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Somos prisioneros de nuestras circunstancias?

    sábado 18.mar.2017    por Rosa Gil    0 Comentarios

Las circunstancias nos llevan a la locura...una locura a veces consciente, a veces inconsciente. Pero también nos llevan al desespero.

Muchísimas felicidades a Lola Sanabria por "Diógenes" y a las-los  6 finalistas!

GANADOR!

DIÓGENES, Lola Sanabria

 
Prisionero de sí mismo, como polilla de alas quemadas por la luz, golpeándose contra el cristal de la lámpara. Va pisando las pulpas, debilitado, borracho con los efluvios acres y dulzones, pero no quiere dejarse caer en el pasillo, ni en la cocina, tampoco en el baño. Pasa por el salón, sorteando una montaña de tinta y papel, vendimiando bolsas, deshechas, negras, donde crujen los caparazones de los insectos que se multiplican. Desfallecido, llega a la habitación, y se tumba en la cama junto a los huesos sepultados por tirabuzones resecos.  A ella siempre le gustó el zumo de naranja.
Lola Sanabria
 
FINALISTAS
 
AGUA, Asier Susaeta
 
Mamá me enseña de todo. Hace preguntas y las responde ella misma, y me contó lo de mi caída. Ahora me está leyendo Moby Dick y he aprendido qué es un leviatán. Además, tengo muchas cosas en común con Ismael, el protagonista: nos llamamos igual —aunque a mí me dicen Isma—, pensamos mucho y a los dos nos gustan las aventuras. Espero que mamá no deje el libro a la mitad. Estoy deseando saber cómo acaba, si Ismael consigue escapar del último ataque. Así seguro que yo también encuentro la forma de salir de esta piscina oscura y seca.

EN ALERTA, Esperanza Tirado

El olor seguía allí. En cada rincón. Por más que restregara o lavara con lejía. Aunque hubiera cambiado mil veces de perfume y comprado sábanas nuevas. Por más suavizante que añadiera en sus coladas. Incluso habiéndose mudado de casa, todas seguían oliendo así.

El olor la perseguía siempre. A cada paso que daba. Como él la persiguió hasta que le dio caza, no podía definirlo de otro modo. Entonces le gustaba su olor: áspero, vivo, poderoso.

Ahora ese olor la atormenta. Ese olor que nunca se va y que aún la despierta cada mañana, poniendo sus otros sentidos en alerta.

PROBLEMA ILIMITADO, Iñaki Goitia

Cuando tras x tragos, casi en el abismo de cualquier límite, la ira de papá tienda a infinito, la integridad de mamá tenderá a cero. Yo multiplicaré mi enojo con una fuerza proporcional al cuadrado de la distancia que nos separa, la abuela dividirá sus lágrimas en múltiplos de cinco y el abuelo se sumará a la función irracional que observa elevando su bastón a la máxima potencia.

            A la mañana siguiente, después de la demostración de que todo se ha reducido al absurdo, la cara de hipotenusa de papá se transformará en cateto y derivará en un idiota integral.

SOPAS Y CARACOLAS, Luis San José

No era el mar, pero se le parecía, ¿recuerdas? Tú decías que no, que aquel murmullo era una marabunta de hormigas asesinas, y yo imaginaba que eran huéspedes alienígenas en avanzadilla explorando el territorio. Tú, que eran buzos agitándose en las profundidades marinas. Yo, que si la radio de un náufrago buscando la sintonía correcta y papá… papá, como siempre, queriendo imponer su criterio, decía que aquello eran siniestros y diminutos habitantes anfibios en las cañerías del edificio. Luego llegaba mamá con la sopera, nos quitaba los vasos de las orejas, y decía que no jugásemos con ellos, ¿te acuerdas?

VISITACIÓN, Miguelángel Flores

Visitación parió nueve hijos, pero uno se le murió en la cuna; de muerte repentina, dice ella. Hoy todos tienen oficio y alguno, hasta carrera. Viuda al poco de nacer el último, contó siempre con la ayuda de su madre, a la que ella después cuidaría hasta apagarse del todo. También tiene catorce nietos y muchos sobrinos. De toda su familia habla con tanto orgullo Visitación, que a quien la escucha le nace una uva amarga en la garganta. A mí me ocurre algunos domingos. Cuando asisto como voluntaria a dar conversación y cariño a aquellos que nunca reciben visitas.

MÉTODO CLÁSICO, RESULTADO TRADICIONAL, Rafa Olivares

Para conseguir un buen relato –recuerdo que me dijo el profesor–, hay que seguir la estructura clásica de las obras de teatro, esto es, planteamiento, nudo y desenlace. Así que me pongo a ello. Planteamiento: escribir un buen microcuento, tan bueno que pueda destacar entre la gran cantidad de excelentes historias que cada semana concursan. Nudo: de qué demonios escribir, qué tema abordar que resulte original y merezca la consideración del jurado. Aun así, empiezo a juntar letras por ver si sale algo. Desenlace: el habitual de todas la semanas, el sábado mi nombre no se escucha por las ondas.

 

 

Rosa Gil   18.mar.2017 16:05    

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