Mangoneos
Mientras tanto aquí, bien cerca de casa, tenemos la historia de espías y mangoneos en la Comunidad de Madrid, una trama que nos deja bien clarito que los ciudadanos sin parentesco con algún capitoste local no pintamos nada.
Por eso, aunque sólo sea como símbolo de algo más, de un mayor control sobre nuestras vidas públicas, me parecería bonito que pudiera practicarse la apostasía, a la que hacíais referencia en los comentarios del post anterior. Sin embargo ya no es posible apostatar: la Iglesia, ya se sabe, hace de todo para mantenerte en su regazo, aunque sea a la fuerza.
De modo que volvemos a la campaña entre creyentes y no creyentes que se libra en los autobuses urbanos. Si pinchas aquí podrás ejercer una pizca de control, aunque sea de mentirijillas, y divertirte un rato creando tu propio mensaje publicitario.



