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Turismo y cultura, obligados a entenderse

    miércoles 13.dic.2017    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

27208241959_a2dfdde3bc_z_Foto UNWTO

Mascate.- El Patrimonio cultural de la Humanidad es un atractivo demasiado goloso para el turismo, y la masificación lo pone en peligro, desvirtuando a menudo su valor histórico. La cultura necesita divulgación, y el turismo lo facilita, precisa inversión y el turismo es una fuente de ingresos (también de gastos añadidos). Así que parece que ambos están obligados a entenderse y apoyarse mutuamente, para ayudar al desarrollo de las comunidades locales. Ese es el compromiso de dos organismos de Naciones Unidas que no siempre han sabido trabajar juntos: Unesco y OMT. Las visiones parten de planteamientos casi opuestos. Los responsables de la cultura mundial, tienen una visión a largo plazo, y el turismo es más cortoplacista, sobre todo porque el placer se quiere disfrutar lo antes posible.

La II Conferencia de Turismo y Cultura OMT/Unesco que se ha celebrado en Mascate, la capital de Omán, ha puesto sobre la mesa la necesidad que tienen muchos países en vías de desarrollo de potenciar su rico patrimonio sin perder su identidad cultural. Han participado  unas 300 personas de ambos sectores y los ministros de turismo de Camboya, Libia, Somalia, Iraq y Vietnam, han expuesto la capacidad que tiene el turismo para recuperar la paz y potenciar el desarrollo económico y social de zonas que antes sufrieron algún conflicto. 

Considerado el centinela del estrecho de Ormuz, el viejo sultano de Omán, formó parte de la ruta del incienso (la denominada ruta de la seda marítima), su viejo zoco intercambiaba sal, perfumes, y esclavos, y en el siglo XVII, extendió un imperio marítimo a lo largo de la costa africana que llegaba hasta Zanzíbar. Invadido por persas (está frente al actual Irán), portugueses e ingleses, en la actualidad tiene 8 lugares patrimonio de la humanidad, y hay que añadir la tradición cultural del café que comparte con otros países de la península arábiga.

24120724737_92d76ac55f_z_Foto OMT

Recientemente el ministerio de turismo ha presentado su estrategia para el año 2040, cuando espera recibir casi 12 millones de turistas -internacionales y domésticos- interesados por su naturaleza, su riqueza patrimonial y su diversidad cultural. Las previsiones son invertir unos 20.000 millones de riales omaníes (44.ooo millones de euros) y crear medio millón de puestos de trabajo. El ministro de turismo, Ahmed Nasser Al Mahrizi, ha explicado a "Viaje a Itaca", que uno de los pilares es "potenciar la música y la tradición artesanal del país, para que los jóvenes aprendan el arte autóctono, puedan mostrarlo a los turistas y transmitirlo a las futuras generaciones".

Omán es un ejemplo de cómo los países buscan en sus raíces para diferenciarse turísticamente, y perfilan nuevos proyectos con el objetivo de desarrollar la economía. Los países petroleros comienzan también a diversificar sus fuentes de riqueza, y el turismo, es uno de los sectores que quieren potenciar. Muchos países asiáticos y africanos, buscan ejemplos similares "cómo gestionemos este crecimiento está en nuestras manos", señala el secretario general de la OMT, Taleb Rifai. "Si la cultura es la historia, el turismo es su propagador" añade Rifai.

Cartel Oman

La Unesco mira con cierto recelo los intereses del turismo sobre la cultura. "La relación entre ambos siempre ha sido difícil", recuerda Francesco Bandarini, director adjunto de la Unesco, pero cree que es necesario "ir cerrando esa brecha, y para eso hemos de mejorar el diálogo entre dos mundos separados". Bandarini resalta que mientas "el turismo es una industria, que actúa a corto plazo, la cultura es una política que cuida el pasado y preserva para el futuro lejano".

Hay que buscar puntos en común. Eso es lo que se ha intentado en la Conferencia de Omán, que se enmarca en la celebración del Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. "Hay que medir los impactos que la masificación provoca en el patrimonio", insiste Bandarini, "porque son dos fuerzas, que una influye en la otra". Y se queja de que el turismo tiene más fuerza económica, por lo que a veces arrastra problemas difíciles de gestionar. El éxito de muchos lugares Patrimonio de la Humanidad, convertidos cada vez más en un reclamo turístico, puede hacer saltar las alarmas dentro de la Unesco, que tampoco puede despreciar los ingresos que suponen los mil doscientos millones de turistas, que este año han viajado fuera de sus países, muchos de ellos atraídos por las riquezas culturales del planeta.

Sean compañeros de viaje o un matrimonio de conveniencia, turismo y cultura, permiten conseguir uno de los objetivos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible de la ONU:, fomentar la paz entre los pueblos. "El turismo tiene un papel importante para romper las banderas de la ignorancia y los prejuicios, es un importante vehículo para el diálogo intercultural y en última instancia la paz", señala Bandarini en el acto de clausura.

Recelos o no, ambos organismos han firmado la declaración de Mascate, que busca reafirmar las sinergias entre los dos sectores; mejorar su papel para construir la paz y proteger el patrimonio, especialmente en zonas de conflicto; promover la sostenibilidad de las riquezas patrimoniales de la humanidad, y explorar las interrelaciones entre cultura y naturaleza con el turismo sostenible. Sin duda, otro ámbito polémico del desarrollo turístico, su afectación en el medio ambiente. Pero eso requiere otra Conferencia Internacional, porque el turismo se ha convertido en un sector transversal que afecta a otros campos de la actividad humana. De momento OMT y Unesco se sentarán a hablar de nuevo el año que viene en Estambul, y en 2019 en la ciudad japonesa de Kyoto (donde por cierto se firmó el protocolo de la ONU sobre Cambio Climático). 

@angelaGonzaloM
@Viaje a Itaca 

Categorías: Actualidad , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   13.dic.2017 09:19    

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Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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