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CUANDO EL CAMBIO CLIMÁTICO CAUSA EFECTOS POSITIVOS

    sábado 28.ene.2017    por Rosa Gil    0 Comentarios

A pesar de que hay ALGUNO...S que piensan que lo del cambio climático es una patraña, un invento de los liberales o libertinos, un azote de los ecologistas iluminados....la realidad es la que es. EXISTE. Los efectos son negativos....¿siempre? Muchas felicidades a Elisa de Armas por "Cambio climático". Y felicidades a los 5 finalistas...y al relato que ha obtenido una "mención especial" de Wonderland.

L'ART D'ESCRIURE 28 GENER

GUANYADOR

CAMBIO CLIMÁTICO, Elisa de Armas

Los copos de nieve se acumulaban en el sofá, la escarcha cubría el dormitorio y por el pasillo, hacia la cocina, avanzaba un glaciar que congeló el horno. "No soporto este frío", dijiste antes de marcharte. Entonces comenzó el deshielo. Desde los altillos donde guardé tus fotos y tus regalos se despeñaron los torrentes que anegaron el salón y convirtieron la que fue nuestra cama en una balsa a la deriva. El parqué se arruinó, pero el sol ha seguido calentando. Ha comenzado a brotar el césped sobre la alfombra del salón  y, entre las sábanas, despuntan las primeras margaritas.

FINALISTES

ESTOCOLMO NO ES SOLO UNA CIUDAD, Mª del Rosario Val 

Te contemplo mientras duermes. Te huelo. Toco tus labios y me levanto antes de que despiertes. Desayuno sola, y te veo marchar. Antes de preparar un nuevo menú—por si vinieras a mediodía—, tiro el de anoche a la basura.

De primero; sopa de respeto con tropezones a las buenas maneras. De segundo; besos al plato rebozados con caricias tiernas. De postre; flan de humor con crujiente de sonrisas acompañado de un espumante amoroso… que te devuelva la pasión, que me quieras como antes, ¡y que mi hermana se vaya a hacer puñetas cuando asegura que tengo ese maldito síndrome!

¡NUNCA ME TOCA! Mikel Aboitiz

«¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!», pensó ella al ver al tonto de su hermano empuñando el pistolón del padre. Le gritó: «¡Apunta bien, Guillermo Tell!». Cuidaba no mover la manzana colocada sobre su cabeza. Le sudaba la frente. El brazo en cabestrillo —de cuando jugaron a Supermán— le picaba bajo el yeso. La próxima iba a elegir ella el juego. ¡Vaya que le tocaba! Cerró los ojos, sorbió los mocos, y aspiró el olor húmedo del patio mezclado con algo más. ¿Olían los presagios? Silbó la bala y, temblando de rabia, adivinó que solo quedaría jugar a los fantasmas.

SFORZATO, Mei Morán

La madre no cesaba de recordarle que repasara. Estaba convencida del talento de su hijo; ya lo veía en los mejores auditorios del mundo. Sentado frente al pentagrama, que se le antojaba una cuerda de colgar ropa saturada de insectos, el crío ideaba batallas: ejércitos de corcheas que luchaban en el combate de Bemol, enviaban al comandante Diapasón, mensajes cifrados en clave de fa y, herían de muerte a las patidifusas. Alcanzadas por un do en el pecho, en contrapunto sostenido proferían derrotadas el canto del cisne. Tras los combates, se metía en la habitación y encendía aliviado la playstation.

CERCA DEL CIELO, Juan Carlos Ferrer

Desde allí arriba todo es más pequeño. Rodeada de geranios, claveles, azucenas, romero y un limonero. En  su universo particular, su zona de confort. Saluda a Magdalena en el bloque de enfrente, observa los movimientos de la cartera, las idas y regresos de otros vecinos, los escasos vehículos que pasan, el señor paquistaní que reparte bombonas de butano, el joven de la publicidad, la pizpireta chica de la compañía telefónica. La vida pasa allí abajo  mientras ella acomoda los brazos en la barandilla. A veces, cuando escucha las voces, duda dar un impulso y terminar de una vez entre ellos.

DESDE UNA CUNETA, Anna Jorba


        Me montas enfundado en chupa y pantalón de piel, con tu casco protector. Yo, entre tus piernas, te respondo con un rugido que despierta amaneceres. Rodamos con prestancia y equilibrio. Bordeamos costas, atravesamos acantilados de piedra caliza que contrastan con el mar y sentimos placer cuando de frente nos acaricia el viento, hasta que languidece la tarde y en el mirador, disfrutamos de ocasos incandescentes que se apagan con la noche.
Sin embargo, hoy todo es silencio. No habrá más roce de tu piel y mi rugido es desesperado. El azar, en un tramo maldito, nos ha adelantado el crepúsculo.

MENCIÓN ESPECIAL

TILDE, Pablo Núñez

Sé que aún no me haces demasiado caso, mas si quieres ser escritor, deberías conocer cuándo y dónde debes ponerme para que dé a cada palabra lo que se espera de mí. Cómo sufro si mi ausencia deja huérfana a una letra, sin su merecido protagonismo. Aun en los vocablos más pequeños, mi presencia en sí es tan necesaria cual a un británico la hora del té. Así que escoge bien cuál es el lugar que me corresponde, si quieres que tu pluma no te abandone. Y cuando dudes alguna vez, ya sabes la regla que debes usar, ¡qué narices! 

 

Rosa Gil   28.ene.2017 16:05    

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