A muchos les sorprende saber que los Musulmanes estuvieran unos 400 años tan cerca de los Pirineos. Uno de los lugares especiales de la Aljafería es el patio de Santa Isabel, con sus ellos arcos mistilíneos y polilobulados, donde se integran el rumor del agua y el olor de los naranjos. Abandonado durante muchos años, fue cuartel militar y actualmente es la sede  de las Cortes de Aragón. Es un monumento imprescindible en la visita a  la ciudad, y ahí os dejo una reconstrucción en 3D realizada por Diego Nicolás. En el Patio de los Naranjos se celebran numerosas actividades a lo largo del año. 
 
 

 
El Pilar y la impresionante plaza por la que se accede al templo, es el monumento turístico por excelencia en una visita a Zaragoza. Considerado el primer templo mariano de la Cristiandad, la leyenda dice, los aragoneses juran que es histórico, que el 2 de enero del año 40 la virgen llegó a Zaragoza para reunirse con el apóstol Santiago y le dejó de recuerdo un pilar sobre el que se debía construir un templo religioso. Una columna de bronce rojo, cubierta años más tarde con un estuche plateado, sobre el que se colocó una figura de la virgen a la que los zaragozanos, creyentes o no, veneran y a la que integran en la vida diaria de la ciudad. Tiene tantos mantos como días tiene el año y cuando se celebra algo importante también se le añade otro. Los días internacionales, las conmemoraciones o los éxitos deportivos y culturales, añaden más vestuario a la figura. Cada mes hay tres días que no se le coloca un manto, el 2 (por el día que llegó a Zaragoza), el doce (por su fiesta de octubre) y el 20 la fecha en que fue coronada. 
 
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El cineasta barcelonés Bigas Luna es uno de los artistas que más huella ha dejado en la ciudad, aportándole cambios en la vida cultural. No solo aconsejó cambiar el lugar de ofrenda de flores a la Virgen los 12 de octubre, agilizando el acto y dándole más vistosidad a la plaza del Pilar, sino que también reinventó el histórico cabaret El Plata, situado en el popular El Tubo. Fundado en 1920, en época de tangos, en él actuaron artistas de la copla y la revista de la época. A los amantes del cine les gustará saber que en esa ciudad estudiaron Luis Buñuel o Antonio Saura, aunque no tienen una gran presencia cultural.
 

Festivales para todos los públicos

 
 
Como otras ciudades históricas, Zaragoza recuerda su pasado  y reinventa su futuro tanto desde un punto de vista socioeconómico como cultural. Cada año celebra el Festival de Ida y Vuelta organizado por las asociaciones Kiéki, en la Aquitania francesa y Aragón Musical, que hermana desde hace 6 años, las ciudades de Burdeos y Zaragoza. Otra de las  últimas apuestas es el Festival Asalto. Para Sandra Fernández este certamen de arte urbano se diferencia del resto de ofertas culturales en que extiende el arte por todos los barrios de la ciudad. 
 
Otros festivales importantes son los festivales de Jazz al Margen, que se celebra en la margen izquierda del río o el de Jazz de Zaragoza, que con más de 30 años reúne a grandes figuras de este estilo musical, con especial protagonismo de artistas femeninas. Ambos se celebran entre noviembre y diciembre, aunque a lo largo del año se organiza el festival infantil de Teatro de Feria, especialmente orientada a los más pequeños y al público familiar, el ciclo de conciertos Vagón de Lujo, el humor del certamen Juan Sebastian Bar, la Magia del Casco Histórico en septiembre, el Zaragoza Psych, dedicado a la música psicodélica o sus famosísimas Fiestas del Pilar en octubre, cuando la ciudad explota y atrae a miles de visitantes para compartir con ellos sus fiestas grandes. Sí queréis hacer coincidir vuestra visita con alguna de estas actividades consultad ZaraGozala.com
 

 
 
Categorías: Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   31.oct.2017 16:06    

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Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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