5 posts de abril 2011

Generosamente slow

A propósito de movimiento slow, esta vez sin anuncios: he pasado parte de mis vacaciones de Semana Santa en Aritzkuren, un pueblo okupado en el pirineo navarro. Así que paso de los colchones bioceramics a los de lana. El consumo mínimo conduce a una vida realmente simple, y lo demás son tonterías.

Pero no quería hablar de lo slow, que cualquier día lo vemos anunciado en El Corte Inglés. El caso es que nos desplazamos a Aritzkuren para participar en un taller de yoga con un profesor de Barcelona. Uno de esos talleres que salen por una pasta en cualquier estudio de Madrid. En esta ocasión, pagamos estancia y curso por donación, un experimento arriesgado en un país en el que donación suele ser sinónimo de gratis.

La proverbial picaresca española cierra las puertas, así, no sólo a quienes no tienen medios para pagar la cantidad íntegra, sino también a la posibilidad de que nos preparemos para valorar por nosotros mismos cuánto podemos y debemos pagar por lo recibido. El trueque equilibrado es un aprendizaje y, si nunca se pone en práctica, nunca se aprende.

No fue el caso en Aritzkuren. Pronto nos reuniremos de nuevo, y cada uno pagará, otra vez, lo que le parezca. Un mensaje revolucionario, cuando lo que se estila es esto...

... el cartelito con el que están forradas hoy las farolas de mi barrio y, posiblemente, del tuyo. Porque si ya desembolsa el vecino, ¿para qué lo vas a pagar tú?

40 días en la cama

Si tu salud es buena, no está mal pasar 40 días en la cama recibiendo visitas interesantes y que encima te paguen por ello. Es el caso de la pareja protagonista de la campaña Encamados por un mundo slow, inspirada en aquella famosísima de John Lennon y Joko Ono (aquellos contra la guerra de Vietnam y estos para vender colchones; es el espíritu de los tiempos).

Tiene su toque Gran Hermano, con cámaras que espían sus movimientos buena parte del día, pero a cambio charlan con Carl Honoré , gente de ecoaldeas, defensoras de la maternidad consciente o de las ciudades slow (cada día está dedicado a un asunto). Aprenden a hacer sushi, duermen lo que les da la gana y disfrutan a diario de comida rica y ecológica. Difícilmente se puede pedir más.

Del Retiro a Alpha Centauri

Las cifras son mareantes: los cerca de 27 millones de servidores que hay en el mundo procesaron casi 9,57 zetabytes de información durante 2008. En bytes, esto equivale a 9,57 seguido de veinte ceros. La carga de trabajo de los servidores se duplica cada año, lo que significa que hacia 2024, si toda esta información estuviera impresa y cada libro fuera como el último de Javier Marías, la pila de libros equivalente llegaría hasta Alpha Centauri, nuestra estrella más cercana, situada a 4,37 años luz. Lo leo en Cooking Ideas, que a su vez se basa en un estudio sobre almacenamiento de información que se acaba de presentar en California.

¿Que significa todo esto? Todavía siento el cosquilleo de la hierba del parque del Retiro despuís de la explosión de verano de terrazas, cervezas, gente, abrazos, risas, sol que hemos tenido este fin de semana en Madrid. Así que este mogollón de bytes que, en mi caso, se refleja en el montón de blogs pendientes de leer, e-mails que responder o redes sociales que atender palidece en comparación con lo que me llega por los sentidos.

Me viene a la cabeza un micro relato de Rachel Remen. La autora de Historias que curan, pionera del movimiento para impulsar la medicina integral, se refiere a su amistad con un niño de 6 años, hijo de unos amigos muy ricos de espíritu pero sin un duro. Este niño se pasa el día jugando con un par de coches de metal, unos coleccionables que regalaban por aquellos tiempos las gasolineras al llenar el depósito del coche. Remen hace una colecta entre sus compañeros de oficina y enseguida consigue una gran caja con todos los modelos de cochecitos, que entrega jubilosa al niño. Pero íl, para su sorpresa, deja de jugar con ellos.

No sí cómo apreciar tantos coches, le explica el crío.

Este niño debía ser muy listo y sensible, pero seguro que te habrá pasado a ti tambiín si eres de este planeta: cuanto más acumulas, menos experimentas. Tenlo todo, no experimentes nada. Quizá sólo tenemos realmente aquello que podemos amar, reflexiona Remen.

¿Y cómo amar esos millones de bytes de información, 4,37 años luz?

Charlar, pescar, sentarse al sol, sentir la brisa y las olas que rompen, tirar piedras al mar, ver el atardecer y ser feliz. Todo va unido.

Imagen de Sergio Martín Cantero.

MiNuShu: documentales hechos con mimo

Nacer. Lo más probable es que te haya ocurrido alguna vez. Pero, ¿cuánto sabes sobre ello? No será, desde luego, por lo que se hable del tema en los medios de comunicación. Sobre el acto de nacer gira la primera serie documental del proyecto multimedia MiNuShu.

Su nombre procede del “Nu Shu”, un lenguaje exclusivamente femenino utilizado por las chinas para compartir su dolor y expresar apoyo y esperanza. El objetivo es “entender y aprender del mundo en que vivimos a través de cuestiones fundamentales pero no bien tratadas en los medios de comunicación. Creemos que si algo sobra es juicio, prejuicio y crítica inmediata. Faltan espacios de respeto, lugares de escucha”.

No sé vosotros, pero yo suelo taparme los oídos cuando leo el periódico o navego por la web. En un mundo en el que predomina la estridencia, es un descanso sumergirse en la delicadeza y los silencios de un proyecto como este.

Detrás de MiNuShu está Eva Domínguez, una periodista interesada en las posibilidades que ofrece internet para el relato de no ficción. “Los medios tradicionales se han centrado en la actualidad inmediata pero hay un enorme terreno para desarrollar temas menos sujetos al día a día y que interesan a mucha gente desperdigada por el mundo”, indica. “Este es un ámbito que puedo abordar con un proyecto pequeño, hecho con mucho mimo”.

El proyecto se basa en una actitud: “escuchar con el máximo respeto a personas con ideas, puntos de vista y filosofías distintas. Sin juzgar, sin prejuzgar, ya utilicen el lenguaje y paradigma científico o el espiritual (...) Nos acercamos a personas que trabajan desde la honestidad y entrega a aquello que defienden, aunque lo hagan desde lugares y propuestas distantes. La vida, el mundo, se puede ver, experimentar y entender desde muchos ángulos”.

El próximo documental: concepciones y costumbres sobre el parto y la lactancia en culturas indígenas.

Los periodistas del futuro escribirán en computadoras

Un cazador blanco en África, ansioso por seguir adelante con sus aventuras, paga generosamente a sus porteadores para que emprendan la marcha por la selva. Pero justo cuando ya se acercan a su destino, los porteadores se sientan en un claro y se niegan a dar un paso más. Ninguna cantidad de dinero consigue moverlos de ahí. ¿Quí ocurre? pregunta el cazador, atónito. "Hemos ido demasiado rápido", responden. "Tenemos que esperar a que nuestras almas nos alcancen...".

Esta historia real suele contarla el maestro budista Jack Kornfield cuando se refiere a las consecuencias de ir demasiado rápido y perder el alma, el sentido de lo que uno es, en el camino. Este era el caso cuando hablábamos, en el post anterior, de la velocidad a la que se transforman las cosas.

Por eso es reconfortante confiar en los sentidos, en el cosquilleo de la hierba bajo los pies. Porque la montaña de información (bytes) puede que dí varias vueltas a las galaxias y alcanzar los confines del universo. Pero el roce de la brisa en la piel seguirá sintiíndose lo mismo.

Este recorte lo presentó hace unas semanas una alumna en un ejercicio sobre el futuro del periodismo. En su escrito incluía este párrafo, que copio literalmente:

"Sabemos desde realizar una entrevista a presentar en un plató, crear nuestra propia red social, elaborar una página web y grabar y editar un videoclip. Sabemos historia, hemos estudiado los mapas, hemos dado filosofía e incluso nos hemos leído la Biblia, pero eso sí, en tercero de carrera, aún nadie nos ha enseñado a escribir".

Natalia Martín Cantero


Este blog ha dado tantas vueltas como su autora. Ahora, en China.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios