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"La sal de la vida", de Lola Sanabria, primer guanyador de la temporada

    sábado 12.sep.2015    por Rosa Gil    0 Comentarios

L'estiu ha sentat molt i molt bé als relatistes! Quin nivell! No us ho creieu? Mireu quin relat guanyador i quins finalistes que hem tingut en el primer Wonderland de la temporada:

 

 Si voleu escoltar L'ART D'ESCRIURE d'avui, el podeu trobar aquí.

 

L'ART D'ESCRIURE 12 SETEMBRE

 

"La sal de la vida", de Lola Sanabria, guanyador de la setmana 

 Faith ve a su hija Rosa ir de un lado a otro, perdida tras la orfandad de relatos en que la dejó el abuelo. Todas las tardes, él le contaba historias de su país y ahora la madre se resiste a tomar el relevo, piensa que es mejor enterrar los recuerdos. Cree que a su padre se lo llevó la nostalgia. Sin embargo, cada vez que la niña coge un pellizco para aderezar la ensalada, un fogonazo de luz y brillo cristalino ilumina la memoria de sol y salinas en su cabeza. Y nunca faltan los dátiles en la mesa.

 

Relats finalistes:

 

Esos Osos Tenebrosos, de Sergi Cambrils.

El noventa por ciento de los peluches adorables contienen un monstruo tenebroso y despiadado en su interior. Los ositos de felpa con ojos de botón son los que poseen más sed de venganza. Lo aguantan todo. De ahí que al sublevarse lo hagan con más ferocidad. Durante muchas noches y bajo el asfixiante infierno de la colcha, soportan los achuchones y las babas de esas criaturas caprichosas que practican, inconscientemente, el maltrato. Al final, sus inertes almas de algodón se activan para convertirse en velludas alimañas que anhelan desgarrar la carne blandita de esos mocosos que lloran con extrema facilidad.

 

Partes Idénticas, de M. Belen Mateos

Cortó una generosa rebanada de pan tierno y la dividió en cinco partes idénticas, untándolas de diversos sabores.

Salado para su primogénito que se alistó en la marina y desde su vuelta no daba palo al agua. Dulce para su desmadrada y pendeja niña, con una confitura en sangre desde hacia tres años. Picante para su esposo, infiel por naturaleza y fornicador nato. Amargo para su madre, que apostada en una silla de ruedas ya no reconocía a nadie, y ácido para ella, a ver si así su úlcera sangrante estallaba, salpicando de migas escarlata a todo cuanto le rodeaba.

 

Transistor de Plomo de Luis San José Lopez

Acomoda su entusiasmo junto al resto de chatarra, en el mismo carro donde guarda su sonrisa marchita, algunas lágrimas resecas y unas cuantas emociones disecadas. Hace tiempo que arrastra su rutina por un laberinto de calles que no llevan a ninguna parte. Y cuando llega la noche, despliega sobre unos cartones todo el plomo de sus recuerdos y se abraza a su viejo transistor hasta que la vence el sueño. Como tantas otras noches, cuando su padre la dejaba desnuda y sollozando entre los sacos del granero. Aquellas malditas noches que tiñeron para siempre su mundo de blanco y negro.

 

Pulsaciones Vacias, Gabriel Pérez

Mamá tiene un enorme agujero en la aurícula derecha que roza el ventrículo —impresiona verlo en una ecocardiografía—.  Los médicos lo califican como “Síndrome de los latidos huecos”. Lo consideran una extraña anomalía pero, increíblemente, no supone un deterioro en su salud. La abuela dice que todo es culpa de papá, con sus repetidas escapadas sin dar señas de vida. Quizás lleve razón, pero lo que me quita el sueño (hasta desvelarme) es que por ese orificio se esfuma el amor que su corazón genera. No puede retenerlo y a mi hermana y a mí nos hace tanta falta...

 

Diosa, Patricia Collazo.

Mi madre es como esas diosas hindúes de seis brazos.  Puede acarrear una pila de toallas, el bolso con los pañales de Anita, el agua, la merienda, dos esterillas, una silla plegable, cubos, palitas, dos balones, las chanclas de todos, la sombrilla...  Con sus seis manos nos embadurna de protector mientras nos riega con recomendaciones. Luego, hace como que lee, aunque ronca despacito.  Entonces tomo el mando. Evito que Anita coma arena y que Joaquín patee a Carlitos.  Termino agotado. Cuando despierta, la miro evitando decirle cuanto la quiero. Se pondría a llorar y tiene la cara llena de arena.

 

Un pequeño paso para la mujer, pero un gran santo para la humanidad. Miguel Ángel Cejudo.

Todo comenzó con una leve insumisión en pequeñas aldeas que las autoridades ignoraron, pero la rebelión terminó eclosionando en las grandes ciudades. Fue entonces, una vez que la economía mundial se tambaleó, cuando el asunto pasó a un primer plano en todos los debates de cualquier medio y de cualquier cantina. Señoras influyentes apoyaron la causa y señores influyentes tuvieron que convocar reuniones urgentes y orgías sin putas.

Sí, esta revolución transformó el planeta entero, justo cuando todas las mujeres, madres y no madres, trabajadoras dentro y fuera de casa, dejaron de actuar como siempre los hombres esperaron de ellas.

 

 

 

Categorías: Libros

Rosa Gil   12.sep.2015 16:05    

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