6 posts de diciembre 2010

Un deseo

Para la noche de Reyes desempolvo "Un Deseo", poema-premonición-regalo para los que ya no escribimos cartas pero seguimos creyendo en algo.

Comienza
como una suave y
vaga silueta.

Nace
como una sutil y
pasajera impresión.

Por eso
debemos creer en ello,
protegerlo.

A pesar de que es
frágil
delicado
incierto
en su tiempo
se transformará en
fuerte,
inquebrantable.

Un deseo es
distante.
Lo que está llamado a ocurrir
Siempre llega desde lejos.

(De Keiko Takahashi. Traducido del inglés por mí).

Ilustración de Eduardo Trujillo

El dentista y la noche

El otro día fui al dentista. El chute de adrenalina de la anestesia me puso más nerviosa todavía y, ya tumbada en la silla, le espeté al odontólogo (joven y guapo, por más señas): "Vaya trabajito que tienes".

"El que yo he elegido", contestó serio mientras colocaba bisturí, tijeras y algodones en la bandeja de metal. Sentí cómo se vengaba de mi impertinencia a medida que tiraba y clavaba y rasgaba y esas cosas que hacen los dentistas cuando te sacan una muela. Les odiamos, pero ¿qué sería de nosotros sin ellos?

Lo que vino a continuación fue un dolor intenso, de esos que anulan todo lo demás: desplantes, incertidumbres, ansiedades, quejas varias, cartas de Hacienda. No te vas a lamentar de que se te han pegado los garbanzos cuando a tu lado hay alguien que lleva un mes sin comer. Imagino que, salvando las distancias, esta es la razón por la que algunas personas que enferman se refieran a su mal como un regalo.

Parafraseando al antropólogo francés Patrick Declerk, tan malo es no saber que vas a morir como olvidarte de que estás vivo. Y esto es lo que sucede cuando los agobios del día a día anulan todo lo demás.

Con o sin dolor de muelas, este es un momento idóneo para frenar, observar y sumergirse en la noche, la oscuridad, la trascendencia, el dolor o como quieras llamarlo. El 21 de diciembre en el hemisferio norte tiene lugar la noche más larga y el día más corto del año: el solsticio de invierno, el momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol y por ello recibe menos luz. Muchas tradiciones celebran el simbolismo del declive de la oscuridad y el resurgir de la luz y la esperanza porque, a partir de ahora, empiezan a crecer los días. Todo duerme, se recoge, espera... para salir renovado y resurgir con la piel nueva, como el dragón.

Me llega esta propuesta:

"El martes 21 del 12 a las 21.12 horas, 8.000 personas nos sentaremos en un lugar tranquilo de nuestra casa donde no podamos ser molestados y generaremos sentimientos de paz, amor, abundancia, y gratitud usando nuestra imaginación y nuestros recuerdos (...)".

La convocatoria incluye una explicación sobre fuerzas magnéticas, numerología y no sé cuántas cosas más que al parecer confluyen esa noche. Bueno. Lo que estaría bien es encontrarnos en la noche más larga del año, en una u otra dimensión, en uno u otro ritual.

Además de una mentira / no poseo nada

Así concluye el poema Palabras que una celda no puede contener, de Liu Xiaobo. A veces el vacío ocupa un gran espacio. Como el que muestra la imagen de la silla donde el Nobel de la Paz tendría que haberse sentado hoy para recoger su premio.

Como esas siete palabras.

La autopista invisible y la Navidad

Soy de las que se aturullan en Navidad. Tantas luces, tanto consumo, tanto ruido, tanta comida y bebida me colapsan los sentidos. Si es un hecho probado que lo que nos toca el corazón suele ser sutil y rara vez tangible, ¿a qué viene ese despliegue masivo de estímulos para, supuestamente, mostrar amor? Lo que pasa es lo contrario; que se hace más patente lo que nos falta (lo invisible, que diría el zorro del Principito). Que se le ve el trasero lleno de pelos al emperador.

Si consigues librarte por unos instantes de los miles de escaparates, décimos de lotería y fiestas de empresa con sus bandejitas de turrón y observas el cielo en un día como hoy, sólo verás un inmenso azul. Y, sin embargo, por encima de los rascacielos más altos con sus cubículos y sus arbolitos en miniatura y sus empleados navegando por Internet resulta que hay un montón de bichos: mariposas, mariquitas, escarabajos, arañas que se arrastran en sus propios globos, e incluso termitas que revolotean a más 6.000 metros de altitud.

Lo sorprendente no es sólo lo altos que están, sino la cantidad que hay: en un radio de unos cinco kilómetros, los científicos calculan la presencia de unos 3.000 millones de animalillos. Casi tantos como luces de Navidad.

El vídeo está en inglés, pero enseguida te harás una idea


¡Felices fiestas!

Por qué caminamos en círculos

La próxima vez que te encuentres en una pradera vacía, la playa o el desierto, prueba a hacer este experimento: tápate los ojos y trata de caminar en línea recta.

Es imposible: sin ser consciente de ello, volverás al punto de partida. Los científicos llevan años tratando de explicar por qué caminamos en círculos cuando creemos que vamos derechos. En sus experimentos se han servido de sujetos que caminan, nadan o incluso conducen un automóvil. En todos los casos, la respuesta es esférica. Si no disponemos de un punto de referencia externo, como el sol, la luna o una montaña, tarde o temprano volveremos al punto de partida, como un boomerang.

Puede ser un gran círculo, y puede que tardemos bastante en volver al punto de partida. Lo que es seguro es que no sabrás lo que está ocurriendo hasta el final, porque tu tozudo y pequeño cerebro está empeñado en convencerte de que te estás moviendo hacia adelante. Que levante el dedo gordo del pie quien no haya tenido esta experiencia en la vida "real". No hace falta irse al desierto.

Este año se cumple el 30 aniversario de la publicación de El Nombre de la rosa, esa novela redonda donde nada es lo que parece. Y mira por dónde que Umberto Eco, su autor, publica unas interesantes reflexiones sobre Wikileaks que enlazan con el tema del círculo.

Dice Eco, provocativamente, que la tecnología avanza como un cangrejo: “Un siglo después de que el telégrafo sin hilos revolucionara las comunicaciones, Internet ha restablecido un telégrafo con hilos (telefónicos). Los vídeos (analógicos) habían permitido a los estudiosos del cine investigar una película paso a paso, haciendo avanzar y retroceder la película y descubriendo todos los secretos del montaje, mientras que ahora los CDs (digitales) sólo permiten saltar de capítulo en capítulo, es decir, por grandes secciones (....)".

¿Caminamos en círculos o hacia atrás, como apunta Eco?

Decía al principio que los investigadores ignoran a qué se debe esta forma de proceder. Descartan que tenga algo que ver el hecho de que seamos diestros o zurdos. Lo que está claro es que la vida no es nada cuadriculada. Observa la respiración, el sistema circulatorio, la expansión y contracción del universo. La rueda del karma, el ying y el yang, los uróboros, los mandalas... y las artes, que a menudo nos hablan de viajes que finalizan en el mismo punto de donde se partió.

En la iconografía alquímica el color verde se asocia con el principio, mientras que el rojo simboliza la consumación del objetivo.

¿En el mismo? No exactamente. Como recordaba Vargas Llosa en su discurso de aceptación del Nobel, "la nuestra será siempre, por fortuna, una historia inconclusa. Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible". O, si se prefiere, de cuadrar el círculo.

Propósitos de fin de año

Suelen ser ambiciosos. Estudiar el I Ching, cocinar sushi, meditar a diario, aprender alemán. Muchos tenemos la manía de lanzarlos a los cuatro vientos, como si hablar de ellos fuera a hacerlos más factibles. Esto es lo que, al menos hasta ahora, aconsejaban los libros de autoayuda: si no alcanzas esa meta, sentirás que estás defraudando a aquellos que están al tanto sobre ella.

¿Funciona? Para nada, sostiene Derek Sivers. Este músico asegura que hay que mantener los propósitos en secreto, porque si los compartes experimentas una sensación inmediata de satisfacción que hace que se pierda interés en el objetivo final. Según Sivers, la mente es tan poderosa que es capaz de asumir como reales cosas que no lo son si la sugestión, la publicidad o nosotros mismos nos convencemos de algo.

Puede que Sivers tenga razón, pero sería una pena. Es bonito compartir deseos, porque a menudo con ellos sale a la superficie lo mejor de nosotros.

¿Estás de acuerdo? En ese caso, ¿cuál es tu propósito para el año próximo?



Visto en Quolive.

¡Feliz 2011! Que sea un año luminoso, por dentro y por fuera. Que se cumplan nuestras metas... las importantes al menos.

Natalia Martín Cantero


Este blog ha dado tantas vueltas como su autora. Ahora, en China.
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