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Carnavales que pertenecen a toda la humanidad

    sábado 10.feb.2018    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

  Carnaval Colombia© Investigacion de Carnaval - Universidad de Narino
© Investigacion de Carnaval - Universidad de Narino

De países diferentes, de distintos continentes, de culturas diversas, de pueblos pequeños o de grandes ciudades, cerca del mar o de la montaña. El carnaval siempre es irreverente con el orden establecido, y se disfruta en comunidad. Durante unos días transforma a sus ciudadanos, llena las calles de alegría, jolgorio, música, colorido... se convierte en una diversión colectiva que atrae a muchos visitantes. Hay decenas de miles de carnavales, pero de todos ellos la Unesco, ha rescatado 13, para convertirlos en una reliquia, y han adquirido el honor de ser considerados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Se disfrutan en los Andes, en el Caribe, en países fríos como Suiza, Hungría o Croacia, o más calurosos como el norte de Brasil. Los más tradicionales suelen celebrarse coincidiendo con el final del invierno, o en algún caso pegados al inicio del nuevo año, aunque la mayoría coinciden con el resto de carnavales.  

Colombia tiene 3 en la lista mundial, el de Barranquilla, el de blancos y negros o el de Quibdó, aunque parezca extraño, le sigue Bélgica, con dos, en Binche y Aalst; Bolivia, Hungría, Croacia, Chequia, Brasil, Francia, Suiza y Venezuela, son los otros países que celebran estas fiestas populares, marcadas por la crítica social al orden establecido. Por eso muchos han sido prohibidos en algun momento de su historia. Otra característica común es que sus preparativos y su celebración fortalecen la unión entre los vecinos, que buscan volver a repetir una tradición cultural común. Unos son más antiguos, con máscaras ancestrales, otros más modernos, pero todos llenos de alegría y colorido... y sobre todo, acompañados por la música, la algarabía y la diversión.

Barranquilla, un carnaval para gozar (Colombia)

En Colombia, el país de los mil ritmos, el más conocido, sin duda, es el de Barranquilla, en la costa caribeña. Tiene su origen remoto en tradiciones llegadas a América desde España. De ahí viene su espíritu de renovación y cambio, parecido al que animó estas fiestas en Europa. 

¡Al grito, de quién lo vive es quién lo goza!, los barranquilleros invitan a todos a participar de su fiesta, porque la otra esencia de los carnavales es compartirlos, vivirlos... participando desde dentro o como observador, nunca ajeno a él. Barranquilla no sería lo mismo sin las danzas de los Congos, el Garabato, el Mapale, el son de Negro o la cumbiamba. 

Carnaval de la igualdad entre Negros y Blancos (Colombia)

En san Juan de Pasto, al sur del país, dos días antes de acabar el año, se inicia el carnaval de Negros y Blancos. El 31 de diciembre tiene lugar el Desfile de Años Viejos, en el que las comparsas recorren las calles con monigotes satíricos que representan a personalidades y eventos de actualidad, finalizando con la cremación ritual del año viejo. Los días anteriores a la festividad de Reyes, todos los participantes, sin distinción de ningún tipo, se maquillan el primer día de negros y el segundo de blancos, para simbolizar la igualdad.

San Pancho, las fiestas franciscanas de Quibdó (Colombia)

En Quibdó, organizan la fiesta de San Pancho (nombre con el que denominan popularmente a su patrón, San Francisco de Asís.) entre el 3 de septiembre y el 5 de octubre.  Las crónicas relatan que el 4 de octubre de 1648, un monje franciscano inauguró el templo consagrado al santo y para festejarlo organizó una procesión en canoas a lo largo del costado derecho del río Atrato. Durante 300 años las fiestas patronales fueron una celebración religiosa, pero en 1926 se añadieron desfiles y compasas.

Todo se inicia con la fiesta de la Alborada, cuando se reparten las banderas y se sigue con la balsada, un desfile con balsas que llevan la imagen de San Francisco por los altares de cada barrio. Luego los desfiles pasan a ser protagonizados con muñecos articulados que desfilan en carrozas por la ciudad, hasta que llegan los revulú, una celebración donde los participantes foran grupos para cantar y bailar. El 5 de octubre se cierra la fiesta con la Arriada de banderas, dando protagonismo a las chirimías y la pólvora.

A ritmo de calipso en El Callao (Venezuela)

Nos movemos un poco de país, sin dejar el Caribe. En El Callao venezolano y a ritmo de calipso. Unas fiestas que se alargan entre enero y marzo. Los desfiles son dirigidos por mujeres engalanadas con vestidos variopintos. Se les llama "madamas", la típica matrona antillana, consideradas portadoras de los valores culturales. Otros personajes de esta tierra minera son los "mediopintos", que se divierten embadurnando con hollín a los que no aportan dinero, los mineros o los diablos, que enmascarados mantienen el orden a golpe de látigo.

El Frevo se adueña de Recife (Brasil)

El Carnaval de Río, es uno de los más famosos del mundo, pero no está incluido en la lista de Patrimonio Inmaterial. Más al norte, en Brasil, encontramos un espectáculo singular, el Frevo de Recife.

Ahí se trata de bailar y danzar hasta casi la extenuación.. a ritmo rápido, frenético y potente, fusionando géneros como la marcha, el tango brasileño, la contradanza o la polka. Es una música urbana, que tiene sus orígenes en la destreza y agilidad de los luchadores de capoeira. De esa mezcla nace el Passo, que tiene catalogados más de 120 variedades catalogadas.  

La fiesta del altiplano boliviano en Oruro 

A 3.700 metros de altura en el altiplano boliviano, miles de bailarines y músicos desfilan durante más de 15 horas en Oruro. Esta fiesta popular es una mezcla de las tradiciones religiosas españolas e indígenas, en donde se venera a la Virgen del Socavón. Vistosos disfraces de diablos liderados por el arcángel Gabriel simulan la salida desde el infierno rumbo al juicio, en la celebración más representativa denominada ‘La Diablada’. Otras danzas típicas son la morenada, los caporales, los suri sicuris, o los waka waka.... celebrando la gran peregrinación del socavón y la Entrada al Corso, con el famoso convite al Tío y la Challa.

Carnavales europeos Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Con uno de esos bailes, un salto de danza nos lleva a Europa, donde los ritmos son más tranquilos, pero igual de animados e irreverentes.

El Príncipe Carnaval de Aalst (Bélgica)

 Empezamos en Bélgica, que ostenta dos patrimonios inmateriales. En el de Aalst el baile con escobas ahuyenta a los fantasmas del invierno. Esta festividad tradicional de Flandes Oriental, tiene unos 600 años de antigüedad y atrae a unos 100.000 espectadores.  Las festividades, jubilosas y satíricas a la vez, se destacan por los siguientes eventos: la proclamación simbólica del Príncipe Carnaval como alcalde de la ciudad, que recibe las llaves del primer edil durante una ceremonia en la que se ridiculiza a los políticos del municipio; el desfile de gigantes y de Bayardo, el caballo legendario del emperador Carlomagno; el baile con escobas en el emplazamiento del mercado central; el desfile de muchachos jóvenes disfrazados de mujeres y la quema ritual de la efigie del Carnaval.

 Desfile de los Gilles en Binche (Bélgica)

También se remonta a la Edad Media el de Binche. La principal atracción son los Mam'selles, hombres disfrazados de atuendos femeninos y los legendarios Gilles, una ceremonia ritual con máscaras de cera. El lunes al atardecer se organizan unos magníficos fuegos artificiales en la place Eugène Derbaix y el martes, al amanecer, aparecen los Gilles, campesinos y arlequines que animan la ciudad durante todo el día. A las 8 se celebra un desfile con antorchas y rondó.

Corderos y campanillas en Croacia

En la croata Kastav, a mediados de enero se visten con pieles de cordero y campanillas.... Los campanilleros, en grupo, recorren los pueblos diseminados por esta región situada al noroeste de Croacia. Vestidos con pieles de cordero y tocados con sombreros característicos adornados con ramitos verdes, los comparsas se pavonean con sus campanillas a la cintura en grupos de dos a treinta, siguiendo los pasos de un guía portador de un arbolito de hoja perenne. Animan su marcha moviendo rítmicamente las caderas unos contra otros y dando brincos al aire. Los grupos comprenden a veces personajes bufos, como un "oso" travieso que burla sistemáticamente la vigilancia de sus dos "guardianes".

Cuando llegan a un pueblo, los comparsas se agrupan en círculos concéntricos en la plaza, tocando sus campanillas hasta que los vecinos les dan comida y albergue antes de seguir su periplo. Al final del carnaval, retornan a sus respectivos pueblos y recogen las basuras de todas las casas, quemándolas delante de ellas. Todos los presentes asisten a este ritual. En Kastav y otras aldeas como Rubesi y Jurcici el miércoles de Ceniza, se celebra la ceremonia de juzgar y quemar el Pust (hombre de paja que se culpa por todo lo que salió mal en el año anterior).

Tras las máscaras de Hlinecko (República Checa)

A unos 150 kilómetros al este de Praga, en la región checa de Hlinecko, se organiza una serie de pasacalles populares. Los hombres y muchachos de las aldeas se disfrazan con máscaras de color rojo para los solteros o negro para los casados. Unos cortejos críticos con el poder que fueron prohibidos en los siglos XVIII y XIX por la Iglesia y en el XX por los comunistas. La primera referencia data del siglo XIII y probablemente las festividades se relacionaban con el antiguo culto al mitológico dios Baco. En el pasado, el período de regocijo empezaba el 6 de enero y durante los días de carnaval era costumbre organizar alguna boda familiar o hacer la matanza, ya que durante el resto del año ya no habría tiempo para fiestas mundanas.  

En esta región del este de Bohemia, no puede faltar el multicolor (Strakatý) y su Mujer (Ženuška) que se detienen delante de cada casa deseando salud y felicidad. Se creía que el número de lunares que decoraban el traje del Multicolor indicaba el número de días afortunados que se tendrían a lo largo del año. El Pajoso (Slaměný) solía bendecir a las mujeres que deseaban tener un hijo, y en el desfile no podía faltar un cuarteto de turcos que debían dar saltos altos para que creciera el trigo. La ronda acababa tumbando al disfraz de la Yegua (Kobyla) y luego seguía la fiesta hasta la media noche.

Busós, los monstruos de Mohács (Hungría)

Las fiestas de carnaval de los busós de Mohács, una ciudad situada al sur de Hungría, tienen lugar a finales de febrero para celebrar el fin del invierno. Reciben su nombre de unos personajes con disfraces pavorosos -hombres por regla general- que llevan máscaras de madera y grandes mantos de lana. Las festividades carnavalescas son muy variadas: con una exposición de obras de los talladores de máscaras y otros artesanos; desembarco de 500 busós llegados en barcas por el Danubio; desfile de éstos en las calles de la ciudad, acompañados por coches de caballos y automóviles engalanados extravagantemente; quema del ataúd que simboliza el invierno en una fogata encendida en la plaza mayor; y celebración de festines y conciertos musicales en toda la ciudad.

Cascabeles y esquilones en Imst (Austria)

En la  vecina Austria, el desfile de carnaval de Imst, está protagonizado por hombres ataviados con trajes de cascabeles y esquilones que pueden pesar hasta 35 kilos. Un peso que no supone ningún problema para que salten y danzen. En el desfile también hay deshollinadores enmascarados que trepan por las paredes de las casas para mostrar su bravura, brujas que lanzan gritos a la muchedumbre acompañadas por las melodías disonantes de una banda de música y osos blancos o pardos que muestran su fuerza al público.

La precisión suiza del carnaval de Basilea (Suiza)

El carnaval de Basilea dura exactamente 72 horas y es el más importante de Suiza. El lunes a las cuatro de la madrugada su llamada 'Morgenstracih', que en el dialecto germanófono local significa algo así como "la cargada mañanera. El principal carnaval helvético inicia con una overtura musical con trompetas y pífanos, marcando los tonos estridentes de los 'Guggen'.  Al son de bandas de pífanos y tambores, desfilan unas 20.000 personas disfrazadas y agrupadas en comparsas acompañadas por carrozas y calesas, la sátira se adueña de la ciudad utilizando todo tipo de medios audiovisuales. 

Granville y su carnaval normando (Francia)

En Granville, unos 2.500 carnavaleros, preparan unas cuarenta carrozas y efigies. La fiesta finaliza con una "noche de intrigas" en la que los participantes, disfrazados, bromean o ajustan cuentas con sus amigos y allegados, con toda impunidad. Por último, se somete a juicio al Rey del Carnaval y se quema su efigie en el puerto marítimo. La primera edición se celebró el 7 de febrero de 1875. Con más de un siglo de historia, se inició con el objetivo de recoger dinero para los niños pobres. Luego pasó a ser unas jornadas de despedida para los pescadoress que iban a zarpar hacia Terranova o San Pierre y Miguelon, que se realizaba hacia el 1 de marzo.

Durante la segunda guerra mundial las celebraciones se suspendieron siete años, y cuando parecía que no iba a poder recuperarse, pero en 1947 los ciudadanos volvieron a soñar con una de sus fiestas más autóctonas. Hoy en día atrae a unas 130.000 personas.

Todos estos carnavales incluidos en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad son históricos y en sus orígenes encontramos la esencia que marca esta fiesta a lo largo de los siglos y del mundo: la sátira social, la imaginación y la música.

 

@angelaGonzaloM
@Viaje a Itaca

Categorías: Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   10.feb.2018 12:32    

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Viaje a Ítaca

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Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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