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Embajadores gastronómicos de la guipuzcoana Urola Kosta

El mar Cantábrico y los verdes valles, que se entrelazan continuamente en la costa vasca, han marcado el carácter de su gente y la rica gastronomía guipuzcoana. Una cultura milenaria que hoy vamos a descubrir a través de cinco pueblos, unidos bajo la marca Urola Kosta, que nos permite realizar una ruta culinaria basada en queso, vinos, pulpo y besugo. Una ruta marcada geográficamente por las desembocaduras del los ríos Urola y el Orio. Unan estos productos al de la cultura gastrononómica vasca y verán como comienzan a despertarse las papilas gustativas. Pues imaginen que además tienen la posibilidad de degustarlas....

Propongo un viaje gastronómico a esta pequeña zona, situada a muy pocos kilómetros de la capital donostiarra. En unos 20 minutos se olvidarán del ajetreo, -muy tranquilo eso sí- de San Sebastián, y disfrutarán de la tranquilidad y el placer de los colores y sabores de la zona central guipuzcoana. 

Los acantilados imponentes de Zumaia, los viñedos de Getaria, la playa de Zarautz, el estuario del Orio y los humedales de Aia, son parte de la geografía que podemos disfrutar en nuestro recorrido por Kosta Gastronómika, la marca turística que une a estos pequeños municipios especializados cada uno en un producto propio, o como ellos lo denominan su embajador autóctono. El pulpo de Zumaia, el txakolí de Getaria, el besugo de Orio, el queso de Aia y el mercado de abastos de Zarauz, donde los productores muestran e intercambian sus productos. Todos unidos a una forma de cocinar común: la parrilla.

Antes de comer nos vamos a conocer la bebida típica de esta zona: el txakolí. La brisa del Cantábrico y la orografía han dado personalidad propia al txakolí, el vino blanco joven y chispeante, cada vez más apreciado, que se produce en Getaria. La tierra del modisto Cristóbal Balenciaga -al que han dedicado un museo-, o del navegante Juan Sebastián ElCano, que concluyó la primera vuelta al mundo. Su característica península con la iglesia de San Salvador, mirando al mar aparece alfombrada por viñedos. Bajo la denominación Getariako Txakolina, descubrimos unos viñedos atípicos, con la uva creciendo en los parrales, enriqueciéndose de la tierra, pero nunca tocando el suelo.

En Aia, no hay dos quesos iguales, su calidad depende de la raza del animal, del entorno en el que vive, del agua, del pasto y del cuidado de los ganaderos y pastores. Desde Aia se puede disfrutar de unas impresionantes vistas de la costa guipuzcoana y ya en el interior, podemos pasear entre los hayedos del Parque Natural de Pagoeta.

En julio celebran en Orio, la Fiesta del Besugo, donde los grandes maestros parrilleros nos descubren todos los secretos del asador y del célebre besugo al estilo Orio, cocinado de una forma diferente al resto del país Vasco, mediante recetas ancestrales y productos de calidad que han ido perfeccionando en modernas parrillas.

En Orio, seguro que se puede ver alguna trainera debatiéndose contra las olas. En este pueblo el remo es una verdadera religión, y un orgullo, ya que desde su puerto los pescadores surcaban el mar para cazar cetáceos. La última gran captura fue en 1901. En Orio nacieron dos artistas de gran renombre como el escultor Jorge Oteiza y músico Benito Lertxundi, uno de los fundadores de la nueva canción vasca en la década de los 60.

El mercado de Zarautz cambia cada temporada de colores y sabores. Convertido en el centro comercial de alimentos autóctonos, donde los pequeños agricultores llevan sus productos, allí conviven pescados del día, chacinas, quesos y carnes. Además este pueblo puede presumir... y presume de tener la playa más larga de Euskadi. Con sus dos kilómetros y medio, ostenta también este título en todo el litoral Cantábrico. Decenas de surfistas aprovechan sus olas para cabalgarlas, así que no es de extrañar que los pioneros vascos de este deporte, surgieran de este municipio.

Acabamos el recorrido por esta parte de la costa vasca en ese paisaje abrumador y atractivo a la vez que son los acantilados de Zumaia, un tesoro geológico que se levanta imponente sobre el mar, y se adentra en el agua unos cinco kilómetros. Las gigantescas «milhojas» de Flysch son una enciclopedia de las eras geológicas y sus transformaciones a través de los últimos 50 años. Para visitar la zona, hay que controlar las subidas de marea. El geoparque Unesco de la Costa Vasca, se extiende a lo largo de 13 kilómetros de acantilados y playas, entre Mutriku, Deba y Zumaia. En esta última población se pesca el pulpo.

Hasta hace poco era un producto de superviviencia, pero como ocurre con muchos alimentos, comerlo hoy en día ha acabado siendo un manjar. No es de extrañar porque metido entre el flysch, el octópedo se alimenta de conchas de almeja y otros moluscos como el mejillón, también de nécoras, bogavantes y langostas. Lo habitual es comerlo rehidratado, con patatas, pero también en sopa, un caldo potente y denso a base de verdura pochada, pintón dulce y picante, tomate frito y vino blanco. Interesante visitar también la cofradía, donde tenían una forma muy especial de subastar el primer pulpo del día.

Además de comer este producto tan característico de este municipio, en Zumaia podemos visitar el museo Ignacio Zuloaga, donde además de las obras del pintor se exponen otras de El Greco y Goya. Vale la pena subir a la ermita de San Telmo, patrón de los marineros.

No podemos olvidar que de esta tradición culinaria han surgido los grandes chefs guipuzcoanos como Pedro Subijana, Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Andoni Luis Aduriz, Aitor Arregi, Daniel López, Rubén Trincado, Hilario Arbelaitz o los hermanos Txapartegi. Por algo a Guipuzcoa le llamen el planeta de los chefs.

 

@angelaGonzaloM
@Viaje a Itaca

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Ángela Gonzalo del Moral   15.jul.2017 14:05    

Visitar la Provenza con los cinco sentidos

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A finales de junio y durante el mes de julio, los campos de la Provenza francesa se tiñen de lila. La lavanda, pero sobre todo el lavandín, cambian el color del campo en alguno pueblos de los departamentos de Luberón, y la Vaucluse. Los ocres, amarillos y rojizos marcan la tierra de pueblos como Gordes, APT o Coustellet y sus cielos tienen un azul intenso, que enamoraron a artistas como Van Gogh, Gaugin o Pablo Picasso. En Marsella el olor que más le identifica es el del famoso jabón, que a lo largo de siglos se ha fabricado en casas y fábricas. Arlès y Nimes nos desbordan con el color de la piedra de sus colosales anfiteatros romanos.

Los cinco sentidos se despiertan en la región de Provenza, Alpes y Costa Azul (la PACA), unas siglas que a nosotros nos suenan demasiado españolas, quizá también porque el sur de Francia es la zona más española del país vecino.... Si a ellas añadimos la ciudad de Nimes, capital del departamento del Gard en la región de Languedoc-Rosellón.

Hierbas para teñir y tierras para pintar. En el Luberón la naturaleza nos ofrece la ruta de los ocres, y cuando sopla el mistral, nubes anaranjadas se desplazan por el aire en una especie de unión entre la tierra y el cielo. Desde la prehistoria siempre ha habido artistas, más o menos hábiles, que han pintado su piel, han teñido una hoja de papel en blanco, una madera, una pared o una tela. En el pueblo de Roussillon encontramos el conservatorio de los ocres, una vieja fábrica donde se muestra el arte antiguo de convertir la tierra en tinte, y podemos caminar por sus colinas para ver esa gama de colores mezclados con el verde de los árboles y el azul del cielo.

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Cerca de Lourmarin, uno de los pueblos más bellos de Francia donde destaca su fortaleza renacentista y sus animadas calles, encontramos el castillo de Lauris, Couleur Garance, con su jardín de plantas tintorales extendéndose en terrazas. La reina es la Garance, una planta muy conocida por el tinte rojo que se extrae de sus raíces y que se utiliza para teñir telas o cabellos, con ese rojo color caoba tan utilizado en peluquería. Uno de los más complicados de conseguir es el índigo, quizá el tinte más destacado utilizado por el hombre. Se trata de un jardín único en Europa, donde descubrimos que los colorantes vegetales pueden proceder según cada color de tallos, flores o raíces de distintas plantas. Tintes naturales que se han utilizado a lo largo de los siglos en tejidos, pintura, cosmética o alimentación, y que, al contrario que los artificiales, son amigables con el medio ambiente. para los que estén interesados en conocer más detalles del mundo del tinte, organizan talleres y encuentros internacionales. 

Imbuidos en el olor de la Provenza llegamos a Marsella, para encontrarnos con el excelente jabón que lleva su nombre, y que comenzó a fabricarse a finales del siglo XII. El jabón de Marsella, se mezcla con lavanda, lavandín, miel, mimosa, flor de naranja, limón... Acaban de abrir la jabonería marsellesa de Licorne, un museo donde el visitante además de hacerse su propia pieza de jabón, sellada y adornada con diferentes dibujos de animales, descubre los secretos de su fabricación. Una fórmula nada complicada a priori pero que tiene sus secretillos, un 72% de aceite, mezclado con sosa, a la que se añade glicerina. En 1688, Colbert, introdujo las regulaciones para limitar su nombre, estableciendo una especie de denominación de origen.  Más de un siglo de trabajo para mejorar el jabón, han conseguido obtener un producto casi perfecto, de gran calidad y a través de la centrifugación con granito, obtienen una gran suavidad.  

En Agnels encontraréis una destilería de plantas aromáticas que comenzó a funcionar en 1895. Allí podemos aprender todo sobre la Lavanda y el lavandín, cómo extraer el aroma, conseguir los aceites, los preparados medicinales o el agua floral. En el museo de Lavanda nos explicarán las propiedades de esta planta medicinal muy aromática, utilizada desde la antigüedad como calmante, somnífero, para reducir infecciones de piel, aliviar enfermedades microbianas o tomado como infusión.

A menudo confundimos la lavanda con el lavandín. La primera crece a partir de los 600 metros de altura, mientras que el segundo es el que más se ve, porque aparece en terrenos más bajos. La mayor diferencia entre los dos, es que el lavandín desprende un fuerte olor y se utiliza para jabones, cremas y cosméticos, mientras que el olor de la lavanda es mucho más suave y discreto. El aceite de esta última tiene más valor y sus flores no tienen porque ser siempre liláceas, además se utiliza en perfumería de alto nivel y en aromaterapia.  Así, que como comprobaréis, la mayor parte de los campos florecidos que vais a ver por el sur de Francia es lavandín.  También podréis disfrutar de los rojos que nos ofrecen las amapolas diseminadas por los distintos departamentos de la Provenza-Alpes-Costa Azul.

Gastronomía provenzal

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Para acabar este viaje de los cinco sentidos por el sur de Francia, no podía faltar el del gusto, que nos aporta la rica gastronomía de esta zona del hexágono. En los mercadillos encontraremos tiendas con hierbas de la región que aderezan muchos platos, antaño utilizadas por las clases más pobres y que actualmente han alcanzado renombre internacional.

Uno de los platos que ha experimentado este cambio ha sido la bouillabaisse, una sopa de pescados de roca con patatas y tomate. Es el plato más conocido de Marsella, aunque su nombre no tiene nada de romántico, "cuando esté cociendo baja el fuego" ("bouille, abaisse"). Bastante caro en la actualidad, porque se añade rape, cigalas, langosta y mejillones, tiene un origen muy humilde ya que los pescadores lo preparaban para aprovechar el pescado de roca, que no habían conseguido vender. El mejor vino para acompañarlo, el rosé de la zona, o un blanco. Otros platos marselleses son la anchoïade (anchoas en aceite, vinagre, ajo, sal) que se toma con pan tostado; el Poupeton, un soufflé a base de restos de pescado de la boullabaisse mezclados con migas de pan mojadas en leche, huevos y queso; la oursinade (erizos de mar) y la inevitable Rouille (salsa típica provenzal, que acompaña a platos de pescado).   

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En Arlès destacamos el Gardianne de toro acompañado de arroz de la Camarga. Se trata de un guiso a fuego lento a base de pedazos cuadrados de carne y aliñado con aceite de oliva, al que se le añaden verduras, aceitunas negras y bacon bañado con abundante vino. En Aigues Mortes, podemos degustar el suculento Rouille, un plato típico de esta ciudad preparado con pulpo, patata y alioli. Como postre de esta localidad se prepara la Fougasse, muy esponjosa, blanda y jugosa, aromatizada con naranja.

En Nimes, ya en el departamento de Languedoc Rosellón, destaca la brandada de bacalao, desalado, deshilado y mezclado con aceite de oliva, al que se añade ajo y puré de patatas. La Minerve es un pastel típico muy parecido al roscón de reyes.

La cocina provenzal es un auténtico volcán de sabores y matices, donde encontramos también salchichones de jabalí, una adaptación de la zarzuela española, el cassoulet o cocido, aceitunas, vinos, helados y postres, muchos postres.

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Para los más sibaritas, o los que disfrutan de un suculento plato, la zona está llena de restaurantes con estrellas Michelin. También hay una red de Bib Gourmand, que ofrecen un menú completo por unos 32 euros en cenas y comidas. No olvidéis que, ansiosos por encontrar el verdadero sabor de las verduras, sobre todo respetando las temporadas, numerosos chefs optan por crear su propio huerto.

Además el sureste de Francia es la primera zona de producción de trufas negras (Tuber Melanosporum), las llamadas "trufas del Périgord", una denominación botánica y no geográfica. El 70% de las trufas comercializadas en Francia proceden del Vaucluse. Incluso cada tercer domingo de enero en Richerenches, celebran la misa de la trufa.

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Ya solo nos queda hablar de los vinos del Ródano, donde se cultiva la vid desde la antigüedad. Las cepas por excelencia son la Garnacha, aunque hay otras 13 denominaciones como Gigondas, Côtes du Rhône, Ventoux y Luberon. Estos vinos son, cada vez más, una alternativa a los Burdeos y Borgoña. En los últimos años están destacando los vinos rosados, que en el caso de Côtes-de-Provence, constituyen tres cuartas partes de su producción. Este año se ha inaugurado en Cucuron, la nueva bodeguilla de la finca de la Cavale, obra del arquitecto Jean Michel Wilmotte. Un espacio junto a las viñas, ventilado, elegante y donde las hileras de cubas, fabricadas con madera, cristal y acero inoxidable, se vuelven visibles a través de las cristaleras de las paredes. Además de catas, ofrecen visitas temáticas, una de ellas de tipo arquitectural, y se pueden observar colecciones de vidrios y cristaleria.

El sentido del tacto, también tiene su espacio en este viaje por sabores y olores de la Provenza, con la posibilidad de participar en la vendimia durante todo un día en una finca, o aprender el arte de agrupar distintas cepas. También se puede participar en las numerosas fiestas del vino que marcan el ritmo del año, y recorrer a pie, en bicicleta o a caballo los paisajes de viñedos cultivos, mientras se disfruta de un mundo de colores, olores y sonidos. 

 @angelaGonzaloM

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Ángela Gonzalo del Moral   22.jun.2017 16:50    

"Els Quatre Gats", un 'alimento del espíritu' que cumple 120 años

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El 12 de junio de 1897, Ramón Casas y Santiago Rusiñol, abrían en la calle Montsió, una taberna con comida barata y música de piano. Habían copiado la idea de París, del cabaret Le Chat Noir, un ambiente que sedujo a los dos artistas catalanes. El local había sido proyectadopor el arquitecto modernista Puig i Cadafach. Era un lugar insólito para la Barcelona de finales del siglo XIX, donde se encontraban detalles refinados, combinados con objetos característicos de un hostal tradicional. Rubén Darío, uno de sus primeros visitantes ilustres, le dió un gran empuje para convertirlo en un lugar legendario. Todos los artistas que pasaban por Barcelona visitaban el local y esperaban algo diferente a una buena comida.

Pere Romeu, que había trabajado como animador y camarero en Le Chat Noir, se sentaba con su levita y gabán ruso hasta los pies, junto a sus clientes. Presidía las tertulias en las que "se arreglaba el mundo", mientras Ramón Casas pintaba carteles de las actuaciones de sombras chinescas y marionetas, que se escenificaban habitualmente. Sus paredes y mesas todavía guardan la riqueza cultural de estos 120 años de historia. En sus paredes hay colgados cuadros de Casas, Opisso, Nonell o Rusiñol entre otros, reflejo de la inspiración y sentimiento que provocaba en los artistas este emblemático local de ocio y reflexión.

Santiago Rusiñol recogió toda esa efervescencia cultura en sus escritos, donde lo definía como un "sitio pintoresco, lleno de sueños, que asustaban al menestral; aquellos cuadros de las paredes que las chicas de la casa no podían ir a ver porque les gustaban demasiado; aquella humareda de pipas que emborrachaba de ideas a los parroquianos de la casa".

Dos años más tarde de su apertura, un jovencísimo Pablo Picasso (tenía 17 años), comenzó a frecuentar el local, donde realizó su primera gran exposición en la sala grande. Por el establecimiento pasaron músicos como Isaac Albéniz, Enric Granados o Lluís Millet, dibujantes como Ricard Opisso o el gran arquitecto modernista Antoni Gaudí.

Seis años más tarde, las dificultades económicas de los propietarios llevaron al cierre del restaurante. Pasaron muchas décadas hasta que Els 4 Gats salió de su letargo y comenzó una nueva andadura. A finales de los 70, tres empresarios del sector de la gastronomía, Ricard Alsina, Pere Moto y Ana Verdaguer abrieron sus puertas con nuevas propuestas para el ambiente cultural barcelonés. A partir de 1989, el empresario Josep M. Ferré, abrió el restaurante y la "Casa Martí", donde está ubicado actualmente.

120 años más tarde, Els 4 Gats ubicado en el centro, representa uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad y un referente de cultura, arte y literatura en la capital catalana. El director estadounidense, Woody Allen, lo escogió como uno de los escenarios de rodaje de su película "Vicky, Cristina, Barcelona".

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Actividades para celebrar el aniversario

En reconocimiento a su dilatada historia, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó recientemente la entrega al establecimiento de la Medalla de Oro al Mérito Cívico en reconocimiento a su trayectoria cultural. Este galardón representa la máxima distinción que concede el consistorio barcelonés a organismos y personalidades que, por su labor, han contribuido de manera fundamental en la vida social y económica de la ciudad.

En conmemoración del aniversario, durante los 12 meses de 2017 el restaurante lleva a cabo una serie de actividades que tienen como denominador común las diferentes actividades que se han llevado a cabo en el restaurant a lo largo de sus 12 décadas: pintura, fotografía, literatura y gastronomía.

Además de la tercera edición del concurso literario Ploma 4 Gats, se organizará en otoño el concurso de de sketching, en el que se invita a los artistas plásticos a acercarse al restaurante y, durante una mañana, realizar dibujos de temática relacionada con 4 Gats y el modernismo. El concurso está abierto a todo tipo de modalidades artísticas (pictórica, acuarela, óleo, carbón o plumilla). Las obras ganadoras serán premiadas y expuestas en el interior del restaurante. Las otras obras participantes se publicarán en  www.4gats.com.

El arte también se encuentra presente las tres primeras semanas de cada mes donde el comedor principal del Restaurante 4 Gats se convierte, una vez más, en una sala de exposiciones con colecciones artísticas de personalidades destacadas de pintura, dibujo o fotografía como Gerard Quintana, Nuria Feijoo o Marta Dalmau.

Además un domingo de cada mes, el restaurante organiza la lectura pública de un cuento que haya marcado la vida de su narrador, que será un personaje popular de la vida catalana como el doctor Eduard Estivill, la actriz Mariona Ribas, o el músico Gerard Quintana, entre otros. La sesión de cuentos va acompañada de un desayuno de chocolate con churros. La entrada tiene un coste de 5 euros que se destina a la Fundació Comtal, una entidad benéfica de la ciudad de Barcelona.

 

Tour virtual por Els4Gats

 

 

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Ángela Gonzalo del Moral   12.jun.2017 12:55    

10 lugares para visitar en Nantes

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Nantes es la puerta de entrada a la Bretaña francesa, pero también la de salida del Loira al Atlántico. Una ciudad llena de vitalidad, juventud y creatividad. Su pasado y su futuro se mezclan en esta ciudad de unos 300.000 habitantes. Aquí os proponemos 10 cosas que no os podéis perder en la ciudad ni tampoco en los alrededores.

Nantes en 10 palabras

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Histórica.- Para los que busquen la parte más antigua de la ciudad, podrán pasear durante unas horas por su casco viejo. Allí encotrarán el Castillo de los Duques de Bretaña, situado a dos pasos de la catedral y del barrio medieval. La construcción de esta robusta fortaleza se inició en el siglo XV bajo el reinado de Francisco II, último duque de la Bretaña independiente. Ana de Bretaña, su hija, fue dos veces reina de Francia, y en la última boda con Luis XII, la región quedó anexionada a Francia. Esta residencia ducal de inspiración renacentista es la despedida del Loira a la magnificencia de los castillos que se han construido a lo largo de su recorrido. Hoy en día acoge la sede del Museo de Historia de la ciudad, un equipamiento cultural dinámico, que utiliza la tecnología puntera para describir la hitoria de Nantes. Para guiarse por la ciudad, solo hay que seguir la línea verde, que une todos los lugares de interés turístico y cultural.  Desde la Edad Media hasta el siglo XIX, descubrirás el barrio medieval de Bouffay, la isla Feydeau, el barrio Graslin o el pasaje comercial Pommeraye.

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Verniana.- Nantes es hija de Julio Verne, uno de los autores más creativos de la literatura francesa y universal. Como en la mayoría de sus libros, lo extraordinario se convierte en realidad, y para comprobarlo solo hay que cruzar uno de los numerosos puentes que atraviesan el Loira, para llegar hasta la isla, que durante siglos acogió los astilleros de la ciudad. Desde hace 10 años un gran elefante de 12 metros de alto, se pasea por la zona. Se trata de una estructura metálica a cuyos lomos se encaraman cada día decenas de personas. Una obra de dos constructores e ingenieros excéntricos (Pierre Orefice y François Delarozière), que instalaron su taller "La compañía de la Machine" en las viejas atarazanas, haciendo salir de su imaginación bestias monumentales. Además del elefante, encontramos el carrusel de los Mundos Marinos, de 25 metros de altura, que en 2014 obtuvo el galardón de los Thea Awards, conocidos como los óscar de la industria del ocio temático.

Su originalidad son tres plataformas superpuestas donde se puede viajar (imaginariamente) sobre la superficie del mar a lomos de cangrejos, tortugas marinas, peces voladores, medusas o descender a los abismos submarinos en un pez pirata, una raya manta, un calamar gigante o una luminaria abisal. Desde febrero se les ha añadido una araña gigante, que puede ser manipulada por los visitantes y un gusano mecánico. Forman parte del "Arbol de las Garzas" que estará construido en 2021.

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Creativa.- Desde principios del siglo XXI, el arte contemporáneo se ha adueñado de la isla de Nantes, un territorio de 337 hectáreas, convertidas en un lugar singular, fantástico, atrevido y centro de ocio turístico y cultural. Dejando a un lado al gran elefante, el Carrusel y el árbol del baloncesto, encontramos la Cantine du voyage, con un huerto que nutre la cocina del restaurante; la fabrique, una sala de conciertos, laboratorio de música y centro de arte digital o el hangar de Bananas, que actualmente alberga restaurantes, bares, una discoteca, un teatro y numerosas terrazas, con un aire y estilo muy moderno.  La famosa e imprescindible línea verde, te ayudará a descubrir un barrio lleno de sorpresas arquitectónicas y escultóricas, como pasos de cebras ondulados, edificios curiosos como el de R. Julios, envuelto en tiras de papeles, una escultura con forma de cinta métrica, un terreno de juego descabellado, nacido de una colisión maliciosa entre una pista de atletismo, un velódromo y un skatepark; o mesas de ping-pong en zigzag convertidas en un paso de cebra.

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Novedosa.- Cada verano la ciudad renueva su apuesta artística y cultural. El Festival Le VAN, (Voyage a Nantes) celebra su sexta edición entre el 1 de julio y el 27 de agosto. Es un certamen lúdico y cultural que moviliza toda la ciudad, y la enloquece más de lo habitual, con instalaciones artísticas efímeras. Durante la primera jornada hay fiesta a lo largo de todo el día, con actuaciones musicales, performances y entrada libre a los museos. Después de cada edición algunas obras se quedan definitivamente instaladas en la línea verde. Desde 2012 el recorrido se ha enriquecido con 21 nuevas obras.

Otra actividad prevista y que se incluye cada año en el VAN es la apertura de La Cantine (26 de abril al 30 de septiembre), considerado el restaurante del Voyage cuenta con una arquitectura desmontable inspirada en los invernaderos. Posee un restaurante con capacidad para 300 comensales, que pueden tapear o comer los productos del huerto cercano, diseñado por el artista y jardinero Oliver Durand. También se celebra el Nantes Food Forum del 2 al 5 de junio, la Maker Faire Nantes, una fiesta de ciencia que reune a aficionados y expertos en tecnología (del 7 al 9 de julio).
Este año además se reabre el museo de las Artes. El 23 de junio abrirá sus puertas el renovado Museo de Bellas Artes con sus 17.000 m2. Este precioso palacete de finales del XIX, ha sido remodelado por el estudio Stanto-Williams y es una de las pocas pinacotecas de Francia que presenta un completo panorama del arte desde el siglo XII hasta la actualidad.

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Reivindicativa.- Hay un lugar en que la línea verde se vuelve negra para recordar una de las páginas más oscuras de su historia. En el paseo nos encontramos con una serie de placas en el suelo, con nombres de las expediciones negreras que partieron de Nantes. Se calcula que los países europeos, sobre todo las grandes potencias que se turnaron entre los siglos XV y XIX, desarrollaron un mercado de casi 12 millones de personas. De sus muelles salieron el 40% de las expediciones francesas, unos 1.700 buques, convirtiéndolo en el puerto negrero más importante de Europa. Era un comercio triangular. Zarpaban embarcaciones cargadas de mercancías, que navegaban hasta la costa atlántica africana. Allí descargaban sus productos y  los cambiaban por esclavos que trasladaban a América, donde los vendían, y regresaban a su país con las embarcaciones rebosantes de plátanos y productos tropicales. A la ciudad casi no llegaban esclavos. Se trataba de un tráfico de mercancías limpio. Hoy el Memorial de la Abolición de la Esclavitud, situado junto al Loira, rinde un homenaje a todas las víctimas de esa barbarie. 

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Sostenible.- Nantes fue en 2013 capital verde europea. Fue un premio a 20 años de esfuerzos urbanísticos que defendieron la movilidad y la conservación del patrimonio natural alrededor del estuario del Loira. A ello ayudó la construcción del tranvía, el navibús y los carriles bici y de autobús. En 2015 ocupaba el 7º lugar entre 122 ciudades del mundo con la categoría bici-friendly. La capital del Atlántico francés tiene mas de 100.000 árboles y un centenar de parques y jardines. Además el 61% de la zona metropolitana está formada por espacios naturales y agrícolas. Cuenta con más de 250 kilómetros de ríos y una gran biodiversidad. El Jardin des Plantes, con sus colecciones de magnolias y camelias, obtuvo en 2016 el premio "Jardín de excelencia". Es uno de los tres lugares más visitados de la ciudad. Además se puede recorrer todo el Estuario en bicicleta y forma parte de "La Loire à vélo", una ruta ciclista de unos 800 kilómetros, que cruza todo el valle del Loira.

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Marítima.- A pesar de estar situada a unos 60 kilómetros de la desembocadura, la salinidad del mar llega hasta la ciudad a través del Loira. Eso une todavía más a Nantes con el Atlántico. Desde el centro se puede hacer una excursión a lo largo del estuario. Son unas dos horas y media de navegación, que permite disfrutar de sus verdes riberas y de las obras de arte diseminadas por los pueblos de los alrededores, como la casa en el agua, diseñada por Jean-Luc Courcoult o el barco que quiere volver al río de Erwin Wurm. También es interesante cruzar en el navibus hasta Trentemoult, donde se disfruta del ritmo pausado de la campiña y perderse por sus callejuelas y casas coloridas, sus chiringuitos y terrazas que parecen haberse quedado ancladas en el pasado. Y porque no, o mejor dicho, y no debéis perderos un almuerzo en el restaurante La Civelle.

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Solidaria.- Nantes irradia su cultura y creatividad a la metrópoli, a las ciudades del entorno. Una propuesta lúdico-cultural  es la ruta del Estuario. Una colección de obras contemporáneas realizadas por renombrados artistas internacionales, que se puede visitar a lo largo de 60 kilómetros de río, en barco, a pie, en bici o en coche. En los cruceros por el Loira un guía va comentando las características de esta treintena de obras y ayudan a descubrir lugares atípicos como el observatorio de Tadashi Kawamata, la Muerte en verano de Claude Lévèque (situada en una abadía), para llegar hasta los astilleros de Saint-Nazarie, donde resaltan los triángulos pintados por Felice Varini o al municipio de Saint-Brévin-Les-Pins, al otro lado de la desembocadura donde encontramos la sorprendente serpiente del océano, de Huang Yong Ping, junto a una playa del Atlántico.

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Gourmet.- Capital del Muscadet, uno de los vinos blancos más conocidos y apreciados del mundo, que figura en los mejores restaurantes del mundo. A menos de media hora en tren de cercanías podemos desplazarnos a los viñedos de Nantes. Se pueden visitar las bodegas donde el vino permanece durante 6 meses en contacto con las levaduras, en sus lías. Las sales minerales le confieren su ligera burbuja, un sabor afrutado y le dan cuerpo. Ideal para acompañar ostras y una gran variedad de productos marinos, pero también con algunos quesos y aves. La excursión a la zona productora nos permitirá descubrir el encantador municipio de Clisson, desde donde se puede realizar un itinerario turístico por unas 11 bodegas, en unos 100 kilómetros alrededor del río Sèvre.


Dentro del casco antiguo de la capital nantense tampoco se puede perder una cena o comida en el restaurante La Cigale, donde desde hace más de 100 años, ningún artista ni celebridad se ha perdido la ocasión de comer en esta antigua cervecería del siglo XIX, con platos típicos de la región.  Uno de los postres tiene que ser el pastel de Nantes o "Gâteau nantais", característico de las pastelerías de principios de ese siglo, elaborado a base de almendras, mantequilla y ron de Antillas. Sin olvidar las legendarias y crujientes galletas Lu o las BN. Otro lugar a visitar es la terraza del bar Le Nid, situada en lo alto de la Torre de Bretaña, con sus panorámicas sobre la ciudad y sus curiosas mesas y sillas, con forma de cigüeña y cáscaras de huevo.

 

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Nombres Propios.- Seguro que Nantes no sería lo que es sin los artistas que la han reinventado tras la crisis económica de finales del siglo pasado, que sumió a la ciudad en la decadencia. Uno de sus hombres más ilustres, es el escritor Julio Verne, al que no le gustaba nada su ciudad. Quizá porque no vió como la transformó el argelino Jean Blaise, que llegó a Nantes en 1982, y empezó a despertar a "La Bella Durmiente". Introdujo conceptos innovadores en la ciudad, fundó el Centro de investigacion para el desarrollo cultural y en 1990 creó el festival de "Les Allumées" (Las Iluminadas). En el 2000 dirigió el teatro público nacional "Lieu unique", y en 2007  fue el director artístico de la bienal "Estuario artístico", creando en 2011 Le VAN, Le Voyage à Nantes. Para llevar a cabo esta creatividad, contó con el apoyo del entonces alcalde de la ciudad, Jean-Marc Ayrault (PS) que llegó a la alcaldía en 1989.


Hacía dos años que habían cerrado los astilleros navales. Y diez años más tarde, en 2007, la imaginación de François Delarozière y Pierre Orefice, empezaron a trabajar en el otro gran diseño cultural nantense "Les Machines de l'Île", un proyecto artísico y turístico de gran originalidad, donde mezclan el mundo imaginario de Verne, el universo mecánico de Leonardo da Vinci y la historia industrial de la ciudad. El 30 de junio se cumple el décimo aniversario de las "Máquinas de la Isla".

Cómo viajar y moverse por la ciudad

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Para llegar a Nantes, se puede viajar desde París en TGV (unas 2.30h), aunque desde Madrid nosotros volamos con Iberia Express que tarda 70 minutos y con una frecuencia de dos vuelos semanales -miércoles y viernes-, que ha obtenido por tercer año consecutivo la categoría de low cost más puntual del mundo, según la consultora independiente FlightStats. El  aeropuerto de la ciudad, en fase de traslado, recibió el año pasado unos 4,7 millones de pasajeros de 76 destinos regulares directos.

El abono turístico Nantes Tourisme ofrece una gama de alojamientos para todos los presupuestos y establecimientos como hoteles, habitaciones de huéspedes, albergues juveniles y campings. Tiene una oferta de 3X2 (reservas dos noches y duermes una tercera gratis) y el Pass Nantes (un abono turístico de 24, 48 0 72 horas, que permite acceder gratuitamente a 30 monumentos, centros y lugares turísticos como la Galerie des Machines o visitas guiadas, además del uso del transporte público de la ciudad, y precios reducidos en otros lugares de interés turístico cerca de Nantes). El Pass Nantes cuesta 25€ (24h), 35€ (48h) y 45€ (72h)

 @angelaGonzaloM

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Ángela Gonzalo del Moral   29.may.2017 11:27    

El turismo gastronómico de San Sebastián atrae al 38% de los visitantes

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El Basque Culinary Center ha analizado la reputación de los restaurantes de Donostia-San Sebastián con una conclusión: para el 38% de los clientes su viaje a Donostia-San Sebastián ha venido fuertemente motivado por sus intereses gastronómicos. Estos “foodies” son los que mayor puntuación otorgan a su experiencia gastronómica en la ciudad. Una cifra similar (el 30%) pone al mismo nivel la gastronomía que los atractivos turísticos de la ciudad como la playa o la fachada marítima.

En el “Estudio de reputación online de los restaurantes de Donostia-San Sebastián 2017”, la Facultad de Ciencias Gastronómicas ha analizado a más de 230.000 usuarios disponibles en Internet a través de los comentarios, valoraciones y recomendaciones que han experimentado en su visita a la ciudad. También han comprobado que el 79% de los clientes se muestran satisfecho o muy satisfecho con su experiencia gastronómica.

En un contexto de consumo turístico en el que la decisión de los clientes se basa en gran parte en la opinión y valoración de otros usuarios que han compartido su experiencia en Internet, la receta del éxito en turismo gastronómico debe incorporar un nuevo ingrediente clave: la innovación en el sector. En ese sentido las nuevas opiniones en internet sobre los restaurantes ha aumentado en el último año un 43%.

El estudio responde a cuestiones relacionadas con el volumen mensual en la red, de nuevas opiniones de clientes sobre los restaurantes del destino, las zonas de la ciudad que reciben mayor atención en las opiniones online, o la valoración de los comensales (foodies) europeos sobre su experiencia gastronómica en la ciudad. Otros mercados, como el ruso y estadounidense, valoran por encima del 8% la calidad de los restaurantes donostiarras. Según el Gobierno Vasco, la gastronomía se ha convertido en lo primero que destacan los turistas tras visitar la Comunidad Autónoma y se ha convertido en el segundo motivo por el que los visitantes eligen esta región como destino. Los datos demuestran que un turista que llega a Euskadi para conocer su gastronomía gasta al día 102,50 euros.

El director general del Basque Culinary Center, Joxe Mari Aizega, destaca que "este estudio forma parte de la apuesta del BCC de generar un área de especialización en torno al turismo gastronómico". El estudio coincide con la celebración del III Foro Mundial de Turismo Gastronómico que se celebra el 8 y 9 de mayo en Donostia. Para Aizega, “el turismo gastronómico es un fenómeno en crecimiento y nuestro objetivo es el de crear un espacio para compartir, reflexionar, analizar y trabajar para mejorar el turismo en el área de la gastronomía”.

La capital vizcaina acoge por segunda vez este Foro, la segunda edición se celebró en Lima y el año que viene Tailandia será el país que organizará el cuarto encuentro internacional sobre turismo gastronómico.

El Foro, en el que colaboran la OMT, el Basque Culinary Center el Ayuntamiento de Donostia – San Sebastián, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco,  contará con alrededor de 200 participantes de 60 países que debatirán sobre la relación entre el turismo gastronómico y la sostenibilidad, tema enmarcado en 2017, Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Entre los participantes se encuentran Ben Weyts, Ministro de Movilidad, Obras Públicas, Vlaamse Rand y Bienestar de los Animales de la Región Flamenca de Bélgica; Dave Randle, Presidente y CEO de WHALE Center y profesor del Programa de Turismo Sostenible de la Universidad del Sur de Florida; Roberta Garibaldi, Directora del Centro de Estudios para el Turismo y la Interpretación del Territorio, CesTIT; Anne-Mette Hjalager, Profesora de la Universidad del sur de Dinamarca y Octavi Bono, Director de la Agencia Catalana de Turismo.

 

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Ángela Gonzalo del Moral    6.may.2017 17:53    

Cafés literarios, un placer para el viajero

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Forman parte de la historia de las ciudades, destacan por su lujo y porque en sus mesas se ha debatido de todo, de literatura, de arte, de política, de cine, y hasta de lo divino y lo humano. La mayoría vivieron su momento álgido desde finales del siglo XVIII y durante gran parte del XX. Estos espléndidos puntos de encuentro, han pasado, sin duda, a formar parte de la cultura mundial.

Muchos sobreviven a la prisas de nuestras sociedades, y cuando se abren sus puertas, se respira algo que no encontramos en ningún otro establecimiento. Es como si el tiempo se hubiera parado en sus salones, en sus mesas, incluso sus camareros nos trasladan a un lugar que pertenece al no-tiempo.

Su lucha titánica por mantenerse en el siglo XXI, no ha sido suficiente para algunos de ellos, como ha ocurrido con el Café Comercial de Madrid. El centenario café literario de la glorieta de Bilbao abrió sus puertas en marzo de 1887 y, todavía podemos revivir su ambiente en "La Colmena", de Camilo José Cela. Blas de Otero, Gabriel Celaya o Antonio Machado fueron algunos de sus tertulianos más renombrados.

Pero si hay un café con solera en la capital española, ese es el Café Gijón, donde los intelectuales de varias generaciones participaron en sus históricas tertulias, que les inspiraron para escribir sus novelas y ensayos. Fundado en 1888 por Gumersindo Gómez, en esos encuentros han participado Pérez Galdós, Rubén Darío, Antonio Buero Vallejo, Cela, Antonio Machado, Gerardo Diego o Antonio Gala.

Un papel similar tuvo en Barcelona Els Quatre Gats, convertido en un lugar de referencia del modernismo y la primera galería de arte en la que expuso un joven Pablo Picasso.

Podrían ser considerados museos porque recogen en sus paredes no solo muebles históricos, objetos artísticos o pinturas, sino también imágenes de algunos de sus tertulianos más insignes. Como ocurre en A Brasileira, en pleno barrio de Chiado, donde encontramos el busto de uno de sus ilustres visitantes, el poeta portugués Fernando Pessoa. El arquitecto Joao Queirós construyó el Café Majestic, desde el que se puede observar el ir y venir de los lisboetas y los miles de turistas.

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A Viena, el café llegó de mano de los otomanos y la tradición de tomar un humeante café, de mil tipos, acompañados de deliciosas pastas, ha perdurado durante siglos en la capital austriaca. El más antiguo es el Café Landtmann, inaugurado en 1873, tres años más tarde lo hizo el Café Central, situado en un majestuoso edificio. Ambos han sido frecuentados por intelectuales como Sigmund Freud, Peter Altenberg, el pintor Gustav Mahler, Max Reinhardt o Leon Trotsky, actrices como Romy Schneider, Marlene Dietrich o Burt Lancaster.

Elías Canetti era un asiduo del Café Hawelka, y Graham Green se inspiró en el Café Mozart, para su novela El Tercer Hombre, mientras que Beethoven y Mozart preferían el Frauenhuber. Todos ellos destacan por su elegancia, pero para muchos artistas el más original era el Museum, que fue decorado en estilo art nouveau por Adolf Loos. Todavía mantiene un estilo autóctono el café Griensteidl, situado frente al palacio imperial de Hofburg, mientras que en la pastelería Demel, apostaron por salones rococó.

En Praga, Franz Kafka, Rainer Maria Rilke, o Václav Havel, disfrutaron desde el Slavia de tranquilas vistas del río Moldava y el Teatro Nacional. El café Europa permite desde 1906 descubrir la vida de la capital checa en la histórica plaza Wenceslao, escenario de la Primavera de 1968 o de la Revolución de Terciopelo.

En Berlín, destacan el Café Einstein y la cafetería del hotel Adlon, en las sillas de este último centro, se han relajado el Kaiser Guillermo II, Charles Chaplin, Albert Einstein, Marlene Dietrich, Greta Garbo….

Sus mesas de mármol, sus espejos o sus butacas de terciopelo son unas de sus señas de identidad. En Italia, otro de los países que hacen del café un arte, destacan el Greco de Roma, donde era habitual encontrarse con músicos como Bizet, Listz o Wagner. En Venecia, además de la Básilica, el Palacio Ducal o el Campanile, la plaza de San Marcos no sería la misma sin el café Florian, considerado el más antiguo del país transalpino. Desde allí contemplaban las riquezas arquitectónicas de la ciudad de los canales, Lord Byron, Charles Dickens, Marcel Proust o Amadeo Modigliani, y allí ponía en práctica sus artes seductoras el mismísimo Casanova. Richard Wagner prefería buscar inspiración en los cafés Lavena y el Quadri. Se calcula que a finales del siglo XVIII había en la ciudad más de doscientos locales.

En París, el café Procope, inaugurado por un italiano en 1689, está considerado el más antiguo del mundo, en sus mesas se reunieron Voltaire y Rosseau, Marat y Robespierre. Por sus salas han pasado Victor Hugo o Alejandro Dumas. En el bulevard de las Capuchinas, Emile Zolà, Maria Callas o Marc Chagall han degustado el rico aroma de un café en el Café de la Paix, mientras que el Café de Flore, reunió a filósofos como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir o Albert Camus.

Podríamos seguir charlando durante horas, de los cafés históricos europeos, porque, Jean-Pierre Boccard consiguió recopilar el nombre un centenar de establecimientos. Francia, con 70 e Italia con 20, eran los países que más tenían. George Steiner, dijo en su día que "Europa está hecha de cafés… Mientra haya cafés, la idea de Europa tendrá contenido".

Cafés como el Long Bar al Raffles, frecuentado por Josep Conrad y Rudyard Kipling, El Foridita de la Habana, donde podía encontrarse al dramaturgo Tennessee Williams o a su compatriota Ernest Hemmingway. En Nueva York, Dorothy Parker acudía asiduamente al Algonquin, mientras Allen Ginsberg y Jack Kerouac, preferían la taverna White Horse.

Al otro lado del Atlántico La Poesía abrió sus puertas en 1982, aunque José Luis Borges, prefería La dama del Bollini. El café Hafa de Tanger, ha acogido en sus históricas mesas a escritores como Paul Bowles o Luis Eduardo Aute, que quedó tan impresionado de ese lugar mágio, romántico y bohemio que le dedicó una canción.

En tiempos de los whatsapps y mensajes electrónicos, que se han adueñado y nos han robado lo que era el arte de la charla, estos centros culturales y de ocio, se mantienen anclados en el tiempo.

@angelaGonzaloM

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Ángela Gonzalo del Moral   24.abr.2017 10:43    

Valladolid será la capital mundial del vino en mayo

 

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Valladolid será la capital mundial del vino del 5 al 7 de mayo. Esa es la fecha escogida por el Concurso Mundial del Vino de Bruselas, para premiar a los mejores caldos del mundo. Unos 300 catadores elegirán, entre los más de 9.000 vinos que se han presentado al certamen, los que merecen tener la marca en su etiquetado.  Destaca la participación de 2.200 vinos franceses, 2.000 españoles y 1.000 portugueses. España aumenta un 255 su participación. "Somo el mayor escaparate del mundo del vitivinícola español", die Frédéric Galtier, responsable de comunicación de vinopres -empresa organizadora-, en España.

La importancia de este concurso, que llega a su XXIII edición lo demuestra en el hecho de que "el consumidor que se atreve a comprar una botella reconocida en el concurso tiene asegurado que va a catar un vino de primera calidad", ha dicho en Madrid, el presidente de vinopress, el belga Badouin Havaux. En este sentido se ha realizado un estudio en el que se demuestra que obtener una medalla es "una herramienta real de marketing que ayuda a vender, ya que contar con esta distinción permite incrementar un 30% las ventas de un vino". Havaux ha explicado que esa es la diferencia de venta entre un vino expuesto en un establecimiento comercial con o sin marca. Viaje a Ítaca ha hablado con Frédéric Galtier, -responsable de vinopres en España- del concurso y de la situación y retos de la producción vitivinícola europea. "Tenemos una visión muy local pero están llegando buenos vinos asiáticos" y, por ejemplo, "en Bulgaria hay variedades muy interesantes".

Havaux y Galtier creen que "el desafío de España que es el propio consumo interno". "Es muy bajo y es importante que el consumidor español vuelva a familiarizarse con sus propios vinos". Galtier recuerda que en otros países "se sirve vino en todos los sitios, incluso en las discotecas. Hay que acercar el producto al consumidor en donde se lo está pasando bien", y añade que "es necesario asociar un buen momento al vino, y no solo en una situación familiar concreta, -que es importante-, sino que hay que dar un paso más".

Por su parte, Baudouin Havaux ha declarado que es importante para el Concurso regresar a España después de la edición de 2009 en Valencia, ya que es el país que presenta la mayor superficie de viñedos", con aproximadamente 1 millón de hectáreas plantadas, y que también es el primer exportador mundial de vino con cerca de 23 millones de hectolitros.  "La otra cara de la moneda, resalta Havaux en el Fórum Europa, es el bajo nivel del consumo per cápita de los españoles, pero parece que las estadísticas están por fin subiendo, lo que es una buena noticia”.

En relación a la entrada de nuevos productores y a la importante competencia de otros mercados, Frédéric Galtier señala que "es importante creer en lo que somos, y el origen nadie nos puede copiar nuestro origen. Muchos mercados emergentes criticaban que Europa estaba anticuada y por ejemplo los chilenos decían que ellos iban a conquistar el mundo, que es lo que hicieron, y ahora están separando los valles y variedades, y están adaptando la regulación restrictiva a su propia producción". Para Galtier, "hay que tener vinos de la tierra, quizá con normativas, un poco más ligeras. Pero tenemos que defender nuestra identidad. Un vino tiene que ser honesto , debe represente realmente un paisaje y un origen, y si lo hace encontrará su mercado".

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El concurso se inició en 1994, y a partir de 2006 superó las fronteras de la capital belga, celebrándose en Lisboa, Maastricht, Burdeos, Valencia (2009), Palermo, Luxemburgo, Guimaraes, Bratislava y Plovdiv. Este año se ha escogido a la capital castellanoleonesa porque "es una tierra ligada al viñedo desde tiempos inmemoriales", y en la actualidad la provincia vallisoletana tiene plantadas más de 22.000 hectáreas de viña, produciendo vino en innumerables bodegas a lo largo de más de 100 municipios.  Un esfuerzo que está reconocido con cinco Denominaciones de Origen (Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro y Vinos de la Tierra de León).  

A finales de marzo ya se celebró en esta provincia el ‘I Congreso Internacional del Vino Rosado’, organizado por la Diputación de Valladolid y la D.O. Cigales, en el castillo de Fuensaldaña (Valladolid), antigua sede de las Cortes de Castilla y León. Durante la jornada se trataron aspectos del rosado a través de ponencias que versaron sobre la percepción del rosado dentro y fuera de España, los números del rosado, estadísticas, elaboración, su consumo en la restauración, retos de comercialización, la situación de las principales denominaciones de origen elaboradoras y los espumosos rosados.



El consumidor español de vino debe rejuvenecer 

Esta semana se ha presentado el informe sobre la recuperación del consumo de vino en España, donde se muestra que está aumentando el consumo nacional, pero constata que todavía no es lo suficientemente importante como se esperaría del mayor productor de caldos. Los viticultores creen que es necesario asegurar el relevo generacional, por lo que apuestan por rejuvenecer la imagen del consumidor de vino, principalmente en el hogar.

El consumidor español de este producto, tiene más de 50 años, y en las últimas décadas, esta bebida ha pasado de ser un alimento, a un ornamento que se pone en la mesa en momentos especiales. Ponen el ejemplo de que los milenials estadounidenses suponen el 33% del consumo en su país. También las empresas productoras tienen su responsabilidad para conseguir que los vinos españoles aumenten en los mercados internacionales, "hay que dejar de ser el mercado de rebajas de verano, dice la patronal del sector, para liderar la calidad".

Aunque, entre los vinos, el tinto sigue siendo el número uno en barras y mesas, en los últimos años, el blanco no le anda a la zaga. Las bodegas españolas han innovado nuevas variedades más frescas y con más matices que triunfan entre los consumidores. Se acabó de que los blancos maridan sólo con pescados...o son excelentes para pasar el calor. En 2015, los hogares españoles consumieron casi 380 millones de litros de vino. Una cuarta parte, blanco, del que se exportó un 17% más que el año anterior.  

"Antes en España, el vino blanco era estacional, anecdótico, sólo para la temporada de verano, poca gente bebía vino blanco, ahora ha subido muchísimo. Hay mucha más variedad, y eso supone que hay más oportunidades de probar y explorar vinos blancos", explica a RTVE, Daniel Poveda.

Rafael del Rey, director general del Observatorio español del Mercado del vino, destaca que esto es posible porque "las bodegas se han atrevido a innovar, presentando nuevos productos y trabajando con nuevas variedades de vinos blancos, que gustan mucho a los consumidores. Ahora se ha producido un boom de vinos blancos en España porque se ha unido la oferta y la demanda".

Cuatro de cada 10 vinos blancos con denominación de origen que se venden en España son de Rueda. Se trata de vinos de alta gama y otros presentan un poco más de azúcar, que resultan más dulces, lo que permite responder mejor a las nuevas necesidades del consumidor. Además blancos y tintos tienen unos precios muy parecidos, que van desde 1€ a 20 ó 25€ los que son de crianza. 

El enoturismo español vive un momento dorado

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Empordà, Terra Alta, Costers del Segre, Somontano, Campo de Cariñena, Calatayud, Campo de Borja, Navarra, Rioja Alavesa, Rioja Alta, Txakolí, Arlanza, Ribera del Duero, Cigales, Rueda, el Bierzo, Rías Baixas, Ribera del Guadiana, Marco de Jerez, Serranía de Ronda, Montilla-Moriles, Bullas, Jumilla, Yecla, Alicante y Utiel-Requena, son las 27 rutas del vino de España, que engloba ACEVIN, la Asociación Española de Ciudades del Vino. Acaban de presentar su informe anual, el noveno, sobre el enoturismo en España.

El año pasado esta temática turística en nuestro país aumentó un 21%, con casi 3 millones de visitantes, y una repercusión económica de más de 54 millones de euros. Visitantes que se acercaron a centenares de poblaciones alejadas del turismo tradicional en España de playa y sol y que, como demuestran las estadísticas, cada año va en aumento. Todo esto es un ejemplo de la buena salud del turismo del vino.

Las dos rutas que encabezan la lista de visitas a bodegas y museos son Rutas del Vino y Brandy del Marco de Jerez, con medio millón de visitantes entre las dos. Seguido de la ruta del Penedès. Según esta asociación, la visita estándar (visita guiada más degustación) es de 7,79 euros y el gasto medio por visitante es de 17€. A lo que hay que añadir los ingresos de alojamientos, restaurantes y comercios o empresas de actividades que también forman parte de las Rutas del Vino.

El enoturismo también incluye las decenas de festivales y ferias populares. Por ejemplo la Feira do Viño do Ribeiro, llega este año a su quinquagésima cuarta edición los días 29 y 30 de abril y 1 de mayo en la Alameda de Ribadavia, en donde participan unas 42 bodegas de la provincia de A Coruña.

Otra propuesta es ‘Magic Wine Tour’, una nueva forma de descubrir el territorio y la cultura del Rioja mediante una práctica e innovadora dinámica que permite al viajero ser el dueño de su viaje y de sus emociones. Cualquier escapada lleva consigo una búsqueda previa de recursos y planificación de las diferentes etapas que se pueden realizar. Con ‘Magic Wine Tour’, el usuario puede combinar los atractivos de la zona del modo que mejor se ajuste a sus necesidades y preferencias, distribuidos a lo largo del itinerario diseñado.

Nadie duda de que el vino forma parte de nuestra cultura y del patrimonio cultural, eso sí, siempre manteniendo un consumo responsable.

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Ángela Gonzalo del Moral   21.abr.2017 23:52    

Ruta del cocido madrileño 2017

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Aunque se puede comer todo el año, el invierno es la mejor época para degustar un buen cocido. Así que nos apuntamos a la séptima Ruta del Cocido madrileño. Hasta el 31 de marzo, treinta y cinco restaurantes madrileños, Casa de Madrid de Barcelona y Asador del Carmen de Toledo, ofrecen esa especialidad gastronómica y luchan por conseguir el reconocimiento de sus comensales y de la profesión. Los precios de los platos oscilan entre los 9,50 a los 30€. El cocido es otro de esos platos que ha pasado de la cocina tradicional a plato de calidad gracias al trabajo de cocineros, cocineras y chefs que lo han elevado a la categoría de “delicia”. 

En Manolo 1934, de la calle Princesa, nos han preparado un cocido de los que te dejan sin palabras, con una impresionante sopa aromática, en su punto y marcada por el color rojizo, como si el chorizo lo hubiera teñido. Además el segundo vuelco está espectacular con todos los ingredientes básicos de este plato castizo, empezando por los garbanzos -brillantes y aceitosos-, patatas, verdura y carnes. El morcillo de ternera y el tocino se deshacen en boca. No solo eso, sino que han decidido colaborar con la bodega Las Moradas de San Martín, para maridar la armonía de un plato histórico y una bodega cien por cien madrileña.

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José Ramón Rodríguez, propietario de Manolo 1934, es la tercera generación al frente del local. Sus abuelos, uno gallego y otro madrileño, le transmitieron no solo el amor a la cocina, sino sobre todo la receta del buen cocidito. Un solo secreto, nos dice José Ramón, “hay que poner ingredientes de calidad, solo eso le da el valor a esta comida, donde destacan los garbanzos grandes y redondos traídos desde El Barco de Ávila”. En Manolo los ponen a remojo el día anterior y se echan al agua cuando ésta vuelve a hervir, para que no se encallen.

Ahora da un paso más añadiendo este maridaje castizo. La enóloga Isabel Silvia Galindo, va explicando a los comensales las armonías de este intercambio de sabores, donde el vino es el encargado de reforzar el gusto de la comida. Isabel casa la sopa con un blanco Albillo Real, que con su acidez ayuda a limpiar el colágeno de los huesos de ternera de caña y la grasa de las puntas de jamón. Aunque se ha desengrasado antes de servirla, un inconfundible tono amarillento redondea una sopa espesa y sabrosa, de fideos cabellín. Las Moradas proponen un vino para cada uno de los ingredientes del segundo vuelco.

Los matices florales y frutales del Senda 2011 “realzan el sabor mantecoso del garbanzo”, para ello escogen una Garnacha con 10 meses en barrica de roble francés. El Initio 2010, un vino más mineral, nos acerca a la tierra, favorece el retrogusto y le da una adecuada armonía a las verduras y patatas. Los 14 meses que ha estado en barrica confieren estructura y carga tánica a esta variedad de garnacha madrileña, que armoniza con tiernos cachelos de Lugo cocidos con el caldo. Repollo, zanahorias y puerro completan el repertorio de verduras.

Barricas

Para aumentar el gusto de las carnes, Isabel escoge un Luces 2008, el vino más estructurado de los cuatro, con 20 meses en barrica. “La potencia del morcillo de ternera y el regusto picante del chorizo requieren un vino tánico”, apuntaLuis Oliván respecto a la armonía con el vuelco de carne. Una garnacha poderosa que también compagina con el codillo de lacón y el tocino de cerdo, la gallina y la morcilla de cebolla.

El Manolo sirve su cocido los miércoles y sábados de 13:30 a 16:00, por 19€ (sin bebida ni postre). Las recetas de sus abuelos han ido evolucionando ya que “antes rehogábamos el repollo con aceite de oliva y ajo y ahora le añadimos pimentón dulce”, explica José Ramón Rodríguez. Además, se acompaña de salsa de tomate con comino en una salsera aparte.

De Las Moradas de San Martín, fundada en 1999, recordaremos que han recuperado 21 hectáreas de viejos viñedos de la vertiente madrileña de la Sierra de Gredos, área de tradición vitivinícola, históricamente conocida por el cultivo de uva garnacha. Así, sus vinos ya se mencionaban en las grandes obras literarias del Siglo de Oro. Los centenarios viñedos del municipio de San Martín de Valdeiglesias se cultivaban desde el siglo XII.

Receta del cocido madrileño

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Ángela Gonzalo del Moral   16.mar.2017 18:04    

San Sebastián celebrará el III Foro Mundial de Turismo Gastronómico

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Viajar a un lugar concreto supone algo más que conocer sus monumentos, su cultura y sus tradiciones. La gastronomía permite al viajero adentrarse en lo más íntimo de los pueblos, compartir con la gente los olores, y sabores  que han conformado su cultura culinaria durante siglos, conocer los productos de la tierra, que han ido configurando una cocina autóctona y particular.

El Basque Culinary Center acogerá el 8 y 9 de mayo la tercera edición del Foro Mundial de Turismo Gastronómica, unas jornadas coorganizadas con la OMT. Coincidiendo con el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo de Naciones Unidas, el foro será un lugar de encuentro de expertos en turismo gastronómico donde reflexionar sobre la situación actual y los retos del sector. Joxe Mari Aizega, Director General del centro, resume el papel de compromiso social que ha adquirido en los últimos años el sector gastonómico. "Yo creo que en el mundo de la gastronomía han cambiado muchas cosas, desde la visión empresarial, a la ética o los valores. Hace una década no hubieramos encontrado cocineros implicados en proyectos sociales o medioambientales, pero ahora sí. La gastronomía ha dado un gran pausa para implicarse en causas sociales".

La capital vasca acoge por segunda vez este acontecimiento internacional que sirve para contribuir al desarrollo del sector y convertirse en una plataforma de intercambio de experiencias a nivel mundial. El turismo gastronómico permite avanzar en prácticas más sostenibles y hace visible su contribución a un turismo responsable.  En el País Vasco, lo primero que destacan los turistas es el tema gastronómico, que se ha convertido en el segundo motivo para elegirlo como destino turístico. Así no es de extrañar que el certamen cuente con la colaboración de las principales instituciones autonómicas, como el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián.

“Estamos convencidos de que la gastronomía puede tener una incidencia especial en la sociedad cuando los chefs asumen la responsabilidad que conlleva tener una voz pública", explica Joxe Mari Aizega.

La primera edición del Foro tuvo lugar en Donostia–San Sebastián; la segunda se celebró en 2016 en Lima (Perú); y en 2017 el Foro volverá a Donostia–San Sebastián, donde se va a celebrar cada dos años. Durante el certamen se publicará el segundo informe global sobre turismo gastronómico que analiza las tendencias actuales de este sector.

Más actividades gastronómicas del Basque Culinary Center

En marzo organizará unos Diálogos de cocina, en el que participarán algunos de los chefs de más renombre en la cocina internacional como Joan Roca, Dominique Crenn o Javier Tellez. Del 12 al 14 de marzo, coincidiendo con la sexta edición del congreso internacional el BCC se dedicará a pensar en plural sobre el momento que atraviesa la gastronomía, además de analizar los retos y oportunidades que afrontan en la era cibernética. Las actividades se iniciarán con una performance de Mugaritz inspirada en el mundo de las golosinas.

Porque el mundo de la cocina avanza en medio de una tormenta de preguntas ¿La verdad importa? ¿Cómo aprendemos a comer? ¿Cocinero el que cocina? ¿Qué se supone que es un restaurante? ¿Puede la comida convertirse en una religión? ¿Qué hay detrás de la moda vegana o gluten free? ¿De qué se alimenta el hambre? Los comensales, ¿qué se supone que quieren? ¿Puede la gastronomía constituir un código abierto y transformarse a partir de la tecnología?

El BCC considera que el futuro de la cocina pasa por los adolescentes, por ese motivo organiza campamentos gastronómicos, de diez días de duración, para jovenes de entre 12 y 17 años en Guipuzkoa (Escuela Agraria de Fraisoro), Málaga (La Térmica) y Madrid (Gredos San Diego).

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Ángela Gonzalo del Moral    5.mar.2017 14:28    

Viajando con el skrei desde el Mar del Norte a Madrid

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Viajamos con un nómada del mar. Nace cerca de las islas Lofoten, en Noruega y tras vivir en el mar de Barents…. decide volver a su lugar de origen para desovar. El skrei, llamado también el bacalao sibarita… inicia en enero un tremendo viaje de más de 1.000 kilómetros llenos de peligros, con orcas acechándoles en el mar y con un reto: llegar al archipiélago situado frente a las costas de Noruega. Para eso deberá superar las peligrosas y duras corrientes del Atlántico Norte, a temperaturas muy bajas.

Los pescadores del archipielago de las Lofoten, lo esperan entre enero y abril. Entre las auroras boreales, durante las largas noches de enero, en pleno invierno,  escudriñan el mar. Lo esperan, durante siglos fue, junto con el bacalao común, su base de alimentación y su supervivencia económica. Un día alguien grita “Ya están aquí”…. y comienza la pesca…. Parten del puerto sobre las 3 de la madrugada, y saben que para mantener la calidad de su pescado deben cumplir una serie de requisitos.

Para conseguir los estándares de calidad, los animales se limpian y preparan el mismo día que son capturados, el tiempo es muy importante, porque para obtener el sello de calidad se ha de cumplir una estricta normativa, que testifica que es un auténtico skrei. “Tiene un standar de calidad que debe cumplir, para poder obtener esa distinción y asegurar que tiene la calidad que exigimos. Es una calidad superior al bacalao y eso se nota. El skrei es diferente, es otra cosa totalmente distinta”, explica a "Viaje a Ítaca" Hildegunn Fure, Directora del Consejo de Productos del Mar de Noruega.  Desde que lo pescan hasta que llega al mercado debe realizarse en un tiempo récord para mantener una temperatura idónea, el brillo y el olor. Por ejemplo, en el caso de que sea exportado a España, el tiempo máximo desde que se captura hasta que llega a su destino es de tres días.

Durante años los pescadores noruegos preparaban el mølje en los barcos. Allí mezclaban el hígado cocido, las huevas y las patatas y consumían este plato contundente en alta mar, acompañado de un pan blanco crujiente. Hoy en día sigue siendo una comida tradicional de la zona. A la hora de cocinarlo hay que respetar los tiempos, para que no se destruya la textura. Hildegunn Fure insiste en que “se debe consumir en fresco, porque es la mejor manera de aprovechar y saborear su carne, tan blanca, y disfrutar de su textura”.  Nadar 1.000 kilómetros a contracorriente le proporciona una musculatura fibrosa, una textura fina y tierna, y una carne jugosa.

Un sibarita y tres chefs

Lejos de Noruega, los grandes chefs, como Javier Aranda, del restaurante La Cabra de Madrid, no tienen dudas de sus características que define como “un pescado superjugoso, muy gelatinoso, fresco y casi crudo, tiene un valor excepcional”.  La mejor parte es el lomo, aunque la carrillera presenta una consistencia firme y puede cocinarse al vapor, salteada o frita. El vientre tiene poca grasa y es ideal para caldos de pescado y el hígado se aprovecha para la cocción pero también para extraer aceite rico en Omega 3 y vitaminas A y D. La piel bien frita es un delicioso crujiente. Los niños suelen ganarse un dinero extra cortando la lengua de los animales, con una carne melosa, que venden por la calle.

“Ya que nos hemos mezclado tanto las personas, ahora vamos a mezclar los alimentos”, dice María Marte, chef del restaurante El Club Allard, de Madrid. La capacidad de adaptación de este pescado a la cocina internacional queda reflejado en los platos que prepara esta prestigiosa cocinera dominicana.  “Aprovechando que también se asocia a la semana santa, que ya se nos avecina, hemos aprovechado su carne para preparar tres platos, o si se prefiere tres tapas. Un bacalao de cuaresma, que es muy típico de la República Dominicana, servido en una lámina muy fina de batata. Para muchos comensales es un sabor nuevo”. Lo mezcla con la arepa de plancton, “está muy de moda y lo hemos querido asociar a este maravilloso pescado”, añade Marte,  “a la que acompañamos con un ceviche de skrei con una espuma de pico de gallo”. Otro de los platos que prepara son taquitos confitados de skrei con chutney de ruibarbo, una verdura de invierno. “No es un secreto para nadie que no hay skrei  todo el año, dice María Marte. Si a usted le dan skrei en mayo, seguro que no es este producto. Solo se puede consumir de enero a abril”.

El manchego Javier Aranda, se atreve a preparar un atascaburras de skrei. “No solo porque yo sea manchego, sino también por intentar ver como un producto noruego se adapta a cualquier tipo de gastronomía como la nuestra, en que el mar más cercano lo tenemos a 300 kilómetrosNacemos de una cocina muy sincera y utilizar un alimento tan característico de un lugar, y sobre todo de tanta calidad como este pescado, hace que un plato tan humilde como el atascaburras que se comía antiguamente, -basado en el bacalao- pase a tener un gusto exquisito”. Aranda propone otros platos con skrei como torreznos, cocotxas, niguiri, con tomatillo y nieve de requesón, carrillera glaseada con ponzú, estragón y albahaca, o brandada de skrei dorada, con yema confitada y patata crujiente.

Otro chef que apuesta por el skrei, es el gallego Manuel Domínguez. En el restaurante Lúa, prepara unos deliciosos y originales skrei al escabeche, otro marinado y otro al pil pil, en el que destaca la textura y el punto de cítrico que le da la naranja.

Un regalo para los pescadores

Los pescadores y ciudadanos del noreste de Noruega saben que tienen un regalo de la naturaleza a las puertas de sus casas. Un regalo del que depende en gran parte la economía de las Lofoten o de otros archipiélagos como Vesterålen. Lo sabe muy bien Kenneth Holst, nacido en la zona, director general de Icefresh y representante de la empresa noruega Nergaard en España. Cuando llega el skrei, todos han de trabajar. “Para las familias de la zona el skrei lo es todo. Hay pueblos enteros que viven de la pesca, y si hay un año malo, afecta a la economía de la comunidad. Por eso todos saben que cuando llega este pescado es la época de trabajar duro. Los pescadores, los limpiadores, los empaquetadores… no hacen otra cosa que trabajar durante todos esos meses. Hay familias que durante ese tiempo casi no se ven”. Luego depende de cómo ha ido la temporada, lo pueden celebrar con fiestas típicas.

La pesca de este pez, conocido como el bacalao sibarita, pasa controles científicos para que sea una pesca sostenible“La pesca en Noruega, en general, está muy controlada, apunta Holst, y siempre se tiene en cuenta la opinión de los científicos, que utilizan barcos para medir el stock del bacalao o del skrei, en este caso lo realizan en el mar de Barents, y se reúnen con equipos rusos para cuadrar el total de las capturas, y que no se pesque demasiado. Eso es muy importante”.

En España, gran consumidora de bacalao, el skrei se conoce desde hace unos 20 años. Primero se cocinó en ciertos restaurantes, pero actualmente ya se encuentra en el mercado y se consumen unas 4.000 toneladas al año. Se puede cocinar en salmuera, frito a la sartén, al horno o en caldo corto. Las recetas son muy fáciles. Se puede preparar al vapor con verduras asadas, con almendras, con tomate y tomillo o con hinojo a la plancha. Aunque en manos de un auténtico chef se pueden hacer maravillas, porque este es un pescado que permite muchos “maridajes”.

 

Categorías: Gastronomía , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   13.feb.2017 11:19    

Viaje a Ítaca

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