Como tanta gente, me he quedado espantada al escuchar a Alessio Rastani, el supuesto agente de bolsa de Londres que dice en la BBC que sueña cada noche con otra recesión, y que Goldman Sachs, y no los Gobiernos, dirige el mundo. Digo supuesto porque todo podría ser obra del grupo político YesMen. Que todavía no se sepa con certeza si es una gran broma es sintomático. Sin duda hay muchos brokers como el del vídeo ahí fuera, capaces de decir cosas como estas:
"Va a haber un crash y va a ser una caída muy dura. Porque el miedo está ahora gobernando los mercados, los fondos, los fondos de capital riesgo, las instituciones, no se creen este plan de rescate. Básicamente, saben que el mercado está hundido. La Bolsa está acabada. El euro, por lo que a ellos les afecta, no les importa. Mueven su dinero a valores más seguros, como bonos del Tesoro (de EEUU), bonos a 30 años, o el dólar. No va a funcionar"."Personalmente, me da igual. Soy un trader (...) si veo una oportunidad de ganar dinero, voy a por ella. Para los traders, no nos preocupa que la economía se arregle. Nuestro trabajo es ganar dinero con eso. Personalmente, he soñado con que llegue esto desde hace tres años. Tengo que confesarlo. Voy a la cama todos los días soñando con que haya una recesión, soñando con un momento como éste. ¿Por qué? La gente no lo recuerda pero la crisis de los años 30 no fue sólo un hundimiento del mercado. Había gente que estaba preparada para ganar dinero con ese hundimiento, y creo que ahora todo el mundo puede hacer eso. No es sólo para gente de la élite. Es una oportunidad".
"Esta crisis económica es como un cáncer. Si esperas pensando que va a desaparecer, ese cáncer seguirá creciendo hasta que sea demasiado tarde. Lo que digo a la gente es 'Prepárense'. No es la típica situación en la que podemos confiar que los gobiernos encuentren una solución. Los gobiernos no dirigen el mundo. Goldman Sachs dirige el mundo. A Goldman Sachs no le importa este rescate, ni tampoco a los grandes fondos".
"Lo primero que la gente debería hacer es proteger sus activos, proteger lo que tienen porque en menos de doce meses los ahorros de millones de personas van a desaparecer, y eso es sólo el principio".
No sólo aparece en televisión: también da conferencias y asesora sobre inversiones. En su página personal abunda en la cuestión: "llevo tres años esperando la recesión", dice.
¿Por qué lo entrevistó la BBC? ¿Qué declaraciones pueden esperarse de un tipo así? ¿Por qué le da publicidad? Dice Rastani que, para prosperar, los mercados toman las escaleras, pero para bajar, usan el ascensor. Con el miedo y la esperanza pasa lo mismo. El primero se extiende como la pólvora. La segunda se arrastra como un caracol.
Pero en una cosa tiene razón: los sueños son importantes. Afortunadamente, ni Goldman Sachs nos puede quitar eso: nuestro derecho a soñar en un mundo menos loco.
Que no somos lógicos había quedado claro. Si un simple azucarillo tiene el potencial de cambiar nuestro destino, como decíamos el otro día, no se puede esperar de nosotros gran cosa en este sentido. Un día diremos que sí, y al siguiente que no. Mi hija prefiere la clase de música que la de baile. Después de mucho indagar, descubrí la explicación: la profe de música les da gominolas.
Es una niña, sí. Pero a los mayores nos pasa lo mismo y con asuntos pelín más graves: esto es lo que les ocurre a los jueces cuando tienen que decidir si dejan en libertad a los presos, según varios estudios que relacionan las sentencias con la hora del día. Esto es, el cansancio de los magistrados y la cercanía con el almuerzo (para que se entienda: si el juez acaba de tomarse un chocolate con churros, tus posibilidades de esquivar los barrotes son mucho más elevadas).
La cosa es que a nuestra mente le repele la lógica clásica pero no la cuántica. Lo leo en un artículo reciente de la revista New Scientist titulado “mente cuántica”. La lógica de la física cuántica, esa cosa “confusa y extraña”, en palabras del autor del artículo, se refiere a partículas que ocupan dos o más espacios al mismo tiempo, y cuyas propiedades no se definen hasta que no se miden, entre otras lindezas.
El artículo me atrapó cuando reflexionaba sobre nuestras dificultades para tomar decisiones. “La confusión del mundo cuántico ofrece un marco más apropiado para explicar el proceso de toma de decisiones humanas”, dice el artículo, cuyas explicaciones en detalle quedan para quienes tengan más conocimientos científicos que yo, que deben corregirme sin pudor.
¿Por qué encaja la lógica cuántica con el comportamiento humano? Peter Bruza, de la Queensland University of Technology, en Australia, sugiere que la explicación está en que nuestro cerebro, que es limitado, queda “abrumado por la complejidad que encuentra en el ambiente, y a pesar de ello tiene que pasar a la acción mucho antes de que pueda calcular sus opciones, tal y como demanda la lógica clásica”. La lógica cuántica es más apropiada para tomar decisiones que funcionan lo suficientemente bien, incluso cuando no se ajusten a la lógica, dice Bruza.
¿Da esto la razón a quienes sostienen que lo primero que se te pase por la cabeza puede ser lo más acertado? Esta es la tesis de Malcolm Gladwell, que con su libro Blink (traducido en español como Inteligencia Intuitiva: ¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos?) se apoya en los últimos avances de la psicología y la neurología para asegurar que los buenos “decididores” no son los que procesan más información o dedican más tiempo a deliberar, sino aquellos que han perfeccionado el arte de hilar fino. Esto es, extraer lo que realmente importa a partir de un montón de variables en unos pocos segundos.
No hay que confundirlo con la intuición, advierte Gladwell, un concepto que utilizamos para describir reacciones emocionales, pensamientos e impresiones que no parecen enteramente racionales. “Creo que lo que ocurre en esos primeros dos segundos es perfectamente racional”, escribe el autor. Son pensamientos, sólo que se mueven más deprisa y operan un poco más misteriosamente que el tipo de toma de decisiones deliberado que normalmente asociamos con pensamiento.
Pues eso: ¿pensamientos cuánticos?
"Estas palabras no sólo siguen siendo oportunas hoy, sino que van a adquirir más contundencia en estos años venideros. Cierto que para una sociedad del conocimiento la educación es clave, pero más todavía ante la inaplazable revolución cultural que necesita la humanidad".
Texto e imagen de Antonio Rodríguez de las Heras.
Este vídeo es un sobresalto.
Hay que bajar el volumen, pero el vídeo dice concisa y claramente lo que supone vivir en una sociedad enferma. ¿Acaso no te acuerdas de que un día fuiste feliz con las necesidades básicas cubiertas?
"No es síntoma de buena salud estar plenamente adaptado a una sociedad enferma".
La iniciativa parte de #OccupyWallStreet , promovida por asociaciones de EEUU que acamparán mañana frente a la Bolsa de Nueva York para “demandar una economía al servicio de las personas, la regulación de los mercados financieros, la limitación de su influencia sobre la vida política, la creación de una Banca Pública y un reparto equitativo y justo de la riqueza”. En España, la campaña se realiza en Madrid, Bilbao y Valencia.
La otra cara de tomar decisiones: el arrepentimiento. Mi lista de arrepentimientos es tan amplia como voluble, lo que quiere decir que o bien los voy superando, o bien no eran tales y el tiempo demostró que hice lo correcto. O las dos cosas al mismo tiempo.
Durante un tiempo, ya lejano, mi arrepentimiento más gordo giró en torno a una oportunidad sentimental perdida.
No soy la única: la mayoría de las personas cita un error en el terreno amoroso como su mayor remordimiento, según un estudio de la Universidad Northwestern en el que encuestados se refirieron a un error importante en sus vidas.
Una de las conclusiones de la investigación es que el género juega un papel importante, colocando a unos y otras en el rol más tradicional. Los hombres tienden a mencionar con mayor frecuencia errores relacionados con el trabajo, mientras que para ellas las cuestiones amorosas tienen mayor peso. De todos modos, cuando se combinan los sexos, los arrepentimientos de tipo romántico son los más comunes (un 18 por ciento), seguidos de cuestiones familiares, de educación o falta de ella, trabajo, finanzas y las relativas a la crianza de los hijos (concretamente, no pasar suficiente tiempo con ellos).
Fuentes de arrepentimiento, de mayor a menor: Romance, familia, educación, trabajo, finanzas, crianza de los hijos, salud, otras, amistad, espirituales, comunidad, ocio, uno mismo.
Esta investigación, publicada en la revista científica Social Psychologial and Personality Science, muestra que no sólo todos somos carne de remordimiento, también compartimos su esencia cuando se trata de relaciones sentimentales, peleas con los familiares, decisiones no certeras sobre educación y carrera y demás cuestiones importantes de la vida.
“Aunque el arrepentimiento es doloroso, es un componente esencial de la experiencia humana”, señala Neal J. Roese, psicólogo y director de la investigación. Roese resalta que el estudio es relevante porque cuenta por primera vezcon la participación de público diverso, de todas las edades y niveles socioeducativos, para saber más sobre la psicología del arrepentimiento y entender cómo afecta a las circunstancias de la vida y su impacto en la facultad de decidir.
Ocurre, sin embargo, que los encuestados son estadounidenses. Es probable que, en este país, las lamentaciones en torno a las finanzas ocupen un lugar mucho más destacado. ¿Estás de acuerdo?
No hay diferencias significativas entre el número de personas que actúan (para mal) y las que optan por no hacer nada (para mal también). Pero lo que sí que indica la investigación es que las personas arrepentidas por eventos o decisiones sobre las que no actuaron en su momento tienden a permanecer arrepentidas más tiempo que los individuos que sí actuaron (aunque luego se arrepintiesen).
Esto es peligroso. Como señala Roese, el arrepentimiento puede ser perjudicial para la salud mental cuando una persona se queda rumiando sobre la oportunidad perdida. Pero el arrepentimiento, aunque sea doloroso, tiene el potencial de ayudar a centrar la atención y mejorar la facultad de tomar decisiones.
“En general, el arrepentimiento es una emoción útil”, dice Roese. “La manera más apropiada de experimentarlo es sentirlo intensamente, después superarlo rápidamente y utilizarlo como espoleta para nuevos comportamientos más beneficiosos”.
Y tú, lector, ¿te arrepientes con frecuencia? ¿De qué?
Cualquier decisión, ya sea sobre mudarte a otro continente o elegir el sabor del helado, puede analizarse por partes. Es lo que los psicólogos llaman “el modelo Rubicón”, en referencia al río donde César pasó una noche atormentado por las dudas: si lo cruzaba, se consideraría una invasión a Roma. Tras comerse el coco durante toda la noche, César pronunció su famosa frase (“alea iacta est”, la suerte está echada), y decidió dar el salto.
Pues bien: cruzar el Rubicón es más cansado que mantenerse en cualquiera de las orillas, según se deduce de los experimentos referidos en “Fuerza de voluntad: redescubriendo la mayor fortaleza humana”, el libro del que hablábamos en el post anterior. Es decir, te agotas más en el acto de decidir que quedándote en uno u otro lado del río, por seguir con la metáfora. No en vano, recuerda John Tierney, coautor del libro, la palabra decidir comparte su raíz etimológica con homicidio. Buena parte de la resistencia a tomar decisiones procede del miedo a renunciar a opciones. Cuando se decide, se pierde algo. Vaya.
"Demasiadas opciones", por Cwgoodrow
Enlazando con el post anterior: cuando estás fatigado emocionalmente, te resulta más difícil llegar a soluciones de compromiso. Renunciar es una habilidad muy compleja, y una de las primeras en declinar cuando la fuerza de voluntad está bajo mínimos.
Azúcar: gasolina para el cerebro
Tan obsesionados estaban comparando el cerebro con un ordenador, que los psicólogos olvidaron incluir una parte mundana pero esencial en la ecuación: para que la “máquina” funcione, necesita gasolina. Y esta gasolina es el azúcar, la pieza que restablece, casi como por arte de magia, la fuerza de voluntad. Cuando sus niveles son bajos, el cerebro dejar de hacer algunas cosas y comienza a hacer otras: responde a las recompensas inmediatas y pone menos atención a los proyectos a largo plazo. Un modus operandi que no conduce precisamente a decisiones acertadas.
El papel del azúcar explica por qué seguir una dieta es tan difícil incluso para quienes muestran gran fuerza de voluntad en otras lides. Es la pescadilla que se muerde la cola: para no comer, la persona a dieta necesita fuerza de voluntad. Para tener fuerza de voluntad, necesita comer. Dicho de otro modo: si tu juicio se celebra justo después de que el juez se haya despachado un dónut, tienes más probabilidades de resultar inocente.
El problema, por supuesto, es que lo que identificamos como azúcar suelen ser las guarrerías y no la fuente más constante de glucosa que procede de comidas verdaderamente nutritivas.
Los buenos “decididores”
La buena noticia es que la habilidad de decidir bien no es un rasgo de la persona, como ser bajito o tener los ojos azules. Por el contrario. Como señala Roy F. Baumeister, el psicólogo social coautor del libro, "se trata de un estado que fluctúa. Incluso los más sabios no tomarán buenas decisiones cuando no están descansados y su nivel de glucosa es bajo”.
Las personas con mayor autocontrol son las que estructuran su vida para mantener su almacén de energía mental "lleno" y conservar fuerza de voluntad; los que establecen hábitos para eliminar el esfuerzo mental de tomar decisiones. En palabras de Tierney, usan su autocontrol no para atravesar las crisis, sino para evitarlas. Llevan el coche al mecánico antes de que se averíe; se conceden el tiempo suficente para terminar sus proyectos; van al dentista antes de que se les caigan los dientes. Y toman las grandes decisiones por la mañana.
Y tú, ¿cuál es tu estrategia para conservar el autocontrol y evitar el "cansancio de decidir"?
Nos pasamos, como media, cuatro horas al día resistiendo tentaciones: comer y dormir, principalmente, seguidos de deseos de ocio y sexuales. Así que no es de extrañar que tanta gente sienta que le falta fuerza de voluntad, una virtud que aparece en la cola -después de creatividad, honestidad, sentido del humor, entre cerca de dos docenas de cualidades- en esta encuesta realizada a más de un millón de personas en todo el mundo.
En torno a la fuerza de voluntad –o falta de ella- y las dificultades para tomar decisiones gira el libro “Fuerza de voluntad: redescubriendo la mayor fortaleza humana” que acaba de salir al mercado en Estados Unidos (sin traducción al español por el momento). La conclusión principal del libro, ratificada por una amplia amalgama de experimentos, es que la fuerza de voluntad actúa como un músculo que se fortalece con la práctica y se fatiga con el sobreuso. Como los músculos, se alimenta de azúcar. Por eso comer y dormir –o no hacerlo- tiene enormes repercusiones en el autocontrol. Hay mucha tela que cortar, de modo que iré por partes en este y los siguientes posts.
Consulta con la almohada
El momento del día en que uno toma la decisión es crucial. El trabajo mental que requiere la toma de decisiones es agotador y se va acumulando en el cerebro. Por eso, al final del día estarás en peores condiciones de elegir lo más apropiado que por la mañana. Tras investigar el comportamiento de los jueces -profesionales que se ganan la vida decidiendo- los psicólogos llegaron a la conclusión de que tienes más posibilidades de seguir entre barrotes si tu juicio se celebra por la tarde.
Imagen de la Asociación Elar
“No importa lo racional que trates de ser. No puedes tomar decisión tras decisión sin pagar un precio biológico”, señala John Tierney en este artículo, avanzadilla del libro coescrito con el psicólogo social Roy F. Baumeister. Cuantas más decisiones tomes en el día, más se esfuerza tu cerebro y menos energía mental tienes. Cuando ya no puede más, tu cerebro opta por uno de estos dos atajos: a. Se convierte en un irresponsable y actúa impulsivamente. b. No hace nada, y evita tomar decisiones.
El ego agotado
La fatiga de las decisiones es el nuevo descubrimiento relacionado con “ego depletion” o "ego agotado", un término relacionado con una teoría freudiana que indica que disponemos de un almacén finito de energía mental disponible para el autocontrol. Si te pasas el día evitando el chocolate o las patatas fritas, serás menos capaz de resistir otras tentaciones, sin importar cuál sea su calado. La fuerza de voluntad es, así, un músculo que se fatiga.
Para el miércoles: los buenos "decididores" (¿estás entre ellos?).