2 posts de septiembre 2009

Vidas aplazadas

Desde hace más de dos años, las vidas de 54 personas permanecen aplazadas, suspendidas, en un cruel limbo ceutí llamado Monte del Renegado. Son 54 inmigrantes que salieron de la India con un propósito común: encontrar un lugar al sol del euro donde trabajar y enviar a las familias que dejaron atrás el dinero imprescindible para sobrevivir con la mínima dignidad.


Emprendieron una ruta trágica, abierta por quienes pretenden huir de la miseria, a través de medio mundo. Cruzaron África en las peores condiciones imaginables. Alcanzaron la frontera del mundo enriquecido en Ceuta y, cuando lograron penetrar en su interior, creyeron haber alcanzado su sueño. Pero, al cabo de meses de pesadilla, han comprendido que se encuentran confinados en un laberinto diabólico del que no tienen forma de salir. No pueden seguir viaje a Europa ni retroceder.

Los 54 indios abandonaron el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) un año atrás, temerosos de ser expulsados por sorpresa y tras haber comprobado largamente que ‘temporal’ en realidad significaba ‘indefinida’. Desde entonces malviven en el monte, compartiendo alimentos y angustias, mientras ven pasar los días, las semanas, los meses sin que su desdicha se remedie. En Ceuta ni siquiera se les permite empadronarse, como puede hacer cualquier inmigrante sin papeles en la Península, para con ello acceder a una asistencia sanitaria básica. (En mayo, el programa de TVE ‘Crónicas’ contó la historia de los 54 indios: www.rtve.es/alacarta/todos/abecedario/C.html#506889)

En una situación kafkiaka parecida viven otras 400 personas de distintas nacionalidades, alojadas en el CETI ceutí. El democrático Estado español se muestra incapaz de resolver una situación tan absurda como injusta. Y a nuestros gobernantes no parece importarles el destino de esas gentes nobles que llegaron de infiernos de pobreza en busca de la prosperidad, ambicionando disfrutar de algunas migajas de la históricamente injusta acumulación europea.


Para mostrar que esas insensibilidad oficial no alcanza a todos, varios grupos de ciudadanos solidarios han organizado una acampada en el monte del Renegado. Un centenar de gentes de bien se ha dado cita en Ceuta los días 19 y 20 de este mes. Y me siento mejor representado por ellos que por mis concejales, diputados y senadores.

(Más información en www.coordinadoradebarrios.org, www.sancarlosborromeo.org y www.asociacionelin.com)

La rebelión de los mapuches

Los indios Mapuche (nombre que significa ‘gentes de la tierra’) están teniendo un invierno agitado. El siete de julio, una marcha de protesta con un centenar de indígenas de distintas comunidades llegó hasta Santiago, tras recorrer 700 kilómetros desde el sur de Chile. Pero la presidenta Bachelet fue incapaz de hacerles un hueco en su agenda política.

Tras comprobar una vez más que las autoridades políticas no quieren escuchar sus quejas, los mapuches anunciaron nuevas movilizaciones en la larga lucha por recuperar sus tierras ancestrales. Siguieron una serie de ocupaciones de latifundios, contestadas por una fuerte represión policial y por la violencia de grupos de matones al servicio de los actuales propietarios de las fincas que un día fueron arrebatadas a los indígenas. A principios de agosto era asesinado un comunero mapuche de 24 años, llamado Jaime Mendoza. La tensión se mantiene todavía y el 28 de agosto cuatro policías resultaban heridos a pedradas en una finca que ya ha sido ocupada y desalojada por los indios sesenta y tres veces.

El pueblo Mapuche es víctima --como tantas otras naciones indígenas-- de un expolio histórico y de la violencia con que el Estado democrático mantiene un statu quo injusto, basado en antiguos abusos y crímenes. Los mapuches poseían diez millones de hectáreas, de las que solo medio millón permanece en sus manos.

El Estado chileno acredita haberles devuelto más de 650.000 hectáreas desde 1994. Poca cosa, ya que la incontestable realidad es que les fue arrebatado el 95 por 100 de sus tierras. Y a quienes luchan por reivindicar sus derechos históricos, el gobierno les aplica una legislación antiterrorista, desafiando no sólo a la razón sino a las críticas expresadas por organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial, o el Relator especial de la ONU para los Pueblos Indígenas, además de numerosas ONG encabezadas por Amnistía Internacional. Resultado: 40 presos políticos y 400 procesados por el delito de luchar a pedradas contra la injusticia de un latrocinio histórico.

Los medios de comunicación nos han informado poco y no muy bien sobre este conflicto, pese a su magnitud. Porque la comunidad mapuche suma más de un millón de personas. Uno de los datos significativos que han sido menos aireados se encuentra en la biografía personal del Ministro del Interior de Chile, Edmundo Pérez Yoma, que ha ordenado la dura represión policial contra la protesta indígena y no vacila en aplicarle esa absurda consideración de ‘actos terroristas’. Resulta esclarecedor recordar que su padre, Edmundo Pérez Zujovic, también fue Ministro del Interior 40 años atrás, en el gobierno derechista del democristiano Eduardo Frei. Y que aplastó una rebelión mapuche en Puerto Montt, causando diez muertos. El señor Pérez Yoma no heredó el ministerio de su padre, pero sí recibió los títulos de propiedad de tierras ancestrales arrebatadas a los mapuches.

Hasta ahora los indios nunca quisieron meterse en política. Pero han fundado el Partido Nacionalista Mapuche --liderado por Gustavo Quilaqueo-- para reclamar un sistema de gobierno autonómico para su comunidad. No es una idea precisamente nueva. Ya bajo dominio colonial tuvieron cierta autonomía, que España les reconoció tras no haber conseguido vencer su resistencia a lo largo de 300 años de luchas. Pero el Estado chileno independiente la abolió, asignando a los indígenas ‘reducciones’, que serían objeto de un largo expolio. Los últimos episodios de ese enorme ‘latrocinio legal’ no estuvieron a cargo de la insaciable oligarquía terrateniente chilena, sino de las aún más despiadadas corporaciones económicas multinacionales. Entre ellas, una firma española: Endesa, que ha inundado tierras sagradas de los mapuches en el Alto Bio-bio.

(Descárgate el podcast del programa Asuntos Propios de Radio Nacional en el que se habla de la rebelión de los mapuches).

Vicente Romero


Vicente Romero es uno de los reporteros más veteranos de TVE. Desde este blog cuenta sus viajes a los lugares donde viven los más desfavorecidos del mundo. Si hace falta izar una bandera de palabras para definir contenidos e intenciones, puede servir el verso de José Martí que da título a este blog.
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