6 posts de abril 2012

Simplicidad voluntaria

"No se trata de apretarse el cinturón. El concepto de simplicidad voluntaria es la elección de un nuevo arte de vivir que privilegia el ser al estar, el ser al parecer, la frugalidad al despilfarro. Al desoír las sirenas del consumo excesivo, accederéis de manera natural a una mayor libertad, plenitud y conciencia ecológica en la vida diaria".

Parafraseo de un librito muy recomendable, La simplicidad voluntaria en 130 consejos prácticos, donde el francés Philippe Lahille ofrece recetas sensatas (aunque a contracorriente) para simplificar la salud, la comida, los viajes, la vivienda o la familia. En suma, todos los aspectos de la vida.  

Lahille advierte de que si esta simplificación no se compensa con una riqueza interior, la distancia tomada con relación a los bienes materiales creará un vacío: “La compensación vendrá del interior: la amistad, el amor, la creatividad, el don de uno mismo, de sus talentos o de su tiempo, el compartir, la cultura, el enriquecimiento interior. Esa riqueza que no os abandonará jamás, esa fortuna que haréis nacer en lo más profundo de vosotros mismos. Aprenderéis a ser vosotros mismos, a forjar vuestras propias opiniones en una sociedad que no ha cesado de orientar vuestros deseos en el sentido de sus propios intereses”.  

Recomiendo el librito al mismo tiempo que una película, Le Havre. Los protagonistas de la última entrega del director finlandés Kaurismäki me hicieron recordar la idea que ya expresé hace unos días cuando hablaba de la importancia de ocupar tu interior: son gente que no posee nada, pero se tienen a ellos mismos.

En la idea de la simplicidad voluntaria no hay misticismos de ningún tipo. Al contrario; es bien práctico ya que, como recuerda Lahille, los decrecentistas serán los mejor preparados para soportar cualquier crisis económica o social, tanto en el plano material como psicológico.

¿Cómo ponerlo en práctica ya mismo? Se aproxima el Día de la madre. Quizá puedas obsequiar a tus hijos con un certificado de exención de regalo. O quizá puedas presentar a tu madre un vídeo tan gracioso como este: 

 

Juntos, podemos

Los animales que aparecen en el dibujo de abajo quieren probar a qué sabe la Luna. ¿Será dulce o salada? La tortuga lo intenta, subiéndose a la montaña más alta, pero no llega. Pide ayuda al elefante. Sobre el elefante se encarama la jirafa; sobre la jirafa la cebra. Y así sucesivamente hasta que el ratón, por fin, llega tan alto que puede probar un pedacito. Es uno de mis libros infantiles favoritos.Luna

¿A qué sabe la luna? es un libro de Michael Grejniec

Ya que la cosa iba de vídeos, quizá no hayáis visto todavía esta serie protagonizada por otros animales que también se juntan para conseguir lo que quieren y defenderse. Que viene a ser lo que más necesitamos en este momento. 

   

 

El primer baño de un bebé

Tengo la sensación de que todo lo que escriba  aquí estará de más.

Únicamente decir que he encontrado este vídeo en una revista dedicada al yoga y la meditación, donde se decía lo siguiente:

"Este vídeo conseguirá en cinco minutos lo que, meditando, te llevaría dos horas.(...) ¿Cuál es la diferencia entre estar aburrido y estar en paz? Probablemente, la magia y belleza de la inocencia que emerge cuando estamos verdaderamente abiertos". 

  

 

La inspiración de la Barbie calva

La muñeca Barbie ha sido objeto de controversias de todo tipo desde su nacimiento, allá por 1959. Pero ahora su fabricante, Mattel, acaba de apuntarse a una buena causa: se quedará calva para consolar a los niños con cáncer en Norteamérica.

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Yo no estoy calva, pero esta mañana durante el desayuno –y tras pasar una noche no de perros, sino más bien de insectos– descubrí que tengo la cabeza infestada de piojos. La familia entera necesita rociarse la cabeza con gasolina. A esto se añade que el artículo que debería tener para listo hoy no me sale ni para atrás, quizá porque no soy capaz de separar las uñas de la cabeza durante más de dos segundos. Para colmo vivo en un país donde se incumple una promesa electoral cada vez que una mariposa bate sus alas en el otro extremo del globo. Y llueve.

Un día gris, en suma. Abro el correo electrónico y me encuentro con un montón de fotos y mensajes de inspiración del tipo “tú eres tu propia obra de arte”. Lejos de levantar el ánimo, me deprimen más. Creerse estas cursiladas sería como comerse la tarta de chocolate que desde hace varios siglos decora el escaparate de la panadería.

La anti-inspiración es lo que funciona. Lo que necesitas recordar, al fin y al cabo, es que no eres el único niño calvo en el mundo, ni la única plumilla quemada, ni la única ciudadana decepcionada. Eso es lo verdaderamente reconfortante.

El columnista Oliver Burkeman recopila interesantes ejemplos de cómo las personas exitosas también pecan de desordenadas, vagas o inseguras. Como el resto de nosotros, vaya.  En 1883, después de haber publicado Retrato de una dama, el novelista británico Henry James todavía se consideraba a sí mismo un fracaso, tal y como se refleja en su diario: “Debo hacer grandes esfuerzos durante los próximos años, si no quiero ser un fracasado total (…) Seré un fracaso a menos que haga algo grande”.

Yo no pegaría palo al agua sin mi Pomodoro, pero lo de BF Skinner, uno de los psicólogos más renombrados (y polémicos) de la corriente conductista, es peor: para obligarse a trabajar encadenada un reloj a la lámpara de su mesa y se obliga a fichar cada vez que salía de su oficina. Y eso que él no tenía cuenta en Facebook.

Los diarios de Leo Tolstoy son otro ejemplo de anti-inspiración. Al parecer el novelista estaba obsesionado con la disciplina, y constantemente se imponía nuevas normas como levantarse a las 5 de la mañana o caminar durante una hora todos los días. Reglas que se saltaba constantemente para acudir a los burdeles y a las casas de apuestas.

O sirva el ejemplo de Harry Truman, cuya suegra nunca llegó a considerarlo como suficientemente bueno para su hija, ni siquiera cuando era presidente de EEUU.

No se trata de aprobar la reprensión a uno mismo, señala Burkeman. El propósito de la anti-inspiración es recordarte que tu atmósfera mental es una guía muy poco fiable de tus éxitos o fracasos. Y, como sólo tienes acceso a tu atmósfera interior, no te das cuenta de hasta qué punto otras personas, incluso cuando al alcanzado los mayores éxitos, son víctimas de lo mismo.

La felicidad es relativa, concluye Burkeman. Una manera segura de sentirse bien es convencerte de que eres superior, de alguna forma, a otras personas. Igualmente alentador es encontrar el modo de percibir que los otros no son superiores a ti.

Si os sirve de algo, aquí sigo rascándome la cabeza. 

Contradicciones en tiempo de crisis

Son tantas que podríamos emplear a varios cientos de parados en catalogarlas. He aquí una pequeña muestra de antes de la guinda, la escapada del Rey. El Rey, el hombre que en su último discurso televisado, la pasada Nochebuena, dijo que “todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”.

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Me estremecí al ver esta imagen, hace unas semanas (tomada de aquí). Según la ONG WWF-Adena, cuyo presidente de honor es, como se sabe, el rey Juan Carlos, se augura la extinción de los paquidermos en 50 años en muchos lugares si no se implantan más medidas de conservación.

El final de los elefantes no es como el de los escarabajos, con perdón para estos bichos. Una aplasta un escarabajo y sigue haciendo vida normal, sin que el orden del universo sufra alteración aparente. Con un elefante es distinto. Ahí está la deidad Ganesha, el destructor de obstáculos en la simbología india, para recordárnoslo.

Salvo, claro está, que no hagas distingos; el mundo parece ser, para algunos, un inmenso recipiente lleno de seres a los que abatir. Creo que tenía razón quien dijo que, desde el Titanic, no hemos dejado de hundirnos.

Las contradicciones que más duelen llegan de las personas a las que admiramos. A mí me ha dolido, por poner un ejemplo reciente, que el monje budista Matthew Ricard haya participado en el Congreso de la Felicidad organizado por Coca-Cola la semana pasada. En sus libros, Ricard expone con brillantez cómo la felicidad es algo que va de desde dentro hacia fuera, a la inversa de lo que propone Coca Cola, y no necesita elementos externos para sostenerse. El siguiente paso es encontrarse al Dalai Lama esponsorizado por Rolex. 

Así las cosas, cada vez es más difícil distinguir entre las noticias reales, las de los medios “de verdad”, y las de coña. Como dice Toni Garrido en su blog aquí al lado, la labor de los cómicos en este país nunca ha sido tan complicada: tienen a toda la clase dirigente haciendo su trabajo. 

Ocupa tu interior

Ese es el lema del Templo del Sol, un centro social ocupado y auto-gestionado de Madrid. Como  en este renqueante sistema de bienestar  cada vez se hace más difícil ocupar lo de fuera (incluso lo que nos pertenece), ocupar nuestro interior es una propuesta bien razonable. Con dos grandes ventajas: depende de uno mismo y no cuesta dinero. Por otra parte, una vez que te has hecho fuerte ahí dentro, sólo te saca el caballo de Troya. 

Nadie ha dicho que sea fácil, pero se puede. Hace unos años compartí unos días en la cuneta de una carretera brasileña con varias familias del MST (el Movimiento de los Sin Tierra, los campesinos que luchan para poder cultivar un pedazo de tierra y por la reforma agraria en Brasil). 

Esta gente compartió conmigo su lata de sardinas y su catre pulgoso. Vivían en condiciones ínfimas, pero por la noche admiraban la Luna y hablaban de justicia social. No poseen nada, pensé, pero se tienen a ellos mismos. 

Desde entonces he hecho muchas veces la reflexión a la inversa. La tristeza de estar rodeado de bienes pero vacío por dentro, como un colegio sin niños.

Si lo consigues, ya sabes, me cuentas cómo.  

Odis2
Ilustración de Odi´s Blog 

Natalia Martín Cantero


Este blog ha dado tantas vueltas como su autora. Ahora, en China.
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