¿Cómo se las arregla uno para amasar, partiendo de la nada y sin haber leído un libro en su vida, 300 millones de euros? Eso me preguntaba después de leer sobre el inquietante ejecutivo de la Fórmula 1 Flavio Briatore (socio, por cierto, de Alejandro Agag, cuñado de Aznar, porque todo, siempre, misteriosamente, queda en casa, un apunte que podría ayudar a contestar a esa pregunta).
Claro, en Italia todo vale, pienso a modo de consolación. Sin embargo, paso página y me encuentro con una información sobre la jubilación de oro de los consejeros de los principales bancos españoles. Concretamente, 416 millones de euros entre 16 consejeros. Tocan a 26 por cabeza. Espero que al menos den buenas propinas a sus nietos. Si los tienen: Goirigolzarri, el consejero delegado, se jubila anticipadamente con sólo 55 años (y 3 millones de euros al año).
¿Qué hace un consejero, exactamente, además de llevar siempre impecable el nudo de su corbata? ¿Será esto a lo que se referían los organizadores del Día del Trabajo Decente, que se celebró el miércoles?
Pasa un poco como con las imágenes de desastres, mutilados, niños de África comidos por las moscas. Estamos ya tan acostumbrados a verlos que pasamos por encima como si nada. Pero, atención, haces una búsqueda rápida sobre los blindajes de estos señores de corbata impecable y te encuentras con que los consejeros ejecutivos del BBVA (por ejemplo) tienen reconocido contractualmente el derecho a percibir una indemnización en el caso de cese "por causa que no sea debida a su propia voluntad, jubilación, invalidez o incumplimiento grave de sus funciones" que, de haberse producido en el 2008, hubiese dado lugar al pago de las siguientes cantidades: 80,83 millones de euros en el caso del presidente, 60,99 millones para el consejero delegado y 13,95 millones para el consejero secretario general.
Quizá a algún lector aburrido de su trabajo decente le dé por sacar la calculadora y dividir cada una de esas cantidades entre los aproximadamente 32.000 euros que una familia media española gasta al año y decirnos cuántas familias, y por cuántos años, podrían vivir con esta pasta gansa.
(Ilustración de Miguel Brieva )