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Villena, 365 días de fiestas para todos los gustos

    miércoles 7.feb.2018    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

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© David Campos

A la salida de uno de los túneles de la carretera A-31 se divisa la torre del castillo de Villena, un emblema de la ciudad. De ahí el sobrenombre de "Villena, fortaleza mediterránea". Pero bajo esa imponente arquitectura medieval, se esconden dos grandes tesoros: uno es de oro, el otro la creatividad cultural de sus entidades. Este municipio de la provincia de Alicante, situado en la comarca del Alto Vinalopó celebra casi cada fin de semana alguna actividad lúdica, las dos más importantes, la fiesta de moros y cristianos (del 4 al 9 de septiembre) y la del Medievo (del 9 al 11 de marzo). A lo que hay que añadir una gastronomía contundente, como el gazpacho, que se cocina con carne, y los excelentes vinos de la zona, liderado por el fondillón, un caldo dulce que se obtiene de la sobremaduración de la uva monastrell en la cepa.

Riqueza histórica

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Foto Wikipedia

El castillo de la Atalaya, es una fortaleza del siglo XII, que se yergue sobre la ciudad para defenderla, una muestra del mestizaje moro-cristiano. En 1931 ya se reconoció su valor artístico y actualmente está clasificado como Bién de Interés Cultural. La ciudad comenzó a desarrollarse alrededor del castillo, en las faldas de la Sierra de la Villa, con sus calles empinadas y sus manzanas irregulares. Luego se desplazó hacia la zona más llana y a partir del siglo XVIII se constituye como una población alargada que asciende por un cerro dominado por a torre del homenaje.

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Foto: Turismo de Villena

Villena tiene un tesoro artístico. En el invierno de 1963, fortuitamente se encontró un brazalete de oro de medio kilo, mezclado entre las arenas de una obra. Tras realizar algunas excavaciones en la zona cercana a la Rambla del Panadero, se encontró enterrada en un hoyo una vasija que contenía sesenta piezas de oro de 23,5 quilates, en su mayoría cuencos, brazaletes, anillos, y colgantes. Casi 10 kilos de oro y más de seiscientos gramos de plata, con una antigüedad de 3.000 años. No se sabe si pudo pertenecer a algún jerarca que lo ocultó, si pertenecían a una rica familia, si era una dote femenina o si pertenecía a algún orfebre. Unos meses más tarde, también de forma casual, se halló el tesorillo de cabezo redondo, formado por 35 piezas de oro, que formaba parte de un ajuar personal. Esos hallazgos confirman la presencia de un colectivo humano con un alto grado de refinamiento en plena Edad de bronce, que actualmente se pueden ver en el Museo Arqueológica José María Soler.

Riqueza cultural en sus fiestas 

La más famosa de sus fiestas es la de moros y cristianos, que se celebran desde 1476, que empezaron siendo unas fomerías y procesiones cristianas, para convertirse a partir de 1845 en una celebración multicultural. Ya se habla de ella a nivel nacional en 1849. Actualmente participan más de 10.000 personas. Una explosción de júbilo, colorido y música, donde destaca la Entrada y La Cabalgata, donde durante 7 horas se desfila en bloque al paso marcado por unas 100 bandas de música. Los alféreces son los encargados de ondear las banderas en el ruedo de banderas, mientras se disparan salvas de arcabucería que tiene su origen en las milicias del siglo XVI. Luego llegan las Embajadas y Guerrillas, representadas en el Castillo de la Atalaya, siguiendo textos escritos a principios del siglo XIX. La fortaleza es conquistada primero por los moros y más tarde por los cristianos. Existen catorce comparsas, la mitad de cada bando.

Le sigue en colorido, espectacularidad y creatividad, las Fiestas del Medievo, que este año se celebran del 9 al 11 de marzo, una idea que surgió hace 17 años de los propios vecinos que viven junto al castillo, en la zona de los arrabales. Ellos son los encargados de engalanar las calles del centro histórico, para transformarlo en una villa medieval, donde se celebran bodas de la época, una procesión de antorchas, la batalla de las lechugas, conocida como la lechugina. Se celebran durante tres días y por supuesto no faltan los combates ni el mercado medieval.

La imagen puede contener: una o varias personas y multitud

Pero no todas las celebraciones culturales dirigen la mirada al pasado. Los jóvenes también tiene sus momentos con el Festival leyendas del rock, en agosto, con más de 60 bandas nacionales e internacionales, donde no falta el heavy metal. Otro acontecimiento musical de ese mes es el Festival Rabolagartija, que fusiona otros estilos como hip hop, rock, pung y reggae o el Rabalfest, en el mes de octubre que aúna la tradición española de la vendimina y la alemana de la cerveza, coincidiendo con la Oktoberfest.

La riqueza gastronómica de Villena

  Gastronomia Villena

Foto Turismo Villena

El Fondillón es un tipo de vino de Alicante único en el mundo, reconocido por la Unión Europea en su base de datos E-bachus y tiene una especial protección dentro de la Denominación de Origen de Alicante. El largo verano y la poca humedad y limpieza del ambiente, permiten sobremadurar la uva monastrell, en la cepa entre octubre y noviembre. Eso hace que su fermentación sea biológica y que el alcohol proceda exclusivamente de la uva. El envejecimiento del producto se realiza de forma tradicional por el sistema de soleras. Siempre estuvo presente en la literatura, en historias de leyendas o en las mesas de casas reales, como Fernando el Católico, Felipe II o Luis XIV. Sin ir a esas épocas, hace poco el portal buscador de vinos más importante del mundo, elegió "El Sequé 2014", como el mejor vino por su relación calidad-precio, destacando sus calidades de vino potente, balsámico, con marcados matices de frutos negros, sazonados aromas y sabores y olores procedentes de plantas aromáticas y sotobosque.

La ciudad participa también activamente de la cultura del vino, y tiene como máximo exponencial Enotur, y forma parte de la ruta del vino de Alicante. En 2016, la Asociación Española de Ciudades del Vino, otorgó a Villena la mención especial de mejor municipio enoturístico del país. Enotur se celebra durante 10 días, del 17 al 25 de febrero. Fruto de su tradición vinícola, y de su rico catálogo de vinos, Villena forma parte de la ruta del modernismo en el Vinalopó, construcciones que se levantaron para construir varias bodegas. De las nueve bodegas que existen actualmente, se puden visitar cuatro.

La huerta de Villena enriquece su gastronomía, mezclando tradiciones culinarias mediterránea y manchega, que producen platos como el gazpacho villenero, el arroz empedrado, las pelotas de relleno o el "Triguico Picao", la deliciosa Gachamiga, o el Zarangollo. sus productos más auténticos son zanahorias, espinacas, coles o lechugas, a demás de frutas como las ciruelas, cerezas, peras o manzanas. En reposterían los productos típicos son los sequillos, rollicos de vino, almendrados y toñas y aguardientes como el Kataki y el Cantueso.

Una visita por la ciudad

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Foto Facebook Marca Villena

La plaza mayor, es el eje que une a las dos ciudades, la parte antigua y la moderna. Algunas zonas no son fáciles, ya que en las proximidades del castillo, las calles son empinadas. Si paseamos por el casco antiguo encontramos la plaza de las Malvas, con la casa-palacio de la familia Mergelina, construida a finales del siglo XVII o la Plaza de Santiago, que fue el centro de la antigua población cristiana, actualmente una zona de interés cultural, social, religioso, esparcimiento y de ocio. En sus calles encontramos numerosas iglesias como la de Santa María y Arcedianal de Santiago, o ya a las afueras las ermitas de San José y San Antón, del siglo XVI, o las iglesias de Santa María y Arcedianal de Santiago. A los pies del castillo encontramos las casas cueva tuareg. El modernismo lo encontramos en la sede de la comparsa de Labradores, la casa Rocher o el Palacio Selva. Forman parte de la ruta Villena modernista, a la que hay que añadir "la ruta de las tres culturas" o "la ruta de los relojes de sol".

En los alrededores de la ciudad encontramos entornos naturales como Sierra Salinas, Sierra la Viña, Peña Rubia o el Morrón, lo que facilita poder realizar 10 rutas señalizadas a pie o en bicicleta, formando parte de una red de los caminos de Santiago, el camino del Cid y la Vía Verde del Chicharra, que atraviesan el yacimiento arqueológico del Cabezo Redondo, la antigua Laguna de Villena y sus Salers o los Hornos de Yeso. Además se puede practicar escalada, circuitos de orientación, parapente, o las vías ferratas. Y este año lanzan la Birding, una serie de rutas ornitológicas.

Sigamos camino a las playas alicantinas o de regreso hacia el centro de la península, por el retrovisor podremos ir despidiéndonos de la atalaya de Villena, y seguro que pensáis que no puede ser que una ciudad con 35.000 habitantes pueda guardar esa riqueza cultural. Seguro que ya no la veréis nunca igual.

@angelaGonzaloM
@Viaje_Itaca

Categorías: Gastronomía , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral    7.feb.2018 11:16    

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Viaje a Ítaca

Bio Viaje a Ítaca

Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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