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AGOTAMIENTO SENTIMENTAL Y MALAS INTERPRETACIONES

    sábado 21.abr.2018    por Rosa Gil    0 Comentarios

Muchísimas felicidades a Lola Sanabria por su relato ganador: "La culpa". Felicidades a los 8 finalistas! Cómo se nota que las Musas de Sant Jordi ya os han visitado!

:-)

Este fin de semana en Wonderland hacemos dos especiales de Sant Jordi! Feliz previa del Día del Libro!

L'ART D'ESCRIURE 21 ABRIL 2018

 

GANADOR

LA CULPA, Lola Sanabria

Una gota resbala de la marquesina, emancipada del cielo ceniza. Me sorprende, heladora sobre el párpado derecho. Escurre desde mis pestañas hasta la mejilla y busca camino hacia la boca. Y entonces él. Me mira. Lo ignoro. Se acerca aún más. Veo un dedo temblón ir hacia mi cara. Lo esquivo. El autobús se acerca. Levanto la mano derecha. Entonces lo escucho. Que no quiso hacerme daño, dice. No sé de qué me habla. Pero le digo que estoy bien, que lo deje. Intento fallido. Comienza con un mea culpa sin sentido. Esta vez confundió la lluvia con una lágrima.

 

FINALISTAS

AL PIE DEL CAÑÓN, Paloma Hidalgo

Esos pies de niño que sacrificaban renacuajos, saltaban en los charcos empapando a las vecinas , y pateaban balones y espinillas con contundencia, crecieron.  Pocas veces le condujeron a clase, alumno aplicado en fumarse cursos aprendiendo a robar carteras en el metro.  Enseguida resistieron largas carreras delante de la policía, abollaron techos de coche y se ensañaron con estómagos rivales. Fueron hasta hospital a que les suturaran heridas, y como se sabían la ubicación de todos los bares, visitaron con frecuencia  las esquinas donde conseguir el dinero para ellos. Fue en una donde  los encontraron, ya fríos, abrigados con barro.

 

CAMINO DE GENIO, Pablo Núñez

Siempre quise ser Julio Cortázar. Me dejé melena, empecé a fumar y revisé la filmografía de Ricardo Darín para mejorar mi acento argentino; pero fui tan boludo que no tuve en cuenta dos cosas: mi imaginación naufraga entre mis desvaríos, y soy el tipo más ordenado que conozco. No obstante, intenté crear la segunda parte de Rayuela, mas me resultó imposible buscar un orden que desembocara en un desorden preestablecido, y abandoné.

Ahora solo veo series de la BBC en versión original y, como tuve una infancia muy desgraciada, estoy convencido de que llegaré a ser un perfecto Charles Dickens.

DEL AMOR Y OTRAS ENFERMEDADES, Antonio Diego araújo Gutiérrez

Se conocieron tres meses antes en un local nocturno. A los pocos días comenzó a tener los primeros síntomas: aquella sensación en el estómago, palabras con sabor a mermelada. Él la llevó a un hostal para los cuidados intensivos; la recetó una vida juntos en futuro perfecto en un país con vistas y una casa sin costras con felpudo de curso legal. Sesenta horas de autobús fue el precio a pagar por sus cuidados. Y esos quince minutos que dan para que un castillo sea escombro, un príncipe bastardo, y un orgasmo al peso la letra de una pesadilla.

 

ECOS DEL SILENCIO, Pilar Alejos Martínez, “La Pilar”

Son invisibles, pero destruyen sueños. Las peores son las inesperadas, que hieren a traición sin posibilidad de defensa. Todo se derrumba a tu alrededor dejando tu mundo en ruinas. Aunque, las que te impactan desde la distancia son como disparos certeros al corazón, arrasan por donde pasan y duelen tanto… que resulta muy difícil sobrevivir.

Después, recompones los pedazos lamiendo tus heridas y vuelves a ponerte en pie. Siempre mantienes la esperanza de escuchar de sus labios las que piden perdón.

Pero, sabes que el daño es irreparable cuando, entre nosotros, el lugar de las palabras lo ocupa el silencio.

EL PARAÍSO RECOBRADO, Belén Sáenz Montero

Después de programar el riego automático del huerto salieron sin reparar en que estaban desnudos. Avanzaban despacio en la oscuridad. Él se resentía de la cicatriz del costado y a ella le pesaba haber mentido a su compañero. Guardaron un silencio rencoroso cuando la serpiente propuso cruzar el umbral enmoquetado del peletero. Ellos seguirían camino hasta la tierra baldía y sin estrellas de su condena, en los suburbios del Edén. Ya sin amo ni servidumbre, plasmarían en escritos lo que recordaran de la ciencia del bien y del mal. Y así ocuparían su tiempo hasta retornar a aquella otra eternidad.

NO SÓLO EN FLORENCIA, Gabriel Pérez Martínez

El comisario llega a la escena del crimen. Sus hombres no han querido tocar nada. Junto al fallecido, encuentra un arco de Perlman, púas de Metheny, de Harrison y cientos de corcheas y fusas en los bolsillos de su pantalón. Se pone en cuclillas. Agarra a la víctima del hombro y lo gira lentamente, como si fuera de arena y pudiera desmoronarse. Las mejillas están manchadas de naranja y amarillo. Bajo el torso, pinceles de Van Gogh, Macke y Hopper. Aún huele a gas. Entre las costillas, adentrándose en el corazón del cadáver, los últimos versos de “Amor”. Maldito Bukowski.

OPERACIÓN CHARLIE, Miguel Angel Páez

Después de que sus finas manos de pianista, quedaran embutidas en una agradable piel de silicona, exigió concentración; extrajo el móvil de la bata verde y con el meñique, eligió Summertime. El quirófano quedó bajo el influjo melódico del gran Charlie Parker. A la entrada del saxo, realizó un corte preciso y extirpó, con mucho swing, un riñón. Todo era sincronía, musicalidad y perfección. Incluso el paciente parecía levitar sobre la quietud de la anestesia. Solo Angustias, su mujer, con la nariz pegada al cristal, quebraba la armonía, golpeándolo y bramando al cirujano, que el riñón enquistado,  era el izquierdo.

 

UN BUEN TIPO, Ángel Saiz Mora

 “No importa cuánto vivas, solo cómo te recordarán”: ocho palabras que no dejaban de martillearme las sienes, junto con la voz y la imagen de mi padre. Tantas veces se las había escuchado que formaban parte de mí y afloraron con estridencia en aquellos momentos. Fui uno de los escogidos, el instrumento para lograr un fin que no me correspondía juzgar.

Aunque obedeciese órdenes, aquella muerte en mi conciencia me habría atormentado siempre. Bajé el arma. Conocía de sobra el castigo y lo asumí. Fui colocado junto al reo. Caímos juntos. Mis compañeros del pelotón de fusilamiento nunca me olvidaron.

 

 

 

 

 

 

Rosa Gil   21.abr.2018 16:05    

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