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Aranda de Duero, donde el lechazo marida con la historia

    domingo 1.jul.2018    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

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En Aranda de Duero es posible encontrarse con la reina Isabel la Católica, paseando por las calles del casco antiguo. Puedes estar rezando o visitando la iglesia de Santa Maria la Real, y ver aparecer de pronto a esta figura histórica, tan ligada a la ciudad castellanoleonesa.  Isabelina es también la fachada de su portada gótica, construida por Simón de Colonia Durante una hora, aproximadamente, y junto a Carmen de Aranda la monarca rememora los días de infancia que vivió en esa localidad, cuando se celebró el Concilio de Aranda en 1473.

La reina castellana forma parte de la representación "callejera" organizada por el Teatro de la Bodega, que durante todos los fines de semana de verano realizan estas representaciones teatrales, mientras se pasea por el casco histórico de la ciudad. Carmen nos abre las puertas del tiempo y de la historia, convirtiéndose en el lazo de unión entre el pasado y el presente, igual que don Eulogio, al que encontramos momentáneamente mientras paseamos por la calle mayor. Él nos hace una advertencia, "hay que estar atento a los detalles". Durante la representación conoceremos a el Empecinado y a escritores célebres que también visitaron la ciudad burgalesa, como Pío Baroja, Hemingway, Alberti o García Lorca.

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Ya en el interior de la Bodega de las Caballerizas, dos personajes históricos enfrentan su ego ante los atónitos espectadores. Isabel de Castilla y Napoleón, a través del espectáculo organizado por el grupo artístico, descubren algunos detalles de la historia de Aranda, mientras los asistentes esperan a que se desvele "la vasija de barro más antigua del mundo que contuvo vino". Napoleón Bonaparte recuerda, no muy gratamente, cuando se hospedó en el palacio de los Berdugo, en 1808, mientras las tropas francesas intentaban conquistar la Península Ibérica. Las representaciones son gratuitas, pero hay que reservar entradas en la Oficina de Turismo, situada en la Plaza Mayor. Hasta el 26 de agosto, los sábados el horario es a las 11:30, 13h. 17.30 y 19h. Los domingos solo hay las dos representaciones de la mañana.

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Esta bodega fue hace siglos el lugar por el que entraban los carros para llevar el vino por los casi siete kilómetros de bodegas subterráneas que recorrían el subsuelo de la ciudad. Un complejo sistema de túneles que se construyó bajo las casas de los arandinos, destinadas a conservar el vino, aunque en algunos periodos de guerra sirvieron de refugio para la población. Algunas de ellas se mantienen desde el siglo XIII, y para acceder hay que bajar empinadas escaleras hasta llegar al entramado de pasadizos. En los restaurantes de la ciudad podéis visitar sus propias bodegas, también os las pueden enseñar los propietarios privados o el Museo Ribiértete , que explican la compleja construcción de estas estancias y el proceso que se sigue para elaborar un Ribera casero. Durante la visita se detalla como se mantienen los arcos fajones, pozos de desagüe, fresqueras, depósitos, pasillos y paredes de piedra.

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Se calcula que la "ciudad subterránea" llegó a tener más de 300 bodegas, de las que se conservan unas 135. El esfuerzo por conservarlas se ha visto premiado con la declaración de "Bien de Interés Cultural". Al parecer, esta sorprendente obra de ingeniería se desarrolló cuando los bodegueros intentaron evitar el pago de viña y construyeron estos almacenes. Como nos había advertido don Eulogio, hay que estar atentos a los detalles, y uno de ellos es descubrir en que viviendas tienen bodega. No es muy difícil porque hay muchas, pero si veis una rendija en el suelo y en el altillo de la puerta, estáis ante una de ellas. Son los respiraderos, que no solo mantienen las condiciones de temperatura y humedad, sino que facilitan la salida de gases tóxicos ligados a la maduración del vino. Estas instalaciones han estado siempre ligadas a la vida social de los vecinos, especialmente durante las fiestas cuando se reúnen las peñas. Es un buen momento para visitar la ciudad en todo su apogeo. Otro lugar de visita relacionado con el vino es el espacio museístico de la Bodega Las Ánimas dónde se explica la relación del vino con las tradiciones del lugar.

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Si no os gusta el jolgorio y a masificación de las fiestas  es interesante viajar en junio cuando se celebran las Jornadas del Lechazo Asado. Un tiempo en que se fusiona la historia, la gastronomía y el vino. Durante esos días nueve asadores ofrecen menús muy especiales a unos 38 euros incluido vino D.O. Ribera del Duero. Lo bueno para viajar a Aranda, es su cercanía a Madrid, Burgos o Bilbao. Una hora y media desde la capital, lo que permite pasar todo el día, o bien disfrutar de un fin de semana, alojándose en una casa rural y visitar otros municipios de los alrededores con varias opciones. Las Rutas Turísticas que la Asociación para el Fomento del Turismo de la Ribera del Duero ofrece un disfrute para los sentidos, con varias propuestas. Siente el Vino, para conocer las bodegas, pasear por sus viñedos y saborear sus caldo; Siente la Naturaleza, bosques mediterráneos, senderos, valles, campos de cultivo y el Parque Natural de las Hoces del río Riaza, refugio de aves rapaces; Siente la Historia, traslada al visitante a tiempos inmemoriales de vacceos, romanos y señores feudales; y finalmente, Siente Aranda de Duero.

El arte y la pericia del asador

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Leña de encina, un lechazo de primera calidad y un buen horno, son la base para disfrutar de un lechazo asado de Aranda de Duero, autoproclamada   -con razón-, la capital del lechazo castellano. A esa categoría añade la capital de comarca del Ribera de Duero. Hasta finales de junio, la ciudad burgalesa celebra las jornadas gastronómicas de este producto que le ha dado renombre en toda la geografía española. Por supuesto, se puede disfrutar en cualquier época del año, pero nueve maestros asadores se unen para degustarlo a 38€, durante este mes, coincidiendo con las XVIII jornadas gastronómicas. 

A su rica gastronomía, hay que añadir su patrimonio cultural y sus viñedos, para desarrollar los cinco sentidos. Aranda situada a poco más de una hora de Madrid y casi dos de Bilbao, es cada fin de semana un lugar de gran atractivo turístico-gastronómico. Disponer de poco tiempo no es ninguna excusa para escaparse durante unas horas a este rincón de Castilla y León.

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Los cocineros de la zona, aseguran que el lechazo, el asador y los embutidos de la zona, son el "sota, caballo y rey" de su gastronomía. Porque cada plato está acompañado de morcilla de Burgos o de Aranda (que añade  comino, pimienta negra y un punto de canela), escabechados, pimientos al horno, lechuga de Medina, pan de torta, quesos, aceites y los vinos. Otra característica de la morcilla de Aranda es que tiene dos cocciones, la primera se realiza antes del embute y la segunda después, motivo por el que aseguran que "repite menos". Si llegáis pronto a la ciudad, sobre las 11 de la mañana encienden los asadores, así que podréis conocer la técnica del asado. Os la explicarán encantados.

Los asadores que participan en las jornadas son nueve. Asador Casa FlorencioHotel Montermoso Aranda de DueroAsador El CiprésRestaurante AitanaAsador de ArandaEl 51 del SOLEl Lagar de IsillaMesón El Pastor y Mesón de la Villa. ¿En qué se diferencian uno de otro? En los entrantes, unos mantienen la tradición, que son los platos mencionados, y otros añaden mollejas de lechazo, croquetas con bechamel, chanfaina con huevo de codorniz y paté de lechazo, chorizo cocino al vino o carrilleras al chilindrón. Podíamos haber entrado en cualquiera de ellos, pero escogimos el Lagar de Isilla, a pocos pasos de la plaza mayor arandina. 

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Beatriz, gerente del restaurante, está liada, pero nos atiende personalmente y nos explica que es una empresa familiar de hoteleros que comenzó en 1995, manteniendo siempre el trato cercano con los comensales, fieles a la cultura y la gastronomía de la zona. Para ello maridan el lechazo con los vinos del Duero y la autóctona lechuga de Medina. Situada en la calle Isilla, que le da nombre, todo el menú está basado en el lechazo. Incluye entrantes en los que se pueden probar garbanzos con manitas de lechazo, ensalada de pierna de lechazo escabechada, lenguajes con pisto o brochetita de riñones con mahonesa de mostaza de Dijon. Por supuesto el plato principal, lechazo asado en horno de leña y de postre tarta de hojaldre con crema y nata. Y siguen improvisando nuevos platos a base de su producto más característico.

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Para acabar la jornada, un paseo por Aranda, nos llevará de nuevo a la iglesia de Santa María, donde por la mañana habíamos encontrado a Isabel la Católica, pero lo más importante es pasear por el casco histórico de la población, dónde se encuentra una copia del plano de la localidad realizado en 1503 y considerado el mapa urbano más antiguo de España. El original está en el Archivo General de Simancas. También se puede visitar la iglesia gótica de San Juan, convertida en museo sacro y el puente romano sobre el río Tenerías  situado junto a las Caballerizas. Antes de acabar el recorrido, visitad el santuario de San Pedro Regalado y la iglesia de San Nicolás de Bari.  Día completo para maridar lechazo e historia.

@angelaGonzaloM
@Viaje a Itaca

 

Categorías: Gastronomía , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral    1.jul.2018 19:14    

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Viaje a Ítaca

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Un viaje nunca se acaba. Queda grabado en el recuerdo, se vuelve a él al ver una película, al leer un libro, al escuchar unas notas musicales, al mirar una fotografía, al saborear una bebida, al disfrutar una comida o cuando el país salta a la actualidad por algún acontecimiento específico. El viajero mantiene siempre un nexo interno con el lugar que un día conoció.... y trenza un vínculo con el nuevo destino que empieza a imaginar. La visita a cualquier lugar, cercano o lejano, tiene tres fases. En la etapa de preparación se sueña, en la del viaje se disfruta lo imprevisible y a la vuelta se reinventa la aventura..... Con los cinco sentidos alerta, anhela que la experiencia sea lo más enriquecedora posible.
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